Facebook Twitter Instagram Youtube

EN HERIBERTO FIORILLO, LAS ARTES YA TIENEN UN PADRINO

Escribe: Omaira Ríos Ortiz

Hablar de Heriberto Fiorillo es hablar del movimiento cultural más importante que se gesta en este momento en el Caribe colombiano. Es hablar del Carnaval Internacional de las Artes, evento que se realiza todos los años, paralelo, o mejor dicho, con el Carnaval de Barranquilla, creado y promovido por La Cueva, dirigida y fundada por Fiorillo con ayuda de otros amigos amantes de la cultura de su tierra como él.

Y este hecho ha convertido al periodista, escritor y cineasta en el padrino mayor de la cultura costeña, un hombre apasionado hasta los huesos por la literatura y el cine.

Revivir La Cueva, antiguo bar de cazadores fundado en 1954 y centro de reuniones del Grupo de Barranquilla, y crear una fundación para revivir el gusto por las tertulias literarias y desde allí instituir todo un movimiento cultural parece una empresa quijotesca, pero en cambio es una realidad sólida, contundente y palpable.

Heriberto Fiorillo es, ante todo, un amante febril de su tierra y de su legado literario, con una extraordinaria capacidad de imaginación y creación, combinada sabiamente con un don empresarial y gerencial, gracias a los cuales Barranquilla vive un florecimiento cultural que la convierte en epicentro obligado de los amantes de la narrativa y el cine. Desde su fundación y desde el bar La Cueva, Fiorillo promueve una serie de actividades encaminadas a revivir la gloria cultural de antaño.

Encontrarse con Heriberto es como revivir las ilusiones y los sueños de un joven inquieto de 20, pero con la experiencia, la tenacidad y paciencia que se adquieren cuando se superan los 60. Me hubiera gustado tenerlo frente a frente para sentir su esencia y así hacerme una idea más íntima y cercana de su persona, pero por asuntos de distancia y de las múltiples ocupaciones que él tiene, hube de conformarme con retazos de información, algunos no muy exactos, que circulan en la red y sus respuestas un poco lacónicas, en su correo electrónico.

SANGRE ITALIANA Y HECHURA COSTEÑA

Nació en Barranquilla en 1951 y su abuelo fue el italiano Biagio Fiorillo, que llegó a Puerto Colombia a fines del siglo XIX y proyectaba películas en los pueblos del Atlántico. De su infancia en Barranquilla, Heriberto recuerda la casa grande en el barrio Boston, donde su madre le enseñó a leer cuando tenía 4 años. A su abuela, su compañera diaria de aventuras inspiradas en las radionovelas que escuchaban juntos.

Fotografías: cortesía de Heriberto Fiorillo

Fotografías: cortesía de Heriberto Fiorillo

Fue su padre quien lo llevó por primera vez al cine y con él aprendió y compartió el placer y el vicio por el cine en los teatros con techos de cielo estrellado en Barranquilla. Y fue gracias a él que conoció en su juventud a Richie Ray y Bobby Cruz, porque su padre administraba el hotel Victoria en la ciudad. Debió haber sido lo que hoy llaman los jóvenes un nerd porque se graduó con honores del colegio San José. Después estudió periodismo.

Tal vez de estas experiencias infantiles nació su gusto por el periodismo, la literatura y el cine, pero el mismo Fiorillo lo explica de otra manera. “Creo que todo viene del gusto por las historias y luego de la pasión por inventarlas y contarlas”.

La memoria a veces nos juega bromas. Yo siempre había querido conocer a Heriberto porque creía que él era el director de un noticiero que me encantaba ver cuando iba a cine; se llamaba El Mundo al instante. Pero él me saca del error: “El mundo al instante era un noticiero que vi en mi infancia. Yo fui director de la Cine-Revista, un magazín cinematográfico que filmábamos por todo el país, editábamos en Nueva York y se presentaba en más de 200 salas de toda Colombia. Su productor era Felipe López Caballero, antes de la gestación de Semana. Fue una experiencia casi diaria durante dos años. Ya no recuerdo por qué se acabó. Lo único que sé es que me fui a narrar historias a otro medio”.

Su primer trabajo fue precisamente escribiendo crónicas. “Mis primeras crónicas fueron para El Heraldo de Juan B. Fernández Renowitzky, que me las publicaba en primera página. Entonces tenía unos veinte años”. Cuando se fue de su ciudad para radicarse en Bogotá, trabajó en El Espectador y Cromos. “Fueron los años de mi formación como cronista”.

En la actualidad disfruta de su prestigio como columnista del periódico El Tiempo. Fiorillo también vivió un tiempo en Nueva York y Los Ángeles. “A Los Ángeles me fui a estudiar inglés y periodismo en 1970 pero me devolví apenas bilingüe en 1972. En Nueva York, después de la experiencia con la Cine-Revista a principios de los ochenta, regresé a vivir por siete años desde 1988 hasta 1995”.

entrevista2Es autor de varios libros de periodismo literario como Arde Raúl, La Cueva, Nada es mentira, Cantar mi pena y La mejor vida que tuve. En alguno de los medios que escudriñé para conocer más de su vida dicen que escribió la biografía de Francisco de Paula Santander, pero él lo niega un tanto molesto.  “Jamás he escrito la biografía de Santander. Mi héroe de aquellos tiempos fue Francisco Miranda, traicionado por Bolívar. La única biografía que he intentado y yo la llamaría más bien un retrato testimonial a varias voces es Arde Raúl, libro sobre la vida y la obra del poeta Raúl Gómez Jattin”.
Hasta la fecha ha dirigido tres películas: Ay carnaval, Aroma de muerte y Amores ilícitos. “Todas son experimentales y me enseñaron a contar mejor”. También fue director asociado de la película rusa Los Elegidos y coescribió un medio metraje: El Guacamaya. Así mismo, Garabato, un guión premiado por Focine que no se ha filmado. También produjo Media de Medios para televisión, cuatro noticieros nacionales y otros especiales.

Pese a su apretada agenda con la fundación, tiene en este momento otro proyecto para el cine. “Es una pequeña pero magnífica historia que me contó Emiliano Zuleta y que titulamos Tres amores”.

Debe ser un excelente conversador porque se da el lujo de organizar tertulias y hacer amistad con escritores ganadores de premios Nobel, como Gabriel García Márquez y Derek Walcott, y con otras personalidades como Carlos Monsiváis, Fernando Vallejo y Roberto Fontanarrosa, entre otros.

La influencia de Heriberto Fiorillo en decisiones de tipo cultural en el nivel de la nación está plasmada en el hecho de que fue nombrado Consejero Nacional de Cultura. “Ya no lo soy. Fue un cargo ad hoc que tuve durante un par de años en apoyo y beneficio de la ley del cine”. No imagino a un hombre tan inquieto y sediento por contar historias dedicado a una labor puramente administrativa, así que indago si en este momento los proyectos periodísticos, literarios, televisivos o de cine han sido relegados por su actividad en la fundación. “En alguna medida es cierto. El tiempo is money y no alcanza para todo”.

¿Todavía tiene algún sueño que no haya realizado, un libro que le falte por escribir o una película por realizar? “Ni todavía ni aún son palabras para acomodarle a alguien que empieza a subir la escalera de los 60 y claro que tengo libros, películas y sueños a la espera”.

EL BUEN HIJO VUELVE A CASA

Heriberto estuvo un cuarto de siglo fuera de su natal Barranquilla pero regresó para radicarse nuevamente allí. “Volví porque había vivido más de 25 años lejos de ella y me hacía falta. Ahora llevo casi 15 años habitándola como un inmigrante más, casi como un extranjero, para entenderla”. Mientras muchas personas regresan a su tierra para morir, Heriberto está haciendo lo contrario; regresó a su tierra para florecer y dejar frutos. Ahora, la mayor parte del tiempo la dedica al bar y a la fundación, que según cuentan, es como su segunda casa y tal vez pase más tiempo en ella que en su hogar.

