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CHOCÓ CONEXIÓN CON EL PACÍFICO

Escribe: Gustavo Giraldo.

Gracias a la enorme ventaja estratégica de poseer costas sobre los océanos Pacífico y Atlántico, Chocó es uno de los departamentos con mayor potencial para desarrollar el turismo sostenible en Colombia, y así cambiar la idea de una región con múltiples necesidades para transformarla en una zona altamente productiva, con su propia dinámica sustentable en el corto, mediano y largo plazo. El nombre de su capital hace honor al cacique Quibdó, en cuyos dominios se asientan los actuales terrenos de la ciudad. Quibdó está ubicada en la llanura del Pacífico, a la orilla del historiado Atrato, el río más caudaloso del mundo desde el punto de vista de su extensión.

Con una superficie de 46.530 km2, Chocó es una tierra de increíbles belleza y misterio, guarnecida por mares, ríos y selvas donde habitan comunidades afrocolombianas, indígenas y mestizas. Limita con Panamá y el mar Caribe por el norte; con los departamentos de Antioquia, Risaralda y Valle del Cauca, por el oriente; hacia el sur, con el departamento del Valle de Cauca; y por el occidente, con el océano Pacifico. Posee uno de los sistemas hidrográficos más ricos y complejos del país, en el que se destacan los ríos Atrato, San Juan y Baudó, además de Andágueda, Bebará, Bebaramá, Bojayá, Docampadó, Domingodó, Munguidó, Opogodó, Quito, Salaquí, Sucio y Tanela, entre otros muchos. Desde tiempos ancestrales por estos ríos ha avanzado toda una cultura del agua, a su largo y ancho se ha venido dando el poblamiento y son el cauce por el que discurren las actividades económicas, así como el eje de buena parte de la identidad social colectiva.

fiestas de san pacho

Fotografía de Leo Molano

En Quibdó son ya legendarias las Fiestas de San Pacho, que desde el año 1648 se celebran en honor a San Francisco de Asís, el patrono de la ciudad. Cada año, desde el 20 de septiembre hasta el 4 de octubre, por calles adornadas de festones y banderas, propios y visitantes se suman a un carnaval de desfiles, comparsas, música y danzas, al compás de la tradicional chirimía chocoana, compuesta por clarinete, platillos, tambor alegre o redoblante, tambora, bombardino y saxofón.

Parque Nacional Natural Utria

Parque Nacional Natural Utria

Chocó es una región con un ecosistema de exuberantes flora y fauna, y posee invaluables e inmensas reservas ecológicas, como el Parque Nacional Natural Utría; el Parque Nacional Natural de los Katíos, compartido con el departamento de Antioquia; y el Parque Nacional Natural de Tatamá, en áreas comunes a los departamentos de Risaralda y Valle del Cauca.

TUTUNENDO Y EL RÍO ENCANTADO

A media hora por carretera de Quibdó se encuentra el corregimiento de Tutunendo, con deliciosos balnearios y sitios de recreación a la orilla del río del mismo nombre. En rústicas canoas o champas manejadas por expertos bogas lugareños, los visitantes pueden navegar plácidamente por sus aguas cristalinas. Con una amabilidad y conocimiento del entorno proverbiales, por un módico estipendio estos capitanes de agua dulce les llevan a un viaje mágico para conocer sitios como la playa de Pepa, las cascadas Sal de Frutas y Paloquemao, cuyas aguas límpidas bajan desde la entraña misma de la selva para refrescar a los bañistas. En el recorrido río arriba, se halla una enigmática piedra que según la leyenda narrada por nuestro guía, el baquiano Valeriano Mena, se abre por la mitad los días Jueves y Viernes Santos a las doce de la noche, dando lugar a la aparición de una gallina de oro que únicamente puede ser vista por aquellas personas que hayan nacido mellizas.

monumento a la liberacion

Monumento a la Liberación de los Esclavos. Parque principal de Tadó.

