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CANTIGA DE AMIGO

Y tras la incertidumbre de un instante

frente al desconocido

que luego por virtud del gesto recordado

vuelve a ser el amigo que después de la lluvia

llama a la puerta

lo ayudamos a desnudarse

colgamos sus ropas a secar junto al fuego

y oímos el relato de su viaje

reconociéndonos en sus maneras

de náufrago

Por: José Manuel Arango

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