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Sombreros: moda para la cabeza

Escribe: Federico Cano Montoya

Hay muchas cosas que se vienen a la cabeza, por lo general, pensamientos y buenas ideas. Hoy hablaremos de un excelente accesorio para proteger nuestras cabezas: el sombrero.

Quienes leímos Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll, conocimos a uno de sus personajes más entrañables que se caracteriza por ser excéntrico y cuyo apodo corresponde a un oficio y una palabra que aún despiertan gratas resonancias: el Sombrero.

El sombrero surge como una necesidad para protegerse del sol y la lluvia, no obstante, con el paso de los años ha adquirido un significado especial. En los jeroglíficos del antiguo Egipto se observan ornamentos en la cabeza de los personajes como un accesorio de protección ante las condiciones del entorno; siglos más tarde, en el Renacimiento, el sombrero era un diferenciador entre clases sociales, pues mientras mayor tamaño y extravagancia, mayor riqueza o jerarquía se ostentaba.

Ya en el siglo XVII, durante el reinado de Luis XIII, Francia era el epicentro de la moda. Las tendencias  en los usos del vestuario empezaban a calar en el estilo de vida de las clases más altas y el uso de pelucas hizo necesaria la transformación y adherencia del sombrero en los conjuntos de vestir.

Más adelante, Milán llamaría la atención al crear distintos tipos de sombrero para el uso diario.

Cabe anotar que hasta antes de la Revolución industrial estas creaciones se hacían completamente a mano, dando un toque único y exclusivo a quien lo portara. En el siglo XIX, con la creación de la máquina de coser, la industrialización de los negocios y el consumo en masa, el sombrero se convierte en un accesorio muy popular en todo el mundo.

Como todo en la moda, el entorno se encarga de redirigir y acoplar los estilos a las necesidades que se presentan; por eso, en los siglos XX y XXI el uso del sombrero lo convierte en un accesorio de practicidad o como parte del atuendo seleccionado para lucir en una ocasión en especial.

EL SOMBRERO, HOY

Este accesorio es utilizado como medio de protección, como parte del atuendo o como una excusa para no peinarse, una razón válida por estos días. A continuación compartiremos algunas sugerencias para portar sombreros a la moda.

El sombrero trilby se concibió para los hombres, no obstante, puede ser utilizado también por mujeres. Se reconoce porque la parte delantera del ala es ligeramente más grande que el resto del diámetro.

El sombrero player tiene similitud con el anterior, solo que los bordes del ala apuntan hacia arriba dando un toque más relajado. Suele usarse en la parte trasera de la cabeza.

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El sombrero porkpie debe su nombre a un plato inglés, ya que tiene la misma forma de este. Tiene copa plana, ala pequeña, regular y elevado en el contorno.

El sombrero Fedora inventado por Giusepe Borsalino, se destaca por su ala ancha y con una depresión en su corona creando un doblés tipo pellizco que le da forma hacia adelante.

El sombrero traveler o sombrero de viaje tiene una forma similar al Fedora, no obstante, al utilizarse en exteriores, su banda en más ancha, rígida y con dirección hacia abajo para darle protección al portador.

Sombrero bombín o también llamado sombrero de campana tiene una forma redonda en la corona con un ala pequeña doblada hacia arriba. Se debe tener especial cuidado al usar este sombrero, ya que no les queda bien a todos los rostros.

La capelina o pava es utilizado por las mujeres por ser un sombrero que protege del sol. Su característica principal es la amplitud del ala que proporciona sombra.

El sombrero stetson o tejano tiene un doblez tipo pellizco en la parte superior de la corona con alas alargadas y doblada hacia arriba en los laterales.

El sombrero canotier o gondolero tiene la copa plana y banda corta recta rodeándola con una cinta de color oscuro; en general, está hecho de paja.

El sombrero de copa es uno de los más utilizados en los eventos formales por los hombres. Tiene corona alta plana, ala corta y doblada ligeramente hacia arriba en los laterales.

El sombrero cloché fue utilizado mucho por las mujeres a principios del siglo XIX. Tiene forma de campana, pero a diferencia del bombín, el ala es corta con dirección hacia abajo siendo un poco más larga en la parte delantera rodeada por una cinta de color.

Si tienes una cara redonda, no uses sombreros con la misma forma. Si por el contrario es alargada, los sombreros redondos son recomendables. Para las caras cuadradas, buscar uno de ala media y redondeado. Para los suertudos de cara ovalada, pueden intentar cualquier tipo de sombrero.

Identifica un sombrero que esté a tu medida, pruébalo, muévete con él puesto, cámbialo de posición en tu cabeza para evaluar el comportamiento del mismo, ya que no queremos que, a la menor ventisca, vuele por los aires y no puedas recuperarlo.

Los sombreros con borde largo son buenos para disimular y desviar la atención de rasgos pronunciados como la nariz o las orejas.

Para las personas pequeñas, no se recomienda un sombrero muy ancho, se debe escoger uno de corona alta para que estilice su figura, sin caer en el error de ponerse un sombrero puntiagudo.

Caso contrario para las personas altas: se les recomienda llevar un sombrero medio o bajo para no dar la sensación de tocar el cielo con la cabeza.

Para evitar que los sombreros se deformen, es recomendable darles la vuelta y colgarlos en una percha; en caso de no tener una, resguárdelos en una caja. Son accesorios delicados que, si no se tratan apropiadamente suelen perder su figura.

Recuerda que en la variedad está el placer, así que si disfrutas de llevar con tu vestimenta un sombrero, ten en cuenta las anteriores recomendaciones. Ahora bien, ¿qué tal si a la hora de la próxima compra en vez de ir por un par de calcetines, te pruebas un sombrero?

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