Facebook Twitter Instagram Youtube

La tierra prometida se llama Urabá

Escribe: Marcela Beltrán Gómez

Extensas plantaciones de banano y plátano que se funden en el horizonte con el mar, son el paisaje que se observa desde las al­turas minutos previos al aterrizaje en el aeropuerto Antonio Rol­dán Betancourt de Carepa, municipio ubicado en la zona central del Urabá antioqueño, una región del departamento que otrora padeció los horrores de la guerra, pero que por estos días disfru­ta en paz la tranquilidad de sus aguas, el aroma de la playa, y sa­borea con agrado el dulce sabor de esta zona del país bautizada Urabá, que en lengua katía significa “La tierra prometida”.

Y no es para menos, esta región abastece las despensas del país, pues además de las bananeras y plataneras, la región se caracteriza por contar con cultivos de piña, cacao, coco y otras frutas tropicales que impregnan de color la gastronomía local y nacional. Empresarios, habitantes de los municipios aleda­ños y, desde hace un par de años, turistas colombianos y ex­tranjeros arriban a esta terminal aérea en busca de vivir una aventura en medio de un paisaje que tiene mucho para ofrecer.

Apartadó, la tierra del banano

Ubicado en la zona central del Urabá antioqueño, se caracte­riza por ser el centro urbano más grande de la región, pues en este punto confluyen parte de las entidades del estado encargadas de administrar el territorio. Gracias a que se encuentra a 20 kilómetros del aeropuerto, en el colindante municipio de Carepa, cuenta con una amplia oferta hotelera para que quienes llegan a este territorio tengan un trato de calidad por parte de sus moradores, quienes aprovechan las dinámicas propias de una ciudad en crecimiento para llamar la atención de los turistas.

Su nombre significa “río de plátano” una característica que todavía hoy enorgullece a los apartadoseños, quienes reco­nocen que la región es la primera productora de plátano en el país y cuyos productos de calidad se consumen en Estados Uni­dos y Europa.

Quizá uno de los puntos de encuentro más comunes entre los habitantes de Apartadó es el Parque del Ortiz, una calle que re­úne una variada oferta gastronómica y una zona para los más rumberos. En el mes de noviembre se realiza en este municipio las Feria del Banano, un evento con comparsas, desfiles de mitos y leyendas, que recientemente incluyó dentro de la programa­ción el garruchódromo, una competencia en la que los prota­gonistas son los trabajadores de las bananeras que compiten en carreras pendidos de los cables en las garruchas.

Carepa, una industria en crecimiento

Producto de la colonización antioqueña en la década de 1950, este municipio albergó a familias provenientes de mu­nicipios del occidente del departamento como Peque, Da­beida y Cañasgordas, quienes paulatinamente se asentaron en estas tierras que llamaron Playa Veracruz; sin embargo, con el paso del tiempo su nombre cambió a Carepa, que en lengua katía significa “papagayo”, un rasgo que los carapen­ses resaltan en el escudo, la bandera y en apartes de su him­no: “Por las trochas del recuerdo. Del Kativo y del Chamí. Hay vuelos de papagayo. Que marcaron nuestro porvenir”.

Debido a la industria bananera, tradicional en la zona, Carepa ha tenido un crecimiento significa­tivo en la región, pues gracias al embarcadero de Zungo hoy es un referente para el comercio y las exportaciones a nivel nacio­nal. Este embarcadero se ubica a orillas del canal artificial del Zun­go, que conecta al río León con el embarcadero y este a su vez con el golfo de Urabá. El río, que circun­da esta zona del país, además de impregnarle belleza y biodiversi­dad al paisaje, se convierte en la vía más importante para el trans­porte de los bongos o containers cargados de banano rumbo a los barcos exportadores. Es tal la im­portancia del banano en esta zona del departamento, que en pleno corazón de Carepa, sus habitantes erigieron una escultura al banano, producto del que se sienten orgu­llosos.

Además de ser un punto funda­mental para la comercialización del banano y plátano, Carepa cuenta con el aeropuerto Antonio Roldán Betancourt, la principal terminal aérea no solo para los lu­gareños y empresarios sino para los turistas que quieren conocer las maravillas de la región.

Turbo, un puerto sobre el golfo de Urabá

Los turbeños se sienten orgullos de la tierra que habitan, rica en bana­nos, frutas y cangrejos, una especie que durante décadas ha alimen­tado a la población que habita en esta zona del Golfo. Hablar con ellos es adentrarse en su cultura, su gastronomía y su folclor; además, se les infla el pecho por ser recono­cidos como el municipio más gran­de en extensión del departamento, con un total de 3055 km2. “Vea, nosotros somos tan grandes que tenemos un barrio en San Pedro de Urabá, pero que territorialmente le pertenece a Turbo”, cuenta con de­talle Elkin Villalobo Mesa, Director de Turismo de Turbo.

Urabá (30)Por su ubicación geográfica dentro del golfo, Turbo siempre ha sido un punto estratégico desde sus inicios, pues durante la conquista fue un territorio apetecido por los navegantes espa­ñoles, quienes en medio de las confrontaciones saqueaban, asesinaban y quemaban pueblos in­dígenas asentados en esta zona durante el siglo XVI. Posteriormente, durante su mandato, Tomás Cipriano de Mosquera declaró al municipio como Distrito Parroquial; años más tarde pasó a ser ju­risdicción de Antioquia, no obstante tiempo des­pués pasaría a manos del Chocó y luego al Estado Soberano del Cauca, pero finalmente a principios del siglo XX se reintegra al departamento antio­queño. Fue gracias a la construcción de la vía al mar por el Urabá que Turbo finalmente tuvo una salida que lo conectó con el centro del país, lo que impulsó la colonización de la zona por parte de arrieros antioqueños en busca de tierras fértiles para la agricultura, no en vano en la década del 60 inician los primeros cultivos de banano y el primer embarque se hace en 1964. La conexión de Ura­bá con centro del país, fue una obra de ingeniería que no habría sido posible sin el trabajo visionario de don Gonzalo Mejía, un empresario paisa que supo desde esos tiempos que esta región debía ser símbolo de desarrollo para el departamento.

El reconocimiento a nivel nacional por la pro­ducción bananera es un elemento que hace parte de la cultura en el Urabá, y por supues­to en Turbo, donde el sector El Porvenir está compuesto por decenas de fincas productoras de banano cuya calidad atrae al mercado euro­peo y estadounidense. Una de esas fincas, Agro Vayan Viendo, además de contar con extensas plantaciones y una cadena juiciosa en la pro­ducción, también abre puertas a los turistas para que conozcan de primera mano cómo es el proceso del banano en el Urabá.

Los visitantes recorren el predio que cuenta con un área de 61.4 hectáreas de cultivos don­de se ven las diferentes etapas de la plantación, se explica el funcionamiento del cultivo, cómo se seleccionan las frutas; de acuerdo con unas características de grosor y longitud, y cómo se trasladan cuidadosamente en cuna –una espe­cie de cojín forrado que cargan los trabajadores al hombro y en donde descansan los racimos una vez son cortados del árbol-, al área de corte y clasi­ficación. Allí nuevamente son medidas y aquellas que cumplan con los estándares para su expor­tación se lavan en tanques que contienen cloro y piedra lumbre para eliminar todos los residuos adquiridos en la planta. Después de un rato de se­cado, son fumigadas para evitar deterioros de la fruta durante el trayecto en barco a puertos inter­nacionales, por último se les pega una etiqueta y son guardadas en las cajas para ser transportadas en camiones hasta los contenedores.

Sin embargo y pese a la prosperidad de la zona, con el paso de las décadas Turbo tuvo que jugár­sela solo en medio del olvido estatal; no obstante, desde hace un par de años el municipio ha vivido un crecimiento importante que lo convierte en un lugar clave para la economía nacional, pues gracias a su ubicación geográfica hoy avanza a buen ritmo la construcción del Puerto de Turbo Pisisí S.A, un proyecto que busca generar un desarrollo no solo en la región de Urabá, sino en el departamento.Urabá (12)

En vista del crecimiento de turistas que llegan a Tur­bo para embarcarse a Sapzurro y Capurganá en Colombia; y La Miel en Panamá, está listo un nuevo muelle con todas las comodidades que será inaugu­rado próximamente para el tránsito de los viajeros, y cuyo diseño fue inspirado en el oleaje del golfo. Este terminal contará con salas de espera, comercio, taqui­llas, y una sala de abordaje desde donde se divisan el embarcadero y el mar; de igual forma, cuenta con senderos peatonales que bordean parte de los man­glares que rodean la zona. Adicionalmente, Turbo fue declarado este año como Distrito Portuario, Logístico, Industrial, Turístico y Comercial, convirtiéndolo en el primero en conseguir esta categoría en Antioquia.