TADÓ, GUARDIÁN DE SU MEMORIA HISTÓRICA

Distante 60 kilómetros al sur de Quibdó, por una carretera en su mayor parte pavimentada se llega al municipio de Tadó, que se enorgullece de ser la puerta de entrada al Chocó. Está ubicado sobre la margen izquierda del Alto San Juan y en sus cercanías abundan cascadas y riberas donde solazarse, como el balneario natural del río Mungarrá, Pueblo Viejo y Playa de Oro. Otro motivo de orgullo para Tadó lo constituye su Centro de Memoria Histórica. Al respecto, su coordinador e impulsor, el docente Jesús Mosquera, dice: “traemos el pasado al presente, para que las nuevas generaciones sepan quiénes son y de dónde vienen. Y es tanto su interés, que han conformado un grupo de trabajo compuesto por treinta niños y jóvenes tadoseños: quince de ellos se dedican a investigar sobre medicina ancestral afro e indígena, y los otros quince lo hacen sobre gastronomía tradicional, mediante trabajo de campo con médicos botánicos, visitas a los cultivadores de hierbas y plantas medicinales, talleres prácticos con cocineras locales y conversatorios con adultos mayores”.

Agrega Jesús Mosquera que en lo que fue la población libertaria de El Carmelo, se fundó la segunda ciudad en tierra firma de América, después de Santa María la Antigua del Darién. Dicho palenque de negros cimarrones, con destacada participación en las luchas independentistas, con el tiempo se convertiría en lo que hoy es Tadó. Aquí, en Andagoya y a lo largo del río San Juan, la compañía minera estadounidense Chocó Pacífico explotó por mucho tiempo los ricos yacimientos de oro y platino hallados en el cauce del río. Incluso se dice que con la explotación de los recursos naturales del Chocó, dicha compañía aportó la construcción del Yankee Stadium a la ciudad de Nueva York.

Juego de escondidas en el rio tutunendo,

Juego de escondidas en el río tutunendo,

El santuario del Divino Ecce Homo tiene la particularidad de ser quizá el único templo católico donde, en cubículos separados, hombres y mujeres pueden bañarse literalmente en agua bendita: en una amplia y aireada instalación anexa al edificio existe una gran pila o alberca, de la que mana de forma continua y abundante el líquido, que también es envasado en botellas, botellitas y botellones para usos milagrosos por parte de los fieles.

El santuario del Divino Ecce Homo

El santuario del Divino Ecce Homo

SANTUARIO DEL DIVINO ECCE HOMO

Cerca de Quibdó también se puede visitar el corregimiento Plan de Raspadura, en jurisdicción del municipio Unión Panamericana, donde se encuentra uno de los centros de turismo religioso más importantes del país. Ante la permanente y cada vez mayor afluencia de peregrinos venidos desde Chocó, Colombia y el extranjero, el párroco José Dalmiro Metaute de manera entusiasta dedica su energía y su fe a la remodelación y ampliación del santuario del Divino Ecce Homo, en cuyo interior se encuentra un cuadro traído en 1802 por Juan José Mosquera, español dueño de minas de oro en la región. Esta pintura, también revestida de antiquísimas tradiciones y leyendas, es considerada por sus devotos como una reliquia verdaderamente milagrosa, por medio de la cual hacen mandas y promesas a Dios.

La fiesta del Divino Ecce Homo (o el Santo Ecce Homo, como lo denominan los chocoanos), se celebra el segundo Domingo de Pascua, aunque durante todo el año hay tal romería de creyentes que en muchas ocasiones el párroco debe buscar la ayuda de otros sacerdotes para dar misas cada hora, tal como ocurre en la última semana de diciembre y los primeros días de enero. Cuenta el sacerdote Metaute que al santuario llegan gentes de todos los rincones del país, además de alemanes, estadounidenses, españoles, venezolanos, peruanos, ecuatorianos, panameños, dominicanos y, este año, hasta veinte romeros africanos venidos del Congo, guiados hasta Raspadura por el sitio que abrió el párroco en You Tube.

Otro atractivo del Plan de Raspadura es el Canal del Cura, el primer medio de comunicación interoceánico de América, construido por esclavos de las minas para lograr una conexión entre el Pacífico y el Atlántico. Según relata el sacerdote Metaute, a través de una intrincada red acuática se partía desde la quebrada Raspadura, que se convierte en el río Quito y luego en el San Pablo, hasta desembocar en el río Atrato al frente de la ciudad de Quibdó; de allí se continuaba la navegación hasta el Golfo de Urabá, en el Atlántico. Para llegar al Pacífico se tomaba la quebrada Quiadó, que también corre cerca de Raspadura, hasta llegar al río San Juan, que desagua en el Pacífico formando el extenso delta Siete Bocas.

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(Si desea ampliar la información sobre el primer canal interoceánico en América, visite el sitio http://www.youtube.com/watch?v=pYYB3rdrdvI donde encontrará un video sobre la expedición arqueológica al Canal del Cura, realizada por la Universidad Tecnológica del Chocó).

Ayda Luisa Córdoba, una joven y atractiva mujer que emana cordialidad por todos los poros, es la Coordinadora de Turismo de la Gobernación del Chocó. Ella tiene muy clara la misión que se le ha encargado: “darle mayor importancia y peso específico a la Coordinación de Turismo de la Gobernación del Chocó, que ahora forma parte de la Secretaría de Desarrollo Económico, con el objetivo de encontrar y promover nuevos polos de desarrollo turístico que sean sostenibles, responsables con el medio ambiente, y que se conviertan en nuevas alternativas de crecimiento económico y riqueza para el departamento. Aparte de los destinos de mar y playa en el Pacífico y el Caribe, la idea es ampliar el abanico turístico a municipios como Unión Panamericana y su santuario de Raspadura, Nóvita o Tadó; crear y dinamizar proyectos desde lo institucional enfocados a estas zonas, para generar obras de infraestructura y apalancar su progreso”.

BAHÍA SOLANO Y NUQUÍ A LOMO DE YUBARTA

¿Sabe usted dónde quedan los golfos de Cupica y Tribugá?

En el supuesto caso de realizar una encuesta en la que se hiciera esta misma pregunta a cualquier transeúnte elegido al azar en cualquier ciudad colombiana, no sería aventurado decir que muy pocas personas sabrían responder con algún grado de certeza acerca de la localización de los golfos de Cupica y Tribugá. Y quizá muchas menos, sobre la ubicación precisa de Bahía Solano y Nuquí, municipios que colindan y se hermanan en el mapa del extenso territorio de nuestra pacífica costa chocoana.

Golfo de Cupica y Tribugá. Mapa de la Sociedad Geográfica de Colombia

Golfo de Cupica y Tribugá.
Mapa de la Sociedad Geográfica de Colombia

Bahía Solano es un lugar de encuentros sorprendentes, impredecibles. Y si de algo podemos estar absolutamente seguros al visitarlo, es que allí siempre ocurrirá la maravilla de encontrar momentos y lugares para el asombro entre las incontables playas de este municipio chocoano, ubicado al borde de la selva que se derrama desde la Serranía del Baudó hasta el océano Pacífico.

Andreas Zmuda y su compañera Doreen Kröber, una pareja de felices aventureros alemanes, ilustran muy bien los encuentros inesperados que suceden en esta región de asombro. Luego de despegar de la Florida el 21 de 2012 y atravesar Centroamérica en su pequeño avión ultraliviano (que más parece una frágil bicicleta con motor y alas), aterrizaron en Bahía Solano, cumpliendo otra etapa en una aventura aeronáutica que intenta darle la vuelta al mundo.

