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Ojo pues, que le están mintiendo

Escribe: Jorge Alejandro Rojas

Es creciente el número de escándalos que recorren la geografía del planeta en donde se hacen evidentes las mentiras y manipulaciones que circulan a través de la internet, destinadas a generar nuevas creen­cias, desinformar, construyen “verdades” y hacen daños enormes.

Es emblemática la vergonzosa estrategia de manipulación concebida y ejecutada desde las oficinas del poderoso Robert Mercer, director ejecutivo de Renaissance Technology a través de una de sus compa­ñías: Cambridge Analytica, quien aparte de la recolección fraudulen­ta de perfiles sicológicos de cientos de millones de votantes en el mundo, utiliza sofisticados algoritmos para la manipulación digital, además de recurrir a viejos métodos ya probados de difundir rumo­res, crear noticias falsas, y contratar incluso a exagentes de inteligen­cia y prostitutas para “sacar los trapos sucios” a los contrincantes.Negocios (2)

La aldea global puede ser manipulada y envilecida a gran escala, debido a la portentosa extensión y uso de las redes sociales y los recursos informáticos.

Pero no es solo el ejemplo de esa compañía que ya ha sido cerrada. Abundan los especialistas en la materia.

Miguel Morales, de la página española Computer Hoy, hizo un extenso análisis sobre las mentiras en internet en el año 2015, que mantiene hoy toda la vigencia.

Refiere que todo se inició a la manera de “juegos”, que buscaban experimentar hasta dónde podía llegar en las redes una u otra infor­mación y destaca trampas tales como la de ofrecer en las redes fotos de Scarlett Johansson desnuda y que, al seguir el enlace te lleven a ofertas totalmente distintas como una versión de la canción “Never gonna give you up” de Rick Astley o noticias virales mentirosas como el anuncio de la muerte de estrellas de la farándula.

La imaginación fue creciendo. Ahora la idea era coleccionar “likes”. Hay gente convencida “de que compartiendo una publicación del muro de un amigo y haciendo clic en ‘Me gusta’, están ayudando a que una niña ciega vuelva a ver, o a que los niños de una aldea somalí tengan un suministro de agua potable” – dice Miguel Morales-.

Se recurre a todo: videos tiernos, curiosidades, excentricidades, ama­rillismo. Y se utilizan enlaces falsos, perfiles falsos, cuentas falsas para distribuir la información falsa.

El análisis aporta ejemplos delirantes que aún seguimos viendo: “Fue así vestida a la boda de su hermana y nadie miró a la novia”, “Cazan una pitón de 20 metros, y no creerás lo que había en su estómago”, “Las fotos de la hija de Obama que el presidente no quiere que veas”. Y al entrar a leer esa información entonces el encuentro de centenares de banners publicitarios o trampas tales como “alertas que nos dicen que nuestro ordenador está desactualizado, o que necesitamos un deter­minado complemento para poder ver el video. Todo falso”.Negocios (3)

Destaca por ejemplo lo que denomina “una de las mentiras más pe­ligrosas de internet, y desde luego la que más vidas se ha cobrado. Esta historia comenzó en Estados Unidos, con Andrew Wakefield, un médico que decidió publicar un texto en que aseguraba que la vacu­na contra el sarampión, la rubeola y las paperas (la conocida como la triple vírica) causaba autismo en los niños”.

La mentira se volvió viral y aunque el texto ya ha sido retirado por frau­dulento, y el Consejo General Médico le prohibió volver a ejercer, “el daño ya estaba hecho. La gente tenía miedo a las vacunas, y el movi­miento antivacunación estaba en marcha”.

La conclusión es aterradora y la cifra es de 2015

El número de niños enfermos por no haberse vacunado: 149.957

El número de niños muertos por no haberse vacunado: 9.020

El número de niños con autismo causado por las vacunas: 0

Se trata de un escenario complejo y depri­mente porque se ha exacerbado la can­didez. La internet con sus textos cortos, afirmaciones categóricas y anulación del análisis ha desplazado toda fuente de cono­cimiento, de manera tal que la gente “consu­me” todo lo que aparece en ella, acepta todo lo que aparece en ella y difunde a través de sus propias redes todo lo que aparece en ella, sin hacerse la más mínima pregunta. Al asumirlo todo como cierto, la mentira se im­pone y la ciencia, el conocimiento, el rigor, quedan reducidos a la nada.

Es por ello que empiezan a surgir mecanis­mos de defensa, aplicaciones que permiten detectar mentiras, filtros, nuevos algorit­mos… tenemos que defendernos.Negocios (4)

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