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COLOMBIA: GEOGRAFÍAS SAGRADAS

Río Atabapo, departamento de Guanía.
Fotografía: Cámara Lúcida

Escribe: Gustavo Giraldo G.

Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos realizan peregrinaciones a ciertos lugares o territorios sagrados a lo largo y ancho del mundo, romerías que hacen parte fundamental de casi todas las religiones. El culto ancestral y profundo respeto que los indígenas tienen por la Madre Tierra, representada en toda la naturaleza, constituye la esencia de una cosmovisión soportada y tácitamente escrita en la Ley de Origen, que además traza la ruta y enseña los puntos clave de su geografía sagrada.

¿QUÉ SIGNIFICA LA LEY DE ORIGEN PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS?

Mujer Indigena, departamento del Guanía Fotografía: Carlos Puentes.

Mujer Indigena, departamento del Guanía
Fotografía: Carlos Puentes.

La Ley de Origen, fundamento del Derecho Mayor y también llamada Constitución Natural por los mamos arhuacos de la Sierra Nevada de Santa Marta, constituye la norma primordial de cómo estar en el mundo para llegar a ser verdaderos seres humanos. Mientras la preocupación fundamental del pensamiento occidental desde los griegos es el ser, ser alguien para el mundo actual, en la Ley de Origen de los pueblos originarios de América, compartida diacrónica y sincrónicamente por la mayoría de ellos, lo fundamental es cómo estar en el mundo, en este aquí y ahora, para convertirnos en un ser humano que da frutos desde la semilla que ahora somos.

César Martínez, artesano Zenú, Sampues, departamento de Sucre. De manera similar a las mochilas arhuacas, el sombrero vueltiao encierra una especie de escritura cifrada y un sello exclusivo que identificaba a cada familia, de acuerdo con la Ley de Origen. Fotografía: Cámara Lúcida.

César Martínez, artesano Zenú, Sampues, departamento de Sucre. De manera similar a las mochilas arhuacas, el sombrero vueltiao encierra una especie de escritura cifrada y un sello exclusivo que identificaba a cada familia, de acuerdo con la Ley de Origen.
Fotografía: Cámara Lúcida.

Por tanto, en la Ley de Origen dada a cada pueblo en el momento de la creación de los linajes humanos, se habla del origen, del estar y del destino. Contiene las normas primordiales de cómo realizar ese estar y por tanto la forma correcta de relacionamiento de los seres humanos consigo mismos, con los otros “diferentes” que son realmente su espejo, con la naturaleza o Madre Tierra y con lo sagrado. Está escrita en el territorio propio (de ahí la enorme importancia de cada uno de ellos), tanto en los paisajes naturales como humanizados. Por lo tanto, la Ley de Origen se puede leer en la geografía sagrada, en los centros urbanos, los templos, los objetos, los sueños y las videncias de los sabedores. Aparece en los mitos y se hace operativa en el ritual.

Sin ella, un pueblo y un ser están a la deriva; es a ella que se recurre cuando el caos aparece en un espacio-tiempo y se busca restituir el orden perdido: la Ley de Origen de cada pueblo está por encima de toda ley humana, incluso de nuestras pretendidas constituciones nacionales y sistemas legislativos.

SANTUARIOS Y LUGARES DE PEREGRINACIÓN INDÍGENAS

SANTUARIO-LAJAS

Santuario de Nuestra Señora de Las Lajas, departamento de Nariño. Construido en cercanías de un sitio sagrado de los indígenas Pastos. Fotografía: Cámara Lúcida.

Para las llamadas religiones de Libro (cristiana, musulmana y judía) hay un Dios Padre, creador de todo cuanto existe. Desde unos cinco mil años atrás, las civilizaciones que construyeron en oriente y occidente las grandes ciudades del Mediterráneo, centros urbanos no amurallados dedicados al comercio, rendían culto a la gran Diosa Madre dadora de vida. Las invasiones de los indo europeos arrasan las ciudades mediterráneas para dar comienzo a la era del Dios Padre masculino entronizado en las religiones de Libro, donde subsisten figuras de mujeres importantes mas despojadas de su carácter de diosas, dejando de lado el sentido divino de lo femenino que antes se atribuía a la Diosa Madre. Encarnado en una iconografía absolutamente masculina, el Dios Padre también es un guerrero castigador que exige sacrificios, impone la moral y transforma la geografía sagrada.

Petroglifos en Támesis, departamento de Antioquia. Fotografía: Roberto Restrepo.

Petroglifos en Támesis, departamento de Antioquia.
Fotografía: Roberto Restrepo.