YA QUISIERA EL QUIJOTE

Fiorillo recuerda que la idea la fundación La Cueva surgió de la familia Char Abdala. “Yo escribía mi libro sobre el Grupo de Barranquilla, que estuvo instalado en La Cueva desde 1954, a dos cuadras de la casa donde yo había nacido. Fuad y Habib Char son, con otros empresarios de la ciudad, socios fundadores de la Fundación La Cueva, que preside Antonio Celia Martínez Aparicio y yo dirijo. Otros socios son: Rodrigo Fuenmayor, Ramón Dávila, Guillermo Heins y Hernán Maestre”.

“La Cueva estimula la creatividad y la imaginación de los niños, los jóvenes y los grupos de familia. Me conformaría con que la juventud barranquillera aprendiera a leer entre líneas y, en general, eligiera mejor, gracias al encuentro con tantos creadores”.

“(…)Me conformaría con que la juventud barranquillera aprendiera a leer entre líneas y, en general, eligiera mejor, gracias al encuentro con tantos creadores”.

En su página la misma fundación explica su forma de operar, sus objetivos, filosofía y diferentes frentes de trabajo. Comprometida, sobre todo, con la formación cultural y creativa de niños y jóvenes de la región Caribe colombiana, la Fundación La Cueva desarrolla varios proyectos en la ciudad de Barranquilla: el primer objetivo es operativo; mantener y operar el legendario museo bar restaurante y centro cultural La Cueva, un patrimonio nacional que hizo famoso desde 1954 hasta 1970 el llamado Grupo de Barranquilla, conformado por los escritores Gabriel García Márquez, Álvaro Cepeda Samudio, Alfonso Fuenmayor, Germán Vargas, Próspero Morales Pradilla, Rafael Escalona; los pintores Alejandro Obregón, Orlando Rivera, Enrique Grau, Cecilia Porras, Juan Antonio Roda y la crítica de arte Marta Traba, entre otros.

Como museo, La Cueva exhibe obras de diversos pintores, libros de escritores, fotógrafos y cineastas miembros del citado grupo, así como numerosas instalaciones artísticas en relación con las anécdotas que vivieron estos personajes en el lugar o que fueron extractadas del universo particular de sus textos y sus imágenes. Como centro cultural, La Cueva es sede de innumerables presentaciones y lanzamientos de libros, discos, videos y tertulias de toda clase. En resumen, el lugar es restaurante, bar, tertuliadero, museo y sede de la fundación.

TERTULIA Y CULTURA EN LA RADIO

El segundo programa se llama Vamos a La Cueva, que trae anualmente al centro cultural miles de estudiantes de primaria de los principales colegios públicos de todos los municipios del departamento del Atlántico, y los inicia en talleres de narrativa y de
pintura, tras un tour de reconocimiento, estudio y alimentación por sus instalaciones.

El tercero, Barranquilla al pie de las letras, es un proyecto nacional que consiste en traer a la ciudad los más calificados escritores colombianos y, mediante entrevistas y conversatorios, presentarlos ante miles de estudiantes de colegios de bachillerato locales, privados y públicos, que conocen de ese modo a fondo sus múltiples procesos de creación y son estimulados así a la buena lectura y la escritura.

entrevista4

El cuarto proyecto es La Cueva en el aire, un programa radial que divulga, todos los sábados, de 8 a 9 de la mañana por la popular Emisora Atlántico de la localidad, las artes y actividades culturales que se realizan en la región Caribe colombiana, “no sólo aquellas que lleva a cabo, sin ánimo de lucro, nuestra fundación. Este programa brinda apoyo permanente a la gente creativa y a los mejores compositores de nuestra zona y se ofrece como radioteatro semanal para los artistas que empiezan a buscar escenario en la costa Atlántica nacional”.

CARNAVAL PARA REFLEXIONAR
El quinto proyecto es el Carnaval Internacional de las Artes, evento internacional de cuatro días, concebido para brindar un homenaje a los más grandes creadores del mundo, conocer su vida y su obra, estudiar sus procesos de creación y estimular, entre los habitantes de la ciudad, una reflexión a fondo sobre los distintos elementos que habitan y componen el tradicional Carnaval de Barranquilla, declarado por la UNESCO patrimonio de la humanidad.

En 2014 se celebrará la versión VIII del Carnaval Internacional de las Artes y se realizará del 13 al 16 de febrero próximo. “Reuniremos creadores de distintas disciplinas en el teatro Amira de la Rosa, en La Cueva y en la Cinemateca del Caribe.Daremos algunos nombres a principios de enero”.   Con este evento ganan el Carnaval de Barranquilla, y los amantes de la literatura, porque la ciudad no simplemente se pone de juerga, también aprende a pensar y reflexionar en torno al arte.

UN CONCURSO Y UNA EDITORIAL
Hay un sexto proyecto que es el Concurso Nacional de Cuento. “Con este frente La Cueva quiere estimular la imaginación en general y, en particular, estimula el cuento, que a la vez fortalece la creatividad. Todos pueden participar por el Premio Nacional de Cuento, que está en su tercer año y paga 20 millones al ganador en cada ocasión.

El concurso está abierto en este momento a participantes de todas las edades”.  “La editorial es un séptimo proyecto y me intereso por saber cuántos libros han publicado y cuáles son los requisitos para editar un libro. Ediciones La Cueva simplemente diseña y produce los libros que dejan los proyectos de la fundación, en especial los de cuento y, claro, la memoria anual del Carnaval Internacional de las Artes”

LA FINANCIACIÓN
“La entidad funciona y desarrolla estos proyectos en beneficio de la juventud gracias al auspicio sustancial de la empresa privada, al apoyo eventual del Ministerio de Cultura, la Gobernación del Atlántico y a los aportes individuales de generosos ciudadanos colombianos, quiere ampliar su cobertura como centro cultural, fortalecerse como editorial y llevar a cabo eventos exitosos que garanticen el auto sostenimiento de cada uno de los proyectos. La entrada a los eventos es totalmente gratis”.

La Cueva fue declarada Bien Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura y me pregunto si esta declaratoria le da una importancia especial y le genera algún beneficio.

A parecer por la respuesta la ventaja es solo moral. “A nosotros nos enorgullece que nuestro primer proyecto haya sido reconocido desde 2002 como el único bar restaurante patrimonio de Colombia”.

“A nosotros nos enorgullece que nuestro primer proyecto haya sido reconocido desde 2002 como el único bar restaurante patrimonio de Colombia”.

Los actos y las obras son la medida de un hombre y no me cabe duda de que Heriberto Fiorillo sueña como un loco pero realiza como un sabio. Todos sus proyectos no están en la dimensión de los sueños, son reales y son contundentes.

Pero lo más admirable de su obra es su deseo honesto y puro de servir incondicionalmente sin ningún ánimo de lucro a la grandeza de las artes en su región caribeña. Con esta labor Fiorillo le está dando una lección al país, de cómo se cultiva y se hace florecer la cultura. Este su proyecto-realidad debería servir de plan piloto para que se difundiera como una copia al carbón en todos los departamentos de Colombia.

Los hombres grandes hacen cosas grandes y muchas veces ni siquiera lo saben porque están hechas a la medida de su tamaño y me sorprende que él mismo no se dé cuenta de la dimensión de su obra. Él no espera reconocimientos, solo planea seguir haciendo lo que sabe hacer desde siempre. “Me incomodan los letreros y me aletargan esa clase de reconocimientos”.

¿Cuáles son sus planes a corto y mediano plazo? “A corto y a largo plazo, la misma quijotada: consolidar con ánimo y sin lucro en nuestro medio la Fundación La Cueva, para llegar una y otra vez a estimular la imaginación y el pensamiento de nuestros coterráneos”.

Como suele ocurrir con las grandes ideas, es posible que solo sea valorada en su justa medida por las generaciones del futuro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *