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Lina Hinestroza: hay que recibir la adversidad con los brazos abiertos

Escribe: Alberto Morales

Está ahí una mujer hermosa que transpira energía y vitalidad. Es una ejecutiva con agenda llena, una mamá presente y amorosa, una compañera dedicada, una deportista intensa que participa en maratones cercanas y lejanas. Es también una impulsora, activista y símbolo del Movimiento Modo Rosa, una estrategia de responsabilidad social impulsada por ella y su socia en Tripartita Comunicaciones, y que, a no dudarlo, tiene ya resonancia nacional. ¿El objetivo? contribuir a la detección temprana del cáncer de mama.

Lina sufrió la enfermedad y es, para decirlo en términos precisos, una testigo de excepción. La primera pregunta, aunque obvia, no es menos necesaria.

¿Cómo enfrentar este tipo de diagnóstico?

Y entonces más que responder, parece reflexionar. Habla de la palabra “aceptar”, de “abrazar” todos los aprendizajes que nos trae. Explica que es ciertamente una enfermedad, pero que el tratamiento viene lleno de lecciones de desapego, de lecciones de fuerza. Y precisa: “cuando digo fuerza, es sacar esa fuerza que nunca pensaste que tenías, pero que, en el fondo de nosotras, se encontraba”. Y entonces, desde su experiencia, habla con sabiduría: “En la medida en que lo podamos aceptar con amor, será un proceso mucho más fácil para cada una de nosotras y también para las personas con las que convivimos”. Y va más allá: “aceptarlo con amor genera mejores resultados físicos en el tratamiento”.

Le decimos que queremos saber cómo fue su proceso, cuáles los aprendizajes.

Narra: “Para mí, este capítulo de mi vida ha sido el capítulo que más me ha formado y enriquecido. Estuve desde agosto de 2013 a noviembre de 2014 en tratamientos con quimioterapias. De estas me hicieron 16, con muchas cirugías –tuve 5-, y cada uno de los procesos venía cargado de enseñanzas y aprendizajes distintos; gracias a él (al cáncer) soy una persona distinta, soy una persona que disfruta más el presente. Me di cuenta de lo que verdaderamente es importante. Recibí en vida todo el amor que la gente solo recibe cuando muere. Me di cuenta con quiénes puedo contar, no solo en el presente sino a futuro. Solo tengo palabras de GRATITUD para este proceso, que muchos llaman enfermedad pero yo lo llamo transformación”.

Le preguntamos por casos de inspiración y fortaleza que se desprenden de su activismo, en particular, y del proyecto Modo Rosa, en general.

Habla con emoción de ejemplos como el de Verónica Agudelo, que fue diagnosticada con cáncer de mama a los 26 años y, a su corta edad, decidió recibir tratamiento oncológico, aun sintiendo temor de no poder seguir preservando su fertilidad, ya que las consecuencias o riesgos de someterse a un tratamiento de quimioterapia es que esta puede afectarse. Continuó con el proceso, y sus óvulos no sufrieron consecuencias. Hoy sigue con la esperanza de cumplir uno de sus sueños más grandes: ser mamá.

Y refiere con orgullo el caso de María Clara Sánchez, quien adoptó la práctica de hacerse el autoexamen, motivada por la resonancia que las redes sociales y Modo Rosa le daban a este método. Detectó tempranamente una masa, y hoy es una de sus promotoras activas, porque ciertamente salva vidas. No obstante, insiste, es vital que cada mujer se haga con regularidad ecografías y mamografías.

Le pedimos que entregue un mensaje para los y las lectoras de esta entrevista.

Nos sorprende, entonces, con esta afirmación poderosa: “Que reciban cualquier adversidad que tengan con los brazos abiertos, es decir, con amor y aceptación. Que empiecen a verle el lado bueno a las cosas y a las situaciones”.

Explica, a propósito de la referencia a ver el vaso medio lleno o medio vacío, que “si miramos esta enfermedad como el vaso medio lleno hacemos que la caída del cabello, por ejemplo, sea una lección de desapego; que los momentos de dolor sean para empezar a valorar los momentos en que uno no siente nada. Que, definitivamente, hay que agradecer por respirar, por caminar, por correr. Uno cree que son acciones superficiales porque siempre se hacen; pero pienso que, como en el momento de la enfermedad me costaba levantarme, caminar, hoy siempre agradezco poder hacerlo. Vivir siempre en gratitud con la vida, porque lo que me pasa no es porque yo me lo merezca, sino porque la vida me lo regaló”.

Decididamente una mujer hermosa y sabia…

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