Colombia se cuenta en experiencias, por CaminanTr3s

0
140

¿Se han preguntado alguna vez qué pasaría si hoy no se levantan de su cama? ¿Cómo el mundo se vería afectado por esa decisión y cuál sería la serie de sucesos que se desencadenarían?

Creemos que cada ser humano y cada animal tienen una función esencial para el equilibrio del planeta tierra. Un árbol captura cincuenta toneladas de CO2 al año, una abeja poliniza mil flores en un día, un grupo de murciélagos dispersa semillas y hace crecer un bosque nuevo en unos años. Si alguno de ellos dejara de hacer su trabajo sabríamos exactamente qué perdería el planeta. Por eso decidimos un día dejarlo todo y emprender el camino de reencontrar Colombia, su esencia, nuestra misión en este país y el rol que tenemos en el equilibrio natural de la tierra.

CaminanTr3s no es un blog personal de experiencias de viaje, es un espacio periodístico con una narrativa innovadora que mezcla el documental y la experiencia. No se centra en el protagonismo de los dos periodistas que lo conducen, sino en la espectacularidad del territorio y su gente. A través de tres años recorriendo Colombia han encontrado un país con una diversidad cultural, natural, gastronómica y musical inimaginable.

Mi nombre es Gustavo, soy periodista, antes de CaminanTr3s mi trabajo consistía en realizar consultorías sobre seguridad vial. Viajar era un sueño que veía inalcanzable, me parecía una utopía lejana, algo que le había sido dado sólo a los afortunados. Salía de casa, tomaba el transporte a la oficina, trabajaba y volvía a casa. Parecía que todo funcionaba a la perfección. Nunca he pensado que el dinero traiga felicidad, es un medio, pero si vivimos para él seremos sus esclavos. A pesar de que empezaba a tener cierto reconocimiento en mi trabajo sentía que estaba entregando mi vida a algo a lo que no correspondía. Entonces pensé que debía crear mi propio trabajo, algo que sintiera que amaba tanto que me pareciera no estar trabajando.

Mi nombre es Jose Manuel, quería ser periodista desde que iba a quinto grado en el colegio. Me parecía increíble cómo una persona podía hablar por la radio y permanecer por horas tratando uno y otro tema. Luego tuve en mis manos una cámara, y en ese instante descubrí que mi pasión era contar historias a través del lente. Mi sueño justo antes de entrar a la universidad era pisar un canal de televisión, por eso ya siendo periodista toqué las puertas de RCN y Caracol. En los dos trabajé y conocí el mundo que tanto me atraía. Sin embargo, fue solo en el momento que decidí hacer lo que parecía imposible cuando descubrí que el mejor trabajo del mundo es aquel en el que no sientes que trabajas. Soy periodista de viajes.

Los siguientes dos relatos te llevarán a lugares paradisiacos de un país lleno de magia.

Senderos de Paz,

por Jose Manuel González

Florencia, Caquetá. Parecía imposible pero allí estábamos. Solo habían pasado unos dos años desde la creación de CaminanTr3s. De todas formas, ya pisábamos suelo amazónico y nuestra responsabilidad era mostrar los atractivos turísticos de un territorio tristemente célebre por la violencia, la sangre y la desolación. Corría el año 2017 y justo por esos días los excombatientes de las FARC se agrupaban en las llamadas “zonas veredales”. En La Montañita, municipio del piedemonte amazónico, se hallaba el Espacio Territorial para la Capacitación y  Reintegración Héctor Ramírez (ETCR).

El Doncello, San José del Fragua, Belén de los Andaquíes, Morelia y Florencia nos habían revelado un paraíso inconmensurable de naturaleza virgen y de aguas del color de las esmeraldas más puras y genuinas. En uno de esos lugares la madre tierra nos volvió a parir. En otro descendimos cascadas furiosas y atravesamos cañones incrustados en la selva tropical, y hasta uno de nosotros, víctima de la mítica y misteriosa manigua, fue a dar a un puesto de salud.

En fin, ya teníamos las botas llenas de barro caqueteño, pero nos hacía falta algo por tocar: la violencia desde el punto de vista de los que protagonizaron el lado antagónico del conflicto.

Por eso estábamos allí en el ETCR rodeados de unos cincuenta exguerrilleros que esta vez recorrían el monte pero sin armas al hombro. CaminanTr3s narrando por medio de una cámara cómo era hacer senderismo de la mano de hombres y mujeres que se conocían esa tierra como la palma de su mano. Algunos recordaban cómo era defenderse de los ataques del Ejército detrás de un árbol, otros celebraban el hecho de no tener que estar cargando su habitual equipo de guerra: granadas, pistolas y fusiles.

Esta vez el arma era un megáfono por el cual trataban de hacer una improvisada guianza, como si tuvieran experiencia en ello.

Mientras tomábamos avena de una olla gigante, de la cual servían para cada uno con un tarro de plástico, nos ganábamos la confianza del jefe. Se trataba del comandante Federico, que ahora le debíamos decir Coordinador del ETCR. Con Federico, sentados frente a frente, nos dio la noche hablando del futuro, porque el pasado ya había dolido mucho. En algo coincidíamos: el ecoturismo es la herramienta para proteger el medio ambiente y para rescatar hombres y mujeres con sueños latentes.

Las ballenas están de festival,

por Gustavo Hitscherich

La tambora es la primera en sonar, boom boom boom. En seguida entra el clarinete. La algarabía del pueblo se expande como una ola en un estadio, y la fiesta se prende. Lo que en su conjunto expulsan esas notas de sabor se llama bunde. Un río multicolor colma las calles, los disfraces son particulares y muy bien elaborados. Los materiales son difíciles de conseguir, por eso el ingenio es tan importante para la participación.

Se llama Festival de la Migración. Considero que es una de las muestras culturales, defensoras del medio ambiente y educativas más significativas e importantes de Colombia. Por esos días hacía parte del reducido grupo de personas que carecía de ritmo en Nuquí, pero me consolaba pensando que la alegría no necesita ritmo, aunque me engañaba. De igual forma, había que vivirla como si tuviera ritmo; brincaba y bailaba entre el bunde, me sentía uno más del pueblo, un nuquiseño.

Todos los meses de agosto, desde hace 10 años, Nuquí celebra la llegada de decenas de especies migratorias a las costas del pacífico colombiano. Una de las viajeras que más conmoción causa, tanto en locales como extranjeros, es la sabia madre del océano: la ballena jorobada o yubarta.

Muy cerca de Nuquí la calma se esconde entre una porción de agua que le roba territorio a la tierra formando una piscina natural inmensa de cinco kilómetros de contorno, se llama ensenada y pertenece a Utría. La palabra sola produce paz, significa en emberá bella mujer dormida. Será tan especial la ensenada que, como un útero, acoge todos los años a las  viajeras, las yubarta, para que en sus cálidas aguas dancen con sus hijos en perfecta armonía y les enseñen a vivir en el Pacífico.

A pesar de que pasan a pocos metros de las costas de este pueblo y de que Utría solo se encuentra a unos cuarenta y cinco minutos en lancha desde Nuquí, pocos son los nuquiseños que han tenido la oportunidad de ver a las ballenas balancearse coreográficamente entre las aguas calmadas de la ensenada. Quizá, esa sea la razón por la que cientos de niños añoran ser la comparsa más bella del festival. El premio no puede ser más sublime y significativo, los ganadores serán invadidos hasta el alma, durante un día, por la paz que desborda Utría.

Volviendo a Nuquí, las comparsas ya ocupan casi toda la calle principal del pueblo, son unos cuatrocientos metros llenos de color. Como se extienden tanto, los músicos se reparten en la multitud, su trabajo es no dejar apagar la fiesta.

– Nuquí, Chocó, Roma ya ganó. Cantan los niños del barrio Roma.

El espacio que generan los mismos nuquiseños es la mejor forma de reivindicar la lucha por la conservación natural y el empoderamiento territorial de las costas del Pacífico. Además, para nosotros los forasteros es un momento único en el que podemos participar de una fiesta de vida.

Al llegar la noche se anuncia la comparsa ganadora y en el ambiente, aunque se siente la ansiedad, la fiesta sigue siendo de todos. El ganador es anunciado por uno de los organizadores.

– Felicitaciones a la comparsa del barrio Roma. Anuncia el locutor.

Creo yo que esa noche ni los ganadores ni nosotros pudimos pegar los ojos. Esperábamos que ya pronto dieran las seis de la mañana para partir.

Dos lanchas salimos a Utría en busca de las gigantes yubarta y sus crías. El momento no tardó en llegar. Justo en frente de nosotros, en la entrada, la ensenada hospedaba dos bellas criaturas, una madre y su ballenato. No podría describir ese momento con palabras, solo puedo decir que fue tan sobrecogedor que la lancha llena de niños quedó en total silencio por unos cuantos minutos.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here