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Re-visitando la botica de la abuela

Escribe: Laura Catalina Bonilla Pérez

Desde antes de los tiempos de las niguas y los arrieros, las abuelas han sido las enfermeras predilectas de las casas colombianas. Con la mezcla perfecta entre la dulzura maternal, la alcahuetería casi por norma y un dejede “yerbateras” en el buen sentido de la palabra, muchas abuelas han tenido el remedio perfecto para aliviar o mitigar variadas dolencias y enfermedades.

Colombiano que se respete, alguna vez ha recurrido a ramas, plantitas, jugos u otros productos de origen natural para aliviarse de alguna afección en su salud. Los remedios caseros son parte de la tradición oral. Las abuelas se contaban y traspasaban de generación en generación estos remedios e incluso, algunas tienen libritos con nombres de plantas que van desde la A hasta la Z, en los que se encuentran preparaciones, usos, propiedades e incluso dibujos de cada una de ellas, como si de la expedición botánica se tratase.

Ante preguntas tales como si son 100% verídicos, comprobables o eficaces, no podría decir si lo son o no con absoluta certeza. Lo que sí sé, es que por alguna razón se han transmitido hasta el día de hoy y en algo habrán ayudado a sobrellevar los trastornos y maluqueras de la vida cotidiana de muchísimas personas en la historia de nuestro país, lleno de selva y atravesado por colonizadores, expedicionarios, embaucadores y pocos doctores… Confío entonces en la sabiduría que nos viene desde los indígenas y de la que llegó con los españoles, y que las abuelas nos cuentan mientras rezan el rosario. A continuación podrán encontrar algunos ejemplos de esa sabiduría milenaria, dictados claro está, por mi abuela.

Re-visitando la botica de la abuela

1. EL ZUMO DE NARANJA CON PENCA SÁBILA Y MIEL
Se hace zumo puro de naranja fresca, exprimiéndose una buena cantidad de estas. Para un vaso, es necesario de dos a tres naranjas, dependiendo del caso… a veces con una basta. Luego, se parte la penca sábila y se le retira la cáscara para usar solo el cristal. Para el mismo vaso solo es necesario un pedazo de penca, de tres a cuatro centímetros, no más porque queda muy viscoso. Se pone todo en la licuadora (los cristales de penca, el jugo y la miel), se licua, se sirve y se toma de inmediato. Según mi abuela, es importante que no queden partes de la cáscara de la penca sábila porque estas ponen muy amargo el jugo. Además, no se debe tomar muy seguido, porque como ella dice con su sabiduría: “todo en exceso es malo mija, hasta los remedios” Según ella, el jugo de penca sábila, naranja y miel sirve para los problemas respiratorios como la gripa y la bronquitis.

En lo personal este remedio ha sido paliativo de innumerables resfriados y la verdad es que sienta muy bien.

2. LA SINGAMOCHILA O AZULINA (Azulina es su nombre popular)
Usada para problemas inflamatorios, renales o prostáticos, que mezclada con otras plantas como la cola de caballo, la cebada perlada y el níspero se usa para destruir los cálculos. Se toma en “agüitas” o infusiones en ayunas, claro está, por tiempos no muy prolongados.

Para usarse, se ponen a hervir 5 gramos de la azulina, de la cola de caballo, la cebada perlada y el níspero por un litro de agua y se puede tomar unas tres veces durante el día por un mes.

3. EL AGUA DE CÁSCARA DE MANZANA CON ALBAHACA
para conciliar el sueño. Se pela bien la manzana, se lavan las cáscaras y se ponen a hervir con unas cuantas hojas de albahaca, se endulza un poco y se toma caliente.

4. LA ACEDERA
Es una planta de alto contenido en vitamina C, puede usarse en ensaladas (en pequeñas cantidades, porque es muy ácida) y sirve entre otras cosas para despertar el apetito. Puede usarse también externamente triturado como un emoliente para tratar el acné.

5. LA VERDOLAGA En infusiones sirve para casos de lombrices. Además puede consumirse en ensaladas, cocinada y en guisos. Es una planta rica en omega 3 y tiene
muchísimos usos.

6. BÁLSAMOS DE PIMIENTA Y CLAVOS DE CANELA
Ayuda a aliviar los dolores y lumbagos. Para prepararlos se ponen los clavos de canela y la pimienta en grano en un frasco de alcohol. se usa cuando el alcohol cambie de color (toma un tono café oscuro). Esta receta se puede mezclar nuevamente con más cantidad de alcohol cuando se esté agotando.

7. PLANTAS MASERADAS
Para tratar las llagas, pueden usarse varias hojas de plantas pasadas por agua caliente para que ablanden, este es el caso de las hojas de lengua de vaca, las hojas de papayo y las hojas de cola de caballo. También pueden usarse infusiones de otras plantas para lavar las heridas, como el agua de la cola de caballo, la malva, el romero de castilla o el jugo de la acedera (planta de la que hablamos anteriormente) Como estos, hay muchas otras plantas, frutas y remedios, que como dice mi abuela: “cada planta y cada fruta, tienen bien guardado su secreto”.

Los siete que enumero aquí son tan solo una pequeña muestra. Si necesitan para algo más, no duden en consultar la preciada sabiduría de sus abuelas, donde hay de todo como en botica.

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