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NARIÑO CAMINOS CRUZADOS POR LA HISTORIA

Escribe: Gustavo Giraldo G.

Vistas a través de la ventanilla del avión, las montañas de Nariño aparecen surcadas de pliegues como arrugas que la eternidad ha tallado en el rostro sin tiempo de la Madre Tierra, la sagrada Pachamama venerada desde eras inmemoriales por Pastos, Ingas, Quillacingas y demás etnias ancestrales que alguna vez formaron parte del Tahuantinsuyo, centro del fascinante imperio de los Incas; ese Incario poderoso que atravesaba la columna vertebral de los Andes desde Argentina hasta el sur de Colombia, pasando por Chile, Bolivia, Perú y Ecuador.

PASTO, CIUDAD-PAÍS

En tiempos de bárbaras naciones (léase Conquista, Colonia o Independencia de Colombia) la capital del hoy departamento Nariño fue la médula espinal de un vasto territorio que se constituyó en paso obligado y cruce de caminos tanto al sur y al norte, como al este y oeste de Suramérica. Aunque historiadores y cronistas todavía debaten acerca del sitio, fecha y fundadores de Pasto, se estima que ello acaeció alrededor del año 1537, bajo el nombre de Villa Viciosa de la Concepción o Villaviciosa de la Provincia de Hatunllacta (en español antiguo, “viciosa/o” era equivalente a la palabra que nombraba una tierra tan fértil que producía, florecía o se daba de vicio).

La capital de Nariño, la ciudad sorpresa, se ubica en las faldas del volcán Galeras, en medio del Nudo de los Pastos, macizo colombiano de donde se desprenden las cordilleras Occidental, Central y Oriental. De acuerdo con las juiciosas pesquisas de Jesús Cabrera, historiador, ingeniero y promotor turístico en su empresa Ríos de Aventura, nuestro lúcido y paciente guía por los caminos del sur, Pasto fue una ciudad-país, no solo por su inmensa extensión (más de 600.000 km2), sino por la férrea defensa del trabajo y de su propia autonomía, que no admitía injerencias externas: para la mayoría de las gentes conversas de origen judío sefardita que se embarcaron con Colón para huir de la Inquisición (tiempo después asentadas y prosperando en esta fecunda comarca), era preferible tener un rey de lejos a un invasor controlándolas adentro de su propio territorio, razón por la cual es fácil entender por qué nunca a ellas ni a sus descendientes les hizo ninguna gracia simpatizar con la causa independentista.

Además, afirma Jesús Cabrera, “Todas estas guerras tempranas en la época colonial fueron generando en los habitantes y encomenderos de Pasto la necesidad de producir todo lo que necesitaban y fortalecer su autonomismo; es decir, auto abastecerse de alimentos, vestidos y armas para proteger sus nuevos territorios”. Y agrega: “Pasto fue una ciudad país cuya grandeza se perdió por la vía de acuerdos políticos, nunca por las armas”.

Continúa relatando Jesús Cabrera que la ciudad – país tuvo como límites los municipios del sur del Cauca, parte del Huila, toda la Amazonia, la región norte del Ecuador, y el Napo en el Perú. Desde Ávila (España) llegaron a esta tierra promisoria cinco hermanos de Santa Teresa de Jesús en busca de nuevos horizontes y huyendo de las Juderías, quienes protegidos por la situación de aislamiento geográfico intentaron crear un territorio autónomo de España, que si bien respetaba al Rey, Gobernadores, Virreyes y religión, empezaron a formar su propio feudo que acataba pero no obedecía del todo a la autoridad central. Como se decía popularmente en la Colonia, se obedece, pero no se cumple.

Panorámica de la ciudad de Pasto

Panorámica de la ciudad de Pasto

Hernando Gutiérrez Díaz, caficultor

Hernando Gutiérrez Díaz, caficultor

POR QUÉ EL MEJOR CAFÉ DEL MUNDO SE PRODUCE EN NARIÑO

Nariño es el único departamento de Colombia que contiene tres regiones, culturas, climas y geografías distintas: la zona Pacífica, con diez municipios que equivalen al 51% de su superficie; la Amazonía, cuya puerta de entrada es el lago Guamués o Guamuez, más conocido como laguna de La Cocha, que drena sus aguas hacia el Putumayo; y la zona Andina, donde se concentra el 66% de la población.

Precisamente en esta última zona, mientras degustamos un exquisito café en su hacienda San José de Rosa Florida, en el municipio de Arboleda (Berruecos), Hernando Gutiérrez Díaz, llamado familiarmente “Meco”, nos explica por qué el café de Nariño puede considerarse como el mejor del mundo.

Este sabio y curtido cultivador del grano, que alguna vez fue director de la Federación de Cafeteros en su departamento, nos recuerda que el Nudo de los Pastos es la única zona donde la Cordillera de los Andes se fractura y trifurca, permitiendo la entrada de los vientos fríos alisios que suben del Cono Sur bordeando el piedemonte para penetrar en la Cordillera Central, donde se cultivan los cafetales nariñenses. En las horas de la noche y en la madrugada, dichos vientos se esparcen por la región, determinando que en la época de crecimiento y engrosamiento de los granos la temperatura baje hasta los siete grados, para luego aumentar al mediodía hasta treinta y cinco o cuarenta grados a cielo abierto.

La fluctuación violenta del clima dispara los azúcares, los sólidos solubles directamente relacionados con la acidez, que es la primera de las virtudes que debe tener un buen café: “Acidez cítrica, no en el sentido agrio de la palabra”, aclara Hernando, quien exporta alrededor de tres mil kilos anuales de café trillado a Estados Unidos, donde es tostado y vendido en supermercados de Pittsburg como café especial de alta calidad con la marca Rosa Florida Coffee.

Prosigue Meco con su agradable disquisición acerca de la cata y evaluación del café: “Además de la acidez, otras de sus virtudes son la fragancia, que es el olor del café cuando se muele; el aroma, o los vapores que emana cuando se pasa por agua caliente; el cuerpo, que equiparable al vino, es la densidad natural del café; el gustillo, o “after taste” en términos internacionales, es el regusto que queda después de dar un sorbo que estimula a tomar más café; y el balance, que es el perfecto equilibrio entre la acidez, el cuerpo y el gustillo”. Después de asimilar esta deliciosa lección sobre las propiedades de un buen café, la próxima vez que lo tomemos de seguro sabremos apreciarlo y degustarlo mucho mejor.

EL MAR DULCE DE NARIÑO

A la Laguna de La Cocha se llega desde Pasto luego de recorrer 27 kilómetros por una bien pavimentada carretera hasta el corregimiento El Encano. La Cocha tiene 75 metros de profundidad y una longitud de 23 kilómetros de largo por 5 de ancho en su parte más dilatada.

En la vereda El Puerto, donde se degusta la trucha arcoíris en diferentes preparaciones, también existe una variada oferta de artesanías y productos tradicionales de la región. Desde allí, lancheros asociados en Asotransguamués, que como don Luis Hernando Mora además son amables guías turísticos, se encargan de llevar a los visitantes por una placentera y segura navegación por la laguna. A su alrededor existen 52 reservas naturales de la sociedad civil, que son pequeñas unidades productivas familiares donde indígenas y campesinos procuran la conservación y sostenibilidad de los eco sistemas naturales.

El patriarca don Roberto Jojoa ya ajusta 33 años trabajando con este propósito en la Minga Asoyarcocha. Con su familia es dueño de la Reserva Natural Privada Refugio Cristalino, de 33 hectáreas de extensión, ubicada en la vereda El Romerillo, a 30 minutos en lancha o en carro desde El Puerto.

Escuchemos a don Roberto y su sabiduría ancestral: “Ya llevamos quince años en el despertar del pueblo Quillacinga, porque antes no había nadie que moviera el motor, que hiciera alguna cosa para recolectar el conocimiento o la manera de cultivar que tenían los antepasados. Ahora trabajamos en la descontaminación del agua y de la tierra, porque la tierra está casi muerta por los químicos, los fungicidas y todo eso: nosotros nos hemos dado cuenta que toca recuperar a la tierra para no dejarla acabar. Para eso sacamos abonos orgánicos de la lombricultura, plantamos árboles nativos, hacemos control biológico para no usar fungicidas, sembramos plantas aromáticas y muchas flores amarillas, que es donde más caen los insectos que van a atacar las plantas, así defendemos las huertas.

Vista panorámica de La Cocha.

Vista panorámica de La Cocha.

También tenemos el banco de proteínas, con toda clase de yerbas para los animales, como el quicuyo, el raigrás, el corazón herido, la lengua de vaca, en fin, hicimos investigaciones con los ancestros y nos dimos cuenta que el ganado salvaje en la montaña comía carrizo, el velo, la chilca, la santamaría, entonces hemos bajado esas ramas del bosque y las sembramos aquí para darles a los cuyes, unas para desparasitarlos y otras como alimento. Aquí también tengo diez clases de papa y otros tubérculos como el yacón, la arracacha y la yuca: este es el supermercado que da la comida para mi familia: doce personas que vivimos aquí”.

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Con una extensión de ocho hectáreas, la isla La Corota ha sido declarada Santuario de flora y fauna, adscrito al sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia.

Desde su empresa Ecomotilón, en La Cocha, el joven emprendedor Andrés Yepes promueve el ecoturismo, la recreación y el deporte en torno al kayak.

Desde su empresa Ecomotilón, en La Cocha, el joven emprendedor Andrés Yepes promueve el ecoturismo, la recreación y
el deporte en torno al kayak.

Don Roberto Jojoa en su huerta orgánica

Don Roberto Jojoa en su huerta orgánica

Criadero de cuyes en la Reserva Natural Refugio Cristalino

Criadero de cuyes en la Reserva Natural Refugio Cristalino

EL TELAR PRECOLOMBINO EN LAS PASARELAS DEL MUNDO

“Moda con espíritu”: así define su quehacer creativo Adriana Santacruz, la talentosa diseñadora pastusa cuyas creaciones vuelan muy alto por las más prestigiosas pasarelas colombianas e internacionales. Con su trabajo ella redescubre los hilos que la envuelven en la trama y la urdimbre ancestrales que la llevan de vuelta a sus raíces. Esta mujer inspirada y profundamente espiritual, rompedora de moldes estereotipados, trabajadora incansable en perpetuas evolución y ebullición, es una especie de hada encubierta cuya belleza enriquece y alegra la vida de quienes la rodean.

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Bajo su amorosa y vibrante dirección, 30 mujeres indígenas cabeza de familia, pertenecientes a la etnia de los Pastos, tejen artesanalmente las telas con las que Adriana viste a muchas mujeres que quizá no alcanzan a imaginar el origen de esa segunda piel que abriga tanto su cuerpo como su espíritu, envueltas en la magia de sueños nacidos de muchas manos que las convierten en personas únicas, maravillosas, admiradas, irrepetibles.

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“Mis diseños nacen del trabajo con las manos, del trabajo en las guangas (telares precolombinos) indígenas, del ancestro puesto en el mundo contemporáneo, transformados en moda-arte sostenible y globalizada”, dice Adriana con una voz cristalina que apacigua y fascina a quien la escucha.

Inspiradas en el viento, los árboles, el movimiento, el paisaje, la energía de la tierra y sobre todo, en el placer de vivir una vida feliz, ahora prepara las creaciones de su nueva colección Prêt-à-porter (lista para llevar), con la que como orgullosa embajadora de su cultura y su región, de nuevo rompe esquemas y abre fronteras para la moda colombiana en Europa y el mundo.

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EL ARTE DEL MOPA-MOPA

Se describe a sí mismo como artesano y artista de nacimiento “porque aquí, quien no toca un instrumento, talla, pinta o conversa sabroso, pues no es nariñense”. Gracias a su persistente trabajo de investigación, experimentación y creación durante una carrera que comenzó hace cincuenta años, Eduardo Muñoz Lora ha elevado el barniz de Pasto, o mopa-mopa, a la categoría de arte: “He querido hacer un homenaje a nuestra cultura de Quillacingas y Pastos, para registrar con la técnica aborigen del barniz su manera de vivir, su cosmovisión, sus ancestros, sus oficios, su música, sus paisajes llenos de historias”. La obra de este maestro y chamán urbano, que ya hace parte de importantes colecciones en Europa y Norteamérica, trasciende el taller donde transmuta cogollos o embriones de hojas de mopa-mopa en finas y dúctiles laminillas con las que da forma y confiere sentido estético a su visión como artista, a su incesante búsqueda de respuestas frente al mundo.

“Sueño el trabajo que voy a hacer al otro día y me da afán de madrugar para comenzarlo, porque no poder terminar una obra es fatal para mí. Siempre tengo una sin acabar, pero yo hago trampa y digo: Señor llévame cuando haya finalizado la obra, pero mi mejor obra es la que todavía no he hecho”, dice con humildad pero sin falsas modestias el maestro Muñoz Lora, quien como máximo exponente del barniz de Pasto ha sido invitado a exponer y dictar talleres en universidades de distintos países europeos y asiáticos, donde su obra es reconocida y altamente valorada.

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Fotografías: Oficina de Comunicaciones - Alcaldía de Pasto

Fotografías: Oficina de Comunicaciones – Alcaldía de Pasto

CARNAVAL DE NEGROS Y BLANCOS, UNA MARCA DE CIUDAD

Más allá de las discusiones sobre su verdadero origen, el Carnaval de Negros y Blancos, la fiesta popular por antonomasia de Pasto ya es Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Durante la celebración, moradores y visitantes llegados de todas las regiones de Nariño, de Colombia y del extranjero, se dedican transgredir alegremente la realidad cotidiana mediante el juego, las chanzas y las coreografías que rompen cualquier distanciamiento entre las personas y fortalecen tanto el entretejido social como el sentido de identidad.

El 6 de enero se lleva a cabo el desfile magno, cuando hermosas carrozas con monumentales y hermosas figuras en movimiento recorren la ciudad, mientras al grito de ¡Viva Pasto, carajo! el jolgorio se apodera de cuerpos y corazones. En palabras del historiador Jesús Cabrera, el carnaval de Negros y Blancos es una apuesta intercultural que desde el Siglo XVIII ha puesto de acuerdo a los pastusos para que a partir de la alegría se puedan derrotar la muerte y la desesperanza.

En el Centro Cultural Pandiaco funcionan el Museo y el Centro de Memoria Histórica del Carnaval de Negros y Blancos, además de la Secretaría de Cultura Municipal. Al respecto, Álvaro Gómez jurado, Secretario de Cultura, nos cuenta: “En el Museo tenemos tallas alusivas a estampas, episodios y personajes distintivos del Carnaval, realizadas por Álvaro y Hernando Zambrano, herederos de la tradición escultórica en madera de su padre, el Maestro Alfonso Zambrano. Estas tallas representan a los actores más importantes del Carnaval, como las viudas, los toreros, los matachines, la murga de los leones, el espantapájaros, los carros alegóricos o la “foto agüita” que tomaban en los parques los fotógrafos de cajón.

Adicionalmente se conservan piezas que en su momento hicieron parte de las carrozas ganadoras en los desfiles del 6 de enero.

La agrupación “Kaiwa de Nariño” se esmera en mantener vivas la música y danzas tradicionales del departamento y de Colombia.

La agrupación “Kaiwa de Nariño” se esmera en mantener vivas la música y danzas tradicionales del departamento y de Colombia.

Museo y Centro de Memoria Histórica del Carnaval de Negros y Blancos.

Museo y Centro de Memoria Histórica del Carnaval de Negros y Blancos.

SAGRADA TOLERANCIA

Además del sincretismo arquitectónico-religioso, la iglesia de San Juan Bautista, construida en el Siglo XVI, testimoni  la integración de las culturas indígena, española, judía y mozárabe en un mismo espacio sagrado. “En el techo y frontis del presbiterio se aprecia el arte mudéjar; el piso sobre el que descansa el altar está hecho a la manera de una sinagoga judía; en el púlpito está esculpida la flor del yagé o flor del llanto, que hace parte de la cosmovisión indígena”; afirma el versado historiador Jesús Cabrera. De igual manera, el pórtico tallado en piedra de la puerta lateral de la iglesia, que da a la Plaza de Nariño, tiene esculpidos símbolos que dan fe de la convivencia de diferentes culturas: la cruz cristiana y las llaves de san Pedro perviven junto a algunas deidades griegas paganas y el maíz de los indígenas americanos. Como dato curioso, en esta iglesia reposan los restos de Hernando de Ahumada, hermano de santa Teresa de Jesús, quien ostentó los títulos de Teniente Gobernador y Justicia Mayor, Alcalde de Pasto y Regidor Perpetuo.

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Interior Iglesia de San Juan Bautista

Marceliano Vallejo es llamado el Escultor de los Vientos, porque a él se deben las imágenes que coronan la cúspide de buena parte de los templos nariñenses, esculpidas mientras trabajaba suspendido en el aire por un arnés, tal como esta figura del templo Cristo Rey en Pasto. Su fama voló por fuera del país: después de la ll Guerra mundial, por su osadía y renombre fue contratado para hacer restauraciones de altura en Alemania. Fotografía: Iglesia de Cristo Rey

Marceliano Vallejo es llamado el Escultor de los Vientos, porque a él se deben las imágenes que coronan la cúspide de buena parte de los templos  nariñenses, esculpidas mientras trabajaba suspendido en el aire por un arnés, tal como esta figura del templo Cristo Rey en Pasto. Su fama voló por fuera del país: después de la ll Guerra mundial, por su osadía y renombre fue contratado para hacer restauraciones de altura en Alemania. Fotografía: Iglesia de Cristo Rey

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MUSEO TAMINANGO

La casona más antigua de Pasto (reliquia arquitectónica colonial que data de 1623, declarada Monumento Nacional en 1971) alberga el Museo Taminango, dedicado a las artes y tradiciones populares de Nariño. En la Sala de talla y torno se pueden apreciar herramientas fabricadas en el Siglo XIX por los propios artesanos, además de muestras de los trabajos realizados con ellas. La Sala de la imprenta es un homenaje al doctor Leopoldo López Álvarez, connotado humanista, investigador, historiador, poeta, jurisconsulto y sabio nariñense. Allí se encuentran los facsímiles de las traducciones que hizo de Homero, Virgilio y Esquilo, vertidas del griego y el latín al español. Otras salas dignas de ver en el Museo son las de herrería y la paja toquilla.

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UNA ERMITA ESCONDIDA EN LA MONTAÑA

En un territorio de más de 2000 kilómetros cuadrados, el municipio de Berruecos compendia la arqueología Quillacinga, los caminos prehispánicos, la historia de la Conquista, la Colonia y el proceso de formación de la República. Fue paso obligado de ejércitos y viajeros que iban del norte hacia el sur y viceversa.

Entre estos últimos s edestacan personajes de la talla de Alexander von Humboldt, Fray Juan de Santa Gertrudis o Jean Baptiste Boussingault. Incrustada en un apacible rincón de la montaña, en la vereda La Rejoya, se encuentra la Ermita de Santa María Magdalena, una verdadera joya arquitectónica, réplica de la Ermita de san Damián, en Italia.

Los tradicionales helados La Ñapanguita son elaborados a la vista del público en una paila colocada sobre hielo, mientras un operario la hace girar a toda velocidad.

Los tradicionales helados La Ñapanguita son elaborados a la vista del público en una paila colocada sobre hielo, mientras un operario la hace girar a toda velocidad.

El ciudadano vasco José Torrontegui fundó hace 52 años en Nariño la fábrica de embutidos El Aldeano, famosa por sus jamones serranos, pepperonis, chorizos y salamis.

El ciudadano vasco José Torrontegui fundó hace 52 años en Nariño la fábrica de embutidos El Aldeano, famosa por sus jamones serranos, pepperonis, chorizos y salamis.

La colcha o tapiz de retazos característicos del incomparable paisaje nariñense, donde el verde es de todos los colores. Paisaje en el Municipio de Aldana

La colcha o tapiz de retazos característicos del incomparable paisaje nariñense, donde el verde es de todos los colores. Paisaje en el Municipio de Aldana

PARQUE CAÑÓN DE JUANAMBÚ

Localizado en el municipio de Buesaco, a 50 kilómetros al norte de Pasto. En un terreno de más de 80 hectáreas y clima caliente, los amantes del eco turismo pueden acampar y practicar deportes de aventura como rapel, En el Parque Cañón de Juanambú subsisten las ruinas del primer puente de paso que comunicaba a Colombia con Suramérica, construido por el italiano Fray Serafín Barbetti entre 1866 y 1868. A este mismo fraile se debe la construcción de los puentes del Humilladero en Popayán y el puente Palacé en el Cauca, además de las catedrales de El Cairo y Alejandría. bungee jumping, rafting o kayak, entre otros. Es un sitio de importancia histórica, puesto que allí ocurrió la batalla de Juanambú, en la que Antonio Nariño fue derrotado por tropas pastusas y realistas.

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En el Parque Cañón de Juanambú subsisten las ruinas del primer puente de paso que comunicaba a Colombia con Suramérica, construido por el italiano Fray Serafín Barbetti entre 1866 y 1868. A este mismo fraile se debe la construcción de los puentes del Humilladero en Popayán y el puente Palacé en el Cauca, además de las catedrales de El Cairo y Alejandría.

Laguna Verde, volcán Azufral. Fotografía: Darwin Estrada

Laguna Verde, volcán Azufral. Fotografía: Darwin Estrada

Arco natural El Morro, Tumaco. Fotografía: Luis Ponce

Arco natural El Morro, Tumaco. Fotografía: Luis Ponce

Hacienda de Meneses, en cercanías de Buesaco, oasis para viajeros y caravanas de siglos pasados

Hacienda de Meneses, en cercanías de Buesaco, oasis para viajeros y caravanas de siglos pasados

Vereda El Puerto, La Cocha

Vereda El Puerto, La Cocha

Laguna Cumbal. Fotografía: Darwin Estrada

Laguna Cumbal. Fotografía: Darwin Estrada

SANTUARIO DE LAS LAJAS: UNA OBRA DE FE DE LA INGENIERÍA

“Mamita, la mestiza me llama” exclamó Rosa, la pequeña hija sordomuda de la india María Mueses, mientras señalaba la imagen de la Virgen del Rosario que apareció sobre las rocas o lajas a cuyo abrigo se escampaban de la tormenta en el cañón del río Guáitara, cuando se dirigían desde Ipiales a su casa en Potosí. Corría el año 1754 y la noticia del prodigio voló de boca en boca, asombrando las comarcas del sur de Colombia y el norte de Ecuador. El monumental Santuario de Nuestra Señora de las Lajas, construido como un milagro de ingeniería suspendido en el vacío, desde entonces convoca a cientos de miles de peregrinos y penitentes que buscan alivio ya sea a males físicos o a dolencias del alma.

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Sobre la simple choza de madera y techo de paja de la estructura original, que data del siglo XVI, el templo ha crecido y se ha elevado sobre el abismo en perfecta simbiosis con la roca que sostiene y modula su actual arquitectura neogótica coronada por magníficas cúpulas ojivales y estilizadas agujas que parecen hacer acupuntura a los cielos. La tradición asegura que la pintura de la Virgen sobre la roca jamás ha sido retocada o removida de lugar: después de la Catedral de Sal de Zipaquirá, el Santuario de Las Lajas es considerado la segunda maravilla de Colombia, en tanto centro de peregrinaje religioso, de ello dan fe los innumerables exvotos y placas de agradecimiento que, milímetro a milímetro, tachonan la pared de piedra que flanquea las empinadas gradas que conducen a este templo, sólido ejemplo de la ingeniería como obra de fe.

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“Después de la Catedral de Sal de Zipaquirá, el Santuario de Las Lajas es considerado la segunda maravilla de Colombia”

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Otro de los atractivos turísticos de Ipiales son las casas del barrio El Charco, cuyas fachadas están pintadas con motivos prehispánicos de la etnia de los Pastos, elaborados por el reconocido pintor Carlos Santacruz en un área de cuatro mil metros cuadrados. En El Charco también se puede degustar comida típica, así como adquirir artesanías de la región.

Otro de los atractivos turísticos de Ipiales son las casas del barrio El Charco, cuyas fachadas están pintadas con motivos prehispánicos de la etnia de los Pastos, elaborados por el reconocido pintor Carlos Santacruz en un área de cuatro mil metros cuadrados. En El Charco también se puede degustar comida típica, así como adquirir artesanías de la región.

A finales de diciembre y comienzos de enero se celebra el Carnaval Multicolor de la Frontera, que fortalece la vocación turística de Ipiales y propicia el intercambio cultural con el Ecuador y su Provincia de Obando.

A finales de diciembre y comienzos de enero se celebra el Carnaval Multicolor de la Frontera, que fortalece la vocación turística de Ipiales y propicia el intercambio cultural con el Ecuador y su Provincia de Obando.

Sobre el puente natural de Rumichaca, labrado en piedra por el río Guaitarilla, está la Casa de la Aduana, antiguo eje del intercambio comercial con Ecuador. Hoy es la sede del programa binacional de música Batuta, conformado por niños de los dos países hermanos.   Fotografías Subsecretaría de Cultura y Turismo -Alcaldía de Ipiales

Sobre el puente natural de Rumichaca, labrado en piedra por el río Guaitarilla, está la Casa de la Aduana, antiguo eje del intercambio comercial con Ecuador.  Hoy es la sede del programa binacional de música Batuta, conformado por niños de los dos países hermanos. Fotografías Subsecretaría de Cultura y Turismo -Alcaldía de Ipiales

En el municipio de Consacá, con el cañón del río Guáitara como telón de fondo, en 1822 se libró la batalla de Bomboná entre las tropas comandadas por Simón Bolívar y las huestes de pastusos y realistas al mando de Basilio García.

En el municipio de Consacá, con el cañón del río Guáitara como telón de fondo, en 1822 se libró la batalla de Bomboná entre las tropas comandadas por Simón Bolívar y las huestes de pastusos y realistas al mando de Basilio García.

Hacienda Bomboná, donde se instaló el puesto de mando de Bolívar y el hospital de sangre de su ejército.

Casona de la Hacienda Cariaco, cuartel general de Basilio García

Casona de la Hacienda Cariaco, cuartel general de Basilio García

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SANDONÁ O EL DULCE CAMINO DE LOS INGENIOS

Asentada a los pies del cono volcánico del Galeras, en la cuenca del río Guáitara, se ubica Sandoná. Está en la Ruta de los Ingenios o trapiches donde se muele la caña para producir la panela, producto insignia de la región desde los tiempos de la Colonia. En lengua quechua, Sandoná significa Flor de montaña lejana “una pequeña poesía, en un ritmo espiritual y amoroso”, según Libardo Suárez, historiador y gestor cultural local. Sobre el altar de la iglesia gótica de Nuestra Señora del Rosario cuelga el impresionante Cristo tallado por el Maestro Alfonso Zambrano, considerado como el Crucificado esculpido en madera más grande del mundo (5.75 metros de altura). Sandoná también es la tierra de las famosas e inigualables tejedoras de paja toquilla, fibra de iraca o jipijapa, con las que se fabrican los renombrados sombreros Panamá, bolsos, artesanías e infinidad de artículos prácticos o decorativos.

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María Florentina Ponce, su hija Nury Chamorro y su nieta Lina Fernanda Rosero: tres generaciones de magníficas tejedoras de paja toquilla en el corregimiento San Bernardo, Sandoná.

María Florentina Ponce, su hija Nury Chamorro y su nieta Lina Fernanda Rosero: tres generaciones de magníficas tejedoras de paja toquilla en el corregimiento San Bernardo, Sandoná.

La diestra artesana Cruz del Carmen Fuertes desde hace 40 años está al frente de su almacén Artes Típicas Sandoná.

La diestra artesana Cruz del Carmen Fuertes desde hace 40 años está al frente de su almacén Artes Típicas  Sandoná.

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Envuelto de chócolo y tamal de añejo, típicos de Nariño

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Hervido de maracuyá

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Frito pastuso acompañado con crispetas y ají de maní

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Lapingachos (puré de papas y queso) con carne de cerdo al carbón

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Cuy asado al carbón

AGRADECIMIENTOS
Gobernación de Nariño:
Raúl Delgado, Gobernador.
María Constanza Guerra, Directora de Turismo.
Claudia Bravo.
Omar Bastidas.
Alcaldía de Pasto:
Harold Guerrero, Alcalde.
Adriana Solarte, Subsecretaria de Turismo.
Annie Taylor.
Adolfo Gómezjurado.
Alcaldía de Sandoná:
Silvana Cornejo, Coordinadora de Cultura.
Libardo Suárez, historiador.
Alcaldía de Ipiales:
Carlos Andrés Arteaga, Subsecretario de Cultura y Turismo.
Restaurante Vino Tinto, Pasto.
Iván “Tito” Guerra, restaurante Figo, Pasto.
Hotel Galerías, Pasto.
Luis H. Mora, Asotransguamués, La Cocha.
Restaurante Encanto de La Cocha.
Dolly Delgado, Alfonso Miramac.
Jóvenes Rurales Emprendedores, El Encanto.
Yánder Gavilanes, Parque Cañón del Juanambú.
Jesús Cabrera, historiador.

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MORADA AL SUR (FRAGMENTO)

Te hablo de días circuidos por los más finos árboles:
te hablo de las vastas noches alumbradas
por una estrella de menta que enciende toda sangre:

te hablo de la sangre que canta como una gota solitaria
que cae eternamente en la sombra, encendida:

te hablo de un bosque extasiado que existe
sólo para el oído, y que en el fondo de las noches pulsa
violas, arpas, laúdes y lluvias sempiternas.

Te hablo también: entre maderas, entre resinas,
entre millares de hojas inquietas, de una sola hoja:
pequeña mancha verde, de lozanía, de gracia,
hoja sola en que vibran los vientos que corrieron
por los bellos países donde el verde-es de todos los colores,
los vientos que cantaron por los países de Colombia.

Te hablo de noches dulces, junto a los manantiales, junto a cielos,
que tiemblan temerosos entre alas azules:

te hablo de una voz que me es brisa constante,
en mi canción moviendo toda palabra mía,
como ese aliento que toda hoja mueve en el sur, tan dulcemente,
toda hoja, noche y día, suavemente en el sur.

Aurelio Arturo. (La Unión, Nariño, 1906 – Bogotá, 1974)

 

Fotografías: Cámara Lúcida
Oficina de Comunicaciones -Alcaldía de Pasto (cortesía)
Luis Ponce (Cortesía)
Darwin Estrada (Cortesía)

Comments (4)

  1. Beatriz Sarasty dice:

    Gracias Dios por hacer que mi vida surja en este territorio tan amado y lleno de riqueza, tanto por su gente y su tierra en sí misma.

    Excelente vista por el departamento de Nariño.

  2. Ana Lucia Jiménez dice:

    Sencillamente mi tierra Nariño es espectacular por donde se le mire, extraño mucho su gente, el frío, la comida y todo el verdor que ofrece mi tierra, solo me queda dar gracias a Dios por ser pastusa.

  3. Margarita R Woodcock dice:

    Que buen artículo, ya es hora que el turismo llegue a Nariño y se conozca un departamento verdaderamente hermoso.
    Un aplauso. Gracias.

  4. Mil gracias por tan excelente artículo de la revista volar de Satena. Entiendo que tuvieron poco tiempo para hacer un recorrido total por la región, pero está bien que se dé a conocer nuestro territorio como patrimonio.

    Ojalá que en próximos artículos se incluyan más sitios culturales como el Museo Juan Lorenzo Lucero, Museo del Carnaval, Museo Madre Caridad Brader y Museo del Oro Nariño del Banco de la República, donde se muestra parte de la historia que se preserva, investiga y se da a conocer como parte de nuestro patrimonio cultural.

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