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Providencia, una joya caribeña

Escribe: @MarceBlur

Con playas de arena blanca y un cálido mar, Providencia se ha convertido en un destino atractivo para los amantes de las playas y la vida marina, pues en el océano que la circunda guarda tesoros naturales que revelan un paraíso terrenal a 90 kilómetros de la Isla de San Andrés, turística por excelencia.

Desde su arribo los turistas son hipnotiza­dos por la belleza del paisaje, no en vano su aeropuerto, El Embrujo, da cuenta de la magia que se percibe en el lugar.

Providencia u Old Providence, como también es llamada, conserva parte de esa cultura caribeña que otros destinos de la zona han ido dejando atrás para convertirse en puertos turísticos de paso. Quienes pisan este lugar tienen una larga lista de actividades terrestres y acuáticas, una de ellas y la más popu­lar, quizá, es el esnórquel, con la que los intrépidos viajeros se sumergen en las cristalinas aguas del Caribe para divisar la tercera barrera coralina más larga del mundo. En cambio, hay quienes prefie­ren vivir una experiencia mucho más contemplativa del entorno, por eso aprovechan sus playas para disfrutar de la brisa y el contoneo de las palmeras a ritmo de reggae, incluso algunos forá­neos escuchan con atención las historias sobre piratas que rondaban la zona a mediados del siglo XVII.

Para acceder a este paradisiaco destino existen dos alternativas. Una, vía aérea, con vuelos que duran 25 minutos que parten desde San Andrés por la aero­línea Satena. La otra es a través de un catamarán que navega por tres horas hasta arribar al puerto de Providencia.

La abundancia natural de la zona capta la atención de los turistas, además por­que es la única isla de archipiélago que posee fuentes de agua dulce, algunas permanentes otras esporádicas, dependiendo de la época del año. Lagartijas, tortugas terrestres y un ejército colori­do de aves, decoran el paisaje de la isla que comparte su variado ecosistema con la isla Santa Catalina, una peque­ñísima porción de tierra separada por un canal natural de 150 metros. Ambas islas están unidas por el “Puente de los enamorados”, un símbolo que realza la belleza del lugar gracias a sus fuer­tes colores, que contrastan con el azul aguamarina del océano. Antes del siglo XVII las islas estaban unidas por un paso terrestre, pero los piratas que tomaron control de la zona dragaron el paso para defenderse de los ataques de sus enemigos. Se le conoce como el Puen­te de los enamorados porque es ideal para que las parejas divisen el atardecer acompañados de la apacible brisa que refresca la puesta del sol.

A pesar de su tamaño, Providencia les ofrece a sus visitantes bahías, puntas y cayos, uno de los más populares y visi­tados es Cayo Cangrejo, una maravilla natural de dos hectáreas desde cuyo punto más alto, una roca de 8 metros, se divisa la inmensidad del mar con una vista de 360 grados. Cayo Cangrejo está ubicado al este de la isla y pertenece al Parque Nacional Natural Old Providen­ce McBean Lagoon.

Este paraíso es la mejor excusa para desconectarse por completo del caos citadino, pues la tranquilidad de sus aguas y la belleza exótica de su paisaje recargan la energía de quienes se atre­ven a vivir una experiencia de vida en esta joya del caribe colombiano.

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