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La vivienda del futuro

Escribe: Dannisol Arrieta Bonilla

Como en un sueño hecho realidad, o una película de ficción, se han creado las casas inteligentes también conocidas como viviendas automatizadas u hogares digitales. Pero ¿qué significa vivir en una casa inteligente? ¿Será que no hay que arreglarla, trapearla, cocinar o sacudirla? ¿Quizá vendrá con algo así como una “robotina” incluida? ¿O tal vez serán de aquellas en donde todo se hace solito? Sin duda, eso sería genial, aunque por ahora no es del todo posible, quién sabe si después.

El concepto de casa inteligente es multidisciplinario, integra la arquitectura, el diseño, la ingeniería y la tecnología en un solo espacio, allí la comodidad y la facilidad son los objetivos más importantes a desarrollar.

Es así como nació la domótica, palabra técnica con la que se nombran los sistemas que automatizan las diferentes instalaciones de una vivienda, o como lo expresa Diego Tejada ingeniero y CEO de Devint, una empresa dedicada al desarrollo de hardware y software a la medida, “la domótica es una tecnología revolucionaria enfocada a tecnificar el hogar para hacer más agradable la estadía en él”. Con ella se ha apostado a la innovación y la sostenibilidad, impulsando el desarrollo de la inteligencia artificial.

En sí, el término engloba muchas respuestas en torno a las posibilidades que a través de una gran variedad de técnicas y tecnologías de la electrónica, la electricidad, informática, las telecomunicaciones y la robótica pueden ser empleadas simultáneamente en viviendas o edificios.

Entre las aplicaciones de la domótica que más demanda tienen en el mercado se encuentran el ahorro energético, el confort o la comodidad, la protección o seguridad y las comunicaciones.

EL LÍMITE ESTÁ EN LO IMPENSABLE

Más allá del clip, el comando de voz, un sensor, un aplauso o un control remoto que abra y cierre puertas y ventanas, encienda y apague las luces, o climatice automáticamente la vivienda, se encuentran otros aspectos que favorecen la vida diaria: la seguridad y la tranquilidad.

Uno de los beneficios más destacados de este tipo de espacios tecnificados es la seguridad, porque gracias a los avances tecnológicos, el desarrollo de internet y la conectividad, estas viviendas pueden ser monitoreadas y vigiladas desde cualquier dispositivo móvil o remoto sin importar las distancias.

Hasta se puede programar desde el celular un simulador de presencia para prender y apagar las luces a determinada hora, colocar música y así parecer que se está en casa, emplear sensores para detectar posibles fugas de gas o conatos de incendio o humo, de modo que se genere una notificación directamente al celular o dispositivo registrado. Incluso, explicó el ingeniero Diego Tejada, se pueden programar acciones como llamar a los bomberos en caso de no responder a la notificación del móvil.

Además, teniendo en cuenta que hoy la domótica gira en torno al internet, en las casas se pueden realizar actividades como por ejemplo:

Si eres soltero y tienes una planta, colocar un sensor con una batería o pila que se conecte a una red inalámbrica, de modo que este postee o notifique mediante la aplicación instalada en el celular que la planta necesita agua o sol.

Lo mismo puede ocurrir con los pañales y las mamás primerizas, se les adapta un sensor que simplemente les avise cuando este está húmedo, afirmó el ingeniero.

Indudablemente, este tipo de sistemas representa una excelente posibilidad para toda clase de personas y más para las que tienen problemas de memoria y olvidan, entre otras cosas, apagar los electrodomésticos, están en edad avanzada o simplemente tienen alguna discapacidad, dificultad para moverse o desplazarse.

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LA DOMÓTICA EN COLOMBIA

El término “domótica” comenzó a emplearse en 1984 gracias a la empresa American Association of House Builders, pioneros en la idea de casas electrónicas, pero fue solo a mediados del 2003 cuando esta se dio a conocer y tuvo un crecimiento significativo con la implementación de pequeñas aplicaciones en las nuevas edificaciones. En Colombia dicha tecnología es relativamente nueva.

Diego Tejada, ingeniero electrónico de la Universidad de Antioquia, nos cuenta que el tema es desconocido para gran parte de la sociedad, los pocos que tienen una idea al respecto piensan que es muy costoso, pero esto es debido a que antes las primeras aplicaciones eran importadas, se adquirían equipos de las marcas reconocidas, lo que sumado al cambio de moneda elevaba el valor final de la tecnología y por ende solo era asequible para familias de un nivel económico alto. En consecuencia, al pasar de los años la domótica llegó a considerarse un “producto / artículo” de lujo.

Sin embargo, con el auge de la construcción en Colombia, se ha iniciado una campaña para desmitificar la percepción de lujo que hay sobre esta tecnología, comenzando con el desarrollo de equipo domóticos de alta calidad que técnicamente no tienen nada que envidiarles a los productos de las grandes multinacionales, manufactura 100% colombiana que permite abrir el nicho de mercado hacia los estratos medios, a un costo menor, aseguró Tejada.

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Cabe resaltar que las viviendas automatizadas son amigables con el medio ambiente en la medida en que su sistema permite ahorrar energía, ya sea a través de la regulación y control de sus diferentes aplicaciones y funciones, o el uso de tecnologías limpias.

Por ejemplo, la tecnología de la energía solar, que consiste en la instalación de celdas solares en el techo de la casa o edificio con el fin de capturar la energía, para hacer de la vivienda un espacio auto sostenible en el que se reduce el gasto de servicios públicos y por ende se ahorra energía.

La tecnología verde, la cual se da con la instalación de bombillas led, una iluminación que minimiza el uso de energía, no genera radiaciones de longitud de onda y es más económica ya que solo consume 5 vatios comparados con la iluminación convencional con la que se consumen 100 vatios, explicó el ingeniero Tejada.

De igual forma, los hogares inteligentes resultan una buena opción para los protectores de la naturaleza o las personas que trabajan en casa, es decir, ejercen el teletrabajo, pues adaptan el espacio a sus necesidades y con las mínimas distracciones para organizar los quehaceres del hogar y las tareas laborales con toda comodidad.

Por lo tanto, no se necesita ser rico para incursionar en la onda de la domótica, solo hay que pensar que se quiere, sopesar aspectos como la inversión, los costos y la disminución de la energía frente a la necesidad de bienestar y confort, más aún, ad portas de la era digital, los hogares automatizados resultan ser una de las alternativas más propicias para el futuro de las infraestructuras sostenibles.

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