Facebook Twitter Instagram Youtube

Sucre, tierra que trenza y teje su futuro

Escribe: Guillermo Zuluaga Ceballos

“Cuando pienso en Sucre viene a mi mente su gastronomía: pescado, carimañolas, arepaehuevo. Pienso en las hamacas. Papá decía que eran las mejor tejidas del mundo, con sus cabezotes finos; y los sombreros y ‘las chinas’ para fogones de leña…todo eso le gustaba y entonces programaba viaje para comprarlos”. Así lo dijo Marcos, hijo del popular Rodolfo Aicardi, quien inmortalizara en muchas de sus canciones el sabor de la cultura sabanera de la cual bebió sus aguas. Así lo dijo, con la cadencia en el tono tan propia de quienes en su torrente bombean sangre Caribe.

Crónica (4)

Ocurre ahora. Pero hubo otros tiempos. Cuando se mencionaba la palabra “Sucre”, de inmediato se pensaba en este novel departamento, de clima cálido, a medio camino entre las últimas montañas de la cordillera central y las verde azulosas aguas caribes. Más adelante esta tierra que lleva el nombre de aquel prohombre inmolado, se asociaba a un hermoso golfo con un nombre largo que enredaba la lengua: Morrosquillo, con su Tolú y Coveñas, a donde iban a atemperar las clases media y baja cachaca colombiana.

Y hubo de pasar el tiempo, y entonces en esa extraña cátedra de geografía que es nuestro conflicto armado colombiano, mencionar “Sucre” nos trajo nombres como Chinú, Macayepo, El Salado, Montes de María. Sucre vivió días de nubarrones grises, mismos que ahora buscan sus autoridades dejar en el pasado.Crónica (5)

Y aferrarse a otro pasado. -Nuestro departamento es privilegiado. Trabajamos para que no solo sea pensado por su Golfo de Morrosquillo. Queremos que la gente visite los telares de Morroa. De igual manera Sampués, con su sombrero vueltiao -insignia de Colombia-. Nos gustaría que los visitantes conozcan también la zona sabanera-.

Lo dice una tarde de miércoles, Julio Alfredo Pinilla, Secretario de Desarrollo Económico, en su despacho de la Gobernación de Sucre. Lo explica él y lo comentan tantos. Porque como si hubiera un tácito acuerdo, en esta región, como en el cuento de Carpentier, quieren vivir “un viaje a la semilla” y le apuestan a un pasado: uno que les legara su cultura mestiza, colmada de gaitas y tambores, amarrada con algodón y caña-flecha, recostada de sillas de mimbre y roble.Crónica (6)

Si bien el departamento de Sucre, con sus alargadas estepas donde apacientan reses de morro alto y florecen frutales de texturas carnosas, creado en 1966, tiene varios pueblos desarrollados que gravitan como satélites y gozan de ciertas autonomías que les brindan la economía y los medios de transporte. Sincelejo, fundado en 1535 por el español Francisco de Sincelejo, sigue siendo “reina y señora de la sabana”. Su pasado colonial ya no es tan notorio: sus construcciones hablan tiempos recientes y sus calles amplias son caminadas por sus aproximados 270 mil habitantes. Sincelejo disfruta de un clima cálido, suavizado por las brisas caribes, que suben desde el Golfo de Morrosquillo, y de otras que bajan de los Montes de María y los bosques de La Mojana.

Sincelejo es una ciudad musical, donde porros y vallenatos se reparten el gusto de pobladores. Si el plan es quedarse, puede disfrutar un delicioso mote de queso y visitar el Centro Histórico, visitar la Catedral de San Francisco de Asís –ah, si es miércoles y te coge el ocaso podrás deleitarte con una retreta de la banda departamental que mezcla música clásica con porros y cumbias-, caminar por el Parque Santander o visitar el Centro Cultural Plaza Majagual. O simplemente dejarte llevar en medio de su colorida arquitectura republicana con el aroma de mandarinas y nísperos.

Sin embargo hay que tener en cuenta que ante todo, Sincelejo sigue siendo zona de paso hacia otras realidades. En menos de una hora, virando en sentido occidente, el visitante podrá estar gozando las conocidas aguas del Atlántico, donde la modernidad campea; o como lo sugiere el funcionario departamental, tomar un viaje en contrasentido, que lo lleve hacia la historia y las tradiciones de la cultura zenú. Entonces el visitante podrá enredarse en el Corredor Turístico Artesanal de Sucre.

Crónica (7)

“TRABA, CABEZA, PEINE”

En la entrada de Morroa una apacible mujer devana hilo. Es de bronce y está sentada en un pedestal a un costado de la Troncal Caribe. Ese cuerpo añoso representa la economía y la idiosincrasia sabanera. La misma que después de recorrer un sendero entre robles, mangos y bongas durante tres minutos se observa mientras se transita por este pueblo de callecitas polvorientas y entre construcciones de bahareque y techo de cinc y otras pocas más modernas de concreto armado.

Crónica (9)Tres de cada cuatro habitantes de este pueblo con raíces indígenas, fundado a mediados del siglo XVI, se dedican a las artesanías, en especial tejidos de hamacas y mochilas. Boris Ariel Colón López es uno de ellos. Tiene 52 años, es el padre de cuatro hijos y tiene rasgos zenús, como la mayoría de este pueblo.

Llegamos a su caney (telar) detrás de la casa. Mientras “peinaba” hilos de colores para una hamaca que ya iba a medio camino, contaba que el tejido es asunto familiar: trabajan la esposa, hijos, cuñados, hasta la vecindad, dijo, se pega a veces.
Doris Amaya, quien hace parte de las asociaciones de artesanos de Morroa, recuerda que la vida se las atan al hilo: “Cuando uno era un niño necio le decían: ajá, ahora te voy a aquietar. Y le ponían el devanador, una madeja de hilo y empiece. ¡De ahí no te paras hasta que no devanes! (enrolles). La artesanía es la herencia zenú. Y en Morroa se han especializado en tejer hamacas, proceso que requiere tres jornadas de ocho horas en el armado. -El hilo viene de fábrica, se almidona con yuca. Luego se cosolea, (asolea) para que el peine (una vara delgada) se desplace fácil. Se devana –se arman rollos –dice Boris sin quitar los ojos de los hilos que está “peinando”.

El tercer paso –agrega- es armar en el telar: “traba, cabeza, peine”.

Con la paleta se va ajustando la hamaca. Enseguida muestra unas varas: unas redondas, otras planas que comienza a meter por entre hilos de colores; trozos de madera estos que nada dicen a los forasteros, pero que para él son todo: -Las varas son de guásimo y de lata.
Utilizo las “cabezas”, las paletas las “trabas” y se hace el peine. Se coge hilito por hilito. Luego de peinar, se teje. Y ya con el tejido se hace lo que quiera: desde un llavero hasta una hamaca.

Crónica (8)Luego dice que el resto es fácil: diseñar, pintar. Dice que es “fácil”. Sin embargo requiere paciencia para tejer unas 22 madejas (rollos) de hilo.

-Yo me amaño en esto. A las cinco me levanto y escucho vallenatico de Leandro Díaz, o porros de pitoatravesao. Descanso en domingos –dice Boris, quien a veces tiene mente para recordar que hubo otros tiempos más difíciles –antes del año 98- cuando sembraba yuca, ñame, tabaco. Y en el campo había tanta zozobra.

Enseguida, me comenta que todas las hamacas eran iguales: -Primero todas eran de 32 lampazos (20 cm aproximadamente). Hoy ya tejen de diferentes tamaños: para niños: miden 2.20 x 1.20 de ancho; hamacas de apartamentos: 2.40 x 1.40 y las de doble cuerpo: 2.60 x 1.60 de ancho-. Dice que si bien es muy difícil la comercialización pues no hay clientela establecida, gracias a las artesanías sus dos hijos pudieron estudiar y hoy son profesionales -A veces piden colores de equipos de fútbol. Escudos. Los muchachos son expertos en eso. En Morroa hay talento. Lo que te imagines, lo hacen-. Para “destrabar” ese problema, las autoridades y las tres asociaciones de artesanos se han valido de estrategias para que no muera esta tradición que va más allá de lo económico y se enraíza en lo cultural “Hacemos el Festival de Pito Atravesao –explica Doris-. Hay feria artesanal donde vendemos desde una hamaca, una mochila, hasta un monedero”.

Otra forma de ayudar a visibilizar esta zona fue la realización de la hamaca más grande del mundo. Ocurrió en el año 2002, cuando varios artesanos trabajaron un mes largo y terminaron una cuya medida, diez metros por cinco de ancho, fue registrada en el Guiness Record y muchos extranjeros vinieron a tomarle fotos.

