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Rusia en el corazón

Escribe: Fernando Panesso Serna

Del 14 de junio al 15 de julio, 32 selecciones nacionales se disputarán la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018. Durante un mes, junto a los nombres de futbolistas famosos, se volverá habitual entre los aficionados la mención de ciudades como Leningrado, Kaliningrado, Nizhni Nóvgorod, Volvogrado, Samara, Mordovia…Moscú.

Es la Rusia de Vladimir Puttin, reelegido para un cuarto mandato, y quien completará, si llega (y llegará) al 2024, un cuarto de siglo comandando la nación más grande del planeta, con 17.075.200 km² de extensión.

Miles de visitantes y turistas hallarán un nuevo país, que ha dejado atrás las cuatro letras que lo identificaron desde el 29 de diciembre de 1922 hasta el 26 de diciembre de 1991: URSS – Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

En la mente de quienes, como yo, hemos vivido la mayor parte de la vida a 11.000 kilómetros de distancia, Rusia y la URSS han sido una multitud de imágenes, de acuerdo con la forma cómo la hemos conocido.

Hubo una primera Rusia. Fue la de los libros, acariciada y soñada a través de las páginas de Dostoievski y Tolstoi, Chejov y Gogol, compañeros que trasegaron bajo nuestros brazos las largas horas de la adolescencia.Rusia (1)

Con la aparición de la URSS emergió un mundo calculado y preciso, que nos llegaba a través de las ondas emitidas desde Radio Moscú, y grabado en las páginas vistosas de la revista Sputnik, nombre del satélite lanzado el 4 de octubre de 1957, el primero artificial de la historia.

El horror de la Guerra Fría, el tórrido enfrentamiento con los Estados Unidos, estalló en el mundo de nuevos medios de comunicación en forma de películas y programas de TV.

Vinieron entonces las sagas de espías, las películas de James Bond y las series como el Super Agente 86, que se tomaba a broma lo que para otros era un mundo hostil de códigos y complots.

Todo se derrumbó de repente así, literal, como dicen los jóvenes ahora, con la caída del muro de Berlín, el Glasnot y la Perestroika. Se desunieron las repúblicas y Rusia afloró novedosa, abrazando al capitalismo y un mundo bajo de millonarios extraños y rubias hermosas.

COMO DE PELÍCULA…

En todo caso, es posible que muchos de esos recuerdos escapen a las mentes jóvenes que van a ir tan lejos a ver una sorprendente Rusia y detrás de una pelota de fútbol.

Uno que otro hombre maduro, una mujer de antaño, se pararán en la Plaza Roja y recordarán a Nathalie, que hablaba en un francés muy sobrio sobre la Revolución de Octubre, y que aunque fue compuesta por Gilbert Bécaud, aquí siempre pensamos que era de Los Hermanos Arriagada.

Definitivamente Rusia es mágica y San Petersburgo es una ciudad que morirse sin conocerla sería pecado…

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