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¿Qué tanto sabe del Orinoco?

Escribe: WWF – Colombia

¿Había escuchado que en el Orinoco hay delfines y jaguares? ¿Sabía que buena parte del agua que se consume en Bogotá viene del Orinoco? ¿Le habían contado que la mayoría de los peces ornamentales que salen de Colombia y que terminan en acuarios de Japón y Estados Unidos son capturados en sus afluentes?

¿Se había imaginado siquiera que la Orinoquía es una de las regiones más importantes para el desarrollo del país, pero también una de las más frágiles debido a las características de sus ecosistemas? Si sus respuestas son afirmativas, usted es de los pocos colombianos que tienen la fortuna de conocer esta región llena de matices y contrastes. Si no sabía ninguna, no se preocupe, tiene frente a usted un lugar increíble por descubrir.

Contrario a lo que se cree comúnmente, la Orinoquía es mucho más que llanuras extensas y desoladas que recorren los vaqueros al atardecer. Es cierto que los Llanos Orientales cubren buena parte de la región, pero la Orinoquía es tan diversa que allí se encuentran ecosistemas como páramos, humedales, selvas y llanuras inundables por donde se extiende una inmensa red de ríos y caños que forman la gran cuenca del río Orinoco. Se trata pues de una región heterogénea no sólo en sus paisajes sino también en las múltiples manifestaciones culturales y su enorme diversidad y riqueza de aguas, especies y pueblos indígenas.Orinoco (7)

La cuenca del río Orinoco es uno de los grandes tesoros de Suramérica: es uno de los sistemas fluviales más importantes del planeta pues ocupa 980.000 km2 entre Colombia y Venezuela y abarca parte del bioma amazónico y de los Andes del norte. Su riqueza hídrica convierte al Orinoco en uno de los “mares” de agua dulce más interesantes para descubrir. Además, su biodiversidad es excepcional, pues allí habitan miles de especies de plantas, aves, peces, mamíferos y reptiles entre otros muchos seres vivos. El Orinoco es el hogar de especies tan carismáticas como el delfín rosado, el jaguar y la danta.

UN RIGUROSO EXAMEN DE SALUD

Con el fin de conocer con más detalle el estado de los ríos de la región, hace más de un año que WWF (World Wildlife Fund), el Centro de Ciencias Ambientales de la Universidad de Maryland, la Fundación Omacha y el Instituto Alexander von Humboldt empezaron a recopilar información sobre las condiciones de salud de los ríos, a través del Reporte de Salud de la Cuenca del Orinoco. Hace algunas semanas presentaron los resultados de este examen y el diagnóstico no es tan alentador: la nota final es de 3,2 sobre 5. Es decir, la Orinoquía colombiana pasó la prueba raspando.Orinoco (6)

El equipo llegó a esta calificación después de analizar once indicadores que permitieron estudiar las principales “enfermedades” de los ríos Meta, Inírida, Bita, Guaviare, Arauca, Vichada, Tuparro y Tomo. Científicos, instituciones, corporaciones, organizaciones, alcaldías, agricultores y pescadores, entre otros, detectaron amenazas como la expansión no planificada de las actividades agropecuarias; la deforestación de más de 30.000 hectáreas anuales; la contaminación por los vertimientos urbanos; la presión por el aumento de la población; la construcción de vías y otras infraestructuras no planificadas; la contaminación del suelo y el agua por los agroquímicos y la intensificación de usos del suelo. En el caso de los ríos Meta y Arauca por ejemplo, los investigadores encontraron que la minería en ecosistemas sensibles es una de sus mayores amenazas.

Orinoco (5)

Gracias al reporte, quienes toman las decisiones del país ahora cuentan con una herramienta útil para conocer los impactos que ha generado en la región la rápida transformación de sus ecosistemas naturales por las actividades agroindustriales, pecuarias y extractivas, y entender los desafíos que tienen de ahora en adelante para conservar este importante sistema hídrico. El Orinoco presta innumerables servicios ecosistémicos y al mismo tiempo es un territorio rico en petróleo y tierras con un gran potencial productivo, importantes recursos pesqueros y acuíferos que alimentan ciudades como Bogotá y Villavicencio. Sin embargo, si no se implementan y gestionan las acciones adecuadas para su planificación, la gran riqueza del Orinoco corre enormes riesgos.

Y es que la Orinoquía es una de las grandes apuestas del Gobierno nacional para impulsar procesos de desarrollo y crecimiento del país, además de ser uno de los escenarios más importantes para el posconflicto. No es gratuito que en la última década el Orinoco se haya convertido en uno de los polos de desarrollo más importantes del país, con un crecimiento acelerado de diferentes actividades económicas.

Orinoco (4)De acuerdo con Mary Lou Higgins, Directora de WWF-Colombia, “el Orinoco representa el 30% del territorio colombiano, pero lo conocemos poco.

Ahora los ojos del país están puestos en esta región. Necesitamos información adecuada y accesible para tomar decisiones informadas. Este Reporte procura información transparente que genere diálogo y participación para definir un camino de desarrollo sostenible para la cuenca”.

LOS RETOS DE LA ALTILLANURA

El Orinoco, y en especial los Llanos Orientales, son dos territorios prioritarios para ampliar la frontera agropecuaria del país. Esta situación, que puede representar oportunidades para la región, abre también enormes desafíos para conservar los ecosistemas de sabana y evitar daños irreparables a los sistemas naturales de la zona. De acuerdo con el Reporte de Salud de la Cuenca del Orinoco, en la región de la altillanura se ha dado un acelerado proceso de cambio de uso de la tierra, como consecuencia de la expansión de las actividades agrícolas, con grandes plantaciones forestales y cultivos como palma de aceite, maíz y arroz.

Orinoco (3)La producción ganadera cubre la mayor área (5,5 millones de ha), seguida por los arrozales (190.000 ha), plantaciones de palma de aceite (87.000 ha) y plantaciones de árboles (30.000 ha). En este momento diferentes organizaciones como WWF trabajan por impulsar procesos más sostenibles acordes con las características de la región.

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