Facebook Twitter Instagram Youtube

EL DE ANTIOQUIA ES UN SEÑOR MUSEO – Ana Piedad Jaramillo tiene grandes retos

ana-piedad-jaramillo

Escribe: Alberto Morales Gutiérrez.

Como la cita era a las cuatro de la tarde, hubo tiempo en la mañana de indagar por ella: Sus amigas de infancia dicen que estudió en el Colegio los Pinares de Medellín, que era una escritora hábil y desbordaba de imaginación; que su participación en las clases daba a sus vidas de estudiantes un toque de humor inteligente; que hizo parte de Viva la Gente, una agrupación musical internacional que impactó a su generación y con la que empezó a conocer parte del mundo; que siempre tuvo una inclinación hacia el arte y que sus crónicas en El Mundo donde ejerció como periodista eran sobresalientes cuando el tema a tratar tenía que ver con la cultura. También que estuvo un montón de años dedicada a la vida diplomática, por lo que vivió en Canadá y en París por largas temporadas. Es ciertamente una mujer cosmopolita, culta, con una gura imponente. Antes de llegar a la Dirección del Museo de Antioquia, estuvo al frente del teatro Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá.

Cortesía: Ana Piedad Jaramillo,
Directora General del Museo de Antioquia

Uno supone que tratándose de la directora de un museo hay que hacer preguntas “inteligentes”. Ya frente a ella, me pongo en trance de intelectual. Le especulo sobre Alain Finkiel venido ocurriendo con la cultura y su afirmación según la cual en la vacuidad del mundo contemporáneo “siempre que lleve la firma de un gran diseñador, un par de botas equivale a Shakespeare ; una frase publicitaria ecaz equivale a un poema de Apollinaire o de Francis Ponge; un ritmo de rock equivale a una melodía de Duke Ellington; un partido de fútbol equivale a un ballet de Pina Bausch, un gran modisto equivale a Manet…”, pero no logro deprimirla, no señor.

Me explica en un tono didáctico, casi con paciencia que, al igual que ocurre con el arte, el diseño de producto tanto como la publicidad o la música, son ejercicios de comunicación. Sólo que sus contenidos son diferentes. Así, los museos deben ser capaces de comunicar y transmitir experiencias con el arte, y esa capacidad ha servido de ejemplo a otras disciplinas de la comunicación. De hecho  me concluye la “publicidad experiencial” es producto de un aprendizaje que surge desde los museos.

Esto de la experiencia le sirve para enseñarme además el gran significado de la evolución que ha vivido el arte contemporáneo. Hay dos corrientes, me dice: una que considera que el arte tiene como deber ser el de constituirse en una experiencia para élites, para “iniciados”, para “cultos”, los que saben. Y hay  otra corriente que entiende que la obra de arte debe tener el poder de conmover no sólo al “iniciado” sino al ser humano del común.

museo-noche

Esa popularización o masificación del arte, que es una cosa buena, puede tener un impacto negativo en la investigación, que está amenazada por la supercialidad.

Ella observa que privilegiar la especta-cularidad visual, la puesta en escena, con el objetivo de seducir a más personas, puede tener un impacto negativo en la profundidad de la propuesta, en la manera como se investiga o se estudia su abordaje.

Ella piensa que en esa disyuntiva descansa el emocionante reto de los mu-seos de hoy: garantizar profundidad investigativa e impactar de manera novedosa y creativa a grandes públicos.

– “Con estos programas se han recorrido más de 180 municipios de Antioquia y de Colombia” –

¿PARA QUÉ SIRVEN LOS MUSEOS?

Entonces, cuál es la misión, la función última de los museos. ¿Para qué sir-ven? -le pregunto- y ella, con la misma paciencia y la misma didáctica, me dice que fundamentalmente la de conservar el patrimonio, pero que esa conservación debe también no sólo activarse sino comunicarse.  El patrimonio no puede resignarse a ser

una suma de cuadros inermes y lejanos colgados o guardados, no. Tenemos que recurrir a nuevas formas, a utilizar las nuevas tecnologías, a desarrollar destrezas para que el patrimonio se transforme asimismo en conocimiento. Y hacer bien la tarea, profundizando en los contenidos y enriqueciendo la forma.

LOS MUSEOS A LA CALLE

Ahora se entusiasma relatando cómo fue el Museo de Antioquia uno de los primeros que entendió que había que salirse de su sede, que tenía que saltar a la calle. Un museo pionero que le permite hablar con orgullo de dos programas insignia: “Museos Itinerantes” y “Museos Comunitarios”. Con estos programas se han recorrido más de 180 municipios de Antioquia y de Colombia. Es una experiencia de tal magnitud que hoy es replicada por la Pinacoteca de Sao Paulo, que se convirtió en un “museo hermano”. “Esta iniciativa surge de una certeza que tenemos en el Museo de Antioquia: la certeza de que las comunidades también tienen mucho que decir en términos de patrimonio.  En el pasado, sólo existían los discursos hegemónicos de aquellas personas iluminadas que se creían protagonistas de la historia, pero resulta que la historia también se nutre de los seres humanos que la integran”. “El método consiste en impulsar, con el pretexto de una actividad itinerante que llega a un pueblo o a una comunidad, talleres y conversatorios con ellos y permitir que entre todos vayamos descubriendo cuáles son los valores que los cohesionan, descubriendo su propio patrimonio cultural. Terminan maravillados, entendiendo de una manera más cabal las raíces de sus propia historia, armando sus propias exposiciones, reconfigurando su memoria”.

  • Durante 2012 el Museo de Antioquia recibió 259.721 visitantes: turistas, extranjeros, habitantes de Medellín. Muchos de estos visitantes ingresaron por medio del convenio de entrada libre celebrado entre la Alcaldía de Medellín y el Museo de Antioquia, que benefició a discapacitados, adultos mayores de 60 años, estudiantes, y habitantes de Medellín que tipifican como estratos 1, 2 y 3.
  • La nómina de la institución es de 90 personas.
  • El Museo tiene una colección de 4224 objetos de la colección de arte e historia, además de 1566 piezas arqueológicas. En exposición se encuentran aproximadamente 808 piezas exhibidas.

museo-caballo

UN RETO

“Todo este conocimiento vamos a aplicarlo ahora en el entorno más cercano del museo, en el centro de la ciudad de Medellín, en el Parque de las Esculturas, y con toda la actividad comercial y social que lo rodea, involucrando a todas las gentes, incluso a los habitantes de la calle, para desencadenar un proceso de apropiación”.

“El Museo tiene un compromiso total con el proyecto de hacer del centro de la ciudad un “Distrito Cultural” y no ahorramos esfuerzos en la consecución de aliados para esto” que pienso yo es lo más parecido a una epopeya.

Y entonces se regodea contando anécdotas de este proceso y se entera uno de que el Museo está dictando clases de inglés a los fotógrafos que trabajan en la plaza, para enriquecer sus relaciones con esos turistas que, provenientes de todos los rincones del mundo, descubren asombrados las formas redondas y voluptuosas de esas moles gordas del maestro  Fernando Botero que además de su condición de patrimonio, constituyen hoy la impronta de ese paisaje. LA PRIMERA “CHIVA”:

UN MUSEO A CIELO ABIERTO

Las “bienales” que se realizaron treinta años atrás con el patrocinio de Coltejer protagonizan hoy un ejercicio de remembranza a través de una exposición que se realiza actualmente en el Museo.  La “chiva” es que en “La Casa del Encuentro”, operará una especie de “Sala de las Bienales” que se integrará físicamente con el Museo de Antioquia (queda al frente) para convertir la calle Calibío en una especie de Museo a Cielo Abierto, aprovechando que el Salón Nacional se realizará en Medellín este año.

LA SEGUNDA “CHIVA”:
MÁS QUE UNA REMEMBRANZA DE LAS BIENALES

Pero hay más. Retomando lo que fue el espíritu de ese evento de hace treinta años, cuyo objetivo era descubrir e impulsar los nuevos talentos, no sólo se trabaja en un estudio serio sobre lo que fueron y significaron las Bienales para el desarrollo del arte en nuestro país, sino que se constituirá el “Salón de Arte Emergente”, también con el patrocinio de Coltejer, cuya tarea es trabajar con artistas nuevos, que se configuran como las promesas de la plástica de Antioquia y de Colombia.

LA INTERNACIONALIZACIÓN

“Hay ahora un esfuerzo estratégico en la internacionalización, que toma forma en experiencias como la ya aludida de contar con un “Museo Hermano” en Brasil, La Pinacoteca, a quien le estamos vendiendo conocimiento (Museos itinerantes) y también con la internacionalización de las colecciones”. “Viacrucis” de Botero fue enviada a Portugal y llega ahora a Panamá, “donde hará parte de la Bienal Internacional del Canal.  El Museo de Antioquia es además el único museo colombiano que hace parte de los “Diálogos de Museos Europeos y Latinoamericanos” en ARCO, Madrid, y trabajamos con la Fundación Prince Claus de Holanda, que apoya  nuestro trabajo de museos comunitarios. Esta relación nos ha permitido además armar una red de relaciones con museos africanos y asiáticos que habrá de reportarnos nuevas oportunidades. Hay un mundo por conquistar y tenemos que integrarnos al mundo”.

pajaro

“Además de las guías bilingües hemos iniciado un proceso que permita que todas las salas ofrezcan información de contexto de las obras en los dos idiomas Inglés y Español y trabajamos intensamente en la sistematización de los procesos internos y de las entradas”

EL BICENTENARIO DE ANTIOQUIA.
OTRA MIRADA

Si. Nos cuenta que el museo trabajará este año, más que sobre la identidad de Antioquia, sobre su diversidad. Y esa es de suyo una mirada revolucionaria, pues permitirá un redescubrimiento.

Enmarcados por este concepto, “habrá una exposición grande de “ecología política” asesorada por Brigitte Baptiste, la directora del Instituto Humbolt.  Se trata de experimentar a partir de las miradas de actores dife-rentes. Y habrá una exposición que hemos denominado “Las Antioquias”, para desmitificar el arquetipo del carriel y la ruana y reafirmar ese espíritu de la diversidad que debe cubrirnos. Para esta exposición hemos invitado a artistas locales, nacionales e internacionales, que nos van a ayudar a reflexionar”.

museo-antioquia

“Otra variable muy hermosa de esa búsqueda será el trabajo que realizaremos con Beatriz González y otros artistas en torno a la obra “Horizontes”, que cumple 100 años”. “Y en el marco del ejercicio de la diversidad, tendremos una exposición africana proveniente del Museo Quai Branly de París, un museo de artes primarias. Y entonces tendremos pie-zas de etnias africanas que llegaron a Antioquia, para que empecemos a entender la diversidad de nuestros orígenes. No existen antecedentes en Colombia de una experiencia en este sentido. La exposición es curada por la historiadora  Adriana Maya y una artista plástica”.

Cierra el círculo virtuoso del Bicentenario “un homenaje que haremos a artistas antioqueños vivos, mediante la participación de escritores y músicos contemporáneos, que concluirá con un acto especial al que serán invitados los homenajeados; además de una publicación con los textos de los escritores y las obras de los artistas”.

LA SALA DE DIÁLOGOS INTERCULTURALES

El 21 de febrero queda abierta al público esta Sala que se inaugura con una exposición llamada “El Barro voz”, y que brinda un recorrido mágico, interactivo y sorprendente con la cerámica, con la ancestral, con la moderna, entregando al público la posibilidad de conocer cosas tan prodigiosas, como los trabajos cerámicos desconocidos de Débora Arango, para citar sólo un ejemplo de las cosas con las que las gentes se van a sorprender.

¡UF!

Y entonces se va uno contagiado de este entusiasmo que se sale de madre y lo inunda todo, cuando la escucha hablar con gratitud de la generosidad sin límites del maestro Fernando Botero, del carácter sobresaliente de su equipo humano, de las muchas cosas que el museo tiene que aprender de esos otros museos que ella recorrió con pasión en las más importantes ciudades del mundo mientras estuvo vinculada al cuerpo diplomático; pero también del orgullo por las cosas aprendidas, de la calidad e importancia de la sala internacional del Museo de Antioquia, en la que se pueden apreciar obras de artistas como Rodin o como Tapies, de la necesidad de mejorar y hacer más competitivas las salas permanentes, de tener guías para niños. Pero también se le iluminan los ojos cuando habla de la calidad mundial que el museo ha conquistado cuando asume los retos de montar salas o exposiciones temporales. ¿Cómo se ve en el ranking de los museos colombianos?, le pregunto, y entonces sonríe casi que divertida cuando responde con humildad: creo que estamos en el grupo de los mejores…

horizontes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *