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PARA UN BUEN OJO, UNA BUENA CÁMARA

Consejos para principiantes

Escribe: @losinnad

La fotografía representa una forma de acercarse al mundo, la posibilidad de inmortalizar momentos, lugares, personas, cosas y hasta uno que otro sentimiento o emoción; no se necesita realmente ser un profesional para tomar una foto, solo se requiere tiempo para aprender, aptitud, disposición, deseos y constancia. Esta, como pasatiempo, es tan agradable, divertida y apasionante como cualquier otro hobby o profesión.

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Si bien la fotografía profesional es muy seria, respetable y remunerada, la de los aficionados no se queda atrás, excepto por el pago, pues esta ya es una cuestión más de satisfacción y realización personal que económica. Sin embargo, también se requieren conocimientos para aprender de forma sencilla o empírica los conceptos básicos y prácticos alrededor de la fotografía, técnicas y equipos, desde los más simples a los muy especializados.

Es indiscutible cuánto evolucionó la fotografía, de la cámara oscura y las imágenes en blanco y negro, se pasó a las cámaras digitales y las fotografías a color, incluso hasta existen celulares que toman fotos espléndidamente. Sin duda, el desarrollo de la tecnología dinamizó la forma de retratar el mundo, sus paisajes, las personas y situaciones, comenzando por los “selfies” que están de moda.

La fotografía tiene sus especialidades, existe el fotoperiodismo, el reportaje gráfico, la fotografía publicitaria o comercial, la científica, el retrato, e incluso la natural, que hace referencia a los elementos de la naturaleza, paisajes, flora, fauna terrestre y subacuática, entre otras. Cada uno de estos tipos de fotografías cuenta con una técnica y teorías para el color, el manejo de la luz, la composición y equipos específicos.

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Asimismo, la fotografía natural es la más amplia para los aficionados y la más practicada por los principiantes, por lo general es al aire libre y requiere tanto de espíritu aventurero como de muchísima paciencia.

Los fotógrafos profesionales como los aficionados expertos, coinciden en que para los principiantes lo ideal es iniciar la mágica aventura de la captura de imágenes sobre la naturaleza con una cámara Reflex de objetivo estándar y un sensor de 35mm, ya que esta es muy versátil para trabajar cuando la luz es escasa, además la calidad del zoom es satisfactoria. Canon, Nikon y Sony son algunas de las marcas asequibles que manejan dicha referencia, con accesorios y aditamentos para la misma.

Aunque el equipo fotográfico es fundamental, es muy importante tener en cuenta otros aspectos que complementan esta actividad, de nada sirve tener ‘la súper cámara’, si no se aprenden los conceptos y las técnicas básicas para fotografiar la naturaleza, entre ellos: las propiedades de la luz, diferenciar cuando es difusa, suave y dura, las cualidades de esta sobre los objetos, la exposición y la composición.

Camila Gutiérrez es una psicoanalista, observadora de aves desde hace 13 años, ella al igual que a muchos ambientalistas le gusta convivir, descubrir la naturaleza y fotografiarla, sobre todo si tiene alas. Ella nos cuenta que desde que practica este pasatiempo, ha tenido claro que lo más importante es la observación, estudiar el entorno, respetarlo y evaluarlo, por ello, antes que una fotógrafa aficionada, es observadora; su principal equipo de apoyo son los binoculares, pues ellos le permiten avistar de cerca y de lejos la actividad de su “objetivo fotográfico”, como también el espacio en el que este se encuentra y en el que ella desea sumergirse.

Ella sugiere a la hora de adquirir equipos, tener en cuenta el tamaño y peso para poder manejarlos, usarlos bien, conservarlos adecuadamente, y no sufrir percances durante los recorridos o paseos, conseguir también binoculares preferiblemente a prueba de agua porque las inclemencias del clima y el terreno suelen ser impredecibles.

Los binoculares pueden ser de 7 x 35, 8 x 40 o 10 x 50 milímetros, los primeros números (7, 8 y 10) corresponden al acercamiento de los binóculos, mientras que los segundos (35, 40 y 50) se refieren a la medida del diámetro del lente principal, que es el que permite la entrada de luz; a mayor diámetro, más luz. En otras palabras, Camila nos explica que al observar por ejemplo con unos binoculares de 7 x 35mm, la imagen se amplía 7 veces respecto a su tamaño real y que tendremos una entrada de luz que mide 35 mm de diámetro.

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Un autodidacta de la fotografía y con 30 años de experiencia es Luis Isaza, odontólogo de profesión, que enseña fotografía, se declara un artista, un apasionado del detalle, la belleza y la armonía que guardan una imagen o composición fotográfica; su principal interés ha sido la fotografía de naturaleza y se ha enfocado en la macrofotografía.

Para principiantes y como buen profesor, recomienda también aprender siempre en una cámara reflex en la modalidad manual, porque se tiene control total de todos los parámetros de la fotografía y con un lente que les permita hacer tomas de varios tipos, como los de distancia focal variable de 18 a 135 mm, que proporcionan una amplitud fotográfica mayor y menor de 50 mm; además de un trípode para evitar fotos borrosas o movidas, particularmente al realizar macrofotografía.

Él nos cuenta la importancia del manejo de los lentes, por ejemplo: el de 50 mm tiene una visión muy parecida al ojo humano; luego están los teleobjetivos, lentes que nos posibilitan fotografiar objetos a larga distancia y se emplean para la fotografía de aves o deportes, con una distancia focal entre los 50 y los 300 mm o 600 mm; mientras los gran angulares tienen un ángulo de visión más amplio que el lente normal de 50 mm, y sirven para tomar fotos cuando la composición se sale o no cabe dentro del encuadre, son muy usados en la fotografía de interiores, arquitectura, grupos de personas y paisajes.

Otro lente es el especializado para macrofotografía, que se utiliza para la fotografía de naturaleza y también para la de productos comerciales, con el fin de mostrar al detalle lo que a simple vista el ojo no percibe, como la vellosidad de los insectos o el color de sus ojos. En la actualidad, adquirir lentes para hacer macrofotografía es muy costoso, pero existen otras formas mucho más económicas y recursivas de tomar este tipo de fotos, comenta Luis. Una opción puede ser a través de close up o filtros que se adosan al lente, de manera que permite un mayor acercamiento y por ende un mayor tamaño de la imagen; o también se pueden usar tubos de extensión que se anexan al lente, de modo que se acorta la distancia entre el lente y el objeto a fotografiar.

Incluso, se pueden emplear lentes antiguos o análogos de 50 mm o 135 mm e invertirlos, colocándolos con un adaptador en la cámara. Aunque la calidad es óptima no es la mejor, pues la imagen queda con cierta distorsión cromática propia del lente pero finalmente algo imperceptible para la visión general.

Si bien la fotografía puede ser un pasatiempo caro para el bolsillo, no es imposible de aprender y cada día está más cerca de nuestras rutinas, mediante los smartphones; por ello, uno de los consejos de Luis es comprender cómo funciona la cámara fotográfica, para que en otros dispositivos, con práctica lo hagamos bien. La experiencia y la dedicación de este odontólogo es una prueba fehaciente de que las cosas cuando se hacen con curiosidad y pasión dejan huella.

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