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Tejo un deporte de alto nivel

Escribe: Marcela Beltrán Gómez

En medio del olor a arcilla húmeda, el detonar de la pólvora y el choque de las botellas de cerveza que celebran el triunfo del equipo ganador, los amantes del tumerqué, mejor conocido como tejo, disfrutan cada partida al compás de la carranga y el sabor de la fritanga.

Para jugar este deporte no hace falta trasladarse al interior de las montañas boyacenses, donde el tejo tuvo sus inicios mucho antes de la conquista española, basta con recorrer algunas calles en las grandes ciudades del país para ver el impacto que ha tenido esta disciplina.

Y no es para menos, el tejo pasó de ser una práctica festiva que se compartía con la familia y amigos del barrio a ser considerado por el Congreso de la República en el año 2000 “deporte nacional, símbolo de patrimonio y cultura”. Gracias a este estatus patrimonial, los aficionados y directivos de la Federación Colombiana de Tejo buscaron llevar este deporte a los rincones más apartados del territorio nacional, “tenemos ligas de tejo en San Andrés y el Amazonas, eso demuestra que cada vez más los colombianos se sienten atraídos por este deporte”, comentó Vicente Castro, expresidente de la Federación Colombiana de Tejo.

En sus orígenes, el tejo era una disciplina deportiva de élite. En compañía de sus concubinas, los caciques asistían a los torneos con sus mejores prendas y alhajas, para demostrar su poderío ante los aficionados. Los jugadores amenizaban cada partida con bebidas tradicionales como la chicha, aspecto que cambió a principios del siglo XX con la creciente popularidad de la cerveza, aunque en municipios de Boyacá hay quienes continúan departiendo en las canchas con esta bebida indígena.

Hoy en día la Federación Colombiana de Tejo agremia clubes y equipos departamentales que compiten de manera profesional en esta disciplina. Anualmente se realizan torneos en el ámbito nacional que vinculan a cerca de 12000 deportistas activos. En estos encuentros las reglas son claras: el consumo de licor y cigarrillo en las canchas está prohibido y los únicos que tienen acceso al campo de juego son los deportistas, los aficionados acompañan a sus equipos desde las tribunas. “Nuestros deportistas deben mantener su estado físico al igual que cualquier jugador profesional, ellos se preparan física y mentalmente para cada torneo”, aseveró Castro; incluso en algunos torneos de alto nivel se realizan pruebas antidoping, para evitar excesos en los competidores.

tejo un deporte de alto nivel

Campeonato juvenil de tejo. Fotografía: Federación Colombiana de Tejo

tejo un deporte de alto nivel

Campeonato juvenil de tejo. Fotografía: Federación Colombiana de Tejo

EL tejo durante un tiempo fue visto como una tradición popular, en donde sus jugadores tenían como único fin el consumo de cerveza o chicha, sin embargo
esta visión limitada fue cambiando con el paso del tiempo, llevando el tejo a clubes de alto nivel”.

La importancia de este deporte es tal, que el Comité Olímpico Colombiano avaló su inclusión en los Juegos Deportivos Nacionales desde 1954. Actualmente y gracias a la acogida con la que cuenta, se realiza el Campeonato Suramericano de Tejo, evento que invita a los mejores clubes y selecciones de Colombia, Venezuela, Brasil, Perú y Ecuador en las diversas categorías. Este año se llevó a cabo en Cúcuta, y Colombia demostró una vez más su poderío en la cancha.

Uno de los competidores en estas justas fue Ever Romero, tejista de la Selección Colombia y quien desde hace más de 15 años ha inundado su casa con medallas producto de su pasión por este deporte. “El estallar de la mecha me generaba emoción cuando era niño, eso fue lo que realmente me enamoró del tejo”, menciona. Cuando tenía 9 años empezó a hacer lanzamientos en la cancha de tejo que su papá tenía en el barrio Isla del Sol, al sur de Bogotá. Mientras sus compañeros de colegio jugaban fútbol, él practicaba sus jugadas para mejorar su desempeño, eso sí, siempre lo hizo sin probar licor, “como era menor de edad no me daban licor, a cambio me daban papitas y gaseosa cada vez que hacía mecha o ganaba una partida”, comenta Rivera, quien hoy en día alterna su disciplina deportiva con un proyecto en el Instituto Distrital de Recreación y Deporte -IDRD-, con el que buscan impulsar la creación de escuelas de formación de tejo en la capital.

tejo un deporte de alto nivel

Campeonato juvenil de tejo. Fotografía: Federación Colombiana de Tejo

Para Ever la enseñanza del tejo tiene un gran significado, a través de esta puede demostrarles a los niños y niñas que este deporte, considerado por muchos como un espacio para el consumo de alcohol, puede llegar a convertirlos en deportistas de alto nivel y en ocasiones brindarles becas para estudio.

Para quienes desean disfrutar de este juego de manera recreativa, pueden hacerlo en los clubes o canchas que acoge la Federación, donde se busca incentivar la práctica deportiva en el país. Cada vez hay más departamentos que se unen en este propósito, en departamentos como Tolima, Huila y el Valle del Cauca los jugadores han mejorado su nivel; incluso sorprende el auge del tejo en departamentos de la costa Caribe, zona en la que se asienta un gran número de escuelas de formación para niños y jóvenes.

Los aficionados al tejo consideran que este deporte tiene la capacidad de integrar a sus participantes. En la cancha, el ambiente es de camaradería. Para Nelly Rodriguez, quien lo practica en Suesca, Cundinamarca, este deporte es sinónimo de unión familiar, “en nuestra casa, tenemos nuestra propia cancha de tejo y el equipo que pierda debe pagar la comida y el petaco de cerveza”. Para ella es inevitable no asistir a un bautizo o cumpleaños sin un mini torneo de tejo recreativo.

Esa también fue la sensación de Mónica Perassi, una ciudadana argentina quien además de departir con su esposo y su familia, disfrutaba las anécdotas de una mujer mayor sobre su juventud en Duitama, sacando borrachos de la cancha que administraba su familia. “Este deporte tiene su técnica, yo lanzaba el tejo como si jugara béisbol”, comenta Perassi entre risas, “Todos querían ayudarme a lanzar y me explicaban dónde iba la fuerza a la hora de pararme en la cancha”, finaliza.

El tejo durante un tiempo fue visto como una tradición popular, en donde sus jugadores tenían como único fin el consumo de cerveza o chicha, sin embargo esta visión limitada fue cambiando con el paso del tiempo, llevando el tejo a clubes de alto nivel.

tejo un deporte de alto nivel

El tejo consiste en lanzar un disco pequeño de acero hacia una caja de madera cubierta de arcilla, que contiene 4 mechas (sobres de pólvora) y un tubo metálico en el centro, denominado bocín. El jugador en cada lanzamiento deberá tratar de reventar las mechas para ir ganando puntos. La distancia entre el jugador y la caja es de 18 metros, sin embargo existen canchas cuya distancia es de 7 metros, esta es especial para las mujeres y los más jóvenes, y se le denomina mini tejo. El tejo tiene un peso aproximado de 700 gramos.

Aquí los jugadores dejan de lado sus teléfonos celulares y se preparan para un cotejo con estilo, sin importar que la ropa o las manos se ensucien de arcilla, pues eso hace parte del juego. Quizás los caciques que habitaron el altiplano cundiboyacense y que disfrutaron del turmequé animados con la chicha, jamás se imaginaron que casi cinco siglos después este juego se convertiría en una etiqueta para demostrar que en Colombia reventar mecha es un símbolo nacional.

Campeonato juvenil de tejo.
Fotografía: Federación Colombiana de Tejo

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