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Decorando desde las raíces

Escribe: Laura Bonilla

Diseñar los espacios de habitación es una de las actividades que actualmente está ganando más auge entre las generaciones contemporáneas. Los millenials están optando por espacios pensados para que reflejen sus ideales, sus opiniones y gustos y que de un modo u otro tengan una personalidad definida.

Además en esta generación hay un resurgir de mobi­liarios con matices autóctonos, rústicos y tradicionales, enmarcados en espacios limpios y minimalistas gracias a la tendencia madre de lo eco, que aboga por un consumo más consciente que, en lugar de generar desperdicios, recupere la vida de objetos olvidados. De esta manera, el pasado se reinterpreta para crear lugares con originalidad y con historia.

JAPÓN

Muebles Ishitani:

La tendenciaI ishitani es una de las técnicas tradicio­nales de decoración japonesas, especializada en el diseño de muebles. La producción de este tipo de mobiliario se caracteriza porque predomina la pre­sencia de madera sobre cualquier otro material y porque se hace totalmente a mano por artesanos. De este estilo son representativos los muebles de madera modelados con agua. Esta tendencia también suele asociarse con producciones eco: libres de barnices y acabados que tengan derivados del petróleo y con el uso de maderas recicladas.

Kintsugi:

Decoración que convierte en arte piezas rotas. El Kint­sugi es una técnica de reparación de piezas cerámicas rotas con fines decorativos; en esta técnica las ruptu­ras y daños hacen parte de la historia de un objeto, así que en lugar de desechar o de intentar ocultarlas, se embellecen. La técnica consiste en unir las piezas ro­tas con resinas y polvillo de oro. Es tan antigua como lo es la historia del Japón y aún hoy se practica; de hecho, actualmente se ha convertido en un ejemplo de cómo se puede convertir en arte algo que en otras manos podría haber ido a la basura.

Tanto el Ishitani como el Kintsugi hacen una excelente combinación con espacios minimalistas y modernos, ya que la estética japonesa siempre ha tenido como idea que cuantos menos elementos tenga una pieza, más puede apreciarse su perfección.

NÓRDICOS:

En esta tendencia es de vital importancia la presencia del fuego, las maderas, los tonos claros, el ladrillo a la vista y las pieles. Suelen aparecer chimeneas, pisos en madera, espa­cios amplios y claros que contrastan con los tonos oscuros del cuero y se matizan con la­nas vírgenes. Son también importantes los textiles con patrones geométricos. En este estilo, el más sobresaliente es el escandinavo. El nórdico es ideal para regiones frías, en las que el interior debe brindar calidez y confort, dando de este modo una relación de contras­te, entre los tonos fríos del paisaje y el calor de la habitación.

MARRUECOS:

Espacios que parecen salir de Las mil y una noches, luminosos, fantásticos y con un ba­lance perfecto entre el detalle y la sobriedad. Marruecos ofrece como opción de decoración de interiores la presencia de mosaicos, ma­deras talladas, metales (sobre todo cobrizos), grandes ventanales con buen paso de viento, cojines bordados, alfombras, transparencias y arcos. Los colores más frecuentes suelen ser to­nos tierra, azules, negros y blancos. La decora­ción marroquí, al contrario de la tendencia nór­dica, suele contrastar mejor en zonas cálidas; sus diseños suelen reflejar frescura, aún incluso con sus alfombras.

AMÉRICA LATINA:

 

Selváticos, colores encendidos, colores tierra, cerámicas crudas entre otros, son los espacios que se crean a partir de los referentes de Latinoamérica. La madera, el algodón y las telas crudas, metales, tintes vegetales, plantas de interior que rompen con el cemento, colores vivos en algunos detalles de paredes. Cerámi­cas de inspiración prehispánica, elementos decorativos con matices coloniales y azulejos, entre otros, son algunos elementos que re­gala América Latina. Los espacios diseñados bajo esta tendencia suelen tener una relación impecable entre lo rebosante y lo limpio, dan­do así ambientes equilibrados, llenos de vida, sin perder sobriedad.

Posibilidades como estas hay incluso muchas más, el límite está en la imaginación y en el presupuesto que se tenga a la hora de abor­dar un proyecto de interiores. Así que luego de enumerar estas oportunidades para decorar los espacios desde las raíces queda solamente una pregunta: ¿Qué personalidad quieres darle a tu casa?

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