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GUAINÍA O EL LLAMADO DE LA SELVA

Escribe: Gustavo Giraldo Giraldo

“Sólo escribiendo en primera persona puede uno acercarse a la emoción y el gozo inenarrables que suscitan el encuentro con el Inírida, el Guaviare, el Atabapo y el gran Orinoco…”

Piedra de Maviso en el río Atabapo (Estrella fluvial de Humboldt, confluencia de los ríos Guaviare-Inírida, Orinoco y Atabapo)

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Fotografía: Carlos Puentes

Escribe: Gustavo Giraldo Giraldo

Decir que las selvas de la Amazonía y la Orinoquía son el pulmón que fabrica el oxígeno para buena parte del planeta, más que un lugar común o una mera metáfora, es una verdad que el viajero comprueba y respira palmo a palmo desde el mismo instante de su llegada a Inírida. Como un milagro que ocurre y fluye de manera natural, el oxígeno licuado del aire en estado puro lo acompaña y envuelve con su magia sutil, a medida que se adentra en la intacta y recóndita selva que abraza a la capital del departamento del Guainía, y se extiende a lo largo y ancho de sus 72.238 kilómetros cuadrados, equivalentes al 18% del área amazónica colombiana.

Limita por el norte con el departamento de Vichada; por el oriente con Venezuela; por el sur con el Brasil y por el occidente con los departamentos de Guaviare y Vaupés. Se encuentra ubicado en la zona de transición entre la Orinoquía y la Amazonía, entre la sabana y la selva, con la particularidad de contar con un solo municipio, Inírida, su capital, y ocho corregimientos: Barrancominas, Cacahual, La Guadalupe, Mapiripana, Morichal Nuevo, Pana Pana, Puerto Colombia y San Felipe.

En la lengua de la etnia Yeral, Guainía quiere decir “tierra de muchas aguas”. Su variada cultura está conformada mayormente por etnias Curripacos, Puinaves, Piapocos, Piaroas, Cubeos, Sikuanis y Yerales. Cerca del 90% de la población es aborigen y legalmente posee el 98% del territorio, declarado como Área de resguardo indígena y, por consiguiente, Área de reserva forestal inembargable, inenajenable e imprescriptible. No en vano Alexander Von Humboldt denominó al Guainía como la mayor reserva fluvial y ecológica del mundo y que aquí estén tan orgullosos de ser el departamento que más batalla y aporta en la lucha por la conservación del medio ambiente en el país, seguido por el Vaupés, que posee cerca de un 95% de su territorio como área de resguardo.

UNA APUESTA POR EL ETNOTURISMO

El Guanía es la ruta natural para quienes aman el etnoturismo, la activa contemplación de la naturaleza y de otras culturas; así como la pesca deportiva, los deportes náuticos y la aventura. Desde la Gobernación y la Alcaldía se trabaja de manera mancomunada con un mismo objetivo: mejorar la calidad del producto turístico, para convertir el departamento y el municipio en destinos de primer orden para viajeros nacionales y extranjeros. En el proceso de lograr óptimas condiciones para generar turismo, desde la Gobernación se han identicado y enfocado tres frentes de acción: capacitación, infraestructura y promoción, según el Plan de Desarrollo Turístico Departamental. De acuerdo con Camilo Puentes, Coordinador Turístico del Guanía, no se puede tener una infraestructura si los nativos indígenas no están capacitados para administrarla, y a su vez, de nada sirve poseer la infraestructura sin una promoción adecuada para que lleguen los turistas. En este campo, se está capacitando a las comunidades identicadas en el Plan de Desarrollo Turístico para que ellas administren directamente los proyectos de infraestructura que se están llevando a cabo en sus localidades. Para ello, se brinda formación y entrenamiento en gastronomía y administración turística, con instructores del Sena expertos en el trabajo con comunidades indígenas.

Para el etnoturismo es esencial la revaloración de los saberes ancestra-les, como una manera de generar vínculos con culturas primigenias, cu-yas formas de vida casi siempre se diferencian radicalmente de la mi-rada y apropiación que occidente tiene sobre el mundo. Se trata de una nueva alternativa dentro del turismo in-ternacional, que si bien como tal aún no está muy explotado, resulta altamente interesante por el nivel de contacto que se puede tener con otros grupos huma-nos, interactuando con ellos e intercambiando experiencias vitales.

Para el etnoturismo es esencial la revaloración de los saberes ancestrales, como una manera de generar vínculos con culturas primigenias, cuyas formas de vida casi siempre se diferencian radicalmente de la mirada y apropiación que occidente tiene sobre el mundo. Se trata de una nueva alternativa dentro del turismo internacional, que si bien como tal aún no está muy explotado, resulta altamente interesante por el nivel de contacto que se puede tener con otros grupos humanos, interactuando con ellos e intercambiando experiencias vitales.

Las malocas turísticas productivas están en proceso de diseño y construcción. En un poblado como el de la fotografía estará ubicado uno de los cuatro proyectos que se adelantan en la actualidad.

Las malocas turísticas productivas están en proceso de diseño y construcción. En un poblado como el de la fotografía estará ubicado uno de los cuatro proyectos que se adelantan en la actualidad.

MALOCAS TURÍSTICAS PRODUCTIVAS

Sobre el río Inírida está La Ceiba, un pequeño poblado habitado por indígenas pertenecientes a las etnias Puinave y Cubeo. Aquí la comunidad lleva a cabo un proyecto de turismo y cultura denominado la Maloca científica, a donde se realizan visitas ecológicas por parte de estudiantes de diferentes centros educativos superiores del país, especialmente de las universidades El Bosque, La Sabana y Nacional. Además de hacer sus pasantías y tesis de grado, entre muchas otras actividades los estudiantes vienen a presentar y llevar a la práctica proyectos de desarrollo amazónico en medicina botánica y tradicional; ideas para el mejoramiento del cultivo de las palmas de ceje, caraná y manaca; apicultura y jaulas de peces ornamentales y de consumo. En La Ceiba también existe un hermoso y largo sendero interpretativo de plantas medicinales, y se proyecta una infraestructura para la observación de fauna y ora desde las copas de los árboles, con puentes colgantes y cables de ayuda, idea apoyada por la Corporación del Medio Ambiente CDA,  la Gobernación del Guainía y la Fundación Aroma Verde.

Localizadas en sitios paradisíacos, remansos de paz absolutamente seguros y protegidos, las malocas turísticas productivas o de hospedaje temático en la Amazonía están diseñadas bajo el modelo de auto gestión, para brindar a los visitantes condiciones óptimas de comodidad, dentro del propio entorno y cultura donde se desenvuelven las comunidades nativas. Cada una de estas instalaciones tiene una maloca gastronómica a cargo de los indígenas, en la que se pueden degustar los platos típicos de la región en condiciones muy amables. Además de la ya citada de La Ceiba, se construyen otras tres de estas malocas turísticas: una en la comunidad de artesanos Curripacos de Coco Viejo; otra en El Remanso, donde habita la comunidad Puinave; y la última en Caranacoa, donde conviven las comunidades Curripaco y Puinave.

En palabras del gobernador Óscar Rodríguez, la se-guridad en Inírida la envidiaría cualquier destino turístico: en los años 2010, 2011 y 2012, hubo cero homicidios. Incluso, muchas personas duermen sin asegurar las puertas de sus casas y dejan objetos de valor a la vista de todos, sin preocuparse por los amigos de lo ajeno.  Fotografía: Carlos Puentes

En palabras del gobernador Óscar Rodríguez, la seguridad en Inírida la envidiaría cualquier destino turístico: en los años 2010, 2011 y 2012, hubo cero homicidios. Incluso, muchas personas duermen sin asegurar las puertas de sus casas y dejan objetos de valor a la vista de todos, sin preocuparse por los amigos de lo ajeno.
Fotografía: Carlos Puentes

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GASTRONOMÍA LOCAL

Bajo la sabia tutoría del instructor Carlos Efrén Fernández, chef profesional, administrador turístico y hotelero del Sena, la comunidad Curripaco de Coco Viejo se capacita para afrontar el reto de administrar y sacar adelante su proyecto de maloca turística. Al respecto Carlos Efrén dice: “Estoy dándoles a conocer lo que es el etnoturismo o turismo en la propia comunidad, para que ellos mismos manejen la parte hotelera, gastronómica y turística. Trabajo desde hace seis años con comunidades indígenas Ticunas y Yaguas en el Amazonas, y ahora estoy en Inírida acompañando a los Curripacos y los Puinaves. Ellos están prestos y atentos a recibir las capacitaciones para dar a conocer mejor su cultura al mundo, su idiosincrasia, su manera única de vivir, y para que enriquezcan su pensamiento con el intercambio cultural: que aprendan de los que vienen y los que vienen, también aprendan de ellos”.

Eletnoturismo debe ser: “para dar a conocer mejor su cultura al mundo, su idiosincrasia, su manera única de vivir, y para que enriquezcan su pensamiento con el intercambio cultural: que aprendan de los que vienen y los que vienen, también aprendan de ellos”. 

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El primer día de estadía en Inírida de Alejandra Úsuga, funcionaria de Satena, Óscar Garcés, fotógrafo de Cámara Lúcida, y este cronista, estuvo deliciosamente sazonado por la amable invitación a una maloca de la comunidad Curripaco de Coco Viejo, situada a orillas del Inírida, donde degustamos una cena de proporciones pantagruélicas, elaborada a partir de los ingredientes que abundan en la selva y nadan en el río.

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Servidos con esmero y prolijidad, a la luz de velas y antorchas pudimos saborear exquisitos platos, como el ajicero, un caldo de pescado con mucho ají y catara, otro producto extraído de la yuca brava; mañoco, que es la misma yuca brava, seca y molida, después de extraerle el veneno mediante un complejo proceso de cocción; manaca, una palma selvática que produce unas pequeñas bayas de color rojizo, cocidas y maceradas para hacer jugo; chicha de piña; jugo de caraná; guacamole; ensalada de lulo con ají; casabe, una arepa gigantesca elaborada  con yuca brava y almidón, que junto con el pescado es la base de la alimentación amazónica; pescado moqueado (o ahumado) envuelto en hojas de plátano o de manaca; sudado de pescado con papa y tomate; picillo, un arroz con pescado desmenuzado y verduras; además de patacones, piña dulce y bananos de la región… en fin, sólo resta agregar que en Coco Viejo le esperan para que usted también disfrute las delicias de la comida orgánica y natural de los Curripacos.

LA PRINCESA INÍRIDA Y EL COLOSO DE MAVICURE

Es un regalo del universo poder admirar el esplendor callado de los cerros de Mavicure, Mono y Pajarito, que componen una impresionante mole megalítica por donde discurre encañonado el río Inírida. Allí se aposenta la leyenda indígena de la princesa Inírida o Densicoira, la mujer perfumada, quien se enamoró del cerro Pajarito y este a su vez le confirió el olor de la selva, para que nadie pudiera detectarla ni identificarla cuando ella se movía por el bosque. Desde la montaña bajan abundantes cascadas que caen como hilos de agua hasta unirse con el rio, como lágrimas de amor de la princesa Inírida, quien rechazó al príncipe Yoi, hijo del cacique de Yuruparí, y prerió el amor del cerro que le abrió sus entrañas y la guarda para siempre. En estas cascadas crece la pusana, un alga única en el mundo, llamada la hierba del amor, utilizada por las mujeres para atrapar y enamorar a los hombres.

Los cerros de Mavicure en realidad son tepuyes, islas en el tiempo inmemorial del planeta. Estas montañas son las formaciones terráqueas expuestas más antiguas, cuyo origen data del período precámbrico, la primera y más larga etapa de la historia de la tierra, con una datación de 3.500 millones de años. Constituyen un complejo entre la frontera norte del río Amazonas y el Orinoco, entre la costa Atlántica y el Río Negro. A lo largo del curso de la formación evolutiva de la tierra, la meseta se erosionó y se moldearon los tepuyes, rezagos del Macizo o Escudo Guayanés, la formación montañosa más arcaica y primitiva del planeta, cubierto por la mayor masa forestal tropical inalterada del mundo. Se extiende por Venezuela (Guayana venezolana), Brasil (región norte de Brasil), Guyana, Surinam, Guayana francesa y una pequeña parte de Colombia, en la región amazónica del departamento de Guainía.

La princesa inírida y el coloso de mavicure

La princesa inírida y el coloso de mavicure.
Cerros o tepuyes de Mavicure

 PETROGLIFOS DEL INÍRIDA:  RECUERDOS DE UNA ANTIGUA ESCRITURA

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Según Melvino Izquierdo, per-teneciente a la etnia Curripaco y quien habita junto con su comunidad familiar en el Parque Rupestre Amarrú en Coco Viejo, muy cerca del casco urbano de Inírida, “nuestros petroglifos son una especie de manual de funcionamiento aplicable a cada entorno especíco. Cada río tiene seres vivos diferentes y estos petroglifos hacen referencia a distintas especies relacionadas con vegetación, insectos, peces, animales y las características propias del río. Es muy difícil que haya copias de petroglifos en otro país, inclusive en la misma Colombia, porque varían las es-pecies, a no ser que sean seres comunes en el continente”.

Y continúa Melvino con su explicación: “los petroglifos representan la forma de bailar y vestirse con las antiguas ropas tradicionales, algunos representan figuras de baile y aves, de las que tomaban las músicas con las que danzaban. También son expresión de la creación del mundo, de los dioses y los primeros seres vivientes en la primera época, porque para los Curripacos hay dos eras: la primera era de los dioses, cuando estaban creando para la segunda era, que somos nosotros los humanos, “warimanai” o seres del futuro, como nos llamaban ellos.  En todas las actividades diarias se evocan y se practican las enseñanzas que dejaron en la medicina botánica, la cocina, la pesca, la caza, la crianza de los hijos, la lengua y todas las tareas diarias del manual de cómo vivir bien y en armonía con nuestro entorno”.

De acuerdo con el antropólogo Roberto Restrepo, profesor universitario, consultor y conferencista de la Unesco, experto en culturas precolombinas, “los petroglifos del Guanía son de una fecha indefinida: representan signos tocapu, la escritura primigenia de los Andes que llega hasta los Incas como escritura sagrada,  en cierta manera secreta. Aparecen ya en el Aconcagua, la mayor altura de América, por lo menos tres milenios antes de nuestra era, y en Pusharo, en plena Amazonía peruana, con mayor antigüedad. La llegada al Inírida es posterior, pero no sabemos cuándo. Lo importante es que refuerza la teoría del poblamiento temprano de América desde el sur, y, a su vez, la expansión de un pensamiento originario por la misma vía, proceso unificador, extraordinario que apenas estamos conociendo”.

Y agrega: “existen dos tendencias definidas en la investigación sobre la Amazonía como región. Una, liderada por el Smithsonian y sus arqueólogos tradicionales, para quienes esta región nunca fue significativa en el poblamiento y el desarrollo cultural de América. La otra, liderada por Anne Roosevelt, arqueóloga bisnieta del presidente de los EEUU, quien investigando en Marajó (Brasil) y el delta del Amazonas, descubrió no solo la cerámica más antigua de América con casi 8.000 años de antigüedad, sino una vasta e importante ocupación de toda la cuenca y anterior al desarrollo cultural andino. De manera que esta ruta Amazonas – Orinoco que conecta puntos básicos del continente y origen de la Leyenda de El Dorado, contiene al Inírida, y el llamado arte rupestre es una forma de seguir este camino hasta Pusharo, como parte de los puntos conectores de un proceso que se expande en todas direcciones. Cabe anotar que las fechas más antiguas para el poblamiento de América y su difusión cultural están en Monteverde, Chile, cerca de Puerto Mont (van por 36.000 años) y en Pedra Furada, Piaui, nordeste brasilero (tan antiguas como Monteverde)”.

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Petroglifos de Pusharo (Amazonía peruana)

Petroglifos de Pusharo (Amazonía peruana)
Los petroglifos en el Parque rupestre Amarrú (Comunidad Curripaco, Coco Viejo) conservan cierta similitud con los signos Tocapu del Aconcagua y los petroglifos de Pusharo en la Amazonía peruana.

Signos Tocapu en el Aconcagua.

Signos Tocapu en el Aconcagua.

DANZAS TRADICIONALES

Grupo de danzas tradicionales “Jekoapi” (Origen del mundo.)

Grupo de danzas tradicionales “Jekoapi” (Origen del mundo.)

Por vía paterna, Romelio Valencia pertenece al grupo étnico Curripaco; y por parte de su madre, a la etnia Tucano, proveniente del Vaupés. Hace más de veinte años se dedica al magisterio en el colegio Los Libertadores, cuyo énfasis está puesto en la educación medio ambiental, así como en la valoración, rescate y preservación del patrimonio intangible de la cultura, costumbres y tradiciones ancestrales.

Es el director y animador del grupo juvenil de danzas étnicas Jekoapi, que significa “el origen del mundo” en lengua Curripaco: “con Jekoapi queremos dar a conocer los bailes, los instrumentos, la música y los pensamientos heredados de nuestros ancestros”, dice Romelio rebosante de orgullo. Los principales instrumentos musicales autóctonos utilizados por el grupo son el yapurutú, instrumento de viento, elaborado con la palma denominada mave; el tronco ahuecado de yarumo, cuyo sonido grave semeja el viento silbando en la selva; las maracas, con semillas de chochos en su interior, y los cascabeles enredados a los tobillos, para recordar el sonido de ríos y cascadas.

 LA COMUNIDAD DE ARTESANOS DEL COCO

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Adela Torcuato, artesana de la etnia Curripaco (Coco Viejo)

Nancy Patricia Torcuato da Silva, junto a su madre y hermanas, elabora en barro cocido preciosos jarrones; fruteros; tinajas para la chicha; ollas y platos para el ajicero; hornillas y estufas de carbón para asar el pescado; el budare, una especie de cayana grande para cocer el casabe y el mañoco. Ellas hacen parte de la familia comunitaria de artesanos y pescadores de la etnia Curripaco asentada en Coco Viejo, donde también se encuentra el Parque Rupestre Amarrú. Forman parte de una tradición heredada de su abuela, Adela Torcuato; y de su bisabuela, Barceliza Garrido, las fundadoras de la comunidad y quienes a pesar de su avanzada edad, continúan día tras día su actividad como diestras artesanas, trasmitiendo su saber a las nuevas generaciones.

Por su parte, Andrea Lizcano, en compañía de sus hijos, además de objetos en barro, también fabrica complicadas manillas de chaquiras, cuyos motivos son los petroglifos, aves y animales de la región. De otro lado, Jaime Rodríguez y su esposa Rosalba Castilla, se especializan en la fabricación de jarrones hechos con barro amarillo, blanco, gris, morado y negro, rematados en un no tejido elaborado con lamentos de cumare y chiqui-chiqui, esta última también utilizada en Colombia para hacer escobas y de cuya bra el Guainía es productor casi único.

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Desembocadura del río Atabapo en la Estrella fuvial de Humboldt.

ARTERIAS POR DONDE CORRE LA SANGRE QUE HACE LATIR EL CORAZÓN DE LA SELVA

Día y noche, en Inírida se intuye y se escucha latir el corazón del bosque vivo que la rodea. La vida bulle en las orillas y selva adentro entre sus ríos anchurosos, donde dantas, chigüiros, güíos, jaguares, tigrillos, lapas y cientos de especies de aves y peces viven y se reproducen, sin más testigos que la propia naturaleza pródiga que los alimenta y sostiene en un hábitat perfectamente equilibrado. Navegando el Inírida, el Atabapo o el Orinoco, es mágica e inolvidable la presencia juguetona de las toninas, esos gentiles delfines de agua dulce, que con sus piruetas de ballet acuático se acercan graciosamente a las embarcaciones.

Sólo escribiendo en primera persona puede uno acercarse a la emoción y el gozo inenarrables que suscitan el encuentro con el Inírida, el Guaviare, el Atabapo y el gran Orinoco, ríos de asombro y diferentes colores que confluyen en la Estrella Fluvial de Oriente o Estrella de Humboldt. Desde niño, cuando estudiaba las incipientes lecciones sobre hidrografía en la escuela primaria, aprendí a recorrer y repasar los nombres de ríos con nombres sonoros que para entonces sólo existían y fluían en la imaginación: Amazonas, Orinoco, Inírida, Arauca, Guaviare, Atabapo, Desana, Negro, para nombrar apenas algunos de los que todavía dan vueltas en mi memoria… Pero una cosa es conocer la ubicación y el curso de los ríos en los libros de curso, y otra muy distinta, navegar sobre sus lomos de agua con ojos maravillados ante el esplendor, el estruendo mudo de la belleza que palpita y se agita ante cada sobresalto del corazón.

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*INÍRIDA: Una or cerca de la estrella fluvial de oriente. Revista Credencial Historia. Edición 229, Enero de 2009.

En terrenos de sabana cercanos a la capital del Guanía, se levanta imponente la for de Inírida, de particular y rara belleza, que sólo se encuentra en los alrededores húmedos y pantanosos de la población. La for de Inírida crece de manera silvestre, y como ninguna otra especie, sobrevive por más de un año sin riegos ni cuidados especiales, cambiando sus tonalidades a lo largo del tiempo.

El Inírida huele a hojas y raíces fragantes, a cortezas de maderas preciosas disueltas en una sopa espesa de vegetales, perfumada de aguas primigenias. Uno queda mudo ante la exuberancia multicolor, ante el profundo misterio de la selva que se refleja y multiplica en el espejo de agua del río. Y entonces, regresan a la memoria las palabras del poeta nariñense Aurelio Arturo, cuando nombra “los bellos países donde el verde es de todos los colores, los vientos que cantaron por los países de Colombia”.

Reriéndose a la ciudad de Inírida, el sociólogo e investigador Carlos Ariel Salazar dice: “Esta ciudad, indígena y mestiza, enfrenta el reto de proyectarse como una organización multicultural, comienza a decantar tradiciones y a proyectarse sobre sus propios ideales, pues no cuenta con un modelo que le sirva de referencia. Cada vez está mejor integrada internamente, y se articula a la región y con el país como una hermosa flor que comienza a abrir su capullo y acompaña a la cósmica estrella fluvial de oriente”. *

AGRADECIMIENTOS: Gobernación del Guainía (Gobernador: Óscar Rodríguez; Coord. Turismo: Camilo Puentes; Secretaria de Gobierno y Administración de la Gobernación de Guainía: Mireya Perilla Sánchez) Comunidad Curripaco (Coco Viejo) Mauricio Bernal (Hotel Las Toninas) Elvia de Salazar (Gerente regional Satena) Juan Carlos Salazar Alejandra Usuga (Dir. Comercial Satena – Medellín) Romelio Valencia (Grupo de danza Jekoapi) Claudio Montero Carlos Puentes (Fotografía) fotogold@hotmail.com 3113238569 Fotografía: Carlos Puentes

AGRADECIMIENTOS:
Gobernación del Guainía (Gobernador: Óscar Rodríguez; Coord. Turismo: Camilo Puentes; Secretaria de Gobierno y Administración de la Gobernación de Guainía: Mireya Perilla Sánchez) Comunidad Curripaco (Coco Viejo) Mauricio Bernal (Hotel Las Toninas)
Elvia de Salazar (Gerente regional Satena) Juan Carlos Salazar Alejandra Usuga (Dir. Comercial Satena – Medellín) Romelio Valencia (Grupo de danza Jekoapi)
Claudio Montero Carlos Puentes (Fotografía) fotogold@hotmail.com 3113238569
Fotografía: Carlos Puentes

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El investigador Alexander Von Humboldt denominó al Depar-tamento del Guainía como la mayor reserva uvial y ecológica del mundo. Posee la Reserva Nacional Natural Puinawuay, la Estrella Fluvial de Inírida, los Cerros de Mavicure catalogados como el segundo lugar más exótico de Colombia, el río Ata-bapo el más vistoso de América, una innumerable red uvial y de raudales que marcan la diferencia con cualquier otro destino turístico. Su variada cultura conformada por etnias Curripacos, Puinaves, Piapocos, Piaroas, Cubeos y Yerales, ha prevalecido a través del tiempo; sus artesanías, petroglifos, mitos y leyendas, son un atractivo adicional para los turistas que cada año visitan esta hermosa región.

Es por eso que el Departamento de Guainía, en cabeza del gobernador Oscar Armando Rodríguez Sánchez, y la Secretaría de Planeación e Infraestructura, han adelantado diversas acciones tendientes a impulsar el desarrollo regional sostenible, mediante la adopción de estrategias enfocadas al fortalecimiento del sector turismo en todo el Departamento. La generación de empresa, la infraestructura, la capacitación y la promoción, son algunas de las líneas de trabajo que permitirán el crecimiento de la industria turística en el Guainía.

Con el objeto de impulsar los programas turísticos establecidos en el Departamento, se han denido esquemas para apoyar a los empresarios y microempresarios que sustentan la economía de la región, enmarcados en el Plan de Competitividad, y fundamentados principalmente en la elaboración del Plan de Desarrollo Turístico, levantamiento del inventario de atractivos turísticos, programa de señalización turística, sistemas de crédito de fácil acceso para quienes adelanten proyectos en el sector, calidad y legalización turística y el programa de Colegios Amigos del Turismo.

Adicionalmente se contempla un programa de capacitación constante, por parte del SENA, tanto a empresarios del turismo como a los habitantes de las comunidades indígenas, buscando brindar servicios de primera calidad a todos nuestros visitantes. Con la formulación del Plan de Desarrollo Turístico, apoyado por el Fondo de Promoción Turístico de la Nación, Guainía cuenta con una herramienta fundamental para la planeación y el desarrollo del sector, generando nuevas alternativas de empleo y desarrollo económico.

Los proyectos de infraestructura turística están enfocados desde el mejoramiento del aeropuerto César Gaviria Trujillo del municipio de Inírida, hasta la construcción de Malocas Turísticas Productivas, en las comunidades de Coco Viejo, Caranacoa, la Ceiba y Remanso en la primera fase y Zamuro, Zancudo, Chaquita, Playa Blanca y Sabanita en una segunda fase, donde además se construirán sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento básico, brindando comodidades para nuestros visitantes.

Adicionalmente, se gestionó un proyecto de promoción turística, financiado por el Fondo Nacional de Turismo, el cual contempla para este año la implementación de una campaña publicitaria, que contempla la divulgación de un video de promoción en Cine Colombia en las ciudades de Bogotá, Medellín, Cali, Santa Marta y Cartagena; la instalación de cajas de luz en el área internacional de los principales aeropuertos del país; la impresión y distribución de la Guía de Turismo de Guainía en inglés y en español; así como la realización de un viaje de familiarización con periodistas y agencias de viajes que potencialicen a Guainía como un nuevo destino turístico en Colombia.

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