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Carlos Alberto González, un pintor para la historia

Escribe: Luis Fernando García Núñez

Carlos Alberto González Montoya es un artista que, como decía Jules Michelet, sabe que su verdadera grandeza “es superar el arte, hacer más de lo que quiere, atravesar lo posible y ver todavía más allá”, como se puede ver en la trayectoria no solo del gran pintor que es, sino del músico, del virtuoso que puede establecer  ojalá todos tuviéramos ese talento  las relaciones entre el color y la luz, el sonido y la forma. Que puede hablar con otros lenguajes, tan ricos y variados en su diversidad como en su significado. Un recorrido por su obra plástica es un descubrimiento de la formidable capacidad de convertir, a cada paso, su creación en una verdadera muestra de la sorprendente dinámica que la pintura y el pintor en su conciencia, van tejiendo, con sutileza, con una asombrosa fe en la expresión que se traslada al cuadro para que el espectador encuentre su experiencia personal y la manifieste en la sorpresa que causan sus cuadros.

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Carlos González nació en Barichara. Y eso es ya bastante. Allí, el pueblo más lindo de Colombia, la luz se ve desde la frontera de la transparencia, como lo dijimos en el pequeño y bello catálogo de la exposición que en 2017 se hizo en Bucaramanga: Barichara “Tierra de luz y color”. Trajimos entonces a Alfonso Reyes, para decir que estamos en la región más transparente del aire. Y ese es un legado que pesa, pero además la disciplina, el rigor con el cual va forjando su trayectoria son, sin duda, razones por las cuales su obra tiene tanta importancia en la historia del arte colombiano.

2De esta forma, buena parte de sus exposiciones, nacionales e internacionales, dan cuenta de lo que ha sido un trabajo sorprendente que lo ha llevado, desde 1982 cuando realizó en Santa Marta su primera exposición, al Salón Nacional Bat (Fondo de Cultura Económica), al Salón Regional Bat (Museo de Arte Moderno de Bucaramanga), Aproximaciones a la luz y el color de la naturaleza desde el arte de la pintura (Mi Colombia Querida, Mesa de los Santos), Memorias del tiempo (Casa de la cultura Luis Roncancio de San Gil y Casa de la cultura Emilio Pradilla de Barichara), a la Galería Promoarte en Tokio, Japón (1992, 1993, 1994 y 1995), en 1986 en la Galería El Charco (Cali); y Barichara y otros parajes santandereanos en el pincel de Carlos González, en el Teatro de Bellas Artes de Bogotá (Cafam, 2011). Son muchas las ocasiones en que se ha podido conocer la obra de este notable pintor. Y serán muchas más, pues hoy su obra también se encuentra en colecciones particulares en Italia, Estados Unidos, España, Francia, Japón. Del artista y su obra tendremos que seguir hablando.6

 

Este es un preciado tesoro que los colombianos debemos conocer y promover, porque es la evidencia de que el arte tiene en Carlos González a uno de los más versados intérpretes que se puedan conocer. Ahí están la sensibilidad, la agudeza, el talento y el rigor de uno de los grandes pintores del país.

La obra de Carlos González es, por sí sola, el mejor testimonio de que estamos frente a un pintor de altos quilates. Desde su trabajo en el taller de Luis Roncancio, en San Gil, hasta sus andanzas por la Academia David Manzur, pero sobre todo su indeclinable pasión y su autodidacta perseverancia le dan tono y nervio a su obra.

Desde el naturalismo fantástico, basado en la severidad del círculo cromático, hasta el costumbrismo en el que la fuerza del color y la increíble potencia de la realidad van surcando todos los niveles en los que siempre hay una tendencia por la precisión y el detalle, e iluminan y revelan que cada cuadro ha sido estudiado y concebido con la mayor claridad.

En el citado catálogo sobre Barichara advertía que buena parte de la obra de Carlos González está “entroncada con muchos de los grandes paisajistas colombianos, como los de la Escuela de la Sabana, un Jesús María Zamora o un Domingo Moreno Otero”. También hemos advertido de sus pasos por el naturalismo fantástico y, con frecuencia, en un realismo de muy variados matices en los que se ponen en evidencia el talento y la dinámica del artista.

 

Comments (1)

  1. SILVIA MENESES dice:

    HERMOSAS OBRAS

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