Sobre su experiencia en el Chocó, en un español fluido Andreas dice que “aquí las personas son súper amables, nos ayudan en todo lo que pueden. La gente en el mundo no sabe cómo es Colombia de verdad, porque en la prensa se habla de la situación con la guerrilla o las drogas pero existen muchas más cosas buenas que no ven: la gente es muy simpática en todos lados, los colombianos son mucho más educados que en otros países de América Latina; son muy parecidos a los europeos, porque trabajan muy duro, con sistema y organización, pero disfrutan la vida como buenos latinos”. (Para seguir la aventura de Andreas Zmuda y Doreen Kröber alrededor del mundo, visite su sitio web www.trike-globetotter.com)

playas

Las playas en esta parte del mundo se extienden y retraen, se dilatan y contraen  al vaivén de las mareas, que cada seis horas revelan u ocultan vastísimos e innumerables espejos de agua sobre sus playas, como resplandecientes testigos silenciosos de su sempiterno ir y venir de la selva al mar, del mar a la selva. Esta es una invitación a conocer y vivir lugares insólitos, inexplorados; donde siempre habrá experiencias y enseñanzas de vida, mucho más profundas y reales que las que cuentan con palabras o nos muestran en fotografías quienes ya han disfrutado el privilegio de visitarlos.

LA GUARDERÍA DE BALLENAS  DE LA ENSENADA DE UTRÍA

Mientras se cruza el mar en lancha, es una delicia indescriptible la simple sensación que produce rozar con las manos la tibieza de las aguas del Pacífico. Y sentir la caricia de la brisa marina en la cara, que anticipa la serena belleza de la ensenada del Parque Nacional Natural Utría (territorio compartido por los municipios de Bahía Solano y Nuquí) a donde vienen a aparearse y dar a luz las ballenas jorobadas o yubartas, esas moles gigantes de ternura que llegan a pesar hasta 40 toneladas y a medir entre 12 y 16 metros de largo. Después de una travesía de ocho mil kilómetros desde la Antártida y el sur de Chile, hasta las cálidas aguas del Pacífico colombiano, cada año, entre los meses de junio y noviembre, el avistamiento de ballenas es un asombroso espectáculo migratorio, que en Colombia ocurre frente a las costas comprendidas entre los departamentos de Nariño y Chocó.

ballenas

Fotografías: Carlos Tuneu

En cuanto a hospedaje, Bahía Solano cuenta con hoteles, cabañas y posadas turísticas. Estas últimas son casas de familias nativas que ofrecen unas cuantas habitaciones dotadas con baño privado, cuyos propietarios han sido capacitados por el Sena y el viceministerio de Turismo para ofrecer los servicios de guianza, atención personalizada y gastronomía local a los visitantes.

En sus alrededores hay una extraordinaria variedad de cascadas, ríos y manantiales de agua. Aparte de ser un tradicional destino de playa, sol y mar; y de disfrutar del turismo ecológico, etnológico y de naturaleza, en Bahía Solano se puede practicar la pesca deportiva, así como asistir y aprender de la pesca artesanal con los nativos que proveen alimentación a muchos colombianos, ya que con una marca propia que está en proceso de acreditar su denominación origen, desde aquí se abastece pescado fresco de alta calidad para el país.

A diez minutos en lancha de Bahía Solano se encuentra el corregimiento de Huina, centro turístico con amplias playas y una variada oferta de hospedaje para todos los gustos y bolsillos. Continuando hacia el sur, se llega al corregimiento de El Valle, despensa agrícola y ganadera con atractivos turísticos como la playa el Almejal, el acuario natural y el tortugario, donde se recolectan y protegen los huevos hasta su eclosión, para la posterior liberación de las tortugas en el mar.

Cascada de Nabugá

Cascada de Nabugá

Por un extenso y bien cuidado sendero de interpretación construido en madera sobre palafitos, en la ensenada de Utría (uno de los sitios con mayor biodiversidad del planeta, que en lengua embera significa mujer bella dormida) se aprecian siete clases de manglares, de las nueve que hay en todo el mundo, en un hábitat perfectamente preservado donde abundan múltiples especies de flora y fauna nativas. Además de constituirse en un lugar privilegiado para el avistamiento de aves y reptiles, y para observar en primer plano la migración y nacimiento de tortugas marinas, Bahía Solano guarda una riqueza cultural que se expresa en bailes, cantos, juegos y tradiciones intactos.

pájaro

A poca distancia marítima de Bahía Solano está la Fundación Jardín botánico del Pacífico y Reserva de vida salvaje, dirigida por Tatiana Gómez, una aguerrida y hermosa mujer que trabaja en la conservación de flora y fauna, esteros navegables, manglares, etnobotánica, reforestación y restauración, en un área de 170 hectáreas en la selva tropical húmeda. Aquí también existe un confortable alojamiento con gastronomía embera, afro y de ingredientes locales, que junto con las visitas guiadas por el jardín, el avistamiento especializado de ballenas, la navegación en cayac por los manglares y demás actividades de selva y mar, contribuye al sostenimiento de esta Fundación sin ánimo de lucro. (Más información en www.jardinbotanicodelpacifico.org).

Proyecto arquitectónico "Piscina del amor". Arquitecto: Carlos Tuneu

Proyecto arquitectónico “Piscina del amor”. Arquitecto: Carlos Tuneu

Carlos Tuneu es un talentoso joven argentino que se enamoró de Bahía Solano y desde noviembre de 2011 se quedó como diseñador, arquitecto y constructor de dos proyectos hoteleros, hechos con materiales autóctonos como piedra, madera y paja. Este emprendimiento es financiado por inversionistas de Colombia y Argentina. Carlos ha realizado, ad honorem, los diseños de la Piscina del amor, un balneario con parque y piscina natural que adelanta la administración municipal.  De otro lado, el británico Brendan Rayment, promotor y operador de turismo internacional, es prueba fehaciente del interés que despierta Bahía Solano en ciudadanos de todo el mundo. Él hace preparativos con las autoridades locales para asegurar en el éxito del arribo, en abril de 2014, del primer crucero con 120 pasajeros europeos, norteamericanos y australianos, amantes de destinos de aventura, naturaleza, diversidad y cultura como los que ofrece esta región del Pacífico.

VISIONES DEL PARAÍSO EN NUQUÍ

Se puede renacer en cada lugar donde la vida nos lleva para regalarnos maravillas. Colombia (y el mundo) comienzan a descubrir el paraíso entre el mar y la Serranía del Baudó, que se abre al sol y descorre sus velos ante quienes lo visitan con amor por la naturaleza y profundo respeto por sus gentes.

barca

Así lo testimonian Jaime Álvarez, un ingeniero barranquillero que vive y trabaja hace veinte años en Canadá; y su novia de ascendencia bosnio-croata, Anisa Misaljevic. Ella resume así las impresiones de su primer viaje al Pacífico colombiano: “las variadas culturas que residen en Nuquí son muy profundas, porque es la gente la que se encarga de enriquecer la experiencia que se tiene cuando llegas aquí, de cualquier otra forma te quedas en la superficie”. Y agrega Jaime: “Colombia tiene mucha cultura qué ofrecer y mucho por descubrir, todavía está casi virgen y podemos disfrutar un turismo de naturaleza que comienza a desarrollarse muy bien.  Además, la gente se entrega y muestra su alma con cariño: eso es lo que hace que la tierra colombiana valga más y que el visitante lo sienta así”.

Posada turística en Morromico — Nuquí

Posada turística en Morromico — Nuquí

Navegando hacia el norte de Nuquí se halla Morromico, en cuyas playas se da el desove de tortugas marinas. Francisco Javier Montoya y su compañera, Gloria Tabares tienen allí una preciosa posada turística ubicada entre el océano Pacífico y la milenaria selva virgen, donde los visitantes se extasían en absoluta paz con la pura contemplación de la naturaleza. O si lo prefieren, Francisco Javier sabiamente los guía por fascinantes senderos selváticos que ofrecen entre uno y cinco grados de dificultad. Es una ocasión única para observar la infinita profusión de la flora y diferentes especies de animales, como la diminuta y venenosa rana cocoy, osos perezosos, micos aulladores, guaguas, ñeques (armadillos), tigrillos, pumas, pavas, águilas arpías, gavilanes y un sinnúmero de aves. (Más información en la página www.morromico.com) .

