Amazonía, riqueza natural entre la selva

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Escribe: Marcela Beltrán

La exuberancia del paisaje contrasta con las miles de historias que se tejen al interior de la manigua. Allí, en medio de imponentes árboles, una fauna inexplorada habita un territorio sagrado para cientos de comunidades indígenas que llevan a cuestas la cultura y las tradiciones de una región que por años pasó inadvertida, pero que hoy constituye uno de los principales puntos de referencia para el turismo responsable.

Actualmente, cientos de turistas deciden emprender un viaje hacia el sur de Colombia para encontrarse cara a cara con ríos zigzagueantes, árboles de abundante vegetación y especies nativas multicolores que llenan de magia la Amazonía. “Vengo de Argentina y he leído mucho sobre Leticia, Puerto Nariño y los delfines rosados, espero poder encontrarme uno durante este viaje”, dice entre risas una joven porteña que lleva sobre su espalda una pesada maleta de la que le cuelgan un par de tenis trajinados por el viaje.

Con una extensión cercana a los 483.000 kilómetros cuadrados, lo que equivale aproximadamente al 40% del territorio nacional, y en la que habitan cerca de 26 etnias, la región amazónica en Colombia comprende 6 departamentos completos (Putumayo, Caquetá, Guaviare, Guainía, Vaupés, Amazonas) y dos de forma parcial (Meta y Vichada), los cuales, además de hacer parte del pulmón verde más imponente del planeta, son un espacio ideal para que los viajeros se conecten con la energía de la naturaleza e interactúen con sus habitantes, quienes solo piden respeto por sus tierras.

Los ríos caudalosos delimitan de forma natural las zonas al interior de la Amazonía, e incluso la Cordillera central enmarca la belleza del paisaje a partir de su paso por Colombia. La inmensidad de la selva lo dice todo. Basta con divisar el horizonte desde Cerro Flecha en Mitú o navegar el río Amazonas para darse cuenta de que esta región guarda, en medio de la manigua, secretos naturales que deslumbran a quienes se arriesgan a recorrerla.

A pesar de ser una de las regiones más grandes del país y de tener una diversidad étnica importante, los centros urbanos mantienen elementos culinarios que comparten en toda la zona. Una de estas preparaciones es el casabe, una receta hecha a base de yuca, que después de ser rallada y mojada por un tiempo se exprime hasta conseguir una fina harina con la que se hacen enormes arepas. Por otro lado, la fariña, también hecha a base de yuca, se consume con muchísima frecuencia en diferentes puntos de la Amazonía. Gracias a las bondades de los ríos que circundan la Amazonía, los peces se convierten en los principales insumos para la gastronomía local. El más común es el pescado muquiado, el cual debe ir envuelto en hojas de plátano para, posteriormente, ser cocinado sobre buena leña.

Amazonas, santuario natural de Colombia

A lo lejos, un delfín rosado surca el río Amazonas. Lo hace con tal lentitud que el guía mira con detenimiento. “Va con su cría. Miren, junto a él va uno más pequeño”. Así, sin más, la naturaleza se encarga de anunciar que viajar a este departamento es vivir una experiencia con cientos de anécdotas para narrar.

La imponencia de la Amazonía se ve desde su aterrizaje. Un amplio tapete verde se expande por llanuras que son bañadas por caudalosos ríos, que no solo marcan los límites fronterizos, sino que le dan vida a un territorio que por años pasó inadvertido. En lo vasto de su territorio habitan comunidades indígenas como los ticuna, huitoto y bora, quienes en su mayoría se dedican a la agricultura y la pesca.

Los turistas que deciden conocer este paraíso terrenal quedan fascinados con la diversidad en la zona, pues la hibridación cultural es palpable al caminar por las calles de su capital, que comparte frontera con Perú y Brasil. “Es maravilloso ver cómo la gente aquí habla portugués y español al mismo tiempo, todo para brindar una atención de primera a los turistas”, cuenta un visitante proveniente de Bogotá, mientras toma un refrescante jugo de copoazú, uno de los frutos amazónicos más populares en la región. Los viajeros que deseen vivir una experiencia en medio de la manigua pueden averiguar por parques ecológicos que ofrecen esta posibilidad, en los que las habitaciones se ubican en la copa de árboles a más de 12 metros de altura. Una cama, un mosquitero, una lámpara solar, algunos snacks y un improvisado baño y ducha, hacen que desde la cima el sonido de la selva se convierta en una aventura simplemente maravillosa.

Quienes visitan el departamento del Amazonas pueden hacer un recorrido a través del río hasta el municipio de Puerto Nariño, un paraíso en el que los viajeros tienen la posibilidad de desconectarse por completo del agite de las grandes ciudades.

Desde este punto parten las embarcaciones, que después de un recorrido en río abierto se adentran por pequeños canales hasta encontrarse con el lago Tarapoto, un santuario natural en el que el paisaje y el sonido de las aves sorprenden por su imponencia. Para su comunidad, la idea de turismo está basada en el respeto por los animales y el entorno, que el viajero sea un testigo ocular de la belleza del territorio sin vulnerar la seguridad y el hábitat de las especies.

Ese sincretismo cultural en amazonas se percibe incluso en la gastronomía local, pues muchas preparaciones incluyen ingredientes y procesos culinarios de Brasil y Perú. De igual modo, las dinámicas propias de la ciudad mantienen un comercio constante a través de su paso fronterizo con Tabatinga (Brasil) y con Perú, al otro lado del río Amazonas, cuya ciudad próxima es Santa Rosa.

AMAZONAS

N° Municipios: 11

Extensión: 109.665 Km2

Población departamento: 78.830

Capital: Leticia

Población capital: 42.280

Gentilicio: leticiano

Qué visitar: sin duda, presenciar cientos de loros que llegan al parque Santander entre las 5 y 5:15 de la tarde para pasar la noche en los árboles circundantes a la plaza. Es un espectáculo que los turistas  disfrutan al caer la tarde.

Putumayo, territorio para alimentar el alma

“Qué sería de mis viajes al Putumayo sin el sacha inchi –o almendra amazónica-, amo esta tierra, la amo profundamente”, cuenta emocionada una mujer antes de despegar hacia el aeropuerto de Villagarzón, municipio colindante a Mocoa, su capital.

Y es que Mocoa ha tenido tiempos difíciles, uno de los más recientes fue la avalancha ocurrida en abril de 2017, un episodio oscuro en la historia reciente del municipio, y por el cual ha tenido que enseñar su fortaleza y demostrar que la región es sinónimo de cultura, diversidad y naturaleza.

Además de sus senderos ecológicos y de sus cascadas Ojo de Dios y Fin del Mundo, el Putumayo cuenta con una biodiversidad maravillosa, un elemento que atrae la mirada de los amantes de la vida natural; y qué mejor manera de cautivar que mostrándole a los foráneos toda su flora y fauna, pero lo más importante: cómo han luchado para protegerla. El Centro Experimental Amazónico (CEA), trabaja para evitar la extinción de las especies nativas que se encuentran en riesgo. Esta entidad se encuentra en la vereda San Carlos, a 8 kilómetros de Mocoa. Allí se ha dispuesto un espacio denominado CREA (Centro de Recepción y Recuperación de Animales Silvestres), un área de 4 hectáreas donde un equipo especializado cuida y trata animales salvajes que han sido víctimas del comercio ilegal o maltrato. Una vez los animales llegan a este resguardo u hogar de paso, los expertos analizan sus dietas y comportamientos para iniciar un proceso de recuperación que los lleve de nuevo a la libertad; sin embargo, algunos por su alto nivel de amansamiento deben pasar el resto de sus días internos en el resguardo. Con esta dedicada labor el CEA busca proteger diversas especies como guacamayas, monos, cerdos salvajes, dantas y muchas otras especies que lo requieren.

Además de una magia natural única, el departamento de Putumayo cuenta también con un importante trabajo artesano, en el que las comunidades ubicadas en Mocoa, Villagarzón y Puerto Guzmán, elaboran coloridas artesanías hechas a base de bambú, guadua y macana negra, que mezclan con tejidos de fibras naturales. Lámparas, centros de mesa y máscaras son algunos de los elementos decorativos ofrecidos a los viajeros.

PUTUMAYO

N° Municipios: 13

Extensión: 24.885 km2

Población departamento: 358.896

Capital: Mocoa

Población: 35.755

Gentilicio: mocoense

Qué visitar: la cascada Hornoyaco, una caída de agua de 55 metros de altura, que deslumbra a los viajeros en medio de la manigua que la rodea. Se ubica en la vereda el Zarzal, en el municipio de Mocoa. Este lugar es perfecto para que los amantes de la naturaleza y los deportes extremos vivan una experiencia maravillosa.

Caquetá, paisajes de ensueño

“Cuando caminas por los corredores ecológicos y por la selva, el agua brota de la tierra, es maravilloso”, cuenta un turista que decidió adentrarse a este territorio para descubrir las joyas naturales que tiene para ofrecer.

Este departamento se ubica en pleno corazón de la Amazonía. Sus tierras, por décadas, sufrieron los embates del conflicto; pero hoy Caquetá busca demostrar de qué está hecho y cómo su tesoro más preciado: la naturaleza, puede ser una alternativa para llamar la atención del sector turístico. El Caquetá tiene como punto interesante sus quebradas, cascadas y piscinas naturales, que calman el calor de los caminantes durante los recorridos inmersos en la manigua. Por la fragilidad de algunas especies y por la importancia que tienen las fuentes de agua, el departamento le está apostando a un turismo sostenible, en donde los viajeros tengan conciencia de lo que significa caminar este territorio, así como del impacto negativo que tendría un turismo desbordado e irresponsable.

Uno de esos lugares mágicos que brinda el Caquetá es la reserva natural y ecoturística Las Dalias, un destino obligado para quienes desean llenar los pulmones con aire puro y mojar los pies en quebradas de aguas cristalinas, cuyo recorrido ha tallado con suavidad un cañón por el cual los caminantes se encuentran con dos cuevas que dan cuenta del misticismo de este paisaje.

Otro plan recomendado para los viajeros es visitar el ferry Marco Polo, una embarcación que recorre las aguas del río Orteguaza y que brinda a los turistas un panorama de ensueño.

En cada viaje los foráneos podrán disfrutar de música, danza e historias sobre el río narradas por el mismo Polo, quien además aprovecha este medio para hablar sobre el cuidado de las aguas y del entorno en la región.

CAQUETÁ

N° Municipios: 16

Extensión: 88.975 km2

Población departamento: 483.834

Capital: Florencia

Población: 178.450 (según proyecciones del DANE para el 2017)

Gentilicio: florenciano

Qué visitar: vale la pena visitar el municipio de Morelia, ubicado a 15 minutos de la capital, y en el que el parque central le rinde un homenaje al pirarucú, uno de los peces más grandes de la región.

Guaviare, hecha para caminantes

“Cuando te paras frente a los pictogramas en Cerro Azul, nos damos cuenta de lo importante que es preservar la Amazonía. En ella está la respuesta de lo que somos”, comenta una mujer a su salida de este mágico lugar, en el que los muros dan cuenta del trajinar de las comunidades indígenas en el territorio.

Hoy, San José del Guaviare abre sus llanuras para que los viajeros se atrevan a conocer lugares que otrora fueron escenarios del conflicto, pero que hoy ofrecen una variada oferta turística y cultural para disfrutar de la energía que esta tierra tiene para ofrecer. Muy cerca del casco urbano de San José se encuentra la Serranía de La Lindosa, un complejo de afloramientos rocosos que dan la sensación de que se atraviesa por ciudades milenarias hechas piedra. En este punto, como si se tratara de una secuencia propia de una película de ciencia ficción, se encuentra la Puerta de Orión, una inmensa piedra que el sol, la lluvia y el viento pulieron de tal manera que hoy se ha convertido en un punto de visita importante para los turistas.

La historia que guarda el Guaviare entre su bosque húmedo tropical se convierte en la esencia misma de este territorio, que sus pobladores desean proteger a toda costa. Es persiguiendo esa magia natural y arqueológica que los viajeros llegan a Cerro Azul, un entramado de páneles que contienen los relatos de las comunidades indígenas que habitaban la Amazonía, donde, al igual que en la Serranía del Chiribiquete, que se despliega entre Guaviare y Caquetá, llegaban para dar cuenta de su día a día, de su cotidianidad, de su esencia. Tras un ascenso corto, los viajeros se encuentran con el primer mural, y quedan conmovidos al hallarse frente a la majestuosidad de esta joya arqueológica, que se oculta tímidamente entre la manigua.

GUAVIARE

N° Municipios: 4

Extensión: 53.460 km2

Población departamento: 115.829

Capital: San José del Guaviare

Población: 74.541

Gentilicio: guaviarense

Qué visitar: sin duda alguna, ver un atardecer en el río Guaviare es uno de los espectáculos más disfrutados por los turistas, pues esta tierra les hace recordar parte del paisaje de los llanos orientales. Es aquí donde la Amazonía se abre hacia el sur del país.

Vaupés, magia en el corazón del Amazonía

“Los paisajes de este lugar difícilmente los he encontrado en otra zona de la Amazonía”, relata un turista al alcanzar la cumbre en Cerro Fleca, en Ceima Cachivera.

Tras el aterrizaje en el aeropuerto Fabio Alberto León de la ciudad de Mitú, capital del departamento, los turistas saben que su experiencia en este lugar será una aventura llena de contrastes. Desde el malecón se ve el caudaloso río Vaupés, un afluente que además de brindar el alimento a las comunidades ribereñas, es la única conexión que tienen con el casco urbano.

En su puerto, los viernes alrededor de las 9 de la mañana, un improvisado mercado ofrece cientos de productos frescos que son comercializados por los habitantes. Pescados, frutos amazónicos, verduras, incluso caimanes y hormigas, se ofrecen en medio de la calle.

Los viajeros que deseen conectarse con la energía propia de la naturaleza emprenden una travesía por Ceima Cachivera, una comunidad que ofrece un espacio para que aquellos que deseen ver las maravillas de este territorio tengan una experiencia única. Tras una caminata en medio de la selva, en la que se atraviesan cuevas y túneles, se inicia un ascenso por Cerro Flecha, una montaña desde donde se observa la inmensidad de la Amazonía y en la que, según la tradición oral, se ubicaba el dios Cubay para hacer sus oraciones.

Parte del atractivo de esta zona está en el agua que corre cristalina por entre la selva. Zonas como Caño Sangre son un excelente lugar para desconectarse de todo, pues además de no tener cobertura móvil, el sonido del agua que corre y de las aves que observan desde la copa de los árboles, le imprimen al paisaje un sello único. Su nombre, Caño Sangre, se debe al color rojizo y naranja de sus aguas, producto de las hojas que caen de los árboles y que, tras descomponerse, tiñen el afluente con esas tonalidades.

VAUPÉS

N° Municipios: 3

Extensión: 54.135 km2

Población departamento: 44.928

Capital: Mitú

Población: 14.112

Gentilicio: mituseño

Qué visitar: gracias a una importante presencia de comunidades indígenas en el departamento, las artesanías son un atractivo importante para los turistas, por eso se recomienda visitar la comunidad Cubay, en la otra orilla del río Vaupés, frente al puerto, donde una familia de artesanos trabaja con dedicación y talento los tejidos, la madera y el barro.

Guainía, agua de vida

“La inmensidad de la selva siempre me carga de energía, por eso busco visitar al menos una vez al año esta región del país”, cuenta una turista mientras espera abordar su vuelo en Bogotá. Al igual que ella, cientos de turistas, ávidos de nuevas experiencias, están dejando de lado las paradisíacas playas del caribe colombiano para sumergirse en la inhóspita selva.

Uno de los principales atractivos de este departamento radica en la riqueza cultural y étnica con la que cuenta, por eso muchos viajeros buscan descubrir y conocer más sobre el Etnoturismo, un turismo que incluye la contemplación de la naturaleza y el contacto respetuoso con otras culturas. Adicional a eso, el Guanía le apuesta al deporte de aventura, gracias a su paisaje exuberante y a las actividades náuticas y la pesca deportiva.

Pero qué sería de esta verde tierra sin su característica flor Inírida, la misma que nombra la capital del departamento y cuya extraña belleza resalta en medio del paisaje, por lo general húmedo. Una de las virtudes de esta exótica planta es que crece de manera silvestre y puede sobrevivir por más de un año sin cuidados especiales o riegos, y durante este tiempo va cambiando de tonalidad.

Pero, sin lugar a dudas, son los cerros Mono, Pajarito y Mavicure los que pintan un paisaje diferente. En medio de esa abundante selva emergen como titanes estas formaciones rocosas desde cuya cima se percibe la inmensidad de este territorio. Después de una ardua caminata, los viajeros sienten satisfacción por lo que el paisaje les brinda. La abundancia de sus aguas hace de este territorio una de las mayores reservas fluviales y ecológicas en el mundo, allí convergen los ríos Atabapo y Guaviare, punto que el explorador alemán Alexander von Humboldt llamó la estrella fluvial de oriente, a comienzos del siglo XIX.

GUAINÍA

N° Corregimientos: 8

Extensión: 72.238 km2

Población departamento: 43.446

Capital: Inírida

Población: 19.816

Gentilicio: iniridense

Qué visitar: vale la pena recorrer alguno de los imponentes ríos que atraviesan el departamento, y ver desde allí la puesta del sol.

Navegar por el río más grande del mundo se convierte en una experiencia idílica y aventurera. Caminar los senderos de la Pachamama recarga de energía a los exploradores. Comer frutos de la región y degustar platos autóctonos alimenta no solo el cuerpo, sino también el alma. Sentir el agua fresca que apacigua el calor después de un largo recorrido no tiene precio.

Pablo Neruda encuentra en el gran río una inspiración que lo lleva a escribirle, en 1950, un poema titulado Amazonas,  que compone su obra Canto general. Allí, el escritor chileno relata el encanto de sus aguas, y con el paso del tiempo esa memoria se ha mantenido intacta en los corazones de quienes se arriesgan a conocer un poco más de la selva colombiana con nombre de río.

Amazonas, capital de las sílabas del agua, padre patriarca, eres la eternidad secreta de las fecundaciones, te caen ríos como aves, te cubren los pistilos color de incendio, los grandes troncos muertos te pueblan de perfume, la luna no te puede vigilar ni medirte.

Eres cargado con esperma verde como un árbol nupcial, eres plateado por la primavera salvaje, eres enrojecido de maderas, azul entre la luna de las piedras, vestido de vapor ferruginoso, lento como un camino de planeta.

Pablo Neruda (1950).

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