Para los indígenas de América, todo es sagrado y de manera consecuente, todos estamos incluidos dentro del cuerpo de lo sagrado. Para ellos existen lugares donde en fechas precisas del calendario, como por ejemplo los solsticios o los equinoccios, se abren portales entre el Mundo de Arriba o mundo celeste diurno; el Inframundo, que está bajo la tierra; y el Mundo Medio, que es el mundo en que vivimos.

Hay una conexión entre los tres mundos, pero el Mundo de Arriba y el Inframundo son previsibles, ordenados y firmes, a diferencia del nuestro, más caótico y con más movimiento.

Petroglifos en el Parque Rupestre Amarrú (Comunidad Curripaco, Coco Viejo) Inírida, departamento del Guanía. Fotografía: Cámara Lúcida.

Petroglifos en el Parque Rupestre Amarrú (Comunidad Curripaco, Coco Viejo) Inírida, departamento del Guanía.
Fotografía: Cámara Lúcida.

Cuando se establece esa conexión, es posible traer el orden del Mundo de Arriba y el Inframundo al Mundo Medio, para mantenerlo en equilibrio y mayor armonía. Los chamanes, seres de   sabiduría y autoridades espirituales de los pueblos indígenas, durante esos calendarios realizan ceremonias rituales como una forma poderosa de relacionamiento para sostener la continuidad del orden entre los mundos, en acuerdo con las manifestaciones de lo sagrado que se hacen patentes en épocas especiales. De la misma manera, atravesando milenios de historia, en todos los santuarios del mundo, ya sean católicos, judíos, musulmanes, shintoistas, etc., también existen fechas determinadas para abrir puertas y lograr una comunicación más efectiva con la divinidad.

Todos los pueblos indígenas de América tienen sitios de peregrinaje a los que se dirigen en ciertas fechas, para pedirles a estos lugares, una vez instaurada la conexión a través del ritual, que nuestra posición dentro del orden y la salud de la tierra se restaure para seguir vivos, continuar aprendiendo y relacionándonos positiva y armónicamente, tanto entre nosotros mismos como con la realidad aparte y las entidades que alientan ocultas en otros mundos.

La Sierra Nevada de Santa Marta cuenta con trece grandes santuarios y más de cien lugares de peregrinación situados a partir de la Línea Negra, a donde concurren los diferentes pueblos que la habitan a hacer sus pagamentos y a través del ritual, consagrar mediante acciones simbólicas de reciprocidad, la realimentación espiritual que devuelve y agradece a la Madre Tierra sus favores.

Tepuyes de Mavicure, departamento del Guanía, pertenecientes a las formaciones rocosas del Escudo Guayanés, donde también está comprendida la Serranía de Chiribiquete. Fotografía: Carlos Puentes.

Las lagunas son espejos de agua que reflejan el mundo de arriba al revés y, al mismo tiempo, sirven de entrada a las profundidades del inframundo, razón por la cual son un portal entre dos mundos. Los paeces o nasas consideran como sagrada la laguna de Juan Tama, ubicada en el páramo de Las Moras, municipio de Belalcázar, departamento del Cauca. En esta laguna realizan rituales de  consagración, refrescamiento y limpieza tradicional de los bastones de mando, símbolo de sus autoridades indígenas.

Espejo de agua en el departamento del Guainía. Fotografía: Carlos Puentes.

Espejo de agua en el departamento del Guainía. Fotografía: Carlos Puentes.

La laguna de Guatavita es otro lugar sagrado para los muiscas, que tenían siete lagunas sagradas a partir de la laguna de Iguaque, de donde surgieron deidades como Bachué con un niño en sus brazos. Curiosamente, en cercanías del lago Belgrano, territorio mapuche en la Patagonia argentina, además de este, se encuentran seis lagunas que son como un espejo de las muiscas, y a donde anteriormente hacían peregrinación los pueblos tehuelches y patagónicos, romerías que hoy en día realizan los mapuches. En La Planada, territorio awá, en el camino entre Pasto y Tumaco, abundan sucesivas cascadas sagradas que forman una cadena de arcoíris cuando el sol da sobre ellas. Otro lugar sagrado muy importante es lo que actualmente se conoce como Parque Nacional de la Serranía de Chiribiquete, localizado entre los departamentos del Guaviare y Caquetá, antiguo territorio de la etnia karijona, donde se aprecian algunas de las pinturas rupestres y petroglifos más ricos y antiguos de América en las paredes rocosas de los tepuyes (formaciones del precámbrico y paleozoico, pertenecientes al Escudo Guayanés), con una datación de 22.000 atrás y que darían cuenta del poblamiento temprano de América por el sur del continente, de acuerdo con las investigaciones de campo llevadas a cabo por el antropólogo Roberto Restrepo desde hace más de cuarenta años.

Laguna de Guatavita, departamento de Cundinamarca. Fotografía: Masanalv, Wikimedia Commons

El sitio donde actualmente está ubicado el Santuario de Las Lajas, en el departamento de Nariño, era un lugar sagrado de los Pastos; y en muchas partes de América, grandes catedrales e iglesias se erigieron sobre las ruinas de los templos indígenas. De otro lado, en la época prehispánica el Salto del Tequendama era otro lugar sagrado muy significativo para los pueblos que habitaron el centro del país, lastimosamente convertido casi en una alcantarilla: para los indígenas, ello es una prueba palpable del irrespeto por lo sagrado y un atentado que destruye puntos clave de conexión energética del planeta, afectando a su vez la buena salud de la tierra.

Abajo: Paisaje sagrado Zenú, relacionado con la Madre de las Aguas. (Ciénaga de Zambrano, departamento de Bolívar). Fotografía: Roberto Restrepo.

Paisaje sagrado Zenú, relacionado con la Madre de las Aguas. (Ciénaga de Zambrano, departamento de Bolívar).
Fotografía: Roberto Restrepo.

EL CORAZÓN DEL MUNDO

Como una iniciativa de autoridades y sabedores indígenas, nace el proyecto de Reservas Espirituales, del cual hacen parte 25 pueblos de toda América con el apoyo de la Unesco a través del Programa hidrológico internacional para Latinoamérica y el Caribe (PHILAC). “Descubrimos que hay unas geografías sagradas y reservas espirituales en el continente que tienen formas y señales específicas para ser reconocidas, entre ellas, la Sierra Nevada de Santa Marta, Gonawindúa o Corazón del Mundo, como se denomina en idioma kogui.

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Paisaje sagrado en la Sierra Nevada de Santa Marta, con los picos nevados macho y hembra de fondo. Fotografía: Roberto Restrepo

La Sierra es la única montana que nace en el litoral Caribe, alcanzando alturas de casi seis mil metros y es el espejo de todos los pisos térmicos del neo trópico, un laboratorio de vida con treinta y cinco grandes cuencas hidrográficas.

En los últimos veinte años, cuando los indígenas han permanecido relegados en la parte de arriba, metimos nuestro sistema de desarrollo con la palma africana, el banano y la industrialización de la base de la Sierra, con colonos tumbando monte y haciendo potreros, la utilización de venenos y agro químicos para la agricultura, se ha perdido el 52% de la escorrentía de la Sierra, cuando el agua es la vida y se calcula que en once años estaremos ad portas del estrés hídrico: solo queda agua viva en las partes  altas, donde están los indígenas que conservan las cuencas por el sentido de lo sagrado”, afirma el antropólogo Roberto Restrepo, asesor en Interculturalidad de la Unesco para los países andinos y uno de los coordinadores del programa Agua y Cultura del PHILAC.

Detalle de símbolos taironas en el camino entre Calabazo y Pueblito, Sierra Nevada de Santa Marta. Fotografía: Jorge Láscar -Australia, Wikimedia Commons.

Detalle de símbolos taironas en el camino entre Calabazo y Pueblito, Sierra Nevada de Santa Marta. Fotografía: Jorge Láscar -Australia, Wikimedia Commons.

Ciudad Perdida en el Parque Tairona, departamento del Magdalena. Fotografía: Gavin Rough- Canadá, Wikimedia Commons.

Ciudad Perdida en el Parque Tairona, departamento del Magdalena.
Fotografía: Gavin Rough- Canadá, Wikimedia Commons.

 

 

 

 

 

 

Playas en el Parque Tairona. Fotografía:David Shankbone, Wikimedia Commons

Playas en el Parque Tairona.
Fotografía:David Shankbone, Wikimedia Commons

Prosigue Roberto: “En Gonawindúa habitaron ancestralmente los Taironas, un pueblo fusión de lengua macro chibcha, con costumbres y visión del mundo andinas, que unía a meso América con los Andes. Hoy, cuatro pueblos descendientes de los Taironas conviven y  salvaguardan las cuatro esquinas del mundo que a su vez son las cuatro esquinas de la Sierra: en el norte, moran los Wiwuas; al oriente, los Kankuamos; al sur, los Arhuacos; y al occidente, los Koguis. Estos pueblos, relacionados por lengua, costumbres, cosmovisión y ancestro tairona, han asumido el papel hereditario de cuidadores del corazón del mundo, defendiendo la creencia ancestral que todo el mundo está representado en el corazón.

Son los guardianes encargados de mantener en orden el territorio sagrado delimitado por la Línea Negra, para que nada lo perturbe o lo dañe y así permitir que la espiritualidad y salud del planeta se sigan conservando a través del trabajo ritual en la Sierra Nevada de Santa Marta”.

Roberto Restrepo y mamos de la Sierra Nevada de Santa Marta al abrigo de un cactus san Pedro, en un lugar sagrado de Loja, Ecuador. Fotografía: Roberto Restrepo.

Roberto Restrepo y mamos de la Sierra Nevada de Santa Marta al abrigo de un cactus san Pedro, en un lugar sagrado de Loja, Ecuador.
Fotografía: Roberto Restrepo.

“Para los sabedores indígenas de América, el agua tiene un sentido y una importancia especial, porque aglutina, relaciona o coordina los demás seres y elementos naturales. Según ellos, el agua nace en la Vía Láctea o Río del Cielo, desciende como nube y lluvia, se aposenta en los nevados donde nacen las lagunas de altura, las cuencas hidrográficas y los ríos que van a dar a los océanos, donde recomienza el ciclo. Por tanto, el agua también es el camino que comunica y atraviesa todos los pisos térmicos, llevando el mensaje de vida y energía de los dioses desde  la Vía Láctea hasta el mar. Cuando cae en forma de cascada, el agua realimenta su energía para continuar su camino.”

Cascada Nabugá, Bahía Solano, departamento del Chocó.

Cascada La Chorrera, Choachí, departamento de Cundinamarca. Fotografía: Cámara Lúcida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Laguna de La Tota, departamento de Boyacá. Fotografía: José Miguel Amín.

Laguna de La Tota, departamento de Boyacá.
Fotografía: José Miguel Amín.

Laguna Verde, volcán Azufral, departamento de Nariño. Fotografía: Darwin Estrada.

Laguna Verde, volcán Azufral, departamento de Nariño. Fotografía: Darwin Estrada.

  2012, LOS CINCO SOLES MAYAS Y EL AGUA

Recordemos que cuando se acercaba el año 2012 circularon especulaciones catastróficas concernientes a los cinco soles y las profecías que supuestamente vaticinaban el fin de la eras maya, andina y amazónica, momento en que también se acabaría el mundo. Ahora bien, tanto los mayas como los incas creen que caminamos en grandes ciclos de tiempo, los famosos soles que incluso tienen que ver con el movimiento de la precesión terrestre. Para ellos, cada sol dura cinco mil doscientos años, y cinco soles son los veintiséis mil años que dura dicha precesión, un concepto muy interesante que no ha sido claramente explicado. Hasta ahora, hemos pasado por cuatro grandes soles: el Sol de la tierra, durante el cual no nos supimos relacionar con el elemento tierra que nos destruyó; igual cosa sucedió con el Sol del fuego; el Sol del viento y el Sol del agua, este último conocido como diluvio universal por casi todas las civilizaciones y culturas de la tierra.

Entonces se crea el Quinto Sol, que se queda en Tiahuanaco (los Andes) y Teotihuacan (meso América). Este es el Ollin, Sol de Wiracocha o Sol del movimiento del tiempo que actualmente atravesamos, donde convergen los cuatro soles anteriores correspondientes a la tierra, el fuego, el aire y el agua. La tarea consiste en aprender de este nuevo sol nuevas formas de crianza mutua y relacionamiento con los elementos de la naturaleza y con lo sagrado. En caso contrario, volveremos a estrellarnos contra ellos.

Tanto la tierra como los seres humanos estamos compuestos en un 70% de agua, la urdimbre del gran tejido de la vida. Para los sabedores indígenas de América, el agua tiene un sentido y una importancia especial, porque aglutina, relaciona o coordina los demás seres y elementos naturales. Según ellos, el agua nace en la Vía Láctea o Río del Cielo, desciende como nube y lluvia, se aposenta en los nevados donde nacen las lagunas de altura, las cuencas hidrográficas y los ríos que van a dar a los océanos, donde recomienza el ciclo. Por tanto, el agua también es el camino que comunica y atraviesa todos los pisos térmicos, llevando el mensaje de vida y energía de los dioses desde la Vía Láctea hasta el mar.

AGRADECIMIENTOS

En buena parte, este texto ha sido escrito a partir de una entrevista con el antropólogo, escritor e investigador Roberto Restrepo, nuestro guía en un breve recorrido por las geografías sagradas y las reservas espirituales de Colombia y América. Agradecemos también el aporte fotográfico de la Oficina de Turismo de la Gobernación de Nariño, a los fotógrafos Darwin Estrada, José Miguel Amín y Carlos Puentes.

Comments (1)

  1. […] un vistazo a esta versión y conoce más sobre las geografías sagradas como destinos principales del […]

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