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Resiliencia, para poder sobrevivir

Escribe: Alejandro Rojas

Esta palabra extraña y desconocida hasta hace poco, tiene una raíz latina: “resilio” que quiere decir rebotar, volver de un salto. Realmente su significado encaja con este origen, pues se dice desde la psicología que resiliencia es la capacidad que tienen algunos seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas o grandes cambios.

Son personas resilientes aquellas que superan las crisis. El hombre que queda ciego luego de un accidente y es capaz de reasumir su vida con ímpetu, adaptándose a esa limitación y desarrollando nuevas habilidades; el que pierde una extremidad, la mujer que pierde a su familia en un accidente, el que pierde su trabajo, la que pierde un amor.

Muy rápidamente la expresión se insertó en el mundo económico y empresarial, porque esa condición de resiliencia es hoy una virtud absolutamente necesaria en los negocios contemporáneos.

Es explicable: Tiene que ver con el vértigo del cambio, la velocidad inusitada con la que se viven los cambios en el mundo de hoy. Y no es un problema solo de las tecnologías. Los cambios aluden a todos los frentes y todas las actividades.

Ya nada es como era ayer. El amor, las relaciones de pareja, la educación, la banca, la agricultura, el transporte, la guerra, los alimentos, todo, todo está cambiando.

Los expertos afirman que la humanidad ha cambiado más en los últimos 40 años que en los 5000 años de historia recorridos hasta el presente.

Así, es común ver grandes empresas o marcas que ejercieron enormes liderazgos y que desaparecieron en muy poco tiempo, o ya no tienen la incidencia que alguna vez tuvieron: Kodak, Terra, Singer, Marlboro, para no citar sino cuatro.

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Otra variable a considerar y no menos importante, es el tema de la competencia. La guerra de las marcas obliga a estar alerta, porque las innovaciones que impulsen los competidores pueden cambiar de un tajo las reglas del juego del mercado. Y no son competidores solo quienes están hoy en nuestra línea de negocio. Hay que estar atento a cómo se mueve el mundo.

El caso de Kodak es patético, porque su derrota no se cosió desde la competencia sino desde los usos que ofrecían como ventaja competitiva los teléfonos inteligentes.

¿Podría imaginarse el gigante de las fotografías que un cambio drástico desencadenado por las nuevas tecnologías haría que mientras en el mundo se toman más fotografías que nunca antes, su modelo de negocio no encajaría en ese cambio?

¿Pensó la dirigencia de Singer que las máquinas de coser no generarían el más mínimo interés en las mujeres del siglo XXI?

Así, se hace referencia a la resiliencia empresarial como la capacidad para adaptarse rápidamente a los cambios.

Es por ello que todos los días se suman nuevas palabras para enriquecer el significado de la resiliencia: elasticidad, resistencia, fuerza.

Nuestro país en particular ofrece entornos muy volátiles que exigen una enorme capacidad de adaptación: cambios en reglas del juego fiscal, fluctuación de precios de materias primas, tensiones sociales, cambios en los intereses de los consumidores, fluctuaciones en el valor de la moneda, en fin.Negocios (2)

De allí que se hayan establecido unas “virtudes” que las organizaciones empresariales deben desarrollar para construir cultura de la resiliencia:

1. Disposición al cambio.

La “zona de comodidad” es el enemigo número uno de la gestión empresarial. Creer que las cosas están bien así, que siempre hemos hecho las cosas de esta manera, es letal.

2. Presupuestos con base cero.

Una revolución conceptual que asume que los presupuestos deben revisarse con regularidad partiendo de cero. Esa parece ser una condición esencial de este mundo cambiante.

3. Diversifican.

Porque entienden que las unidades de negocio tienen una vida útil en el tiempo y su tendencia es a desaparecer. Hay que tener siempre nuevas fuentes de ingresos.

4. Flexibilidad administrativa de activos.

Porque se trata de no perder de vista el impacto de la tecnología y la globalización, tanto como el significado de la incertidumbre, que exige contar con estructuras flexibles.

5. Capacidad de experimentación.

Muy asociada con la disposición al cambio, pero convocando a “hacer cosas”.

6. Actúan rápido.

La esperanza de que las “cosas mejoren”, esperar a ver qué pasa, ha sido siempre una política que genera estragos.

Los ejemplos abundan:

a. El empresario mejicano que instaló una red de televisión por cable desde antenas de recepción regadas en el Distrito Federal, cuyo negocio desapareció cuando las exigencias del TLC con Estados Unidos abolieron esas antenas. Migró, con su misma infraestructura a ser una empresa de cámaras de seguridad en residenciasLa naviera que transformó sus barcos en hoteles.

b. El Circo del Sol que transformó el concepto de la actividad circense.

c. Nokia, que de ser el líder indiscutible en telefonía móvil probó el polvo de la derrota y estuvo virtualmente desaparecida como empresa y como marca, para resurgir de sus cenizas y ser hoy, con su Nokia Lumia, en líder de los móviles de gama baja.

Ya lo decían los abuelos. El secreto es la actitud.

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