Facebook Twitter Instagram Youtube

Gabriel Garcia Márquez, un nombre y un personaje que resumen a Colombia

Escribe: Alberto Morales

EN términos de capacidad de síntesis, este hombre no solo tiene la poderosa virtud de multiplicar, sino de resumir nuestro país de múltiples maneras.

CUATRO EJEMPLOS BASTAN:

Macondo, ese pueblo lejano y mágico que representa el universo de su obra, es otra forma de decir Colombia.

Las mariposas amarillas no sólo adornan los eventos que se hacen en su nombre y se instalan en las fachadas y en los escenarios de su efeméride, sino que con sus formas y color le dicen a todo el que las mira que ahí está Colombia.

Las tres letras que integran las iniciales de su nombre y apellidos, aluden y remiten a Colombia donde quiera que sean leídas: G.G.M.

Y en una especie de simbiosis que hace honor al realismo mágico que identifica al planeta macondiano, cuando alguien cita el título de su novela emblemática “Cien años de Soledad”, también está refiriéndose a Colombia.

Su recorrido existencial es un monumento erigido a la coherencia. Se decidió por la literatura y concentró en ella toda su energía creadora, su capacidad de trabajo, su poderosa inteligencia, hasta lograr el prodigio de reinventar virtualmente la lengua castellana y entregar al mundo una obra inmensa.

Gabriel García Márquez tiene un puesto ganado en la historia de la literatura y en la historia de nuestro país.

Llegó, con su oficio, al sitio más alto que ningún otro colombiano haya alcanzado. Fue reconocido con el Premio Nobel en 1982. Es este reconocimiento el que lo convierte en un colombiano universal y un referente para la narrativa del mundo.

Los paisajes, las expresiones de nuestra cultura, los nombres y apellidos de la colombianidad toman una forma específica en el vasto universo macondiano y se enriquecen de manera extraordinaria con la magia que es capaz de imprimir a sus palabras y a sus narraciones.

Resulta por demás fascinante esa capacidad de alucinar desde el primer párrafo. Cien años de Soledad es un ejemplo memorable: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

Un relato que, narrado desde el presente, hace referencia a un hecho cierto que va a ocurrir en el futuro. Y entonces ocurre el prodigio: desde ese futuro, frente al pelotón de fusilamiento, el Coronel regresa al pasado para recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Es fascinante. Todo ocurre en menos de tres renglones y con apenas 28 palabras. No sin razón decía Alvaro Mutis que esa prodigiosa manera de narrar, era también una manera de reinventar la lengua castellana.

El inmenso poder descriptivo y profundamente personal de sus escenas te traslada a nuevas realidades. En “el general en su laberinto” el simple hecho de que Bolivar se levante en la bañera tiene un sello irrepetible: “El general se agarró sin fuerzas de las asas de la bañera, y surgió de entre las aguas medicinales con un ímpetu de delfín que no era de esperar de un cuerpo tan desmembrado”. ¿Un ímpetu de delfin?, ¡sólo a García Marquez podría ocurrírsele!

Es un escritor de personajes emblemáticos: el Coronel Aureliano Buendia ya mencionado, Remedios la Bella, José Arcadio Buendía, Úrsula Iguarán, la Mama grande, Ángela Vicario, Melquíades, Santiago Nassar, Fermina Daza, en fin, seres extraordinarios todos que también sintetizan el alma diversa de la colombianidad.

Hoy, cuando esta revista hace un homenaje a Colombia, el nombre de Gabriel García Márquez se impone por todo lo que él y su obra significan para nuestro país.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *