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Delirio

El mejor consejo que he recibido me cambió la perspectiva de la existencia, ”no invierta su dinero en cosas que terminan por esclavizarle, invierta su dinero en experiencias que le llenen de alegría el espíritu y que le corroboren que la vida merece ser vivida minuto a minuto.” Nunca he podido determinar si fue lo oportuno de la experiencia vivida lo que ratificó la verdad aconsejada o si lo que hizo DELIRIO fue la demostración de muchas cosas que llenaron mi alma de emociones tan diversas.

Llegar a Cali, que cada vez está más bonita, más limpia y más cívica, significa encontrarse con una ciudad que tiene ganas de un lugar propio dentro del circuito turístico internacional, con una oferta gastronómica tan variada y tan sorprendente como cualquier ciudad importante del mundo, pero con una diferencia muy grande: las cocinas caleñas tienen un ingrediente mágico porque exploran todos los olores, los colores y los sabores del Pacífico colombiano, en resumen “un fogón de negro” que cualquier persona merece degustar y como si fuera poco, hay unos reductos de la influencia japonesa que no se pueden dejar pasar sin saborearlos.

Y es que el SABOR es el sentido que define al Valle del Cauca, ese sabor que estremece el cuerpo a través de la salsa y por eso en Cali “caminan bailando” y esa es la manera como se entra a una carpa gigante bajo cuyo cobijo se alberga la experiencia cultural, bajo techo, más importante de Colombia: 200 artistas entre bailarines y acróbatas que, acompañados por una excelente orquesta, le harán vivir la más emocionante noche, la noche de DELIRIO.

La capital mundial de la salsa existe porque en las calles y en los barrios la estructura social se amalgama con ritmos como el mambo, la guaracha, el chachachá, el guaguancó, etc. Y es que desde el momento en que entran a Cali estos ritmos el modo de ser se altera y el ADN se establece aquí, por eso las grandes orquesta de Colombia como Niche, Guayacán y Son de Cali no han tenido otra cuna, y ni hablar de los solistas como Willie García, quien es hoy por hoy la gran voz de la salsa colombiana. Desde aquí salen los aportes al género y la salsa choque que le introduce ritmos del Pacífico, que también es innovación caleña.

Delirio es más que una revista musical, es el contacto con la piel de Cali, es la demostración de la sensibilidad caleña, por eso cada montaje cuenta una historia, en cada relato se mezclan personajes de todos los tiempos y es el rescate de la cultura popular tejida con hilos de salsa.

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Fotografía: Cámara Lúcida

El último viernes de cada mes se presenta DELIRIO en la carpa de Cali, no se pierda la experiencia de un espectáculo que reúne las escuelas de salsa de una ciudad vibrante que baila salsa con un ritmo frenético y que va pasando el saber de generación en generación, porque los niños y los jóvenes quieren hacer parte de esta puesta en escena del modo de ser caleño que le ha dado la vuelta al mundo, mostrando cómo es que “así es que se baila en Cali.” Un espectáculo que ha hecho que los colombianos nos sintamos orgullosos de tener tanta gente creativa capaz de mostrar dentro de una carpa múltiples universos que convergen en el pasito cañandonga.

“Delirio es más que una revista musical, es el contacto con la piel de Cali es la demostración de la sensibilidad caleña”

Guabalosos, aletosos, azaraos y boletas, cualquier término caleño que lo ponga a bailar en bombas con esos 200 bailarines que han esculpido el cuerpo, ensayo tras ensayo, hasta llegar a la perfecta sincronización de los movimientos, luciendo bellos y brillantes diseños de un vestuario que también hace parte del DELIRIO. Solo lleve ganas de una noche memorable.

frank solano

Frank Solano. Columnista,  Director Ventana Caracol y presentador la Red Caracol caracol.com.co

 

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