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En los pedales de Óscar Sevilla

Escribe: Marcela Beltrán

“La vi en pódium y creí en el amor a primera vista. En esa ocasión me tocó luchar por dos carreras, la Vuelta a Colombia en bicicleta, que terminé sexto en la general; y la otra era conquistar el corazón de ella”, recuerda Óscar Sevilla, quien con una sonrisa delata lo que sintió en 2008, cuando una invitación de la Federación Colombiana de Ciclismo lo trajo a nuestro país para competir en el evento deportivo más importante de esta disciplina en Colombia y quien ignoraba que se quedaría anclado a estas tierras por el amor de Ivonne Agudelo, quien actualmente es su esposa.

Oriundo de Ossa de Montiel, en Albacete, en pleno corazón de Castilla – La Mancha, Óscar se interesó por los deportes desde muy niño. Practicó fútbol, natación y atletismo, pero ninguno le generaba tantas emociones como el ciclismo: “Con mi papá íbamos a un bar o café a ver el Tour de Francia en los 80 y mi sueño era ser como ellos”, comenta Sevilla, quien para sentirse campeón tomaba su vieja bicicleta, se ponía la gorra de ciclista para atrás y le daba la vuelta a la calle, simulando que competía y que ganaba, tal y como lo hizo su ídolo de infancia, Pedro “El Perico” Delgado.

Sin saberlo, la suerte le sonreía a Óscar, conocido en el mundo del ciclismo como el niño, y cuya destreza sobre el popular caballito de acero lo hizo formar parte de la primera escuela de ciclismo para niños en la región. Con este primer impulso comenzó a competir en torneos infantiles y juveniles, además de ser fichado por importantes equipos españoles, que vieron en Sevilla talante y talento para la bici; fue entonces cuando a la edad de 17 años decidió dejarlo todo para dedicarse profesionalmente al ciclismo, incluso el colegio: “Yo les recomiendo a los jóvenes que estudien, hoy hay más oportunidades de compaginar el deporte con una universidad, algo que en mi época era impensable”, resalta el corredor español cuya capacidad lo llevó a ser segundo en la Vuelta España y Mejor Joven en el Tour de Francia en 2001.

Óscar, que aún mantiene un fuerte acento español, sabe que el apoyo de su familia ha sido fundamental para escalar en el mundo del ciclismo, pues siempre lo impulsó a no dejar de correr, a pesar de que el dinero escaseaba y las necesidades eran evidentes. “En casa hubo un gran esfuerzo para que yo fuera ciclista, por eso siempre fui responsable al entrenar y al cuidarme, porque ellos lo daban todo”, asegura Sevilla, quien hoy vive con sus hijas, Luna y Mía, ese cariño y entrega de padre: “Si uno puede y es un camino bueno, hay que apoyarlas, si a mí me apoyaron por qué a ellas no”, concluye.

Ser ciclista no ha sido nada fácil, los entrenamientos, las dietas y los accidentes en competencia, son una constante en el ámbito profesional. Óscar sabe que ser persistente es la clave del éxito, por eso no deja de entrenar un solo día, pues lo que se gana en una jornada de entrenamiento, fácilmente se pierde en dos días de descanso. A lo largo del año su trabajo se centra en mantener el ritmo de su preparación, que incluye una alimentación balanceada, un trabajo físico importante, pero también un descanso oportuno para recuperar toda la energía que deja en su bicicleta. “Cuando toca entrenar es a entrenar y cuando ya no tengo objetivos inmediatos monto en bici con mis amigos. Es lo mismo, pero en otro plan, relajado, sin ver el reloj, a eso llamo yo disfrutar la bicicleta”. Y no es para menos, por esa dedicación ha estado tres años seguidos ocupando el primer lugar en el pódium de la Vuelta a Colombia, esa que lo trajo hace un tiempo y de la que hoy es el rey.

Para lograr sus objetivos a la hora de correr, él sabe que su mente debe estar en completa coordinación con su cuerpo, ya que asegura que este deporte requiere tener un 70% de mente y un 30% de condición física. Esa conexión es vital para cada carrera, muchas de ellas memorables en su haber profesional, sin embargo recuerda con mucho cariño su primer triunfo en la Vuelta a Colombia, donde vivió en carne propia lo complejo de la topografía nacional, esa de la que escuchó por años en historias de Santiago Botero y Víctor Hugo Peña, sus colegas de pista en Europa y quienes le crearon la ilusión de enfrentar un recorrido como el Alto de Letras en el departamento del Tolima.

Óscar sabe que en cualquier momento su retiro será inminente del mundo competitivo, pero por lo pronto prefiere disfrutar su presente para enfrentar con dignidad y sabiduría su salida del ciclismo, aunque desea poder continuar vinculado a esta disciplina como entrenador, dejando en manos de nuevas generaciones su experiencia.

Oscar Sevilla (2)

El ciclismo le ha dado victorias y reconocimiento, pero también lo ha puesto bajo la lupa de la opinión pública, como en 2006, cuando la Operación Puerto lo señaló de hacer parte de una red de dopaje: “Sobre el doping ha habido una mala información, hay veces que el dopaje es intencional y grave; y otras veces hay dopaje por cosas tontas, pero que se juzgan como si se tratara de terroristas. Por ejemplo, hay pastillas para el resfriado que pueden dar positivo. Creo que la UCI (Unión Ciclista Internacional), debería informarle a la gente qué está pasando. Yo tengo un dicho “un burro no lo hace un caballo de carreras”, es decir, por más droga que le pongas a un burro, jamás podrá ser un caballo de carreras. El deporte se forma y se hace a punta de dedicación”, argumentó tajantemente.

Correr está en el ADN de este español, que desde hace un año es también ciudadano colombiano, por eso y aunque eche de menos una paella valenciana y la compañía de su madre, él junto a sus amores: su esposa, sus hijas y su bicicleta, buscará recorrer las rutas más importantes del ciclismo mundial, sin importar cuánto debe prepararse para alcanzar el máximo escalón del pódium.

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