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El Carnaval de Riosucio

Escribe: Ricardo Aricapa

En Colombia solo hay tres fiestas reconocidas como carnavales, y una de ellas es la que cada dos años, durante la primera semana de enero, se celebra en Riosucio, municipio enclavado en las montañas del alto occidente de Caldas.

Carnaval de Rio Sucio (5)Un carnaval tan antiguo como el mismo Diablo, que es el símbolo principal de esta fiesta, el que anima y preside los diferentes eventos que la componen y la hacen una de las más tradicionales y autóctonas de Colombia. Entre otras cosas porque su estructura y contenido ritual permanece casi invariable desde hace cien años.

Dice la leyenda, que el origen de este carnaval hay que buscarlo en las inmediaciones del siglo XIX. Nació como un intento de reconciliación de dos comunidades hasta entonces enemigas, la una de españoles criollos y la otra de indígenas, que compartían el mismo casco urbano pero vivían separadas por una talanquera. Ante el éxito de la iniciativa la fiesta se siguió celebrando para revalidar la voluntad de paz entre las dos comunidades, hasta que se volvió costumbre y con el tiempo devino en carnaval.

Por eso en Riosucio el Diablo es ante todo un símbolo de reconciliación, un mensajero de la justicia y la paz, un ser alegre, fiestero y socarrón. Se materializa en una efigie de cinco metros de altura que siempre hace su ingreso el sábado de carnaval en medio de un desfile apoteósico, y generalmente se ubica en el atrio de la iglesia. Eso sí, en sana convivencia con la devoción cristiana, porque no es un Diablo que viene al mundo a quitarles feligresía a la Iglesia o ánimas al purgatorio, sino a encender y atizar el fuego de la fiesta. Tanto así que quienes lo saludan y le hacen ceremonias, son los mismos que asisten a la procesión del Santo Sepulcro en Semana Santa.

Pero el mayor espectáculo del carnaval, al que más orgullo despierta y al que, por lo mismo los riosuceños le ponen el mayor empeño, es el desfile de comparsas del día domingo, o de cuadrillas, que es su nombre oficial.

Carnaval de Rio Sucio (4)Desfilan más de veinte cuadrillas temáticas, cada una como una apuesta a la belleza y a la creatividad, tanto en los disfraces que lucen como en las canciones que interpretan, que son parodias sobre diversos temas. Unas exaltan la fiesta, otras filosofan ante la vida, o son sarcásticas, críticas feroces a la corrupción e inacción de los políticos de turno. La literatura popular que fluye en las canciones y en los textos del carnaval, es otra característica que éste ha conservado a lo largo de su historia.

Luego de desfilar por las calles las cuadrillas se presentan y dan su mensaje en los proscenios y en las casas de familia, que el domingo abren sus puertas para que los disfrazados entren a cantar, y en general todo el que quiera hacerlo, local o forastero.

Carnaval de Rio Sucio (3)Otros eventos dignos de mención, son las verbenas populares en las dos plazas que tiene el pueblo, animadas con reconocidas orquestas; las alboradas, que son un desfile de embriagados y amanecidos que se inicia a las 5 de la mañana y termina en jolgorio colectivo cuando sale el sol; las corridas de toros (corralejas), la noche de juegos pirotécnicos, y la quema del Diablo al final, que es la ceremonia con la que, el miércoles, termina el carnaval.

Carnaval de Rio Sucio (2)Finalmente sobre este carnaval hay que decir que hoy es una de las fiestas más concurridas y atractivas del país, lo que de alguna manera le ha generado problemas logísticos insolubles. Se ha vuelto demasiado grande para un pueblo tan chico como Riosucio, que normalmente en su casco urbano tiene 25 mil habitantes, población que en carnavales se multiplica por ocho. Pero eso los riosuceños lo solucionan con hospitalidad, habilitando zonas de camping y prestando o alquilando sus casas para alojar a los visitantes, pues los pocos hoteles que hay colman sus reservas con un año de anticipación.

“¡Salve, salve, placer de la vida!”, reza la primera estrofa del himno del Carnaval de Riosucio, otro de sus símbolos. Es una marcha que suena por todas partes y a toda hora, un himno inspirador que en esa rampa sin separaciones que es el carnaval, donde todos son actores y todos son espectadores, a todo el mundo pone a cantar y a bailar.

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