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Jericó, con ojos de mujer

Escribe: Marcela Beltrán

Jericó, el infinito vuelo de los días, es la primera película de la directora Catalina Mesa, quien por medio de ella le rinde un homenaje a la mujer colombiana.

Parte de su historia había quedado anclada en las montañas del suroeste antioqueño, ese de coloridos balcones y tierras cafeteras cuyas historias narradas por su tía abuela, Ruth Mesa, fueron el motor para la creación de su ópera prima. Fue así que la realizadora Catalina Mesa eligió como escenario de su primer largometraje a Jericó: “Cuando ella murió -la tía abuela-, sentí que una parte que nos conectaba con esa ruralidad, con el pueblo, se había roto. Yo quería entregar un retrato de esa conexión con la tierra, de las molidas de maíz, de la cocina, del quesito, de ese olor a fuego de leña, eso con lo que crecí oyendo en mi infancia”, señala la directora, quien durante dos años dedicó toda su energía para que este proyecto viera la luz.

Para Catalina el arte siempre ha estado presente. A los 17 años dejó el país hastiada de la violencia que carcomía a su natal Medellín. Aterrizó en Estados Unidos donde estudió Management y Comunicaciones en el Boston College y trabajó en Nueva York como productora de  proyectos transmedia, sin embargo sentía que algo le faltaba, por eso y sin pensarlo dos veces tomó un avión y se asentó en Francia donde cursó una licenciatura en Historia del arte del espectáculo y una maestría en Letras en la Universidad de Sorbona. Luego con una curiosidad incansable continuó su preparación en el campo audiovisual en la Escuela Gobelins de París, Escuela Nacional de Cinematografía de Francia y en la Universidad de California, donde cursó cinematografía digital y dirección.

Durante su etapa académica y mientras cocinaba su ópera prima, Catalina trabajó en diversos proyectos audiovisuales, pero en el fondo tenía la necesidad de contar historias que la llevaran a reencontrarse con su pasado en Colombia, por eso y después de mucho trabajo creativo se lanzó al agua para descubrir el iceberg que tenía enfrente.

El tiempo transcurría y con unos cuantos recursos Catalina dejó temporalmente su apartamento en París y se asentó en una pequeña casa en Jericó, lugar que se convirtió en su inspiración primaria para iniciar un proceso creativo con su película, una mezcla sutil entre el documental y la ficción. En medio de lecturas de poetas jericoanos y las tertulias de café, conoció a las 8 protagonistas de su documental: “Ahí empezó todo y comencé a profundizar en lo que era importante para ellas. Yo solo fui un vehículo para que ellas dijeran lo que sentían. Se logró un espacio de intimidad en el que yo solo hacía una pequeña pregunta, pero las dejaba ser”, comenta Catalina, quien una vez finalizó este proceso regresó a Francia con más de 50 horas de material para visualizarlas con lupa y extraer aquellos momentos que convertirían su historia “en un caleidoscopio de retratos donde se revelan la autenticidad de la cultura antioqueña, el espíritu, los valores y la fuerza de lo femenino, patrimonio inmaterial y divino de nuestra cultura”.

Cecilia Bohórquez, Elvira Suárez, María Fabiola García, Luz González, Licinia Henao, Ana Luisa Molina, Celina Acevedo, Luz Dora Henao, Rosa Margarita Velázquez y Emilsen Ríos, son algunas de las protagonistas de la cinta quienes dejan al descubierto toda su sensibilidad, su carisma y una chispa inigualable en cada una de sus historias. “Es una presentación hermosa y escasa, a todas las mujeres de Jericó las quiero y las respeto, y siempre para adelante, porque para atrás asustan”, aseguró Cecilia Bohórquez, también conocida en el municipio como Chila, durante la premier privada con las protagonistas, equipo de producción y colaboradores.

La cinta que está en salas colombianas desde mediados de noviembre, ha tenido una carrera fructífera por diversos festivales en el mundo, como HotDocs en Toronto, Canadá; Festival de Cine de Lima en Perú; DocAviv International Film en Israel y próximamente estará en importantes eventos de cine documental como el DocsBarcelona, entre otros. “La audiencia colombiana en el exterior es importante, porque se reconocen, reconocen a Colombia, reconocen a su mamá. Por lo general la mirada que tenemos del país por fuera es muy dura, pero siento que es una película que afuera refresca”, comenta Catalina, quien actualmente tiene en mente un par de proyectos en los que está trabajando juiciosamente.

Con este filme la directora no solo logró rendirle un homenaje a una mujer que marcó su vida, también hizo que los asistentes sintieran como suyas estas historias que retratan a toda una generación femenina en Jericó.

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