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La razón de ser de SATENA

“SERVIR Y APORTAR AL DESARROLLO DE LAS REGIONES APARTADAS, ESA ES LA RAZÓN DE SER DE SATENA”

EL MAYOR GENERAL PEDRO IGNACIO LOZANO QUINCHE, PRESIDENTE DE SATENA, SE CONFIESA

Escribe: Alberto Morales Gutiérrez

Tiene una especie de fuerza tranquila. Habla con pasión de su oficio, de la aerolínea que ahora preside, sabe reír, es claro, no tiene medias tintas y, aunque es un oficial de alto rango, transpira por todos sus poros la irrenunciable condición de ser, en toda la extensión de la palabra, un piloto de la Fuerza Aérea Colombiana.

Links 78-60Trato de regresarlo a 1982, año en el que se graduó y le pregunto que qué pensaba de SATENA cuan­do era apenas un recién egresado y entonces se le iluminan los ojos, pasa rápido por esos dos o tres años en los que hizo curso de piloto de combate y se concentra en el “Pilatus Porter” el avión con el que empezó a volar con SATENA: Esa experiencia “me permitió entender la misión de la empresa. Era un equipo formidable que aterrizaba en 50 metros, parecía un helicóptero. Tenía capacidad para una tonelada de carga y volábamos por toda Colombia, llegábamos a pistas imposibles y sentí que sin nues­tra presencia, esas regiones apartadas no tendrían la posibilidad de conectarse con el resto del país”.

LA FUERZA NOS PREPARA

Habla de esa característica particular que tienen los pilotos de la Fuerza Aérea porque, contrario a lo que ocurre con escuelas cuya gestión termina cuando el alumno está preparado para volar, “los oficiales tenemos la fortuna de adminis­trar y de volar. En la Fuerza Aérea uno hace su curso de vuelo, pero también tiene la oportunidad de administrar tanto recursos como personal”. Y entonces cuenta que luego de trabajar en el simulador de vuelo del equipo de combate T33, estu­vo encargado de todas las actividades que terminan en “ría”: Cafetería, lavandería, panadería. De hecho, estando en Villavicencio, le tocó comprar vacas, verificar su sacrificio, comercializarlas. Las unidades aéreas son pequeñas ciudadelas con cole­gios, comedores, sanidad, en fin. Era un subteniente, un muchacho citadino que no conocía un caballo de cerca y allí vivió una experiencia que considera extraor­dinaria. Los Llanos Orientales son emocionantes, tienen una magia especial.

MÁS ALEGRÍAS QUE SUSTOS

Bueno, para él, volar no es un trabajo, es un hobby. Siempre está feliz en el aire. Le gustan lo vivido, las aventu­ras, los riesgos. A lo largo de su carrera como piloto voló casi 10 mil horas y se emocionó siempre con los paisajes: ir al Araracuara, La Chorrera, conocer los paisajes que narra José Eustasio Rivera en su novela La Vorágine, estar ahí en esas tierras que fueron testigos de la epopeya del caucho, es una sensación que no se puede describir con palabras.

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¿Y EL SUSTO?

Sonríe hablando del DC3, un avión magnífico que voló a lo largo de 10 años. Se lo aprendió de memoria, lo conoció como nadie. Es un equipo que aún hoy circula los cielos del mundo. El DC3 va a tener vigencia por 100 años. Volando ese avión, precisamente en La Chorrera, tuvo un problema de fre­nos al aterrizar. El avión no se detenía. “Recordé en fracciones de segundo un procedimiento que me había dicho el instructor: Consiste en desasegurar el patín de cola y poner mucha potencia al motor uno, aplicando el pedal para que gire 180 grados y cuando el giro vaya más o menos en 130 grados, cortar ese motor y poner el otro a máxima po­tencia. La maniobra se llama el caballito y el avión frenó”. Aún hoy se impacta re­cordando que en el vuelo viajaba quien hoy es su esposa, pues ella iba a hacer el rural en Tres Esquinas, y que tuvo tiem­po incluso para darle tranquilidad con la mirada y convocarla con urgencia a que se amarrara el cinturón de seguri­dad. Fue un susto con final feliz.

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SATENA CONTRIBUYE AL DESARROLLO Y TRANSFORMA LAS REGIONES

Sostiene que esta aerolínea es realmen­te la punta de lanza para el desarrollo de esas regiones apartadas, la “Colombia apagada”, esa que no era visible. “Hace más de cincuenta años, cuando volába­mos a Yopal por ejemplo, llegábamos a potreros sobre los que hacíamos hasta tres sobrepasos para espantar las va­cas y que la gente se diera cuenta que llegaba el avión. Los Beaver o los DC3 y los propios Catalina aterrizaban en medio de condiciones físicas muy ad­versas”. Hoy, Yopal tiene un aeropuerto con una pista de más de 3.000 metros de longitud en el que puede operar cualquier avión del mundo. “Es más, ya no volamos a Yopal porque el destino se vuelve muy comercial, el aeropuerto es competitivo y ya no es necesario que nuestras energías se concentren en ese lugar. La idea es prestar el servicio en donde más nos necesitan”.

Reflexiona que la “Colombia apagada”, la que tiene dificultades con las vías de co­municación, la inaccesible, es la Colombia que necesita a SATENA, la Colombia a la que sirve SATENA.

Explica que en este momento del pos­conflicto esas regiones apartadas tienen nuevas oportunidades: el turismo verde por ejemplo. Destaca a La Macarena. En tan solo tres años de operación ya se re­gistran más de 3000 empleos asociados a la actividad turística, entre directos e indirectos. Incluso, además de SATENA hoy llegan vuelos chárteres y otra em­presa comercial. Eso es contribuir al progreso y al desarrollo.

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UN GIRO EN EL AÑO 91 CON IMPACTOS SEVEROS QUE DEBEMOS SOLUCIONAR

Aunque servir a las regiones apartadas es un objetivo misional de esta compa­ñía, en el año 91 el Gobierno tomó una decisión que afectó a SATENA y al país. Se dio la instrucción de que “debíamos ser ‘autosuficientes’, que deberíamos movernos en consecuencia con las leyes del mercado, competir con las aerolí­neas privadas”. Una instrucción de estas características los puso a evaluar cada destino en una perspectiva de “rentabi­lidad”. Se perdió el foco. Destinos como Cartagena o San Andrés aparecieron en su mira, y destinos como El Charco, Timbiquí, López de Micay, en el Cauca, fueron abandonados, aun sabiendo que para ellos la aerolínea era vital. Es necesario retomar el rumbo, por­que esos destinos de la Colombia apagada no pueden asumirse con la lógica de la rentabilidad.

UN ESTUDIO DEL BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO BID, Y LA PROPUESTA DEL SUBSIDIO

SATENA es una aerolínea excepcional. Su modelo no existe en otros países. La atención a las regio­nes apartadas es subvencionada por los gobier­nos que pagan subsidios a las aerolíneas privadas por el hecho de atender esos territorios.

Fue muy esclarecedor un estudio contratado al BID por el gobierno nacional en el 2015, bajo la denominación de “Análisis y Diagnóstico del Marco Institucional y Regulatorio del Sector Aerocomercial en Colombia y sus Políticas Na­cionales Referentes a la Prestación de Servicios a Comunidades Aisladas”, que concluye con la necesidad de implementar una serie de alter­nativas políticas en tres niveles:

  1. “Acciones que arreglen la situación contrac­tual de SATENA”.
  2. “Acciones que desarrollen y formalicen una política más amplia de servicios aé­reos esenciales”.
  3. “La modernización del marco institucional y regulatorio que permitiría atacar los temas estructurales del sector, maximizando los beneficios de los cambios contractuales o de políticas específicas”.

Se propone de manera puntual un abordaje de subsidio bajo la forma de una contratación interinstitucional así: “Aerocivil y Ministerio de Transporte – fijador de políticas -, Ministerio de Hacienda y SATENA firmarían un convenio in­teradministrativo para la provisión de servicios esenciales con duración determinada y reno­vado, cuando resultase necesario, cada 2 o 3 años. Este convenio definiría el concepto de ruta social, los criterios de elegibilidad, nivel de servicio y el mecanismo de transferencia del aporte financiero. Esta medida tiene como objetivo suavizar la capitalización de SATENA por el Ministerio de Hacienda. De este modo, se crearía una forma ordenada de elección conjun­ta de rutas sociales por medio del contrato”.

El diagnóstico del BID en ese año, expresa que SATENA era la primera aerolínea en el mundo que no recibía subsidio por atender zonas apar­tadas. Hoy se reciben unas subvenciones que son el resultado de la inclusión de las conclusio­nes expresadas por el BID, en el PND 2014-2018, Ley 1753 Art. 240. A este modelo es necesario darle continuidad para lograr mayor apoyo en las regiones y que aporten al flujo de caja.Links 78-55

LA RUTA DE LA EFICIENCIA Y EL BUEN SERVICIO 

El BID recomienda de igual manera que SATENA debe trabajar por ser más eficiente en la gestión, y entonces el General vuelve a sonreír cuando ex­presa que, “con mi antecesor miramos qué debíamos hacer, y hemos tomado determinaciones estratégicas impor­tantes: volar más en la noche. Antes, la empresa se ‘apagaba’ a las seis de la tarde porque muchos destinos son vi­suales. El análisis y las determinaciones nos permiten aumentar la utilización de nuestras aeronaves considerable­mente, luego de reducir en 3 ATR en el 2016, logramos hacer más con menos. Para el 2017 la meta se trazó buscando crecer y apoyar las regiones más apar­tadas, prestando un excelente servicio.

Es por esto que, para el primer semestre de 2017, hemos abierto19 frecuencias semanales adicionales y 4 rutas nuevas con 10 frecuencias semanales más en el oriente y suroccidente del país, con­solidándonos aún más como líderes en conectividad nacional”.

Y se siente orgulloso de los avances en la prestación del servicio, la voca­ción de cumplimiento, la cultura de ponerse en los zapatos del usuario, la audacia de dar a conocer su celular a los pasajeros para que directamente le cuenten de las falencias que even­tualmente encuentren. Es un trabajo arduo, lento, que cada vez producirá mejores frutos.

CÓMO VE EL FUTURO DE SATENA

Promisorio para el país, porque esta aerolínea estará aquí mientras existan destinos remotos y de difícil acceso. Contar con SATENA, es contar con un país conectado, contar con una aerolí­nea que impulsa el desarrollo.

Las oportunidades que ofrece una paz duradera desde el punto de vis­ta de la generación de empleo, del aprovechamiento de los recursos so­lidarios que llegan de otros países, la transformación en la infraestructura, serán aprovechados por esta compa­ñía que “será cada vez más eficiente, más comprometida con su objetivo misional, llegando a más rutas socia­les únicas, mejor dotada de equipos cada vez más competitivos”.

Se siente optimista, pues el Gobierno entiende el significado de SATENA y su misión, por lo que no duda de que cuenta con su apoyo.

EL APOYO DE LA FUERZA AÉREA

Resalta lo que para él significa el apoyo que la Fuerza Aérea le da a la empresa, sin ese soporte la empresa no se sos­tiene. “Permanentemente recibimos pilotos, técnicos, hasta personal de soldados. Nos prestan aviones de apo­yo para transportar repuestos o tripula­ciones en casos de contingencias, pues después de SATENA la única que tiene la capacidad y disposición para volar a estos lugares es la Fuerza Aérea. Otro ejemplo relevante es CATAM, allí pode­mos parquear nuestros aviones y eso descongestiona el aeropuerto El Dorado. Ayuda incluso a las otras aerolíneas”.

LE PROPONGO QUE DÉ UN MENSAJE A LOS COLOMBIANOS. NO TODOS LOS DÍAS SE CUMPLEN 55 AÑOS

“Envío un mensaje de optimismo, de seguridad y de confianza. Los habitan­tes de esa ‘Colombia apagada’ pueden estar seguros del acompañamiento de esta empresa que quiere servirlos y que está dispuesta a llevarles ese de­sarrollo siempre. Tenemos que trabajar mancomunadamente para que desde el Gobierno, desde las autoridades de educación, de salud, de turismo, traba­jemos juntos por el progreso mutuo”.

El Mayor General del Aire, Pedro Igna­cio Lozano Quinche, Presidente de SA­TENA, tiene una perfecta ruta de vuelo, sabe para dónde va…

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