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En el Carnaval de Negros y Blancos uno no tiene color

Escribe: Guillermo Zuluaga Ceballos

El Carnaval de Negros y Blancos es, como tantos otros, crisol de culturas y expresiones, en este caso las que confluyen en esta zona de Colombia: la Andina, la Pacífica y la Amazonía.

Crónica (2)-¿Vos sos blanco?

-Por supuesto. Soy blanco.

-¿Y sos racista?

-Para nada. Yo admiro mucho a los negros.

El hombre con su pinta y hasta su arete muy Cristiano Ronaldo se queda tan orondo cuando contesta. Es Juan David Restrepo, estudiante de noveno se­mestre de Comunicación Social en una universidad de Medellín, instructor de gimnasio tan cumplido y fisiculturista nivel medio.

-¿Y nunca te has sentido negro?

-Sí, claro, los días cinco de enero.

Eso dice y no es un chiste pastuso.

Luis David tiene 23 años, nació en Pasto, Nariño, y hace cinco se vino a estudiar a Medellín. Vivió solo hasta hace dos años largos cuando su fami­lia se radicó definitivamente con él. Ha sido tiempo suficiente para disfrutar su clima, sus gentes, pero también ha sido el necesario para añorar, quizá con nostalgia, su tierra natal, al sur de Colombia.

-Extraño mucho a Pasto porque formé un vínculo con la ciudad donde viví mis primeros 18 años; pero más, con los amigos, en especial los del San Francisco Javier, mi colegio, al que siempre voy a querer.

Luis David considera que Medellín es la ciudad de las oportunidades labora­les; sin embargo, hay muchas fechas en que el asunto le tiene sin cuidado pues quisiera estar en su tierra, sobre todo cuando llega la época decembri­na y allá en Pasto todo se vuelca hacia el Carnaval de Negros y Blancos.

Crónica (3)

-El Carnaval es alegría, pero además, la posibilidad de sentirse el otro. Es una mezcla de culturas, de colonias, de las cuales se aprende pues se puede conocer gente que ve el mundo diferente al mío.

CRISOL DE CULTURAS

El Carnaval de Negros y Blancos es, como tantos otros, crisol de culturas y expresiones, en este caso las que con­fluyen en esta zona de Colombia: la Andina, la Pacífica y la Amazonía.

Crónica (4)

Crónica (5)

Surgió a mediados del siglo XVI y se realiza en unas fechas marcadas por los ritos indígenas, ya que coincide con la época en que los pueblos Pastos y Quisquillas honraban con danzas a la luna y al sol para que cuidara y mejora­ra sus cultivos. A estos ritos se sumaría la influencia española con sus expre­siones y ritos religiosos que confluirían años después en el Carnaval de Pasto.

Crónica (7)El de Negros y Blancos es la fiesta au­tóctona más importante del sur de Colombia y es un “carnaval” en el sentido del término: se celebra antes de la Cuares­ma (previo al Miércoles de Ceniza), rompe las normas, e incluye mitos, ritos, liturgias y símbolos comunitarios, según se infiere de la obra Paganismo y Cristianismo en las fiestas colombianas, del sacerdote y sociólogo Carlos Arboleda Mora.

Los carnavales son “ritos ancestrales agrarios prehistóricos para lograr el nacimiento de la cosecha y mejorar la fertilidad tanto de las mujeres como del ganado y asegurar el inicio de la primavera contra la posibilidad de muerte de la naturaleza”, explica este autor.

“El carnaval es un tiempo de locura, una locura consciente y que actúa como portavoz de la otra verdad”.

En tanto festividad “pagana”, a comienzos del siglo XIX fue prohibida por las autoridades coloniales y unas tres décadas después reapareció pero ya bajo la tutela de la Virgen de las Mercedes y de la Inmaculada Concepción de María, en septiembre y diciembre.

“La liturgia cristiana lo que hace es resimbolizar algunos elementos an­tiguos para introducirlos en el calendario cristiano”.

También los habitantes de esta región celebraban el juego de los negritos, previo al Día de Reyes a principios de enero, con influencia de la población negra de la vecina ciudad de Popayán, la cual conmemoraba un levantamiento en las minas de Remedios, al norte de la provincia del Cauca (actual departamento de Antioquia) y con ello reclamaba un día de descanso “para ser verdadera­mente libres”.

En la década del veinte del siglo pasado, adquirió forma y personalidad cuando estudiantes universitarios sa­lieron a participar de la fiesta, con una reina a bordo, disfraces y comparsas, para conmemorar ya no solo a los negros sino también a los blancos. Luego, aparecieron los caballos y las mulas llevando personas, viandas y utensi­lios, como una forma de expresar o conmemorar la llegada de colonos del interior del país (versiones también sitúan esta costumbre debido a la llegada de extranjeros que poblaron esta región de Colombia).

 “Viva la Familia Castañeda” fue el saludo de estos recién llegados que se pa­searon por calles céntricas. ¡Que viva!

Crónica (8)El Carnaval fue tomando forma y a par­tir de los años cincuenta en él cobraron importancia las carrozas alegóricas a personajes y situaciones de la región, y desde los años sesenta se le sumaron a este la contratación de orquestas y ar­tistas reconocidos; también se sumaría la realización del Carnavalito, o Carnaval de los Niños.

Otro hecho que influyó en su conso­lidación fue el trazado de la Carretera Panamericana en los años setentas, con lo cual la ciudad de Pasto se “in­tegró” más a la vida política, econó­mica y social del país, y quizá le dio una mirada más latinoamericana, donde logró alguna relevancia como reivindicación de la cultura indígena.

Desde los años ochenta se evidenció la necesidad de tener un ente regulador y organizador del Carnaval; pero sólo será en los años noventa cuando la Alcaldía Municipal de Pasto se encar­ga de planificar el Carnaval, motivado en la necesidad de que no se perdiera –y se pierda- su carácter vernáculo y autóctono. En 2001 fue declarado por el Congreso de la República como Patrimonio Cultural de la Nación, que condujo a la necesidad de construir o apropiar espacios para esta festividad y la constitución de Corpo-Carnaval, entidad que vela por su preservación. Gracias a este reconocimiento, tam­bién la municipalidad de Pasto debe encargarse de la celebración del Carnaval como parte de sus planes de gobierno.

Al cabo de cuatro siglos y medio de fes­tejos, gracias a una investigación de la  Universidad de Nariño fue postulado ante la UNESCO y en septiembre de 2009 fue declarado por este organismo mul­tilateral, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.Crónica (9)

“UNO NUNCA VE A UN NEGRO AMARGADO”

-¿Pero vos sabés qué es ser blanco?

-No; solo sé que es la raza a la que pertenezco.

Luis David dice que sin embargo es admirador de la cultura negra y eso lo ha ido aprendiendo, en especial el 5 de enero, cuando se pinta y se siente parte de esa raza. O por menos eso quisiera.

-Es que uno nunca ve a un negro amargado o aburrido.

Crónica (15)

Dice Luis David que no disfruta solamente el Día de los Ne­gros. Ha vivido tanto el Carnaval que tiene muy claras esas fechas que para él son distintas en el calendario, pues desde muy niño su padre lo llevaba a la Avenida y desde las aceras o los balcones veía el paso de las carrozas y las comparsas.

-Cuando llega diciembre, desde los primeros días añoras el inicio porque todos son fiestas, unión, alegría.

La celebración –dice Luis David-comienza en el 28 de diciembre, cuando en Pasto se suman el día de los Santos Inocentes y el del Agua, y la gente (imitando un poco los ritos del vecino país de Ecuador) se lanza entre sí bombas llenas de líquido y juega con sus amigos. En la noche y las dos siguientes hay conciertos y celebraciones en la Avenida y en la Plaza del Carnaval.

