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Cundinamarca: tierra protegida por los dioses

Escribe: Carolina Beltrán Valencia

Cundinamarca (18)Para recorrer algunos de los caminos ancestrales que nos propone el departamento cundinamarqués, las recomendaciones varían entre usar ropa y calzado cómodos que sean adecuados para caminar y que se ajusten a temperaturas hasta de 14 grados centígrados, y prepararse para recibir alimentos deliciosos, libres de agentes contaminantes. También es necesario disponer el cuerpo y el corazón para tomar con agrado las enseñanzas del agua, respetar su carácter sagrado y escuchar con atención los murmullos de la vegetación de los páramos. Sin lugar a dudas, viajar por Cundinamarca es aprender a valorar la naturaleza de la mano de la gente buena que fluye con ella y que comparte de manera generosa con los extranjeros que la visitan su conocimiento y sus experiencias de vida.

GENTILICIO: CUNDINAMARQUESES

Los nombres nos presentan ante los demás, nos diferencian como individuos, nos identifican con un clan familiar, nos hacen visibles y reconocibles para otros y nos conceden características particulares. En el caso del departamento de Cundinamarca, su nombre actual proviene de una variación del chibcha Kuntur marqa, ‘nido del cóndor’, que los conquistadores españoles tradujeron después al español como Cundirumarca o Cuntinamarca, y que finalmente quedó Cundinamarca, que podría interpretarse como comarca o provincia del cóndor.

Según datos de la gobernación de Cundinamarca, el nombre tomó fuerza y se quedó en la memoria de sus habitantes como ‘Reino de Cundinamarca’ el 4 de abril de 1811, gracias al prócer Jorge Tadeo Lozano, quien llamó así a este pedazo del espacio nacional en una de las primeras constituciones del país. Más adelante, el 16 de julio de 1813, el territorio cundinamarqués se independizó del reino español y, luego de la Batalla de Boyacá, el nombre se hizo extensivo a toda la Nueva Granada. Años después, en la constitución política de 1886, Cundinamarca se convirtió en departamento y comenzó a ser parte de la nueva República de Colombia.

En la actualidad, la región está dividida en 15 provincias, 116 municipios y el Distrito Capital de Bogotá.

RUTA DEL AGUA

Cundinamarca (17)‘Ruta del Agua: hacia el corazón de la cultura muisca’, es el nombre del nuevo rumbo turístico, avalado por la Gobernación de Cundinamarca y diseñado e implementado en conjunto con las administraciones de los municipios de la provincia del Guavio –Guasca, Junín, Gachetá, Ubalá, Gachalá, Gama, La Calera y Guatavita– que tiene como objetivo promover e incentivar el ecoturismo, las bondades naturales, gastronómicas y culturales de la región y concientizar a la población local y extranjera sobre la importancia de conservar la fauna y la flora de las zonas de páramo que componen el trayecto. En su totalidad, el recorrido se realiza en clima frio y alcanza alturas entre los 1600 hasta los 3000 ms. s. n. m*. La ruta fue inaugurada el 30 de marzo de 2016 y se invirtieron 850 millones de pesos en su implementación, de los cuales 500 millones fueron facilitados por la gobernación del departamento. El valor restante fue aportado por la Corporación Autónoma Regional del Guavio, Corpoguavio. En palabras de Jairo Pinzón, sociólogo, oriundo de Nemocón y asesor de turismo del Instituto de Cultura y Turismo de Cundinamarca, IDECUT, “la Ruta del Agua está diseñada por el nororiente de Cundinamarca y cubre la provincia de Sabana Centro y la provincia del Guavio Alto en uno de sus tramos. Teniendo como referencia la ciudad de Bogotá se programa la Ruta del Agua que nos llevará por una parte del Páramo de Chingaza, el segundo páramo más importante en el mundo después del Sumapaz, con una extensión de 76.600 hectáreas donde encontramos especies emblemáticas como el cóndor de los Andes, el venado de cola blanca y el oso de anteojos”.Cundinamarca (16)

El trayecto puede hacerse con o sin guía turístico. Sin embargo, utilizar los servicios de los operadores turísticos de la zona aporta a los viajeros seguridad, información valiosa y compañía calificada durante su viaje. Y evita dar vueltas en un mismo sitio. Gracias a los guías turísticos certificados no hay por qué perderse. Para iniciar el recorrido desde Bogotá, se toma la Autopista Norte, se paga el peaje de los Andes y por la vía Bogotá-Tunja y Bogotá -La Caro se llega hasta la entrada del municipio de Chía. Allí se encuentra el Centro Histórico La Caro, sitio que resguarda al Puente del Común, la Estación Férrea, la Casa Marroquín del Instituto Caro y Cuervo, el Castillo Marroquín, y provincia Sabana Centro.