Turbo es el centro de movilidad de pasajeros y de carga en la región de Urabá y tenedor de la historia, de los 11 municipios que conforman la subregión, 6 se segregaron de él. Hoy posee una cocina tradicio­nal que encanta a propios y visitantes con restau­rantes típicos donde se disfruta una amplia oferta gastronómica. “Esta playa está en un proceso de certificación internacional conocido como Bandera Azul”, comenta Villalobo mientras divisa todo el pai­saje alrededor de la playa cuyo nombre proviene, según él, de que sus aguas no son del todo saladas, debido a que frente a esta se ubican las más de 8 bocas de desembocadura del río Atrato, lo que en parte “endulzaría” las aguas del golfo e.n esta zona.

En esta playa, de aproximadamente 650 metros, la administración actual construyó un monumento al cangrejo azul, una especie tradicional para la cultu­ra turbeña que hoy está en vía de extinción debido la invasión sobre los humedales, hábitat para esta especieUrabá (29)

Quienes visitan Turbo saben que una de las mara­villas de este lugar está en vivir una experiencia re­corriendo las Bocas del Atrato, un enmarañado bos­que de mangle rojo que guarda celosamente a los pequeños peces que buscan aguas tranquilas para su reproducción. En el lugar los viajeros tienen la posibilidad de recorrer remando estos canales na­turales de agua dulce que componen las bocas de la desembocadura del río Atrato que viene abrién­dose por todo el departamento del Chocó.

Urabá (14)

Pero en Turbo no solo el paisaje juega a favor de esta población, la cultura y carisma de su gente hablan por sí solos, y una de sus exponentes es doña Betty Gamboa, una mujer que hoy lidera la Casa de Equidad de Género en Turbo y que a través de su gestión está capacitando a cerca de 340 mujeres quienes tienen la posibilidad de elegir cursos apoyados por el SENA sobre manipulación de alimentos, primeros auxilios, atención al cliente, mo­distería, entre otros; además de un diplomado sobre gé­nero y Derechos Humanos. Su liderazgo la ha llevado a ser reconocida dentro del municipio por su trabajo con la comunidad, una labor que ha dejado muchas satisfac­ciones en ella y en su gente, pobladores orgullosos de su raza y de sus costumbres, mujeres, que como doña Betty, portan sus turbantes de colores con atados tradicionales que le imprimen autenticidad a esta tierra. Y es quizá por esa mezcla cultural y étnica lo que caracteriza a Turbo, que cada mes de noviembre durante 10 días celebran el Fes­tival de Etnias y Mangle, un evento que reúne lo mejor de la cultura turbeña, que incluye entre muchos otros, con­ciertos, recorridos ecológicos, conversatorios y el Reinado Nacional del Plátano y el Banano. Además Turbo cuenta con el Parque Natural Nacional Los Katíos, una gran reser­va de biodiversidad en la región.

Necoclí, tejedor de historias frente al mar

El aroma del mar y la placidez de sus playas son detalles que enamoran a los turistas que se dejan tentar por el atardecer en Necoclí, un municipio ubicado al noreste del departamento antioqueño y que paulatinamente ha ido ganando terreno en el sector turístico. Al igual que otros municipios de la zona, Necoclí se ha convertido en una oferta turística atractiva para colombianos y extranjeros que quieren vivir una experiencia en medio del golfo de Urabá.

Urabá (4)

Además de sus playas y de su cálido mar, Necoclí lleva a cuestas un peso histórico enorme, pues es considerado uno de los primeros poblados fundados en el nue­vo continente, que atrajo a estas tierras a Alonso de Ojeda, un conquistador español que levantó el Fuerte de San Sebastián de Urabá, hoy corregimiento de Necoclí y en donde la comunidad está trabajando en la reconstrucción de la memoria histórica del territorio gracias a la Asociación Cultural Pedazos de Nuestra Historia, un colectivo liderado por Juan Camilo Ritoré, quien ha investigado a fondo aquellos vestigios de su natal terruño. “En 1509 se da ese primer en­cuentro de sociedades nativas y sociedades europeas y ese proceso histórico nos lleva a pensar y a organizarnos para contar la his­toria a las comunidades actuales”, cuenta Ri­toré, quien desde 2013 ha desarrollado este proyecto. Su casa es un pequeño museo en construcción, que guarda celosamente no solo piezas precolombinas, sino algunos vestigios de los colonizadores en la zona, como vajillas, empuñaduras de espadas, portones de hierro forjado y herraduras. Sin embargo, él tiene su pieza favorita: una placentaria encontrada por un habitante y quien de inmediato supo que era valiosa para Ritoré y su equipo. Esta pieza arqueo­lógica era utilizada por las comunidades in­dígenas para guardar las placentas después del parto, como símbolo de contacto con la madre tierra.