Valdría la pena detenerse en esta fecha y no dejar pasar inadvertido un asunto: si en algún momento pueden desta­carse el carácter festivo y la tolerancia y el respeto del pueblo Pastuso, es justo en este día: la temperatura de esta ciudad bordea los diez grados centígrados si acaso y aguantarse un lapo de agua en horas de la mañana o bien caída la tarde requiere cierta dosis de tolerancia –ser un profundo admi­rador de Gandhi o sus adláteres para no enfadarse. En una muy buena estrategia, las empresas municipales de Pasto optan ese día por hacer arreglos de redes para racionalizar el uso del preciado líquido. Seguramente con la misma, han salvado de un problema a más de un vecino fogoso.

El 31 es el desfile de “años viejos”, con muñecos y carrozas –algunas motori­zadas- alegóricos a la cultura regional y donde se ven incluso críticas sociales y políticas relacionadas con el año que está por terminar.

La fila de muñecos y años viejos es precedida por carros antiguos. Al final del desfile, los creadores de los mejores muñecos reciben un premio. Ese día, en las carrozas, el Carnaval de Pasto deja notar el descontento con costum­bres como la guerra o la corrupción política y la esperanza de que en el próximo año ya no hagan parte de esta fiesta. Y sin embargo, a cada año, en el Carnaval se repiten tanto las frustradas esperanzas como las renovadas quejas.

– El primero de enero se vive un descanso. El Carnaval en sí comienza el dos pero la gente todavía no está tan pintada. En el segundo día del año, se realiza el desfile de colonias, en el cual los residentes en Pasto de otros municipios y regiones muestran lo típico de sus lugares de origen. Ese día, además, se celebra una misa a la Virgen de las Mercedes, la patrona, pidiéndole que bendiga el Carnaval y que acompañe a todas las personas que asistan. En la tarde y en la noche de nuevo propios y extraños disfrutan de conciertos.

Dice Luis David, en un tonito tan neutro, que la muy piadosa feligresía pide que puedan disfrutar de una fies­ta como si aquello no fuera visto como pecaminoso y pagano unos siglos atrás. “Líbranos Señor de todo mal y peligro”.

El 3 de enero es el Carnavalito, cele­brado por los niños, con el que aluden al amor por la tierra. En la tarde hay un desfile folclórico donde destaca el reconocido grupo local Indo Americanto, el cual termina en una presentación en el estadio La Libertad, compartiendo tarima con otros grupos nacionales.

Crónica (10)

-A partir del 4, con la llegada de la familia Castañeda, comienzas a verte pintado de todos los colores, blanco, negro, rojo, amarillo. Esta conmemoración simboliza todo lo que son esas colonias con sus costumbres españolas, incluso africanas. Este evento es organizado por los colegios de toda la ciudad, los cuales arman su colonia y hacen sus trajes y todos sus atuendos con los que salen en desfile por las calles.

Dice Luis David y agrega que el 5 de enero se celebra el día de los Negros, donde los asistentes se pintan la cara de este color. En la calle es común escuchar: “regálame la pinta”. “Vení yo te pinto”, y grupos de amigos se van a intentar rayar a los de otras calles.

“Que vivan los negros, carajo”

Es el día que más disfruta Luis David. Y dice que es el momento en que se siente negro –realmente negro- por una vez en la vida. Y si bien se tiene confianza para el baile, en especial de música salsa, dice que jamás se compararía con uno de aquella raza.

-Me gustaría tener el swing de ellos; un negro le gana a cualquiera, y tiene el ritmo no solo para el baile sino para todo en la vida.

Crónica (11)El 6 de enero continúa con el Desfile Magno, donde participan carrozas. En un primer momento se ven carruajes pequeños que recrean temas sociales, aspectos importantes de la ciudad; luego otros más grandes que concur­san entre sí, esperando el veredicto de la gente, encargada de calificar. En esa fecha los participantes del Carnaval se pintan de blanco, utilizando talcos. Juan David cree que ese día es real­mente el más importante de toda la celebración.

-Es el día de Blancos y Negros. Ya ves una relación entre esos colores. Ahí solo ves una cultura. Ya no sentís que sos de ningún color ni raza.

El 7 de enero se cierra el Carnaval con el Festival del Cuy y de la Danza, que se realiza en Pasto y en municipios cerca­nos como Catamuco y Briceño, donde se prepara muy bien esta tradicional comida.

Luis David no tiene duda de que las personas que más disfrutan del Carnaval son quienes participan de la creación de las carrozas, quienes desde las cua­tro de la mañana e incluso desde la noche anterior trabajan en su puesta a punto y luego tienen la oportunidad de recorrer las calles en ellas y conti­nuar la fiesta al caer la tarde.

-La gente se muere por estar montada en una, entonces los costos de los puestos son muy altos. Pero desde arriba se ve y se vive distinto el Carnaval.

Califica de “brutal” esa experiencia que puede costar medio millón de pesos y muchos además ayudan a construirla en los momentos previos.

UNO EN EL CARNAVAL NO TIENE COLOR

“Hace un año una fábrica de cerveza fue a promocionar allá a Pasto, y con mis amigos hicimos una competencia del que tomara más cervezas; pagabas alrededor de 25 mil pesos, te regalaban cinco unidades y el que se las tomara más rápido ganaba; entonces después de los cinco minutos ya estabas prendo. Seguro que en otro espacio no lo haría pero uno disfruta eso en la celebración del Carnaval y eso es lo que incrementa la alegría”.

Crónica (12)Recuerda Luis David alguna de tantas vivencias mientras piensa y piensa tanto en su Carnaval de Blancos y Negros. Dice, sin embargo, que hay quienes piensan más: los organizadores, pues desde el 7 de enero ya están “men­talizados” en el siguiente, pues a los asistentes les gusta la innovación.

Lo piensa, tanto, dice, porque le gusta compartir con los amigos. Irse para el barrio o la calle a molestar a los otros y pintarlos.

Y dice que le gusta emborracharse con Aguardiente Nariño, claro. Y disfrutar de la alegría de su tierra.

-Lo vivo del todo. Como blanco y como negro. Uno en el carnaval no tiene color.

Dice. Piensa.

Y quizá cuando más pensó fue en enero de 2013 cuando no asistió.

-¡Fue lo peor! En Medellín no hay nada para hacer sino hay plata. La gente se va a pueblos y fincas. Para colmo mis amigos me mandaban fotos y yo bien solo y aburrido, pensando que si estuviera allá, saldría con mi sombrero, poncho, ropa vieja, a tirar harina, carioca (espuma), y colonias de colores.

Dice Luis David y agrega que si bien no ha ido a otros carnavales nada se compara al suyo.

Crónica (13)

-Si vas al Carnaval, conoces Pasto, su alegría. La gente va y cuando vuelve la palabra que repiten es “increíble”. Y Pasto es increíble: con sus cercanías: Laguna de la Cocha, Laguna Verde, Volcán Azufral, el Galeras… el Santuario de las Lajas…

Crónica (14)

Luis David dice que además de los sitios turísticos bellos que todos los visitantes deben ir a conocer, otro asunto no menos importante es la calidez de la gente a la cual en Colombia se le hacen mofas y bromas.

-Los chistes pastusos son un desconocimiento social. Yo los disfruto y me río de eso. Pero la verdad, los pastusos somos muy alegres, inteligentes y muy buenos amigos.

 Dice Luis David. Le brillan los ojos.

Por todo eso está seguro de qué estará haciendo en los últimos días de diciembre y los primeros de enero próximos:

 -La verdad, ya tengo la maleta para irme en vacaciones. Quiero mucho a mi familia, pero nada como compartir el Carnaval con los amigos.

 

 

 

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