Devolviéndose de Morromico hacia Nuquí está Jurubidá (algunos pronuncian Juribirá), donde existen termales de sales minerales medicinales, cascadas y manglares. Navegando aguas arriba por el río se pueden visitar comunidades indígenas emberas, habitantes primordiales de estos territorios. Y continuando la navegación desde Nuquí hacia el sur, se llega a la comunidad de Coquí,  conformada por 270 personas con una clara conciencia del significado de ecoturismo, que en su mayoría se dedican a la pesca, la agricultura y las artesanías. También están organizadas en torno al cuidado del manglar como sala cuna de especies marinas, y según Ovidio Asprilla, uno de los líderes del grupo de guianza en canoa por el ecosistema del manglar de Coquí, “también nos protege de vientos y movimientos sísmicos”.

plato

María Martínez, excelsa cocinera de Coquí, prepara el tradicional atollado de piangua con queso y jugo de coco, una especie de risotto exquisito del que amablemente nos dio la receta: se pone a cocinar el arroz con suficiente agua, ajo y cebolla; se le añaden hierbas en rama para sacárselas cuando suelten la sustancia: cilantro, poleo, albahaca y orégano; luego se le agrega la piangua picada y recién sacada del manglar para que se cocine con el arroz; se ralla coco, se extrae su leche y se le da un toque de bija (color). Cuando el arroz da punto, se salpimenta y se le echa el queso chocoano picado en cuadritos; enseguida se revuelve por dos o tres minutos, se decora con más queso rallado, cilantro cimarrón y albahaca… y queda listo para ir a la mesa.

Al igual que en Coquí, en Joví existe un grupo de guías especializados en conducir a los turistas hasta las cascadas Antaral y Chontadura, a las que se llega por el río en canoas denominadas chingos, atravesando el Túnel del Pichindé. “El pichindé es un árbol que sostiene la orilla del río y entrecruza sus ramas formando varios túneles a lo largo del recorrido”, refiere Robert Henao, representante legal de la Asociación de guías del Pichindé.

Además de la cascada Cuatro encantos, llamada así por sus cuatro piscinas naturales, en el corregimiento de Termales tiene vida un proyecto comunitario compuesto por dos grandes estanques de aguas volcánicas azufradas. Afirma su administradora Salma Valencia: “la infraestructura de os termales fue construida por el Viceministerio de Turismo y posee cocina, restaurante, spa y baños; los recursos que se recogen se reinvierten en el bienestar de la comunidad”. “No se taló un solo árbol para hacer las sillas y el mobiliario, que están diseñados con formas curiosas como bateas y canoas típicas de la región. Esta dotación proviene enteramente de un rescate ancestral con material reciclado de raíces y troncos recogidos en las playas”, cuenta Ángela Valencia, la joven y brillante Coordinadora de Turismo de Nuquí.

Termales en el corregimiento del mismo nombre

Termales en el corregimiento del mismo nombre

En Termales encontramos a los viajeros bogotanos Ana María Macías y Luis Fernando Guzmán, quienes prefieren traer a su hijo Nicolás al Chocó, en vez de llevarlo a Walt Disney a hospedarse en hoteles atiborrados de gente y mirar muñecos que no tienen ningún sentido. “Acá tú eres tú, la atención es magnífica, la comida es rica, no hay pitos ni carros y se vive en paz con la naturaleza: hoy vimos quince ballenas saltando en el agua, disfrutamos lo que es Colombia, sin tener que hacer fila para entrar a ninguna parte y sin necesidad de iPad o televisión”, dice con profunda convicción Ana María.

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esperamos que los lectores se cautiven al vuelo con los paisajes, parajes y personajes que hacen del Chocó un territorio de descubrimientos únicos en nuestro bello y diverso  país colombiano.

AGRADECIMIENTOS

Gobernación del Chocó.
Ayda Luisa Córdoba, Coordinadora de Turismo Chocó.
Alcaldía de Bahía Solano.
Julio César Salas, Secretario de Cultura y Turismo Bahía Solano.
Carlos Tuneu, fotografías.
Alcaldía de Nuquí.
Ángela Valencia, Coordinadora de Turismo Nuquí.
Ecolodge Nautilus Playa Nuquí.
María Martínez, chef de cocina, Coquí.


 

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