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Vive una aventura aprendiendo espeleología por Colombia

Escribe: Dannisol Arrieta Bonilla

La espeleología no es una práctica sencilla, pero sí muy atractiva para los amantes de la adrenalina, requiere preparación física y mental, además de algunos conocimientos en supervivencia, ecología, normatividad, salud y ciencia.

Se acercan las vacaciones y qué mejor plan puede haber que prepararse para vivir una aventura inolvidable en el Macizo Colombiano aprendiendo espeleología, una actividad que es definida por aficionados y expertos como deportiva y científica que descubre los secretos de los densos y majestuosos paisajes ocultos en las entrañas de la tierra, los paraísos subterrá­neos que además conservan la historia de los primeros pobladores.

Toda salida espeleológica exige un plan de viaje, seguridad, condiciones físicas óptimas y equipos especializados. Los excursionistas deben estudiar con antelación el terreno, cono­cer los mapas, nivel de complejidad, tiempos y recorrido propuesto; tener en cuenta que de acuerdo con la topografía del ecosistema sub­terráneo encontrará intervalos para caminar, escalar, nadar, arrastrarse o gatear. En este sentido será determinante el estado físico y mental. No se puede beber, fumar o consumir drogas y mucho menos estar medicado, por­que en dicha situación pueden darse cambios de temperatura, alteraciones por el oxígeno y diferencias de altitud que finalmente afectan la salud, experimentando fallas en la respiración, la visibilidad o el equilibrio.

Incluso se aconseja siempre reportar el destino y duración del recorrido o ruta, nunca se debe hacer una excursión solo, hay que viajar en grupo, preferiblemente con un experto o guía certificado, versado en ecosistemas subterrá­neos, además de alguien que sepa de primeros auxilios para prever cualquier contratiempo.

LA ESPELEOLOGÍA COLOMBIANA

En la actualidad se vienen desarrollando investigaciones y recopilando información precisa de los ecosistemas subterráneos colombianos que han sido encontrados y reportados por aventureros, turistas e investigadores, hasta ahora se han hallado formaciones naturales en los territorios de Antioquia, Santander, Boyacá, Huila, Toli­ma, Cundinamarca, cerros y serranías de La Guajira, Cauca, Valle del Cauca, Chocó, Córdoba, Meta, Gua­viare, Sierra Nevada de Santa Marta, Nariño, Vaupés, Caquetá, Putumayo, Serranía del Perijá y Quindío en­tre otros departamentos.

“En Colombia hay tantas cavernas como montañas, el subsuelo está lleno de recovecos y laberintos”, afirma Juan Carlos Higuera, representante y miembro de la Sociedad Colombiana de Espeleología, una comunidad científica conformada por un diverso e interdisciplina­rio grupo de profesionales que se dedica al estudio de las cavernas y su fascinante mundo bajo la tierra, su geología y fauna endémica.

Juan Carlos comenta que no todas las cavernas o cue­vas están formadas de piedra caliza, estas también pueden encontrarse en las fallas geológicas o sobre placas tectónicas. Incluso, no siempre se explora con fines deportivos, generalmente se busca explorar ca­vernas o cuevas vírgenes para el estudio biológico de la especies subyacentes bajo la tierra.

¿QUÉ LLEVAR?

Para realizar una incursión exitosa a cuevas, cavernas o grutas es determi­nante contar con el equipo básico y los implementos necesarios, por ejemplo, Juan Carlos Higuera nos comenta que “las cavernas turísticas como las de Cu­rití, Rio Claro o la Danta y Furatena en Boyacá, requieren para su exploración un casco y botas de agarre”. Sin em­bargo para excursiones más avanzadas que no son turísticas sino investigativas se debe ser responsable con el uso del equipo técnico como:

  • Mapas del terreno.
  • Brújula.
  • Mochila de víveres.
  • Agua.
  • Botiquín de primeros auxilios.
  • Silbato de emergencia.
  • 3 fuentes de luz resistentes al agua con una carga mínima de 24 horas.
  • Cobertor plástico para ca­sos de hipotermia.
  • Casco ajustable (con luz incorporada).
  • Chaleco salvavidas.
  • Botas de montaña.
  • Equipo para escalar y hacer rappel:
  1. Cuerda.
  2. Cinta plana (cuerda para anclaje).
  3. Mosquetones con seguro.
  4. Arnés de cintura o inte­gral (pecho y cintura).
  5. Pata de anclaje o cabo de segu­ridad (para lugares expuestos).
  6. Descensor.
  7. Guantes de PVC y tipo obrero (para espacios húmedos o secos).

Equipo de buceo también es funda­mental pero su uso está determinado por el tipo de excursión. Generalmente para los más avanzados y experimentados no puede faltar.

¿QUÉ VESTIR?

Recuerde usar ropa que pueda desechar­se fácilmente, resistente a la humedad y al frío. Tenga en cuenta que los espe­leólogos, por practicidad, usan un traje de buzo debajo de la ropa y que esta es de tela sintética o lana (overoles) porque secan más rápido. Los zapatos deben ser preferiblemente botas antideslizantes con control de tracción y buen agarre.

La cueva El Indio, se llamó así en honor a Raimundo Calvache, indígena de la región que la descubrió y decidió vivir allí por voluntad propia durante varios años.

¿DÓNDE COMENZAR?

No todos los hallazgos espeleológicos son aptos para el turismo, ya sea por su nivel de complejidad o por su difícil acceso, aquí mencionaremos algu­nos maravilloso y escondidos parajes, perfectos para iniciar una aventura y aprender espeleología.

Si está ávido de espíritu aventurero, comience su excursión espeleológica en la Cueva del Esplen­dor, ubicada en el suroeste de Antioquia a 2 horas del municipio de Jardín. Es la aventura perfecta para practicar trekking y rappel y el acceso puede hacerse a pie o a caballo. La entrada de la cueva es una perforación natural, con un gran orificio rocoso de una espectacular caída de agua de casi 70 metros por la que se desciende para encontrar los secretos de la cueva. Allí disfrute de una visita guiada por los expertos de la zona y conozca la historia de esta majestuosa obra de la naturaleza.

La siguiente parada puede ser en las cavernas de Alicante ubicadas un poco más al nordeste de An­tioquia, a 3 horas del municipio de Maceo pasando por la Hacienda Santa Bárbara hacia el río Alicante. Allí los conocedores y amantes de la arqueología y la antropología pueden apreciar rastros de más de 10 mil años de antigüedad, reliquias, cerámicas y fósiles entre otros restos, pertenecientes a las co­munidades Tahamíes y Pantágoras.

Además, caminando por los sistemas montañosos de esta región colombiana, puede conocer algu­nas cadenas o conjuntos de cuevas y cavernas en las aristas del afluente que componen el misterioso y rocoso paisaje del cañón del río Alicante: las cuevas el Tigre y “Los Pájaros”; las cavernas de “El Indio”; La Mano Poderosa; “El Agua”; “Guardasol” y las grutas Los Liberales, Doña Agustina y Don Guillermo. Incluso, también se puede practicar el avistamiento de aves.

Juan Carlos Higuera, como profesional activo de esta práctica, aconseja que el aprendizaje espeleo­lógico se realice con guías y expertos en el tema, planeando recorridos cortos e incursiones poco complejas siguiendo las técnicas y normas interna­cionales de la espeleología, sin perder la curiosidad ni el respeto por la naturaleza de dichos espacios. En este sentido, las cuevas en la región de Curití en Santander, el Parque Nacional de los Guácharos, las cuevas El Indio y El Hoyo pueden ser una excelente opción para un primer acercamiento.

Hay que ser muy conscientes del manejo del espa­cio, el uso de la luz y su intensidad, se debe tener cuidado con los ruidos o sonidos que se hagan o lo que se toca, ya que pueden alterar el ambiente y/o afectar la seguridad del ecosistema y los mismos visitantes. Aunque falta educación ambiental es necesario informarse para la protección y el desa­rrollo responsable del ecoturismo en este tipo de ecosistemas naturales y tener en cuenta las dificul­tades o riesgos existentes.

El misterio, la exuberancia y la riqueza mineral que rodean las entrañas inhóspitas de estos paisajes colombianos que bordean las montañas de la región andina son, sin duda, un atractivo para el desarrollo científico y la explotación turística. No es un plan de un día, son un reto y un desafío a todos los miedos existentes que se encierran en la oscuridad y las profundidades de la tierra, que vale la pena experimentar alguna vez en la vida.

Para mayor información comuníquese con la Sociedad Colombiana de Espeleología

Celular: 313 408 78 06

Facebook: Sociedad- Colombiana-de- Espeleología SCE

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