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Nuquí, un espejo de plata

Escribe: Beatriz Betancur A.

Viajera del tiempo

Un viaje a Nuquí, en el océano Pacífico chocoano, nos transporta a exóticos y bellos paisajes de cielos grises que se funden en un mar color plata y que producen la sensación de estar contemplando un inmenso espejo bordeado por selva virgen de idílicos atardeceres.

Sus tibias aguas son el deleite de las ballenas jorobadas, una especie que cada año recorre 25.000 kilómetros des­de las gélidas aguas de la Antártida en busca de un lugar privilegiado para aparearse, tener a sus crías, amaman­tarlas y enseñarles a nadar en la inmensidad del océano. Entre junio y octubre quienes visitan las playas de Nuquí tienen la posibilidad de encontrarse cara a cara con es­tos mamíferos gigantes que pueden llegar a medir hasta 18 metros y que embrujan con sus cantos y acrobacias a los amantes de la vida natural. Pero no solo las ballenas atrapan la atención de los visitantes, las tortugas también en­cuentran en estas aguas la calidez necesaria para reproducirse.

Para disfrutar de este paraíso natural chocoano, basta con tomar un vuelo de 1 hora desde Medellín, una vez allí los turistas tienen la posibilidad de elegir hospedaje entre muchas opciones que los lugareños han adecuado para prestar un excelente servicio. Los viajeros pueden encon­trar desde eco-hoteles y posadas turísticas con construc­ciones tipo cabañas, muy tradicionales en la región, que ofrecen caminatas por la selva para el avistamiento de aves, primates y ranas; hasta hoteles de lujo situados a la orilla del mar donde los aficionados a los deportes extre­mos pueden practicar pesca deportiva o artesanal, buceo, careteo, kayak y surfing.Nuquí (3)

Paisajes para todos los gustos

En pleno corazón del pacífico chocoano se encuentra el Parque Nacional Natural Ensenada de Utría, un imponente ecosis­tema situado entre Bahía Solano y Nuquí, hogar de innumerables especies que habi­tan en la zona y que le imprimen al paisaje un sello único de biodiversidad de flora y fauna. Este lugar protegido se ubica a 50 kilómetros de Nuquí y combina de manera excepcional el mangle, la selva y la playa, parajes que pueden ser divisados por me­dio de recorridos en lancha que permiten observar las más de 400 especies de aves nativas. A lo lejos, en medio del Pacífico, se ven pequeños islotes cubiertos de abun­dante vegetación que esconden verdade­ros tesoros naturales en su interior. Gracias a su geografía, los turistas pueden navegar en canoas artesanales o kayaks y en com­pañía de guías, los ríos Joví, Terco o los manglares de Coquí.

Visitar esta tierra significa encontrarse cara a cara con numerosas caídas de agua que refrescan las caminatas en medio de la selva, quizá una de la más famosa es la Cascada del Amor, a la que se accede después de un largo recorrido a pie; otro de los encantos que ofrece la geografía de Nuquí son las aguas termales de Arusí, un espacio de relajación para los visitantes, que también disfrutan los paseos por las playas vírgenes de arena negra como Panguí y Guachalito en compañía de los cangrejos, los únicos caminantes en la zona. Los visitan­tes que disfrutan del surf pueden visitar Terquito, Pico de Loro, El Chorro, Juan Tornillo y Playa Brava, famosos por sus fuertes vientos y oleaje.

En Nuquí los amantes del buceo tienen la posibilidad de descubrir las mara­villas que el Pacífico tiene para ofrecer bajo la superficie marina. Piedra Fidel, Panguera, Piedra Bonita, Punta Esperanza y Cabo Corrientes, son los prefe­ridos por los viajeros; además existen algunos lugares aptos para el careteo como Cocalito.Nuquí (2)

Cultura del Pacífico

En medio de este maravilloso paisaje algunos asentamientos de indígenas emberas comparten con los turistas sus tradiciones, el conocimiento ancestral de la tierra y algunas artesanías hechas en tagua y totumo, que dan cuenta del legado de su cultura en la región. Caminar las selvas de Arusí y Jurubirá se convierte en una experiencia única para quienes buscan un contacto con la magia del territorio.

Los sabores del Pacífico impregnan la gastronomía en Nuquí, recetas a base de pescados y mariscos son un atractivo para los visitantes, quie­nes pueden degustar platos como sancocho de pargo en salsa de coco, róbalo a la milanesa y pescado ahumado, preparaciones que además contrastan con los dulces y mermeladas hechos con frutas exóticas de la región como el borojó y chontaduro que se acompañan con bebidas como la chicha de arroz y de maíz.

Selva exuberante, acantilados rocosos, playas agrestes, termales y cas­cadas, numerosos ríos, extensos manglares, ballenas, tortugas y aves, hacen de este lugar un lugar mágico que espera con paciencia ser des­cubierto por los turistas. Allí, en medio de la inmensidad del paisaje, el mar se abraza con la selva y deja al descubierto los tesoros que esconde el departamento del Chocó, todo un paraíso de color plata.

Recuerde llevar:

  • El certificado de vacunación contra la fiebre amarilla
  • Un impermeable, pues esta es una de la zonas más lluviosas del mundo a pesar de sus altas temperaturas que alcanzan los 28 grados.
  • Una linterna, tenis, repelente, sombrero, protector solar y vestido de baño.

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