Crónica (10)

BONUS TRACK CON PITOATRAVESAO:

La identidad de Morroa se teje en hamacas y tiene el acompañamiento nostálgico de sus pitosatravesaos, (en Barranquilla la llaman flauta de millo y es una pequeña caña de dos centímetros de diámetro y tres orificios). Morroa desde hace casi tres décadas le apuesta a no dejar morir su música y realiza el festival del Pitoatravesao, donde se premia al mejor intérprete de este ancestral instrumento y aprovecha la fiesta que se arma en el poblado para hacer muestra artesanal y actividades que atraigan propios y extraños.
-Esta es una cañita mágica que produce sonidos. Es de los pocos instrumentos que genera sonido soplando o chupando aire-. Explica Robert José López Paternina, (45 años, cuatro hijos), quien desde que lo escuchó, dice, se enamoró del sonido y aprendió a los 11 años.

-El pito y la hamaca son nuestra identidad. Esto estuvo en vía de decadencia. A medida que la gente conoció el instrumento fue animándose y surgió el festival, iban viejitos, hoy los jóvenes lo disfrutan y en las escuelas enseñan-.

Y tanto han aprendido que los concursos para interpretarlo pasan por la pulla, el porro y la cumbia. El instrumento se acompaña con tambor alegre, llamador, maracas y tambora. Hay tradición y proyección en el festival.

-En Morroa somos indígenas, pero no nos reconocemos como tal. El Festival afianza nuestra identidad zenú y ayuda a que no se pierda. Esperemos que el Ministerio de Cultura nos dé la mano para que esto no muera-.

Crónica (11)

LAS VUELTAS DEL SOMBRERO

Sampués, situado a 15 minutos de Sincelejo, tiene fama de próspero. Y sí, basta caminar unos pasos para darse cuenta de que este municipio a diferencia de Morroa, tiene la mayoría de sus calles pavimentadas y sus construcciones son viviendas de concreto de dos y tres plantas.

Sampués se alarga al lado de la Troncal del Caribe. En unos dos kilómetros hay muchas artesanías: en una parte la madera es protagonista: sillas, mecedoras, floreros, vajillas para té, café o el muy local mote de queso. Muchas fabricadas en este pueblo y otras traídas desde Galeras, Colosó y San Antonio de Palmitos. Y claro, justo en la entrada hay un sombrero vueltiao, de unos dos metros de diámetro, realizado en fibra de vidrio.

Sampúes, fundado en 1.610, goza de un buen nivel de vida, gracias a sus artesanías, su comercio y sus hatos ganaderos. Y es reconocido en la región por disputarle a Chinú, Córdoba, la paternidad del sombrero vueltiao. Pero acá no se hacen tragedia de ello. Asumen que los cordobeses son más finos y más trabajados, pues en esa parte de esta sabana, a diferencia de las gentes de este pueblo, se apropiaron más de sus raíces indígenas.

(Valga decir que estos dos departamentos eran una sola región y hacían parte del Gran Bolívar que llegaba hasta el Bajo Cauca antioqueño)
-El sombrero vueltiao se hace en cuatro partes reconocidas: Sampués, San Antonio de Palmito, San Andrés y Tuchín. Dos en Córdoba y dos acá. En Tuchín son mejores porque es más autóctono: aquí hubo un menosprecio por lo indígena.
Ahora que es rentable se está tratando de recuperar-.

Lo dice César Martínez Portacio, un hombre de piel mestiza y ojos grises, quien a sus 66 años, en su taller del barrio Cantarrana, dice que seguirá tejiendo sombreros hasta que se vaya de este mundo.

Crónica (12)-Yo soy indígena y papá fue artesano; luego me interesó aprender sobre la cultura zenú y supe que el origen de los sombreros es porque los indígenas han buscado adornarse y ellos tenían la cañaflecha en sus fincas y comenzaron con el raspao, el trenzao…- (Algunos argumentan también que el trenzado tuvo que ver con la necesidad de recipientes que supuso el cultivo de maíz).

El primer sombrero era blanco pero luego con las tinturas que descubrieron de las plantas, le mezclaron el negro, y de ahí vino el vueltiao. Luego se inspiraron en la naturaleza y comenzaron a mirar figuras y tejían entonces esas pintas, la pata de la rana, la concha de la hicotea, el pescado.

Crónica (13)El primer sombrero era blanco pero luego con las tinturas que descubrieron de las plantas, le mezclaron el negro, y de ahí vino el vueltiao. Luego se inspiraron en la naturaleza y comenzaron a mirar figuras (…)

Y estas pronto terminaron como sellos que identificaban a las familias fabricantes.

César Martínez tiene trenzado en el alma la fabricación de sombreros. Pero en 1985, apoyado por Artesanías de Colombia, gracias a un proyecto que buscaba la diversificación, amplió su mirada.

-Tomamos la copa del sombrero, le añadimos otra y así nació la mochila-.

Para realizar un sombrero se requieren 19 metros, de un centímetro de ancho, de cañaflecha trenzada.

César sabe que lo autóctono no es rentable. “Uno bueno demoraría 15 días hacerlo, más la materia prima, para ir a venderlo por ¡80 mil pesos!”.

-Uno hace esto por amor, no por negocio –apunta-. -Pero entonces los hijos sí ven que no es rentable y dicen que no seguirán…y tienen razón-.

Mientras don César le da los últimos toques a un sobrero, dice – o propone- que los gobiernos que dicen que estos son símbolo nacional deberían apoyar más.

-He buscado que a las señoras que sepan tejer se les dé un incentivo para que les enseñen a los niños y esto no se muera. Los viejos lo hacemos porque nos gusta, pero…-

CUERO DE TU CUERO

Crónica (14)

La gran impulsora de la economía sampuesana es la artesanía y en tal sentido las autoridades locales, apoyadas desde los ministerios de Comercio y de Cultura, ayudan con proyectos productivos y capacitaciones. Sin embargo, si el visitante, amigo de reencontrarse con lo propio –consigo mismo quizá- no se cansa de ver artesanía, otro buen plan es acercarse a la talabartería, otra forma de aferrarse a esta identidad sabanera.

Esta región tiene grandes hatos dedicados a la ganadería. Y si hay reses, tiene que haber caballos para el arreo; y si hay arreo se necesitan sillas de montar. Y en Sampúes, buscando valorar unos conocimientos de sus gentes, también se comienza a impulsar la marroquinería. En la actualidad el pueblo tiene 33 talabarteros asociados, los cuales se dedican a la factura de aperos de cuero criollo curtido; y tanta es la calidad de los mismos que las dos principales empresas colombianas andan tras sus cueros.

Don Víctor Ortega, es uno de los asociados. Tiene su taller en el barrio Pueblo Nuevo y mientras termina una silla encargada para un almacén en Guaranda, cuenta que lleva 20 años en el oficio que le llegó por herencia. Las sillas se fabrican sobre una base de madera tolúa, que luego se recubre con yomboló –un sintético traído de Barranquilla y luego se recubre con cuero que es curtido en la misma región.

-Uno vive de esto. No tengo agonías como cuando estuve en el monte, en la agricultura. Sembraba yuca, maíz, ajonjolí.

Se gana la vida más fácil acá. Trabajan ya mis hijos conmigo. Y otros muchachos.

Las sillas de montar y los aperos realizados en Sampués tienen una garantía de 10 años y un precio promedio de 120 mil. (Claro que en el comercio más allá del pueblo no se la dejan ver por menos de 230 mil barras).

-Me compran por docenas –dice don Víctor y se saca el cigarro de su boca-. Aquí uno está contento. Descanso los domingos y me voy a ganarme unos 50 mil pesitos de más, tocando acordeón y cantando con mi grupo Los Reservados de Sucre, temas de Leandro Díaz, Luis Henríquez, Miguel Durán. El propio vallenato, ¿entiende?

Según comenta el muy hospitalario gestor cultural y administrador Enorbe Córdoba Ramos, Sampués busca ser insignia de producción artesanal. “Buscamos que haya producción de manos limpias; trabajo con pocos químicos, donde se garanticen productos; además, estamos apoyados por Mincultura para el Reinado Nacional del Sombrero Vueltiao, del 21 a 25 de diciembre; luego vienen las Corralejas: tradición de más de 200 años, donde aprovechamos para vender.

Otro proyecto que garantizará que esta tradición continué tan aferrada como las tuercas con que don Víctor ajusta el cuero, será el “corredor turístico artesanal” pendiente para cuando terminen trabajos de doble calzada Sincelejo-Sampúes.

Las autoridades sucreñas piensan un departamento más allá del agro y las playas del Morrosquillo. Sueñan con exportar artesanías y trabajan para ello. Le apuestan un futuro trenzado y tejido a sus tradiciones.

Comments (1)

  1. hello!this is extremely nice site!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *