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ARAUCA ¡Te queremos con Alma, Llano y Sombrero!

Escribe: Gustavo Giraldo Giraldo

Cuando en cualquier rincón del país suena un joropo, a usted y a mí nos arropa el corazón el mismo sentimiento de identidad colombiana. Son tan vívidas las emociones que suscitan el contrapunteo del arpa y el cuatro desbocados a galope de maracas, que uno siente que cabalga por el llano; que navega ríos y caños; que se mira en esteros y lagunas como en espejos de agua; que alucina atardeceres repletos de imágenes que parecen emerger de esa música encantada. Es imposible sustraerse a la seducción del joropo, a sus letras y tonadas, que también reflejan nuestra identidad común, porque desde el fondo del corazón alguna vez soñamos con Carmentea cuando estás bajo la luna…y no pocos deseamos el privilegio de haber nacido en una ribera del Arauca vibrador.

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Navegar el río Arauca también es una oportunidad feliz para conocer las toninas o delfines de agua dulce.

Como dice Alfonso Giraldo (www.flickr.com/photos/alfonsogiraldo), un araucano raizal que tomó las fotografías que ilustran esta crónica, “Arauca es el secreto mejor guardado de Colombia”. Y agrega: “esa Arauca es la de los majestuosos atardeceres, la de los hermosos paisajes de sabana y piedemonte que nada tienen qué envidiarle a la sabana africana. La de una rica cultura, folclor y tradición llanera que nos identifica y enorgullece; esa misma Arauca de una variada ora y fauna que despertaría el interés de los más avezados ecologistas y turistas del mundo. Es la misma tierra donde el tesoro más valioso es su gente llanera, trabaja-dora y bondadosa, que le abre las puertas de par en par al que llegue, pero que asimismo no se doblega ante las dificultades para dar muestra de su coraje y valentía”.

UNA HISTORIA QUE SE REMONTA A LOS CONFINES DEL LLANO

Como llanero puro, criollo de la sabana, Jorge Nel Navea Hidalgo rezuma franqueza y firmeza de carácter.  Sus ojos profundos y elocuentes no se cansan de acariciar con amor el paisaje infinito del llano. Escritor, abogado, periodista, fotógrafo, conversador insigne y sabroso, se considera a sí mismo un guahíbo letrado adicto a la historia, por cuyas venas, mezcladas por partes iguales, corren sangre, araucanidad y araucofilia, palabras de su invención que con lucidez crítica utiliza para resaltar la conjunción entre el pensamiento y la acción que puedan expresar cabalmente la identidad araucana. Jorge Nel es un pozo de sabiduría, abierto con generosidad a quien se le acerque con sed de saber sobre la cultura, las costumbres y el alma del llano. De su mano comenzamos este recorrido por una tierra donde la belleza de la vida todavía se encuentra en estado puro.

Escuchémoslo: “Los primeros pobladores de Arauca, los hateros o dueños de hatos, llegaron de Venezuela, y los primeros llaneros fueron indígenas guahíbos a caballo. Más que separar, el río Arauca une a los araucanos con los venezolanos, puesto que existe una identificación profunda entre los estados y departamentos aledaños a una y otra ribera del gran río, lo que conlleva compartir lazos familiares y de honda fraternidad, así como relaciones comerciales,  culturales e históricas comunes”.

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En esteros y lagunas abundan chigüiros o chigüires , y gran variedad de  aves, entrelas que se destacan las corocoras cantadas en Carmentea.

LLANEROS ARAUCANOS Y SU PAPEL EN LA INDEPENDENCIA

El llanero tiene su espíritu libertario por determinismo geográfico.  La influencia del medio les conere características especiales a las personas y a los seres que pueblan estos territorios, pues para vencer el medio, dominar la naturaleza hostil, adaptarse a las distancias y al horizonte ilímite son necesarios méritos y valor fuera de lo común.  El llanero es abierto, emotivo y dicharachero: se siente más hombre que cualquiera, porque cuando un llanero está a caballo se considera invencible.  Es ya proverbial la malicia indígena puesta al servicio de las luchas que los llaneros araucanos libraron al lado de los grandes héroes de la Independencia, en las que utilizaban tácticas y maniobras propias de los indios. En las batallas de Queseras del Medio, en el Apure, incendiaban los pastos a la usanza indígena para la cacería; arrebiataban los caballos amarrándoles hojas de palma o ramas para levantar polvo y dar la impresión de formar parte de una tropa más grande y numerosa de lo que realmente era; y llevaban a cabo los asaltos a la manera de una guerra de guerrillas, donde la sorpresa del ataque y sobre todo la gritería eran clave.

bailandoPorque el hombre llanero tiene una forma muy peculiar de expresarse con el grito y lo hace hasta en la canción: cuando contrapuntea está gritando, se jacta de tener un fleco (grito) que utiliza también en los trabajos de llano para velar el ganado en la sabana y sobre todo en las faenas agrestes, cuan-do hace una buena tumbada de toros en un coleo o realiza un buen lance de toreo a campo abierto.

BOLÍVAR, LLANERO DE CORAZÓN

Cuando Bolívar pasó por Arauca se dice que allí bailó joropo y visitó el legendario hato de La Concepción, donde le entregaron reses, cueros, vituallas, carne salpresa o tasajo, y cien caballerías bien entrenadas para cruzar ríos y resistentes para recorrer vastas extensiones.  Los llaneros, al verse representados en aquella gura mítica, se unieron a la gesta libertadora como si fueran para una esta, partiendo de buen agrado a las órdenes de Bolívar, quien era para ellos otro llanero más, excelente nadador, ducho jinete y domador de potros, curtido en los soles y lluvias de todos los caminos.

Los españoles temían combatir en el llano, sabían que si la guerra se desarrollaba allí no la ganarían nunca: Pablo Morillo, en carta a Fernando VII, escribía que los llaneros eran guerreros tan aguerridos que si le daban cien mil de estos hombres era capaz de conquistar toda Europa. Ya lo demás es historia: los valientes y cuasi desharrapados llaneros formaron parte del ejército que llevó a cabo el heroico cruce de los Andes por el Páramo de Pisba, cubriéndose de gloria con las victorias del Puente de Boyacá y el Pantano de Vargas, entre cuyos catorce lanceros hay cuatro araucanos.

EL JOROPO ES LA BANDA SONORA DEL ARAUCA

El llanero es rudo e indómito, pero a la vez tierno y sensible. Le canta a la amistad, al amor, a la naturaleza y se expresa con una poesía limpia, profunda y sin adornos que le sobren, como brotada de la propia tierra. Y aquí cabe parodiar a Jorge Luis Borges, porque el llanero es un verdadero tigre de ternura.

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En Colombia se considera que la raíz del joropo está en Arauca y que desde allí fue llevado al Meta, desde donde se empezó a propagar para formar parte del patrimonio musical colombiano. Compuesta por Miguel Ángel Martín Salazar, Carmentea es la canción llanera más famosa y reconocida en toda Colombia. Nacido en Tame, Miguel Ángel estudió música en Cúcuta y España, fue el creador  de la Academia Folclórica del Meta, el Festival de la Canción Colombiana, el Torneo Internacional del Joropo, el Reinado del Llano y cátedras de música en colegios de la región.

Carmentea es una declaración de amor perpetuo a la mujer llanera. El título de la canción corresponde a la contracción del nombre de Carmen Teresa Aguirre, una araucana de belleza embrujadora y carácter rme y desenvuelto que fue conocida como la novia del llano, sobre quien su paisana Lizneira Roncancio, escribió la novela “Tu corazón será mío”.  Dice la autora: “Pese a vivir en un época de muchos prejuicios y de marcado machismo, Carmentea vivió de acuerdo con sus convicciones y sus propias tendencias e ideas. Amó a quien quiso amar y tuvo las relaciones que quiso tener”.

 

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CARMENTEA

Cantar del llano, cantar de brisas del río
Ay Carmentea tu corazón será mío. (Bis)

Si te esquivas de mis labios,
si te alejas de mi vida,
no olvides que de este amor,
tu serás correspondida.

Ay Carmentea cuando estés bajo la luna,
recuerda quien te quiere como a ninguna. (Bis)

Si en tus noches de desvelo
al gallo escuchas cantar,
recuérdalo Carmentea,
que hiciste mi alma llorar.
Ojazos negros que matan cuando me miras,
Ay Carmentea mi pecho por ti suspira. (Bis)

Tu cuerpo de palma real,
tus labios de corocora,
y esos cabellos tan negros
de que mi alma se enamora.

 

ACADEMIAS DE FOLCLOR

Janeth Cueto Colmenares, la directora de la escuela de formación artística y cultural “Al galope”, también es una famosa bailadora de joropo, que ha llevado en alto el nombre de Arauca en eventos nacionales e internacionales. “Al galope” forma niños y jóvenes en el canto, el baile y la ejecución del arpa, el cuatro y las maracas, los instrumentos propios del joropo, que según Janeth “es la mayor riqueza que me ha podido dar Dios, desde pequeña la llevo en mi corazón y es toda mi vida y todo mi orgullo”.

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Jóvenes perteneciente sala escuela de formación artística y cultural “ Al galope ”

Explica que muchas guras del baile del joropo representan los trabajos de llano, que son los quehaceres del llanero durante sus jornadas en el hato.  La gura llamada botalón está asociada al tronco que se entierra en medio del corral para faenar las reses:  el varón permanece estático y la mujer da vueltas a su alrededor, tal como lo hace el ganado. Existen muchas otras guras, como la tirada de la soga; el cruce de pies que semeja la lucha del llanero cuando se queda atollado en el barro; el zapateo, que se asimila al galope del caballo; la vaca renga, alegoría del animal que cojea con una pata lastimada; la zambullida del güire (una clase de pato que abunda en lagunas y esteros) en la que el hombre está en posición de punta de soga y luego se sumerge bajo los brazos de la mujer, que simbolizan el agua.

HEREDEROS DE LA TRADICIÓN

Envuelta en su vestido de colores estridentes, cuando baila joropo Kimberly Colmenares es una or viva que vuela por el parque Simón Bolívar de la ciudad de Arauca. Ella dice: “Me encanta el joropo, me encanta ser araucana, porque desde muy pequeña he estado vinculada a la música y el baile, es algo grandioso pertenecer a esta tradición y mucho más llevar con orgullo el nombre de Arauca a todos los lugares que vamos”.

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Kimberly pertenece al grupo Cimarrones del Arauca, donde todos los niños son polifacéticos: bailan, cantan, tocan el cuatro, el arpa, las maracas y la bandola. Roosvelt Cristiano es el representante legal de la Fundación Cultural Cimarrones del Arauca.  Al respecto cuenta que “nace para el rescate de nuestra identidad cultural, el baile del joropo y nuestra música autóctona del llano. El baile del joropo tiene influencia del zapateo amenco y andaluz, que con la llegada de los españoles se introdujo a Venezuela y luego a los llanos colombianos”. Con el decidido apoyo de los gobiernos departamental y municipal, Roosvelt es el animador del Festival Internacional Infantil de Joropo.

¡CACHO EN LA MANGA! 

UNA CITA IMPERDIBLE CON EL COLEO

El coleo hace parte de las faenas diarias con el ganado en los hatos llaneros. En él se conjugan la destreza del jinete, la potencia del caballo y la fuerza del toro. Esta actividad tradicional en los hatos ganaderos pasó a convertirse en deporte insignia de los araucanos. Entre el cinco y el siete de abril de este año se celebrará el Quinto Latinoamericano de Coleo, considerado uno de los más importantes de Colombia, donde competirán por una jugosa premiación y los aplausos del público los más avezados coleadores nacionales y extranjeros. El evento, que se llevará a cabo en la manga Chapín Bello de la ciudad de Arauca, también es una oportunidad maravillosa para deleitarse con los más reconocidos conjuntos y cantantes de la música llanera.

EL CHIMÓ

Siguiendo la tradición de su padre y después de dejar su trabajo de llano, José Tolentino Eregua se convirtió en acreditado productor de chimó, un concentrado de tabaco que se obtiene de la destilación de sus hojas durante muchas horas de cocción. Después se mezcla con un tipo de lejía que se consigue de la ceniza del árbol de yarumo o del guácimo, dando como resultado una gelatina densa y oscura. El chimó, que tiene tanto defensores como detractores, es una suerte de resina orgánica cuya fórmula se remonta a los usos y costumbres ancestrales de los guahíbos o guajibos, como nombra esta etnia el habla popular. El chimó es utilizado por muchos llaneros como relajante y remedio para la melancolía, vigorizante y estimulante natural. Don Tolentino Eregua arma que inclusive sirve para la mordedura de culebra, el tétano, para curar resfriados y sanar heridas.

UN EMPRESARIO CON RESPONSABILIDAD SOCIAL

En la ciudad de Arauca se pueden adquirir hamacas enteramente hechas a mano en el taller de Raúl González Vageon, un ingeniero textil con estudios en Colombia y Europa, que a lo largo de los años ha capacitado a algo más de cuatrocientas mujeres cabeza de

familia. Sus hamacas son verdaderas obras de arte, decoradas con primorosos dibujos alusivos al llano, realzados mediante una pintura inventada por el mismo señor González, garantizada para aguantar años de uso y abuso sin desteñirse. Raúl González es ejemplo de una existencia dedicada a enseñar un ocio que les permita tener dignidad y medios de subsistencia a muchas personas alejadas de oportunidades ciertas en la vida.

EL BOLÍGRAFO NO FUE INVENTADO SÓLO PARA ESCRIBIR

Al proponer un proyecto representativo de la identidad araucana, en 2012 Yiryi Anzola ganó una de las becas de pasan-tía otorgadas por el Ministerio de Cultura para estudiar artes plásticas en la Universidad Nacional de Bogotá. Aunque existen muchas técnicas de pintura, es asombroso encontrar talentos fuera de lo común como el de este joven artista araucano que se empeña y se esmera en dibujar cuadros de gran formato a punta de bolígrafo.

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LA MAPORITA

Internándose en la sabana, se llega al legendario hato La Maporita, donde transcurrió buena parte de la historia de Arturo Cova y Alicia que narra don José Eustasio Rivera en la novela La vorágine. El hato La Maporita (diminutivo de mapora, un tipo de palmera) está ubicado en las proximidades del corregimiento fronterizo El Caracol, a cuarenta y cinco minutos del municipio de Arauca.  Así lo describe el historiador Jorge Nel Navea: “Las instalaciones principales del actual hato son dos casonas, una capilla, una caballeriza de gruesos horcones y techo metálico, que alguna vez fue de palma. En el paradero luce ostentoso un añoso samán que raya en los ciento veinte años y que luce su enorme tronco, poblado de plantas parásitas colgantes y de nidos de turpiales y arrendajos de cien cantos.  El recibimiento nos lo brindan el caballicero, la guisa y unos cuantos perros venaderos demostrativos con su olfato, de un súbito afecto.  Este hato centenario fundado en tierras “lareñas” araucanas, está  ubicado en un extenso banco de sabana, constitutivo de una gran extensión de llanura, propiedad obtenida por los fundadores gracias a  “las mercedes reales” otorgadas por la corona española. Hay referencias documentales escritas probatorias de que para el año 1918, los hermanos Sánchez posaban de dueños, en representación del dictador venezolano Juan Vicente Gómez, quien gobernó al hermano país por espacio de veintisiete años  (1908-1935), y que supuestamente era el verdadero propietario de este latifundio de cerca de 100 mil hectáreas, con una población ganadera de sesenta mil reses e incontables caballos y abundante biodiversidad.

caballo

jineteMonumento al jinete

El Hato La Maporita – hato,  era la unidad productiva pecuaria que tenía más de mil cabezas de ganado – ha sido, históricamente, referente de la ganadería regional, un hito del  llano, escuela de la llanería, famoso por la calidad de sus caballos y por la supremacía de sus “hombres de soga y caballo”. Los mejores caporales, caballiceros,  baquianos, amansadores de potros, cabresteros y  viajeros de ganado se graduaban en este hato icónico abundante de reses y bestias y reconocido como punto de partida de los lotes de ganado que constituían la saca anual  de cuatro mil novillos llevados de aquí a Villavicencio, en jornadas que duraban cuarenta y cinco días”.

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