Facebook Twitter Instagram Youtube

MI VOZ ES MI ALMA

Escribe Guillermo Zuluaga Ceballos

En junio Medellín es tango. Y el próximo más, cuando después de 10 años, invitada por el Patio del Tango, regresa Adriana Varela a la ciudad para presentarse el 25 de junio en el Teatro Metropolitano.

DE PRONTO una voz desgarrada y firme irrumpió en el silencio de la noche. El pequeño espacio del bar Homero, en el sur de Buenos Aires se llenó poco a poco con su timbre y su cadencia. Y desde entonces esa voz se clamó en el alma del pueblo tanguero. Ocurrió el 14 de noviembre de 1989, cuando esa voz abriría una presentación de Roberto Goyeneche. Y el “Polaco” estuvo tan pendiente de ella que la invitó luego a que lo acompañara en sus presentaciones.

Desde esa noche, juntos hicieron memorables actos. Desde esa noche también habría qué decir que mucha gente no fue sólo por escuchar al Polaco: había nacido una estrella de la canción ciudadana. Y la gente quería escuchar esa voz: la voz de Adriana Varela. La de una “rockera conquistada por el tango” que, como si tuviera “arena en la garganta”, con sus versiones de “las cuarenta, “con la frente marchita”, “mi noche triste”, “Malena”, entre otras es tema obligado del tango desde hace ya veinte años largos. Y contando…

Desde que irrumpió en la escena del tango, esa voz no puede pasar inadvertida para sus seguidores, pero tampoco para voces más analíticas: “Adriana Varela es dueña de un estilo. Todas se parecen a ella, ella a ninguna”, ha dicho Jorge Gotling en el libro Adriana Varela, de Clarín (2005). “Es la expresión juvenil de una canción fuera de tiempo”.

mi-voz1

Esa voz que también causó interés en Leonardo Nieto, Luciano Londoño, Jaime Jaramillo Panesso, tangueros de Medellín, de visita en Buenos Aires, quienes en esa primera presentación o unas más adelante –qué importa- llegaron al Homero en busca de Goyeneche y terminaron deslumbrados con ella.

Jaime Jaramillo Panesso, así recogió su admiración en el artículo “Adriana Varela, Mujer y Tango”: “Es la artista de la voz tangueraque recoge lo mejor de Cadícamo y Expósito, que levemente incursiona en la fusión del tango, pero que mantiene el mástil de la identidad tanguera con su voz enronquecida, a veces un poco pastosa para refinar la cualidad dramática de la canción ciudadana”.

Por su parte, Mario Ceballos, exgerente de tantas empresas, tanguero riguroso, dice que otra de las explicaciones es la escogencia de sus canciones. “Ella maneja un repertorio tradicional inteligentemente seleccionado, estudiado y recreado”.

“ES la artista de la voz tanguera que recoge lo mejor de Cadícamo y Expósito, que levemente incursiona en la fusión del tango, pero que mantiene el mástil de la identidad tanguera con su voz enronquecida, para refinar la cualidad dramática de la canción ciudadana.“  Jaime Jaramillo Panesso

LA VOZ DEL SUR
La que se presentó en aquel noviembre del 89 y que nació para el tango, era una voz que venía del Sur, pensado este como referencia afectiva y postura ante la vida. Antes de ser Adriana Varela, era Beatriz Lichinchi, nacida en Avellaneda, en un hogar con marcada afinidad y simpatía por ideas peronistas.

Es en ese sur, periférico y de arrabal tan afín con el tango, donde ella prefiere pasarla. A “La Varela” le place hablar por los del sur, esos que viven “bordeando la inundación”.

“Me gusta estar al tanto la política –comenta desde Buenos Aires, esa voz recia y firme a través de un teléfono una tarde de mayo de 2014-. Soy una persona muy comprometida con algunas causas, por ejemplo las Madres de la Plaza de Mayo, con los DD. HH., este es un país que está creciendo, con muchas contradicciones, como tantos otros, pero soy convencida que las cosas van para mejor. Estoy muy involucrada con las causas latinoamericanas”.

musico

LA VOZ QUE ELLA SE CUIDA
La voz, esa voz de La Varela que ha causado tantos comentarios. Esa voz de fraseo directo y relajado, y de “ásperos colores masculinos”, según Jorge Gotling.  Esa voz que es su sello distintivo. Ella es su voz, su voz la hace: ella lo sabe y lo expresa con su voz enronquecida:

“Mi voz es mi personalidad”. (Dice amable desde Buenos Aires). “Una profesora alguna vez me dijo: vos sos soprano, y yo le dije: seré soprano de la garganta pero no de la cabeza. Así que con que sea contra-alto me basta y me sobra. Goyeneche me dijo no temás ir por los graves que por ahí va Dios. Y yo con mi personalidad, mi voz y mi registro me siento muy cómoda. Creo que mi voz es mi alma”.

Pero, ¿qué sería de la Varela sin su voz? Impensable. Es como imaginar a Nadal sin su raqueta, a Ronaldo sin su balón, a Santana sin su guitarra, a Fernando Botero sin su pincel. La voz, está dicho, es parte de su rutina, de su ser y por ello no puede obviarse la pregunta por la forma de conservarla:

“La verdad me cuido más la cabeza que la voz. Soy fonoaudióloga y eso ayudó: sé que las patologías de las cuerdas vocales pasan por lo emotivo generalmente. Claro que tengo mis trucos respiratorios, pero el sistema nervioso es clave para que las cuerdas estén bien. Pero mi voz está relacionada con mi cabeza: si mi cabeza va bien, mi voz también lo estará. Van juntitas”.

Tanto se ha ocupado del bienestar de “su cabeza”, que la Varela antes de llegar a la música estudió Lingüística y Psicoanálisis, formaciones éstas que curiosamente en vez de llevarla a aulas de clase, a consultorios u hospitales, la condujeron al tango.

LA VOZ QUE ESPERAN TANTOS EN MEDELLÍN
Ella dice que tiene un vínculo afectivo con Medellín, un idilio. Y suena tan diplomática en estos días previos a su concierto en la ciudad, invitada por el Patio del Tango, y estas frasecitas que tanto ayudan al mercadeo.

Claro que ese idilio hay que creerlo, dicen algunos sabedores. Eso opina Jaime Osorio, médico, fotógrafo y tanguero.

“Yo estaba en el Festival de Tango de Buenos Aires en 2007. Ella salió a cantar y la gente callada, fría, y entonces dijo:
— Pero qué pasa, ¡en Medellín se quitan las remeras!
Yo me encontraba en primera fila y le pedí un tema: “Mi noche triste”
—Vení. ¿De dónde sos vos?
—De Medellín.
Me subió al escenario y comenzó a preguntarme por la ciudad, por los tangos. Luego le pedí “Los cosos de al lado”.
—Che, ¡se sabe todo el repertorio! – dijo fuerte.
Al final cuando la gente salía, me saludaba. Solo faltó que me pidieran autógrafos”.

Esa voz que ha cautivado a tangueros consagrados, esa voz que gusta tanto entre chicos proclives a ritmos modernos. Esa voz que ya parece, incluso, influenciar la voz, el pensamiento de noveles seguidores, como los de Karol Rojas (23 años), comunicadora social, y quien espera su presentación en Medellín.

“La Varela es para mí el tango susurrado y fuerte. No es la voz rosa del tango, no. Es la mujer del tango… carácter, sonrisa, llanto y ese acentito marcado que llena de más magia las letras, en su mayoría escritas y cantadas por hombres. Para mí ella es mi garganta con arena.
(Qué más decir)“
Pero digo: Bienvenida Gata Varela

1. Adriana Varela en el Torcuato tasso -2007/fotografía de Jaime Osorio
2. Pareja bailando tango/Fotografía Cámara Lúcida
3. Bandoneón, Instrumento más importante para la interpretación del tango/Fotografía Cámara Lúcida

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *