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Chocó, innovador y biodiverso

Escribe: Nathan Jaccard-WWF Colombia

Chocó-Innovador-y-Biodiverso (2)Más allá de los retos que enfrenta uno de los departamentos con más necesidades de Colombia, decenas de pequeños empresarios le apuestan a sus selvas, ríos y frutas para salir adelante.

Chocó tiene la vista en su futuro rescatando lo propio de su tierra.

En los mapas sale como si fuera una carretera con todas las de la ley, pero en realidad, la vía que une a Medellín y Quibdó no es mucho más que una trocha. Cráteres grandes como un Renault 4, riachuelos que brotan de la selva y pavorosos precipicios atraviesan el camino, por donde transitan ca­miones, buses y algunos intrépidos en moto. Aunque parezca increíble, es una de las principales vías de acceso a Chocó. La falta de infraestructura no es el único reto que enfrenta el departamento. La guerra dejó más de 372.000 víctimas y la falta de oportunidades empuja a miles de chocoanos a las minas de oro y plata, lo cual tiene enormes consecuencias ambientales y sociales.

Una generación de chocoanos le apuesta a sus ríos, a su selva, a su biodiversidad como materia prima.

Pero desde hace unos años, una generación de chocoanos le apuesta a sus ríos, a su selva, a su biodiversidad como materia prima. Edwin Allín y Séfora Lloreda nunca la tuvieron fácil. Vienen de Bojayá, un municipio que vivió uno de los epi­sodios más trágicos de Colombia en 2002, cuando un cilindro bomba mató a 119 personas en medio de un enfrentamiento entre paramilitares y guerrilleros. Pero ellos le apostaron a la vida.

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En 2010 la pareja se lanzó en el cultivo y la transformación de la cúrcuma, una planta con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, que trata el colon irri­table, el cáncer, la artritis. Organizaron 176 familias que les envían las raíces a su laboratorio, donde los transforman en aceite puro de cúrcuma, único en Colombia. Tiene aplicaciones para la medicina, la perfumería y la cosmética. Como explica Séfora, “acá todo el que camine es víctima, y la cúrcuma es la solución para que salgan adelante. Nos gustaría que se vuelva un producto in­signia de Bojayá, el primero con valor agregado que se hace aquí”.

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Darle un valor agregado a lo chocoano. Esa obsesión también la comparte la bioquímica Mabel Torres, que extrae aceites esenciales de los árboles y plantas de su tierra. A través de su marca Sel­vacéutica, comercializa exfoliantes con semillas, cremas hidratantes de borojó, jabón de pipilongo, jabón antibacterial de achote. Quiere que sus productos “huelan a Chocó, a biodiversidad, a selva. Recogimos el conocimiento de los abuelos y lo mezclamos con técnicas modernas de las ciencias y la cosmética”. ¿Su sueño? Acabar con la idea de que en el Pacífico no se hace nada y “quitarle gente a la minería y a la deforestación”.

Eso mismo quiere Cristian Ríos, dueño de la heladería Fríos en Quibdó. Con técnicas italianas, prepara helados cremosos con frutas selváticas que ayuda a rescatar. Pues dice que “se ha incenti­vado la cultura del no cultivo. La minería es una competencia, una opción que muchos ven fácil en teoría. ¿Quién va cultivar si están barequeando?”.

Chocó-Innovador-y-Biodiverso (6)Mabel, Séfora, Edwin, Cristian y dece­nas de productores chocoanos más, se darán cita en Quibdó el 3, 4 y 5 de diciembre para el festival Detonante, organizado por Semana Sostenible, Compartamos con Colombia y 10 Music. Esos tres días, conciertos, talleres y decenas de posibles inversionistas se tomarán la capital de Chocó. La orga­nización ambiental WWF y el PNUD, en el marco del proyecto GEF que busca conservar paisajes de la región Pacífico afectados por la minería, acompañó a 15 emprendedores para que sus proyectos puedan ser alternativas reales a la extracción irresponsable de oro y plata.

Cafeteros de El Carmen de Atrato, diseñadoras de moda selvática, culti­vadores de arroz orgánico, fabricantes de helados de frutas chocoanas, señoras que producen jabón biode­gradable, campesinos que cultivan el mejor borojó de Colombia. Todos, con una apuesta por la biodiversidad, por salir adelante con lo propio y superar los enormes retos de su tierra.

 Gente que cree en el Chocó

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