 

PRIMERA PARADA: CASTILLO MARROQUÍN

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El Castillo Marroquín lleva el nombre de su primer dueño, el expresidente José Manuel Marroquín. Su construcción fue entre 1897 y 1905, en los predios de la Hacienda El Castillo del sector de La Caro, hacia el norte de Bogotá, propiedad de la familia.

La edificación nació como un regalo de los hijos de Marroquín para su padre. Lorenzo Marroquín Osorio confió su ejecución y diseño al reconocido arquitecto francés Gastón Lelarge, quien a su vez, contó con la colaboración de los maestros Julián Lombana y Demetrio Chávez. En años posteriores, la familia Marroquín vendió la imponente construcción, y desde ese momento, el castillo ha tenido varios dueños y ha pasado por varias remodelaciones y restauraciones. Hoy en día, el Castillo Marroquín es patrimonio cultural del departamento y desde hace 10 años se sostiene como un importante centro de eventos privados y empresariales en la provincia de Sabana Centro. Entre sus actividades están las festividades especiales (cumpleaños, fiestas de 15 años, graduaciones, matrimonios). María Yadira Jiménez, asistente de administración del castillo, destaca los montajes medievales, en los cuales los agasajados tienen la oportunidad de vivir una experiencia diferente, acompañados de un equipo de 10 personas, entre bufones, damas de la corte, soldados y demás personajes que guían a los invitados hasta el Salón de la Pila, donde se realiza la celebración. Así mismo, y en alianza con la alcaldía de Chía, en el extenso terreno de la hacienda se encuentra el Bike Park Castillo Marroquín, abierto al público los fines de semana y festivos, de 8:30 a.m. a 2:30 p.m. El ingreso a las pistas de bicicletas tiene costo.

Cundinamarca (14)La administración actual piensa ofrecer al público una visita guiada a la primera planta del castillo a partir del segundo semestre de este año. El propósito es exponer el mobiliario francés del siglo XIX y las piezas de colección pertenecientes a algunos de los antiguos dueños del lugar, además de destacar la obra del arquitecto Lelarge. El historiador Otto Martínez, de la Universidad de la Sabana, es el encargado de recopilar la información histórica del castillo.

SEGUNDA PARADA: SOPÓ. GENTILICIO: SOPOSEÑOS

Al seguir la ruta La Caro-Tocancipá y la salida Chía-La Caro, se toma el desvío que conduce al municipio de Sopó, ubicado a 39 kilómetros de la capital de la República. Fue fundado el 25 de mayo de 1653 por Fray Francisco Chacón, su nombre es de origen chibcha y significa “piedra o cerro fuerte”. Está a una altura de 2.650 metros sobre el nivel del mar y limita al oriente con el municipio de Guasca, al occidente con los municipios de Cajicá y Chía, al norte con el municipio de Tocancipá y al sur con el municipio de La Calera.

CAPILLA DOCTRINERA

La Capilla doctrinera fue fundada por los dominicos en 1612 y se encuentra ubicada en la plaza principal de Sopó. También conocida como la Iglesia Divino Salvador, es uno de los puntos religiosos más distintivos del arte colonial en la provincia Sabana Centro. En sus 100 años de funcionamiento, los doce Arcángeles de Sopó, una hermosa colección de lienzos al óleo, de los siglos XVII y XVIII, liderados por el arcángel Miguel y secundados por el arcángel Gabriel, son cuidados con esmero y devoción por la parroquia, y parecen escuchar las peticiones, anhelos, quejas, reclamos, angustias y alegrías de los feligreses que la visitan durante el año. Cundinamarca (11)

A estos mensajeros divinos los acompañan, en otras alas de la iglesia, una imagen del Señor de la Piedra, patrono de Sopó, y una pintura de la Virgen del Topo, reconocida protectora de los animales y la naturaleza, que a la par con el arcángel Rafael, son venerados por la población católica de este municipio.

Cundinamarca (10)PARQUE ECOLÓGICO PIONONO

Pionono es el punto más alto del municipio de Sopó. Abrió sus puertas al público como parque natural en mayo de 1999 y es considerado una valiosa reserva forestal que comprende 60 hectáreas de parque y 680 hectáreas de reserva natural. Sus cerros y montañas alcanzan alturas desde los 2.800 metros hasta los 3.250 metros con su pico máximo, el Cerro de las Águilas. Según información aportada por Diego Soto González, profesional universitario en turismo y asesor de la Secretaría de Desarrollo Económico de la Alcaldía de Sopó, el parque se ha convertido en una gran reserva forestal debido a sus características geomorfológicas generosas en producción de agua. Además, alberga gran cantidad de animales, en especial mamíferos como liebres, zorrillos, armadillos, curíes; aves migratorias, golondrinas, mirlas, colibríes, copetones, reinitas, reptiles y anfibios. El Parque Ecológico Pionono presta su servicio al público de miércoles a domingo, en horario de 9:00 a.m. a 4.30 p.m. El valor de ingreso al parque es módico.

CUANDO FIBA OBSERVA

Los animosos vientos de oriente a occidente que moran en “Cerro fuerte” son aprovechados como atractivo turístico y les brindan la opción a pilotos entrenados y a turistas osados de practicar parapentismo. Con el equipo adecuado y con la guía de instructores entrenados por la Federación Colombiana de Deportes Aéreos FEDEAEREOS, los visitantes pueden sobrevolar con tranquilidad las cercanías del embalse de Tominé, los valles de Guasca y de Guatavita, y gracias al Fiba, nombre del viento en lengua chibcha, sentir el choque en el cuerpo con el frío energizante que envuelve al paisaje verde, casi infinito de la región. Cundinamarca (9)

PROVINCIA DE GUAVIO ALTO

TERCERA PARADA: GUASCA. GENTILICIO: GUASQUEÑOS

Los caminos de Guasca se reconocen por sus cultivos de fresas, las flores lilas de los cultivos de papa, pájaros coqueteando entre los alisos y la absoluta tranquilidad que se respira al entrar a sus campos. ‘Guasuca’, su nombre, tan chibcha como su historia, significa “rodeado de cerros”. Para Jairo Pinzón, “Guasca es una población pintoresca donde encontramos el patrimonio histórico de las capillas y las lagunas de Siecha. Es la tierra donde vivió el escritor Domínguez Fraile y nació el reconocido fotógrafo Juan B. Ramos”. Cundinamarca (8)La oferta turística del municipio es inmensa. Desde el avistamiento de aves, las aguas termales, arte rupestre y gastronomía, hasta senderismo. Las opciones para disfrutar la estadía, según Miguel Arturo Garavito Díaz, alcalde de Guasca, son inconfundibles. “Guasca le brinda a los turistas varias cosas. Primero, les ofrece la cercanía a Bogotá. Lo segundo, la tranquilidad del páramo como tal, que sin lugar a dudas, es una de las fortalezas del municipio. Sus recursos hídricos, la capacidad de producción de agua que tiene Guasca es incomparable en Cundinamarca”. Las palabras elogiosas sobre el municipio continúan, al fin y al cabo se las merece todas, y en medio de la conversación sobre puntos turísticos importantes, el alcalde Garavito asegura con confianza, que “venir a Guasca y no venir al páramo es una pérdida de tiempo. Páramos como tal, en el departamento y en el país, son muy pocos. Indudablemente, hay que visitar las lagunas porque nos identifican como municipio. Hay que pasar por las capillas de Siecha, por el parque principal y por la iglesia, donde uno puede admirar una arquitectura gótica que poco se ve en el departamento. Si uno compara la iglesia de Guasca con otras iglesias, es una infraestructura que realmente vale la pena visitar”. La generosidad y la buena sazón en la comida también alimentan la buena imagen del pueblo. “Hay una innumerable oferta gastronómica, nosotros tenemos la trucha como una de las identidades de nuestro municipio. Además, los fines de semana contamos con los mercados campesinos que permiten brindar una expectativa de producción limpia y orgánica, y donde estamos enfocados en seguir trabajando para fortalecer a los productores como empresa y como oferta en el mercado”, afirma Garavito. Sin embargo, una de las características más notorias es su seguridad. Es un pueblo tranquilo, donde se pueden hacer amigos en cualquier tienda, gracias a la amabilidad de su gente. Al terminar la charla, el alcalde señala: “Estamos poblados por gente buena, gente con arraigo, con sentido de pertenencia. Campesinos que aman su labor y aman lo que hacen. Podemos caminar en Guasca a cualquier hora del día, en todos sus escenarios. Todavía contamos con naturaleza, con ambiente sano y limpio que finalmente permite que el turista llegue acá y se enamore definitivamente del municipio”. Después de Guasca, se puede seguir por trechos, senderos y vías medianamente asfaltadas hasta la población de Guatavita. Cundinamarca (7)

CUARTA PARADA GUATAVITA. GENTILICIO: GUATAVITENSES

A 57 kilómetros de Bogotá, por la Autopista Norte, se encuentra el municipio de Guatavita, con una altura de 2.680 metros sobre el nivel del mar. Guatavita quiere decir ‘fin de la labranza’ o ‘punto de la sierra’, según estudios sobre la lengua chibcha realizados por Joaquín Acosta Ortegón, autor del libro El idioma chibcha o aborigen de Cundinamarca de 1938. Fue fundada el 18 de marzo de 1593 por Miguel de Ibarra, aunque es mejor conocida por ser la capital religiosa de los chibchas del Zipazgo, donde se encuentra la laguna sagrada de Guatavita. Allí se celebraban ceremonias de adoración al agua, que con el paso del tiempo y la avaricia desmedida de los conquistadores españoles dieron origen a la leyenda de El Dorado. En tiempos actuales, el lago erigido en el valle del Tominé o Guatavita se reconoce como el embalse de Guatavita y la presa de Sesquilé, que incluye los municipios de Guasca y Sesquilé. Su longitud es de 18 kilómetros por 4 de ancho y tiene 38 metros de profundidad, cuenta además con capacidad para 630 millones de metros cúbicos de agua. Su principal función es controlar el volumen de aguas del río Bogotá, de acuerdo con las necesidades de la hidroeléctrica del Salto del Tequendama, además de contener y prevenir inundaciones en la región y abastecer la planta de Tibitó para el acueducto de Bogotá. Jairo Pinzón afirma: “De este centro poblado se guía el viajero por la vía a Sesquilé al paraje del parque natural de la Laguna de Guatavita, muy bien conservado y con buena oferta de servicios. Posteriormente, se asciende al Pantano de Martos, anteriormente una enorme laguna pero que hoy en día se reduce a un pantano, de bello paisaje y avistamiento de aves”.

QUINTA PARADA: PÁRAMO DE MARTOS

Si el turista está de suerte y pasa por el Páramo de Monquentiva o Páramo de Martos antes de las 5:30 p.m., tal vez el sol de los venados le dé la bienvenida con sus visos naranja mientras dibuja sus cuernos en las montañas que lo absorben. El frío es intenso, pero soportable y muy saludable para los pulmones. Cundinamarca (6)

Al subir en carro por los caminos rústicos del lugar, se asoman dos miradores que permiten el avistamiento de aves y bailar con la mirada en la antigua Laguna de Monquentiva, que nombra con total propiedad el arqueólogo guasqueño Álvaro Botiva Contreras. Este hombre entregado a la divulgación y conservación del arte rupestre en Cundinamarca, desde muy joven ha caminado toda la región y ya la conoce de memoria. A la llegada al primer mirador, un cartel turístico informativo descubre la historia de la ceremonia de ‘correr la tierra’. Parafraseando al maestro Botiva, esta ceremonia “era un ritual que los muiscas practicaban como reactivación del mundo. Los caminantes muiscas recorrían cinco altares de devoción relacionados con la adoración a Chie (agua). Empezaban el viaje en la Laguna Grande de Guatavita, se dirigían a la laguna de Guámbito o el Pantano de Martos (que era el segundo altar) y luego seguían hacia la laguna de Siecha, para continuar hacia la laguna de Teusacá y finalizar el recorrido en la Laguna de Ubaque”.

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Además, explica Botiva, desde estas terrazas naturales se divisa un valle de espeletia argentea o frailejones plateados, una especie herbácea de la familia de las asteráceas endémicas de Colombia y Venezuela, que residen en el páramo desde tiempos ancestrales, y que a pesar de su aparente sencillez, bañan el paisaje con un aura majestuosa e íntima. El segundo mirador además permite ver el panorama compuesto por el bosque alto andino, las turberas y los prados del páramo bajo y el páramo medio, cubiertos de arbustos, matorrales y frailejonales. A lo lejos se puede entrever la población de Junín. “De este lugar se retorna al poblado guasqueño o se llega a la vereda Monquentiva, que en vocablo chibcha significa “baño del señor de la montaña”. Un valle aluvial de singular hermosura enmarcado de pino candelabro. Más arriba está la vereda Amoladero, donde se encuentra un elegante hotel restaurante boutique, en el que se puede degustar agua de panela con queso, trucha al ajillo o un buen canelazo; y finalmente se llega a la carretera que conduce a Gachetá”, describe Jairo Pinzón, el asesor turístico del IDECUT.

SEXTA PARADA: GACHETÁ. GENTILICIO: GACHETUNOS

En este municipio cambia el clima del viaje. La temperatura promedio ahora sube de los 14 a los 18 grados centígrados. Sus noches tranquilas son arrulladas por los sonidos del agua que la circunda. Gachetá en lengua chibcha traduce “detrás de nuestras labranzas”, haciendo referencia a su cercanía con Guatavita. Cundinamarca (4)Fue fundada el 2 de abril de 1593por el Oidor de la Real Audiencia de Santafé de Bogotá, don Miguel de Ibarra, en el área de los antiguos Chíos y en los extensos dominios del cacique Guatavita, estableciéndose como el primer pueblo parroquial y capital de la provincia del Guavio. Limita al norte con Machetá y Manta, al oriente con el departamento de Boyacá, al sur con Gama y Junín y al occidente con Guatavita. Esta población de más de 10 mil habitantes basa su actividad económica en la agricultura, gracias a sus cultivos abundantes y sin pesticidas de mora, lulo, tomate de árbol, guatila, uchuva y calabaza. De igual manera, le saca buen provecho a la ganadería y a la elaboración de artesanías en fique (alpargatas, mochilas) y canastos elaborados en chusque, una Empezaban el viaje en la Laguna Grande de Guatavita, se dirigían a la laguna de Guámbito o el Pantano de Martos (que era el segundo altar) y luego seguían hacia la laguna de Siecha, para continuar hacia la laguna de Teusacá y finalizar el recorrido en la Laguna de Ubaque”. Además, explica Botiva, desde estas terrazas naturales se divisa un valle de espeletia argentea o frailejones plateados, una especie herbácea de la familia de las asteráceas endémicas de Colombia y Venezuela, que residen en el páramo desde tiempos ancestrales, y que a pesar de su aparente sencillez, bañan el paisaje con un aura majestuosa e íntima. El segundo mirador además permite ver el panorama compuesto por el bosque alto andino, las turberas y los prados del páramo bajo y el páramo medio, cubiertos de arbustos, matorrales y frailejonales. A lo lejos se puede entrever la población de Junín. “De este lugar se retorna al poblado guasqueño o se llega a la vereda Monquentiva, que en vocablo chibcha significa “baño del señor de la montaña”. Un valle aluvial de singular hermosura enmarcado de pino candelabro. Más arriba está la vereda Amoladero, donde se encuentra un elegante hotel restaurante boutique, en el que se puede degustar agua de panela con queso, trucha al ajillo o un buen canelazo; y finalmente se llega a la carretera que conduce a Gachetá”, describe Jairo Pinzón, el asesor turístico del IDECUT.Cundinamarca (3)

En este municipio cambia el clima del viaje. La temperatura promedio ahora sube de los 14 a los 18 grados centígrados. Sus noches tranquilas son arrulladas por los sonidos del agua que la circunda. Gachetá en lengua chibcha traduce “detrás de nuestras labranzas”, haciendo referencia a su cercanía con Guatavita. Fue fundada el 2 de abril de 1593 por el Oidor de la Real Audiencia de Santafé de Bogotá, don Miguel de Ibarra, en el área de los antiguos Chíos y en los extensos dominios del cacique Guatavita, estableciéndose como el primer pueblo parroquial y capital de la provincia del Guavio. Limita al norte con Machetá y Manta, al oriente con el departamento de Boyacá, al sur con Gama y Junín y al occidente con Guatavita. Esta población de más de 10 mil habitantes basa su actividad económica en la agricultura, gracias a sus cultivos abundantes y sin pesticidas de mora, lulo, tomate de árbol, guatila, uchuva y calabaza. De igual manera, le saca buen provecho a la ganadería y a la elaboración de artesanías en fique (alpargatas, mochilas) y canastos elaborados en chusque, una planta gramínea de mucha altura, parecida al bambú. De su gastronomía se destacan todos los productos a base de maíz, como las garullas, las arepas de maíz pelado y el guarapo. Como antojo adicional, es casi una obligación comer alfandoques, dulces hechos de panela, y queso. LOS ÁNGELES GUARDIANES DE GACHETÁ El cementerio católico de Gachetá se destaca como uno de los camposantos más bellos de Suramérica, debido a que su entrada principal está construida en medio de enormes y grandiosas rocas de mármol. Al subir por el pulcro sendero de ingreso, el turista se topa con tumbas que datan de 1934 y la panorámica del pueblo y sus casas de ladrillo, muy al estilo de los años 50.

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La parroquia de San Miguel Arcángel, patrono del municipio, es la responsable de velar por el buen mantenimiento del lugar. Para conmemorar los 400 años del pueblo, se donaron esculturas de Cristo resucitado y de un ángel ataviado con una corneta. Mónica Cristina Velásquez Prieto, coordinadora de cultura, deporte y turismo de Gachetá, cuenta, con cierto escepticismo, que en las cercanías del cementerio se rumora cómo este último ángel hace sonar su corneta a la media noche cuando siente malos espíritus rondando los matorrales. El buen humor y la cordialidad de los gachetunos le dan un valor agregado a ‘La Ruta del Agua’. SÉPTIMA PARADA: LA CALERA. GENTILICIO: CALERUNOS En La Calera es costumbre recibir a los viajeros con agua de panela caliente, un buen pedazo de queso, una arepa de maíz pelado y la tradicional picada con chicharrón, morcilla, papa criolla y longaniza. Estas tierras, así llamadas por las minas de caliza o calera como se decía antiguamente, se sitúan al oriente del departamento de Cundinamarca, a 16 kilómetros hacia el noreste de Bogotá. El municipio limita al norte con Guasca, Sopó y Chía, al oriente con Junín, al occidente con Bogotá y al sur con el municipio de Choachí. Se ubica a 2.718 metros sobre el nivel del mar y fue fundado el 16 de diciembre de 1772 por don Pedro de Tovar y Buendía. Luis Eduardo Ayala, coordinador de turismo UDET de La Calera, refiere la historia de Tovar y Buendía, de cómo el hacendado construyó su residencia solariega con una capilla dedicada a Nuestra Señora La Virgen del Rosario en 1776, que aún está en pie, aunque en remodelación. Esta casa y su capilla, junto con algunas otras construcciones, en realidad formaban la casa de la hacienda y sus dependencias; parte importante de sus moradores formaron la población de La Calera. En la actualidad, es la casa municipal, sede de la alcaldía local.

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Con respecto a su ubicación, La Calera es privilegiada al ser parte del precioso valle sobre el río Teusacá. Todo su territorio, de sur a norte, está marcado por la cordillera oriental que enseña con orgullo sus numerosas bifurcaciones. El Parque Natural Chingaza, la laguna Chiquita, la laguna Brava, el humedal la Chucua, la Peña de Águilas, la Peña de Tunjaque, el Cerro de la Pita y el embalse de San Rafael, hacen parte de un sin número de atractivos turísticos naturales que adornan este espacio bendecido por la naturaleza; alimentado por el agua, los animales y los humanos que respetan y cuidan su tierra de la contaminación de las grandes ciudades.

AGRADECIMIENTOS

Álvaro Botiva Contreras – Arqueólogo, miembro del Instituto Colombiano de Antropología e Historia, ICANH.

Diego Soto González – Asesor de la Secretaría de Desarrollo Económico de la Alcaldía de Sopó.

Elvia Puentes – Artesanías del Guavio Gachetá – elviapuentes.14@hotmail.com

Equipo de prensa alcaldía de Guasca.

Equipo de prensa alcaldía de Sopó.

Finca -Hotel El Recreo Guasca – Cundinamarca – fincaelrecreohotel@gmail.com

Jairo Pinzón – Asesor de turismo del Instituto de Cultura y Turismo de Cundinamarca, IDECUT.

Luis Eduardo Ayala – Coordinador UDET turismo La Calera

María Yadira Jiménez – Asistente de administración Castillo Marroquín

Miguel Arturo Garavito Díaz – Alcalde municipio de Guasca.

Mónica Cristina Velásquez Prieto – Coordinadora de cultura, deporte y turismo – Gachetá.

Parapente Paraíso – Km 4 vía Pionono, Sopó – Cundinamarca.

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