Urabá (21)Hoy Necoclí le apuesta a un turismo arqueológico, a un tu­rismo histórico, que resalta las virtudes de los primeros ha­bitantes del territorio, pues a pesar del pasar del tiempo el municipio cuenta con algunos resguardos indígenas como el Tule en Caimán Nuevo. La magia de este territorio que respira pasión y amor por su cultura, también se destaca por un ecosistema diverso, con especies de todo tipo que encuentran en sus manglares, bosques y playas, un lugar apto para reproducirse y traer sus crías al mundo, como es el caso de playa Bobalito, en la vereda El Lechugal, en donde 4 especies de tortugas marinas arriban a este terri­torio para desovar sus huevos. Es tal la importancia de esta especie en la zona, que desde hace 8 años los pescadores que cazaban a las tortugas para el consumo humano hoy se encargan de protegerlas junto a la Asociación para la Conservación y Ecoturismo ACAETUR.

Para los turistas que desean vivir una experiencia inmersos en la naturaleza, las ciénagas de Marimonda y El Saldo son excelentes para recorridos guiados en los que se avistan aves acuáticas y monos que merodean los bosques que cir­cundan las ciénagas. Otro de los paisajes que vale la pena visitar es la ensenada de Rionegro, una zona con más de 200 hectáreas de manglar rojo que reposa en el mar y que los expertos catalogan como una sala cuna, debido a que muchas especies de peces y crustáceos acuden a sus raíces, ocultas bajo el agua, para dejar sus crías.

Necoclí respira tradición, cultura y eso se ve en sus festividades anuales, un espacio en el que los viajeros tienen la posibilidad de compartir con la comunidad su música, danza y gastronomía. En este municipio, durante el mes de octubre, se realiza el Festival Nacional del Bullerengue, un evento que destaca el folclor y la danza en la región. Durante el puente de Reyes, Necoclí celebra las Fiestas Tradicionales del Coco, un alimento importante para necocliseños que cada año disfrutan de actividades como las co­rralejas, cabalgatas, eventos musicales y deportivos.

La gastronomía es un elemento fundamental dentro del golfo. Pescado fresco, arroz con coco y los imperdibles plátanos en distintas presentaciones, son los platillos predilectos para atra­par a los turistas de buen comer; y quizá uno de los puntos más frecuentados por los visitantes, no solo por su tradición culinaria sino por el ambiente junto a la playa, es el Rancho de la Vieja Fela, quien con sus recetas y sazón captura la atención y el paladar de los viajeros.

Arboletes, playas con aroma a cielo

“En Arboletes las playas enamoran”, dice una desprevenida turista mientras toma con algo de prisa una gaseosa para calmar la sed, y es que basta con ver el horizonte mientras se via­ja por carretera desde San Juan de Urabá para descubrir el paisaje marino oculto tras los ár­boles, ese paisaje que deslumbra a cualquier parroquiano.

Urabá (9)Además de sus playas, este municipio tiene como atractivo el volcán de lodo Las Delicias, una formación volcánica de 63 metros de diá­metro que sirve como piscina natural de lodo para que los más osados se relajen mientras observan desde la cima la inmensidad del mar Caribe. “Cuando usted entra a la orilla es fresco, pero si se va moviendo hacia el centro del cráter el lodo se va calentando, ese es el que realmente funciona, es el que tiene las propiedades para mejorar la piel y otros ma­les”, cuenta con experticia Iris Salgado, quien trabaja prestando los servicios de masaje a orilla del volcán. A lo lejos, una pareja nada con dificultad en medio de lodo; luego, una mujer pide un masaje relajante para aprove­char las bondades de este particular lugar, y es ahí cuando Iris se despide para cumplir con su trabajo. “El masaje va desde la cabeza hasta la punta de los dedos, yo la llevo hasta el centro del volcán porque allá es mejor”, enfatiza.

Por la venas de los arboleteños corre sangre caribeña, sangre con folclor, con música y fiesta, por eso cada año realizan en el mes de octubre el Festival de la Expresión Cultural del Mar y del Volcán, una celebración que cuenta con artistas locales, actividades deportivas al aire libre como la clásica de ciclismo y el Vo­catlón, una competición en el volcán de lodo.

Por su parte, la alcaldía de Arboletes trabaja a fondo para resaltar algunas zonas destina­das al ecoturismo, pues considera que es un atractivo poco explorado hasta el momento. “Estamos trabajando para recuperar algunas zonas del municipio para hacer puntos de avistamiento de aves”, cuenta el alcalde Loren­zo Acuña Romero.

Otros destinos del Urabá antioqueño

Esta zona del territorio antioqueño tiene mucho que ofrecerles a los visitantes, pues en cada uno de sus municipios exis­ten atractivos turísticos que valen la pena conocer. A 303 kilómetros y ubicado so­bre la margen derecha del río Atrato se encuentra Vigía del Fuerte, un poblado con una belleza natural única, rodeado de una abundante selva húmeda, hogar de innumerables especies que ubican a este municipio como uno de los más importantes en materia de biodiversi­dad del departamento. Declarado como municipio en 1983, Vigía del Fuerte ha sido un punto estratégico desde la época de la colonia, cuando fue tomado por el ejército español. A mediados del siglo XIX sus terrenos fueron cedidos al Chocó; sin embargo, años más tarde, en 1848, To­más Cipriano de Mosquera lo entregó Antioquia. Dos años después fue de­vuelto al Chocó, hasta 1900, cuando finalmente quedó bajo la administra­ción antioqueña.

Un municipio con el que Vigía com­partió parte de su historia es Murindó, un lugar que en medio de la selva hú­meda cuenta con innumerables atrac­tivos turísticos de tipo natural. Ríos, caídas de agua, caminatas en medio de la selva para descubrir los paisajes ocultos bajo la densa vegetación, son algunos de los planes favoritos por parte de los viajeros que llegan a esta población navegando el río Atrato.

A 50 kilómetros de Murindó se encuentra Mutatá, un lugar en el que los viajeros se lle­van una experiencia única, pues este munici­pio cuenta con el resguardo indígena Jaike­razabi, y a través de este puede conocer más sobre las etnias Embera y Catíos. Muy cerca, a un poco más de 50 kilómetros se encuentra Chigorodó, cuyo nombre en dialecto indíge­na significa río de guaduas. Este municipio también linda con la Serranía del Abibe, un santuario hídrico que alimenta parte de la subregión del Urabá y que gracias a la va­riedad de sus cuencas, los turistas pueden navegar e incluso nadar en algunos ríos en medio de un paisaje imponente. Al igual que los municipios del norte del golfo del Urabá, Chigorodó cuenta con una importante indus­tria bananera tipo exportación.

Al norte, en el Urabá antioqueño se encuen­tran San Juan y San Pedro de Urabá, dos mu­nicipios jóvenes que crecieron en la década de 1940. San Juan de Urabá, cuenta con pla­yas tranquilas para el disfrute de los turistas, además de sus manglares y la isla sumergida de Damaquiel, que según la leyenda local reaparece cada siete años Por su parte, San Pedro de Urabá cuenta con zonas protegidas de selva sub-andina, con un amplio ecosiste­ma digno de ser protegido; posee además un complejo de ciénagas como las de Macondo, Pili y El Faro, tres áreas protegidas para la con­servación de las especies que allí habitan.

Desde las apacibles playas de Arboletes hasta la frondosa selva del Vigía del Fuerte, Urabá en Antioquia tiene mil y un historias que con­tar, tiene el poder de transmitir una herencia cultural que enriquece cada rincón de esta subregión: tiene ríos caudalosos que transi­tan entre un territorio lleno de magia, color y una abundancia difícil de describir. El Urabá sabe a banano, sabe a vida, sabe a cultura.

Agradecimientos

Municipio de Apartadó

  • Hotel Las Molas

Municipio de Arboletes

  • Alcaldía Arboletes, Dr. Lorenzo Acuña Romero
  • Oficina de prensa, Karen Parra
  • Finca Los Ángeles – Volcán de Lodo Las Delicias, Iris Salgado

Municipio de Necoclí

  • Alcaldía Necoclí, Dr. Jaime López Pacheco
  • Dirección de Turismo, Carlos Enrique Rojas Gutiérrez
  • Oficina de prensa, Eylin Rojas Hernández
  • Asociación Cultural Pedazos de Nuestra Historia – San Sebastián de Urabá – Necoclí, Juan Carlos Ritoré, Isabel Escobar
  • Rancho de la Vieja Fela – Playa del Malecón – Necoclí

Municipio de Turbo

  • Alcaldía Turbo, Dr. Alejandro Abuchar González
  • Julio Garrido, Asesor Alcaldía
  • Dirección de Turismo, Elkin Villalobo Mesa
  • Finca Agro Vayan Viendo, Carlos Alberto Serén, Administrador
  • Casa Equidad de Género Turbo, Betty Isabel Gamboa Mena
  • Restaurante Chukunate – Playa Dulce – Turbo

Comments (1)

  1. LISANDRO FLOREZ dice:

    EXCELENTE EL REPORTE DE URABA COMO TODOS LOS QUE PRESENTAN EN CADA EDICIÓN.FELICITACIONES

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *