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UN ACTOR EN BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA MARIO ESPITIA CURE, TETO TELLO EN RAFAEL OROZCO

Escribe: Omaira Ríos Ortiz

Un talento es como un diamante, sencillamente lo es aunque esté a 500 kilómetros bajo tierra. Un verdadero actor solo necesita una oportunidad y un personaje para mostrar su genialidad. Ese es el caso de Mario Espitia Cure, Teto Tello, el enemigo de Rafael Orozco el ídolo, la novela de Caracol Televisión. Pese a ser el malo de la historia, el huérfano envidioso y resentido, de malas en el amor, aunque es atractivo y tiene dinero, en la vida real le llueven las enamoradas. Cinco meses atrás, antes de emitirse la novela, Mario tenía mil seguidores en el twitter, hoy supera los treinta y mil.

UN VILLANO SEDUCTOR

¿Por qué este malvado es tan diferente al cliché corriente y ha generado tal aceptación? ¿Qué tiene de especial y cómo se construyó el personaje? El actor tiene la respuesta: “Los libretistas le dieron una línea clara. Está construido desde adentro con sensaciones y emociones de la gente de verdad. Es un personaje muy medido en sus acciones con una historia de carencias afectivas, nunca grita, solo en una o dos ocasiones completamente justificadas. Así como hay personas que son adictas a llegar tarde, él es adicto a tomar malas decisiones de una manera inconsciente y está dispuesto a llenar el vacío de afecto a cualquier precio. Está lleno de matices y colores, de contradicciones”.

“(…)Él es adicto a tomar malas decisiones de una manera inconsciente”.

Creo que también influye el atractivo innegable del actor y su carisma. Para los que amamos una buena actuación es un deleite ver como este villano no pone cara de malo, no grita ni se desencaja. Es completamente atípico y aún así uno puede advertirle una intención siniestra. Y es que Mario sabe aprovechar sus hermosos y expresivos ojos azules. Lo que más me gusta de su actuación son todas las emociones que logra despertar en uno como espectador sin decir una palabra. Con sus ojos crea climas tan diversos como el amor y el perdón o el odio, la ira, la desesperanza, el deseo reprimido, la pasión, la desilusión o la tristeza.

Un buen actor se revela de manera magistral no cuando pronuncia un dramático parlamento, sino cuando en silencio, con leves movimientos del rostro, consigue conmover a un espectador. Y eso es lo que logra este actor con un personaje tejido en ligrana. Él llega a confundir emocionalmente cuando en medio de una acción tramposa pone cara de niño desvalido que necesita con urgencia una mujer que lo ame y proteja.

Fotografías:  Caracol TV

Fotografías: Caracol TV

HAMBRE DE ARTISTA

Mario reconoce que el director y los libretistas le dieron libertad para construir el personaje. Ellos definieron muy claramente la historia y las características pero la actitud, los dichos y ademanes son de su cosecha. “Estuve estudiando, indagando. El trabajo de un actor se prepara en la intimidad y se construye desde adentro, pero se hace en público”. Lograr este papel le significó competir con cerca de treinta actores, muchos de ellos veteranos que soñaban con el personaje. Pero él supo ganárselo a pulso con su talento y carisma. “No ha sido fácil. Yo llegué de Barranquilla sin conocer a nadie. Antes de la novela tuve un año duro, sin plata. Me ayuda que soy entrador y me ofrezco para lo que sea. Eso sí, me cuido, yo no voy y muestro hambre, solo me ofrezco y pido una oportunidad”.

Con este éxito el hambre física ya está resuelta pero el hambre profesional no. Y es que a él se le sale por los poros el deseo de comerse al mundo de un bocado. Ya era evidente desde sus inicios en la facultad de Comunicación con énfasis en producción en la Universidad del Norte en Barranquilla. Por eso, en 2004 aceptó presentar, sin cobrar, el programa “En Directo” para Tele Barranquilla, cuando apenas estaba en segundo semestre. Su profesor Alfredo Sabat, percibió su talento y lo estimuló y felicitó porque lograba hacer un programa atractivo, pese a que se hacía sin presupuesto. Ese mismo talento lo reconoció la actriz y maestra de actuación Laura García en 2008, cuando lo eligió entre miles de aspirantes para ingresar a la escuela de actuación de Caracol, que entonces ella dirigía. “Laura García me enseñó los cimientos de lo que soy profesionalmente hoy en día. Me dijo una frase que es el tronco de lo que hago: honra tu talento. Y es lo que hago día a día, exigiéndome, escudriñando, encontrando la excelencia. Yo sé que se puede llegar a ser excelente y luchando, por eso podemos resolver los problemas de un país”.

Laura no solo le habló de actuación, también supo guiarlo como persona, conduciendo  su energía desbordante y su don de verbo por un cauce más sereno, pausado, mesurado, tranquilo y relajado.

“Laura García me enseñó los cimientos de lo que soy profesionalmente hoy en día…”

Le enseñó a ser un buen oyente. “No fue fácil porque me encanta hablar y no sabía escuchar, pero ella me entrenó para que aprendiera a escuchar, a esperar. Ahora me sigue gustando conversar pero ya disfruto escuchar y eso es bueno”. Con ella estudió actuación disciplinadamente durante dos años. Ahora se entrena para neutralizar su acento y por otro lado hace trabajo de manejo corporal.

Fotografías:  Caracol TV

Fotografías: Caracol TV

UN VOLCÁN INTERIOR

Mirándolo percibo en él una extraña contradicción, es como si tuviera por dentro un volcán en ebullición. Uno hasta puede ver la fumarola y presentir la lava que corre por dentro, aunque sus movimientos son tranquilos y suaves, de mirada directa y curiosa, de voz amable, de sonrisa amplia y actitud tierna, acogedora.

Desde muy joven empezó a presentar diferentes programas en la televisión regional de su natal Barranquilla, estuvo en uno de los desafíos de Caracol y a la fecha ya ha aparecido en cuatro producciones del canal: Oye bonita, Tierra de cantores, Amar y temer, y Mujeres al límite. En algunas fue un figurante que ni siquiera hablaba. Pero él lo agradece. “Estoy agradecido porque aunque no hablaba estaba aprendiendo sobre el medio”.

En la actualidad está grabando una comedia de Caracol que se llamará La suegra y él encarna al yerno. “Es un papel muy diferente. No haré de costeño. Vas a ver que no tendré acento y estoy trabajando con un entrenador para lograrlo”. Y como no quiere abandonar el periodismo, saca tiempo para presentar un programa de entrevistas que se emite por el Canal 13, que se llama El último del día.  Su apariencia tranquila esconde muy bien su alma inquieta y así lo conrma: “Me gusta el verbo y mi cabeza siempre está inquieta, en movimiento, siempre estoy maquinando. Siempre trato de ir un paso adelante de modo que si me piden algo yo pueda decir, aquí se lo tengo. Estuve en 2004 en  el reality El desafío, no por la fama sino por la aventura, porque quería experimentar. Cuando salí de ahí volví a terminar mi carrera de periodismo”.

Y como un niño feliz, lo quiere todo, él no se deja arrinconar cuan-do le pregunto qué elegiría entre la actuación o el periodismo. “No veo por qué tengo que escoger, amo las dos playas, las dos son compatibles. Por ejemplo, puedo trabajar en la semana en una novela y el fin de semana en un programa periodístico semanal.”

“No veo por qué tengo que escoger, amo las dos playas, las dos son compatibles…”

Como estudió comunicación con énfasis en producción me interesa saber si se proyecta como director, productor o libretista. “Es posible que escriba guiones, pero no libretos, eso exige más tiempo”. ¿Acaso porque no tiene disciplina? “Soy bastante disciplinado y eso no me impide ser inquieto. Mi disciplina es ser inquieto”.

LA FAMA O EL OFICIO

El trabajo del artista ha implicado durante siglos una eterna contradicción. Por un lado, ser famoso sirve de aval para cobrar mejor pero también puede convertirse en una pesadilla cuando se pierde la libertad de acción y la intimidad. Algunos aprenden a manejarla y la disfrutan, otros la odian, honestamente solo les interesa el ocio por el placer del ocio. ¿En qué orilla se encuentra Mario? ¿Cómo la percibe y la maneja?

“La fama no es una necesidad mía. No necesito que la gente me reconozca, pero me agrada el cariño de las personas…”

“Yo creo que estoy en la segunda orilla. La fama no es una necesidad mía. No necesito que la gente me reconozca, pero me agrada el cariño de las personas, que me den un abrazo. Independiente de la fama lo más importante es la actuación pero no peleo con ella. Creo que todos somos iguales y me parece maravilloso sentir el cariño del público. Aún así tengo siempre muy presente que, ante todo, vivo con papá Dios. Yo soy yo y no me dejo afectar, solo siembro, aunque te reconozco que a veces quiero estar solo o con mis seres queridos”.

UN ACTO DE INTROSPECCIÓN

Mario nació el 24 de octubre de 1983 y viéndolo tan joven, atractivo, encantador y positivo, me pregunto qué lo puede preocupar o deprimir, no duda en responder: “Me deprimo cuando no puedo entender algo o por los problemas familiares, pero es por corto tiempo. Tampoco la rabia me dura mucho. Soy un lector apasionado, especialmente de novelas. Me gusta mucho Gabriel García Márquez, es el que mejor describe las atmósferas, los lugares. También me gusta la historia, especialmente la de la época de la conquista. Me apasionan la geografía y el mar Caribe, soy Tayrona de corazón. Es mi lugar preferido desde cuando era niño. Voy con frecuencia, solo o acompañado, especialmente a un lugar llamado San Juan del Guía, porque unos amigos míos tienen allí un sitio en arriendo”.

Como buen costeño reconoce su gusto por el vallenato (el de Iván Zuleta y Jorge Oñate). Así mismo el reggae pero no el reggaetón, la salsa y el son cubano. “Y el merengue, pero eso sí, bailándolo pechito a pechito”.

DETALLES REVELADORES

Los pequeños detalles revelan los aspectos más profundos del alma y, pese a la fama que ya tiene, me sorprendió escuchar su voz al otro lado del teléfono cuando lo busqué para la entrevista. Aceptó sin mayores complicaciones ni misterio, aunque no tenía idea de con quién hablaba. No es lo común hoy en el medio artístico.

Otro detalle que revela su carisma fueron sus palabras, previas al lanzamiento de su programa de entrevistas El último del día. “Eran de aliento y estímulo al equipo de producción, con ellas reconocía humildemente su importante aporte como equipo”. “Aunque es a mí a quien empayasan para salir a dar la cara, yo solo los estoy representado a todos ellos. Es que el delantero siempre necesita al medio campista y el portero al defensa. A mí me gusta reconocer eso, soy cariñoso, mamagallista. Me encanta sonreír y arreglar rápidamente los malos entendidos. No soy perfecto, pero trabajo en ello”.

LAS MUJERES DE SU VIDA

Asegura que lleva un año sin novia. “No la estoy buscando. No soy noviero, pero sí aventurero y todavía no he sentido un jalón que me atraiga. Cuando tengo una novia, tengo una novia, pero si no, no me niego las oportunidades (mientras sonríe con picardía). Eso sí, no soy un perro ni un manoseado”.

Sin embargo, más adelante cuando habla de un sueño que le falta por cumplir, se explaya… “Quiero casarme, tener una familia con una mujer que huela rico, que me enamore locamente, que me deleite con solo verla, que se robe mi atención, que tenga carácter y criterio, que sepa decirme no, que me pueda jalar, que sea digna de admirar por su trabajo. Quiero ser padre de una niña, me encantaría una niña, claro que si viene un niño lo voy a querer. También quiero que me ame honestamente y pueda vivir riendo con ella, que sea una consentida del cielo”-

Fotografías:  Caracol TV

Fotografías: Caracol TV

Su relación con las mujeres es obviamente muy buena porque es el consentido de las cuatro mujeres de su casa materna: su mamá Fanny Cure, una madre a la que admira porque luego de la separación de su padre, tomó las riendas del hogar con valentía. Ella es la heroína que le ha enseñado a tener un corazón valiente. Es su paradigma porque escribe libros infantiles que vende en los colegios y para completar, también escribe libretos. Las otras tres mujeres son sus dos hermanas maternas y su sobrina Natalia, hija de una de ellas. “Me gusta hacer sonreír a mis mujeres, las quiero mucho y deseo ser su salvador, especialmente que mi mamá no tenga más que preocuparse por el dinero y pueda escribir tranquila. Ser el apoyo ellas en todo sentido, en lo económico y en lo emocional, que cuando me llamen yo pueda devolverles la sonrisa, por eso creo que la clave de un buen matrimonio es no perder la sonrisa”.

EL SUEÑO DE HOLLYWOOD

Cuando le pido visualizarse en el futuro se ve primero como persona. “Me veo como un tipo más nutrido, con más herramientas para ser mejor persona. No me importa si dicen que soy el mejor actor, simplemente quiero ser un excelente actor, entregado, disciplinado”.

“Simplemente quiero ser un excelente actor, entregado, disciplinado”.

Le recuerdo que se vale soñar en concreto con un lugar y una situación. “Quiero llegar a Hollywood y conquistarlo. Tendré que hacer lo mismo que hice cuando llegué a Bogotá. Ir a estudiar a una buena escuela de actuación, perfeccionar el inglés y seguir siendo metelón, tocar todas las puertas para que me den la oportunidad. También quisiera tener un programa de entrevista como el del Actor’s Studio”.

La experiencia me ha enseñado que el talento, el atractivo, el hambre de éxito y la disciplina no son sucientes para que alguien se consagre en el medio artístico. Hay un quinto elemento definitivo que se llama carisma o ángel y Mario Espitia tiene de sobra estas cinco cualidades. Si conserva la línea es posible que estemos asistiendo al nacimiento de un excelente actor

 

 

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