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Nuevas apuestas del cine colombiano

Escribe: Diana Gómez

Este año el cine nacional se aproximó a contar historias más humanas, donde se explotan temáticas como el temor a lo desconocido, la nostalgia, la transición y al perdón. Catalogados por expertos como la “Nueva ola” de directores, la Revista Volar les presenta 5 películas imperdibles para este 2017.

EPIFANÍA 

(Óscar Ruiz Navia y Anna Eborn)

Esta cinta, colombo-sueca-danesa y dirigida por el caleño Óscar Ruiz Navia (El vuelco del cangrejo, 2009) y la sueca Anna Eborn, narra cómo en una remota isla sueca una mujer se enfrenta a la muerte de su madre, mientras que en Colombia una madre atiende un taller de sanación del espíritu en compañía de varias mujeres; y en Canadá una madre se prepara para ser abuela por segunda vez. Durante el proceso creativo de la película, los realizadores usaron los recuerdos que tenían de sus madres para así construir una historia con la que bus­can recuperar la vida misma, por eso aseguran que “Epifanía es un movimiento que va de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida”.

La película, que se estrenará el próximo 2 de noviembre en Colombia, hizo parte de la selec­ción oficial del Festival Internacional de Cine de Busan en Corea del Sur, que este año centró su mirada en el cine del Grupo de Cali, como referente del cine colombiano.

 SIETE CABEZAS

(Jaime Osorio Márquez)

Después de El Páramo, de 2011, el director caleño presenta esta película con tintes de suspenso psicológico que fue inspirada en el Gran Dragón Rojo de las Siete Cabezas cuya historia se encuentra en la Biblia. “Si busca en el Apocalipsis 12, encontrará la historia que relata la batalla entre el gran dragón rojo de siete cabezas, que intenta devorar el hijo por nacer de una mujer, y a los ángeles”, comenta Osorio.

La película narra la historia de Marcos, un guardabosque retraído que ve al­terada su paz con la llegada al pára­mo de Camila y Leonardo, una pareja de biólogos que investigan la extra­ña muerte de algunas especies en la zona. Después de una serie de even­tos y del aumento en la mortandad de animales, el monstruo que Marcos quería controlar se vuelve a despertar ocasionando el inevitable Apocalipsis que retrata la Biblia. “Esta película es más arriesgada en términos narrativos. En ella no busco que las escenas sean efectivas y que generen emociones, sino que pretendo que cada uno de los elementos del relato se instale poco a poco en el espectador para crear la sensación de desolación que debe de­jar la idea del fin del mundo”, asegura el director.

La cinta fue rodada en el Páramo de Chingaza, un majestuoso paraíso que sirvió de escenario para el desarrollo de la historia, convirtiéndola en la primera película autorizada para ser producida en este lugar.

EL DÍA DE LA CABRA

(Samir Oliveros)

El realizador bogotano utilizó los her­mosos paisajes de la isla de Providencia para desarrollar su más reciente pelícu­la, una historia de dos hermanos ado­lescentes con personalidades opuestas y quienes después de atropellar de for­ma accidental a un chivo, comienzan una aventura de reconciliación que les permita reparar la camioneta de su padre.

Después de graduarse del School of Visual Arts en Nueva York, Oliveros em­prendió una campaña de Kickstarter, una plataforma digital que busca recaudar fondos en la red para proyectos crea­tivos y con la que dio vida a su primer largometraje El día de la cabra, una cin­ta fresca, diferente y la primera hablada 100% en creol, una lengua al uso en Haití y en otras partes del caribe.

La película que se estrenará en Co­lombia a principios de noviembre ya cuenta con un amplio recorrido por festivales internacionales como el Fes­tival South Bysouth West (SXSW) en la ciudad de Austin- Texas (EEUU), en el Festival Internacional de Curacao, el Rotterdam Latin American Film Festival y el Sydney Latin American Film Festival, entre otros.

EL SILENCIO DE LOS FUSILES

(Natalia Orozco)

La periodista y documentalista Natalia Orozco siguió durante 4 años los pasos del proceso de paz que adelantó el Go­bierno Nacional con la guerrilla de las Farc; de este transitar que culminó con la firma de la paz en 2016, surgió el re­lato audiovisual que estuvo en salas de cine en julio de este año.Cine (7)

Estando muy lejos de casa, y durante la presentación de su primer documental, Natalia sintió la necesidad de contar ese proceso que estaba partiendo en dos la historia de su país. “Era noviembre del 2012 y acababa de terminar mi primer documental de guerra, grabado en Libia, sobre la caída de Muamar Gadafi. Fui invitada a Seúl por el canal coreano de televisión KBS para hablar con periodis­tas de esa región acerca de los retos que tienen las mujeres cubriendo conflictos armados. Allá, a millones de kilómetros de mi tierra natal, entendí entonces que las noticias que comenzaban a llenar titula­res de prensa nacional y extranjera sobre el proceso de paz del gobierno de turno con las FARC, la guerrilla más antigua del mundo, marcarían los próximos años de mi vida”, cuenta la directora quien estu­vo siguiendo el minuto a minuto de este proceso a través de entrevistas de ambos bandos y haciéndoles un homenaje a las víctimas, a quienes ella describe como ver­daderos héroes del conflicto.

El documental ha sido proyectado en diversos festivales a lo largo y ancho del planeta, como DocsBarcelona, DocMon­tevideo, Sydney Latino Film Festival, entre otros, además de ser la película inaugu­ral del 57 Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias -FICCI-.

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LA DEFENSA DEL DRAGÓN

(Natalia Santa)

Con un aire de nostalgia y una mirada a una Bogotá que se resiste a desaparecer, la directora Natalia Santa cuenta la his­toria de tres amigos, Samuel, Joaquín y Marcos, quienes pasan sus días entre el club de ajedrez Lasker, el Casino Caribe y el tradicional café La Normanda. Estos personajes inmersos en la cotidianidad, se ven en la necesidad de tomar decisio­nes para replantear sus vidas.

La película que comenzó a escribirse hace 6 años, recibió financiación del Fondo para el Desarrollo Cinemato­gráfico, un incentivo que le permitió a Santa y a todo su equipo de trabajo desarrollar el proyecto tal y como ella lo había ideado en su cabeza y que tuvo como referentes aquellos cafeti­nes del centro de Bogotá donde tanto hombres como mujeres asisten a ha­blar de lo divino y lo humano mientras toman café.

La cinta que estuvo en salas a media­dos de julio, representó al país en la más reciente edición del Festival de Cannes, un paso enorme para la direc­tora que la convierte en la única mujer colombiana en llegar a este evento de cine internacional.

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