El litoral pacífico: selva y mar a ritmo de currulao

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Escribe: Marcela Beltrán Gómez

Un grueso cinturón selvático custodia el litoral del Pacífico colombiano, lugar en el que las playas de arena oscura contrastan con el azul profundo del mar, de fuerte oleaje, y en cuyas aguas habitan cientos de especies que enriquecen el paisaje con su diversidad. Así, mágico, es el Pacífico colombiano: desde su extremo sur, en los límites con Ecuador, hasta el norte que limita con Panamá, llama la atención de los turistas que buscan vivir una experiencia de inmersión en la naturaleza, la cultura, la tradición y la gastronomía.

Hoy esta región cuenta con un poco más de 1 millón de habitantes, y una extensión de 83 mil kilómetros cuadrados que atraviesa cuatro departamentos: Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Sus centros urbanos más grandes son Quibdó, Buenaventura y Tumaco, territorios que diariamente luchan para demostrarle al resto del país, ese que queda al otro lado de la cordillera, y que, por momentos, lo olvida, que, a pesar de las vicisitudes, están llenos de pasión, de gente trabajadora y amable que busca convertir su región en un foco para el desarrollo y el turismo.

SATENA conecta al país con el Pacífico por medio de seis importantes terminales aéreas, que son las puertas de entrada principales para conocer los tesoros que yacen ocultos en un territorio dispuesto a jugársela por el crecimiento de la región.

Bahía Solano, la puerta del Pacífico

“¿Qué es lo que más me gusta de esta tierra? El olor a mar, eso enamora a cualquiera, señorita”, cuenta, entre risas, un pescador de Bahía Solano, mientras prepara todo para iniciar su faena en mar abierto. “Aquí, el que llega, jamás borra de su cabeza este paisaje. Para qué el cielo, si vivimos en el paraíso”, continúa su charla, minutos previos de zarpar. Este municipio, perteneciente al departamento del Chocó, elevado a esta categoría en la década del 60, es uno de los destinos turísticos del Pacífico más apetecidos por los viajeros, por ser el sitio al que llegan las ballenas jorobadas, provenientes del sur del continente, en busca de aguas cálidas para dar a luz a sus crías. Todos los años, entre los meses de julio y octubre, Bahía Solano recibe turistas de diferentes partes del país y de otras latitudes, que desean verse cara a cara con estos imponentes mamíferos marinos.

Pero a Bahía Solano los visitantes no solo llegan para perderse entre el canto de las ballenas; sus playas y parques naturales son también un atractivo importante para quienes deseen una aventura natural. Es más, sus paisajes inspiraron novelas, ensayos y poemas del escritor Óscar Collazos, oriundo de este municipio, y quien siempre se llevó los mejores recuerdos de su infancia transcurrida allí: “Mitología / Sueño / Luz de velas prendidas en las noches / (Los negros en cumbiambas) / Un horizonte de naufragios / la esperanza en todas partes”, dice un trozo de su poema Bahía Solano, publicado en 1974, y que compone el libro Biografía del desarraigo.

Bahía, como llaman cariñosamente a este terruño, cuenta con parte del Parque Nacional Natural Ensenada  Utría, una zona majestuosa, que además de ser un pulmón verde en medio del Pacífico, es también una de las áreas más protegidas de la región, gracias a su variado ecosistema, propio de la selva húmeda tropical.

Los visitantes tienen la posibilidad de hacer excursiones por entre la manigua, para reconocer de qué está hecho el Pacífico; visitar saltos como el Chocolatal y Sabaletas, y disfrutar paseos como la loma de la Virgen. Para los amantes de las actividades acuáticas, Bahía ofrece numerosos ríos en los cuales se puede practicar la pesca deportiva, de forma respetuosa con el entorno; un paseo obligado si se quiere conocer más acerca del paisaje. Pero si la idea es disfrutar los atractivos del mar, los viajeros pueden bucear en el buque San Sebastián de Belalcázar, un navío que fue hundido de manera controlada, en 2004, para formar un arrecife coralino artificial. Y para los que prefieren una actividad menos extrema que el buceo, se recomienda visitar el sector Las Flores, en donde se puede practicar el snorkeling, o careteo, para maravillarse con su amplia variedad de peces.

El descanso en las playas es una de las razones por las que los viajeros deciden conocer Bahía, pues la tranquilidad que ofrece el paisaje es un atractivo para quienes buscan desconectarse del ruido y del caos de las grandes urbes. Playas como El Almejal, Mecana y Pescadores son las favoritas de los turistas que llegan a Bahía en busca de una paz que es casi espiritual.

Pero quienes pisan Bahía no solo se enamoran de sus paisajes;  también lo hacen de su gastronomía, con preparaciones que integran todo el sabor del pescado fresco, los mariscos y el coco. Los dulces y las mermeladas de frutas exóticas, hechos de manera artesanal por los habitantes de la zona, son un  verdadero manjar para los visitantes. Un buen trozo de atún con arroz de coco, acompañado de dulce de borojó, es suficiente para saciar el paladar de los foráneos.

Con nostalgia, Óscar Collazos evoca el paisaje de su natal Bahía, esa que lo vio nacer. En Invitada del tiempo, relato incluido en su libro Adiós Europa, adiós, publicado en el año 2000, la describe melancólicamente: “El reagrupamiento de las nubes y la esquiva luz del sol a las cinco de la tarde le molestaron tanto que se aventuró a pronosticar lluvia intensa en menos de una hora. En nada la reconfortaba esta fatalidad. Hubiera preferido una luminosa caída de sol, sentir el calor hasta bien entrada la tarde, sumergirse en otra de esas briseadas noches de Bahía Solano”. Un sentir similar tienen los turistas que cada atardecer despiden el sol, esperando deseosos la oscuridad, para que el cielo estrellado ilumine las noches en la puerta del Pacífico.

 

¿Cómo llego a Bahía Solano?

El Aeropuerto José Celestino Mutis recibe 4 vuelos semanales, procedentes de Medellín y Quibdó, operados por SATENA.

Nuquí, playas de plata para visitar

“Yo ya me voy, tras de ti, a las playas de Nuquí”, reza el estribillo de Nuquí (Te quiero para mí), canción de la agrupación ChocQuibTown, que describe metafóricamente el sentimiento que despierta en algunos el paisaje y las playas de este lugar a orillas del Pacífico.

A 180 kilómetros de Quibdó se encuentra este municipio, que, al igual que Bahía Solano, llama la atención de los viajeros durante la temporada de avistamiento de ballenas, entre los meses de junio y octubre. Además de ser un paraíso terrenal inserto en el litoral Pacífico colombiano, Nuquí tiene una magia natural única: fuentes de agua dulce que refrescan los paseos por entre la selva, y que poco a poco cautivan a los turistas, que quedan hipnotizados por la exuberancia del paisaje.Uno de los puntos más atractivos en este municipio, de aproximadamente 8 mil habitantes, son las playas de Terquito, un lugar obligatorio para los viajeros que desean surfear y navegar en kayak. Una vez allí, el paisaje se encarga de darle la bienvenida a los foráneos con especies nativas, como los cangrejos rojos, que entre los meses de febrero y marzo desfilan orgullosos sobre la arena, o las aves que, entre abril y mayo, se clavan sobre el océano en busca de sardinas, su plato predilecto. Los amantes del fuerte oleaje encuentran entre abril y diciembre el lugar perfecto para practicar surf, en playas como Pico de Loro, Pela Pela, El Derrumbe, El Chorro y Juan Tornillo. En 2008, incluso, el mar de Nuquí sirvió como escenario para el Campeonato Latinoamericano Pro Colombia, primer evento deportivo realizado en el Pacífico colombiano.

Nuquí enamora, y cómo no hacerlo si en medio de la manigua que lo rodea cuenta con una fauna y flora que invita a ser descubierta, con ranas multicolores que, no obstante ser de las más venenosas del mundo, se posan curiosas entre los troncos que rodean el lugar. Pero la fauna también se percibe en el lecho marino: puntos como La Parguera son populares entre los buzos, que se adentran en el azul profundo para nadar con tiburones aletiblancos, pargos, atunes y gorgonias. Otros sitios de interés para bucear son Piedra de Fidel, Piedra Bonita y El Chuzudo.

Durante los paseos y caminatas que se llevan a cabo en Nuquí, los viajeros tienen la posibilidad de encontrarse cara a cara con hermosas cascadas, como las del río Terco; además, los foráneos pueden tomar recorridos guiados por los ríos Joví y Coquí, en canoas de madera, fabricadas por la etnia Embera que habita parte del territorio. “La tranquilidad de este lugar te invita a reflexionar y a cuidar de territorios y culturas como estas”, asegura Yolanda, mientras observa la puesta del sol, sentada sobre la arena.

En Nuquí todo está por descubrir, y cada rincón de este municipio se convierte en el pretexto perfecto para disfrutar de unos días de descanso. Además del paisaje, la gastronomía atrae también la atención de los viajeros, quienes pueden degustar la tradicional sopa de queso chocoana, el pescado en salsa de coco y el “tumba catre”, un sancocho de pescado de propiedades afrodisíacas. “Es que este sancocho lo cura todo”, dice un turista, entre risas, durante el almuerzo.

Para sentir al Pacífico en el cuerpo hay que vivir la experiencia, como lo dice ChoQuibTown en su tonada: “De esos amores que cada día crecen / son especiales en el momento en que aparecen / quiero llevarte a la playa y conocer el mar / que visitemos juntos cada lugar”; ese lugar se llama Nuquí.

¿Cómo llego a Nuquí?

El Aeropuerto Reyes Murillo recibe 3 vuelos semanales, procedentes de Medellín y Quibdó, operados por SATENA. Hay viajeros que toman la ruta marítima saliendo desde el puerto de Buenaventura, con recorridos de hasta 24 horas.

Guapi, la joya natural del Pacífico

Hablar de Guapi es hablar de naturaleza, de ballenas y de Gorgona, uno de los sitios clave de este municipio, ubicado en el litoral Pacífico del departamento del Cauca.

Los viajeros que pisan por primera vez el territorio viven de cerca la cultura del Pacífico -los cantos a orilla de la playa, los currulaos, la marimba-, sienten cómo el olor de la selva húmeda impregna cada uno de los poros, y ven con asombro los ríos que “andan en reversa”, producto de mareas del océano que se impulsan por las desembocaduras, causando que, por momentos, el río corra a contracorriente. Gracias a esos mágicos lugares que tiene para ofrecer, Guapi quiere que los turistas se conecten con esta tierra bajo una etiqueta de ecoturismo, que visiten el lugar, y que, además de disfrutarlo, le tengan respeto a esta tierra, símbolo de la cultura afro en Colombia.

Planes hay para todos los gustos: quienes aman el descanso frente al mar pueden visitar las playas Blanca y Oregones, y aquellos que prefieren las playas fluviales pueden recorrer los ríos San Francisco y Guapi. Ambos puntos son un excelente atractivo turístico, por la belleza del paisaje. Los amantes del senderismo, por su parte, tienen la posibilidad de recorrer caminos ecológicos en los cerros Plateado, Napi y Timbiquí, donde se adelantan jornadas pedagógicas que invitan a los foráneos a cuidar las fuentes hídricas. “No hay nada más bello que escuchar los cantos de los pescadores en sus barcas, mientras navegan los ríos en busca de la pesca; eso es algo que te hace ver con otros ojos al Pacífico”, confiesa, emocionada, una viajera.

Aunque las diferentes campañas adelantadas por el gobierno local buscan impulsar el turismo en Guapi, el referente más importante para los viajeros sigue siendo la isla de Gorgona, uno de los santuarios naturales más importantes del país, que, entre 1960 y 1980, funcionó como centro penitenciario, en medio del océano, para evitar la fuga de los criminales más peligrosos. Su nombre se debe a que, en medio de una impenetrable maraña de selva virgen, los primeros colonos vieron con horror las serpientes que se escabullían entre la maleza; por eso, con su nombre, esta isla busca recordar a Gorgona, personaje femenino de la mitología griega famoso por tener culebras en vez de cabello.

 

Este místico lugar atrae a los turistas ávidos de experiencias en medio de la tupida selva, que impide el paso del sol. Allí, en las antiguas ruinas de la cárcel, se pueden recorrer los caminos que guardan los secretos de delincuentes, asesinos y violadores que purgaban sus penas en completo aislamiento y a merced de la propia naturaleza. Y para quienes disfrutan del buceo y del snorkeling, o careteo, la isla es el lugar ideal, pues sus claras aguas son el hábitat del tiburón ballena y de una numerosa variedad de peces que pintan de color las profundidades marinas.

Los turistas que deseen visitar el Parque Natural Nacional de Gorgona pueden tomar lanchas que zarpan desde el río Guapi hasta llegar a mar abierto, con dirección a la isla. El viaje dura 1 hora y media, aproximadamente.

“Este tipo de experiencias son las que marcan verdaderamente lo que eres”, dice una turista extranjera, mientras se embarca a vivir una aventura en uno de los parajes más exuberantes de la geografía colombiana. Y es quizá por este motivo que Guapi está dispuesto a mostrar su riqueza natural, su más preciado tesoro.

¿Cómo llego a Guapi?

El Aeropuerto Juan Casiano Solís recibe un vuelo diario, procedente de Cali operado por SATENA.

Tumaco, la perla del Pacífico

San Andrés de Tumaco se ubica en el extremo sur del Pacífico colombiano, en límites con Ecuador. Gracias a la belleza de sus playas, los turistas que visitan este municipio disfrutan de la naturaleza y de sus accidentes geográficos, importantes referentes para visitar en este lugar.

Los visitantes que deciden internarse en sus playas se encuentran con extraordinarias bellezas naturales como la peña El Quesillo, una pequeña isla ubicada a pocos metros de la costa, hogar de cientos de aves que anidan en su tupida vegetación. Quienes buscan un plan más tranquilo acuden a Playa Bajito, una especie de piscina natural con poco oleaje, que la convierte en un excelente plan para compartir en familia. La sazón en Tumaco se disfruta en el puente El Morro, una obra de ingeniería de 300 metros que conecta tres islas (El Morro, La Viciosa y la cabecera municipal de Tumaco).

Situado en la isla El Morro, se encuentra el Arco Natural, que esconde en su interior dos esculturas que han sido talladas delicadamente por el oleaje con el pasar de los años: el Rostro del Vigilante del Mar y La Sirena Enamorada.

En la tradición oral de Tumaco, se dice que en este último lugar aparece una sirena sobre el arco, de vez en cuando, para seducir a buzos, marineros y pescadores de la zona.

Durante la marea alta, el agua oculta el arco en su totalidad; en marea baja, en cambio, los bañistas pueden atravesarlo caminando. El lugar es un asentamiento natural de aves, y entre sus manglares se reproducen algunas especies de cangrejos.

La importancia de este arco es tal para los tumaqueños, que se encuentra grabado en el escudo del municipio.

Gracias a su belleza, Tumaco se ha convertido en un referente para el ecoturismo. Uno de esos puntos obligados para los amantes de la naturaleza son las costas cercanas al río Mira, en el lugar en el que se funde con el océano Pacífico, al igual que las playas de Milagros, Bocananueva y Terán, que son verdaderos paraísos de flora y fauna.

Una de las fiestas más reconocidas en Tumaco es el Carnaval del Fuego, que se realiza todos los años, en días previos a la Semana Santa. Allí los participantes celebran, al son de la marimba y los cununos, la unión de las culturas africanas e indígenas que vivieron en el territorio por años. Los participantes celebran con harina, comparsas, conciertos y deportes náuticos el significado de la raza, una raza pujante que siempre ha estado dispuesta a enamorar al resto del país.

¿Cómo llego a Tumaco?

El Aeropuerto La Florida recibe un vuelo diario desde Bogotá y 5 vuelos semanales procedentes de Cali, todos operados por SATENA.

De Buenaventura, para el mundo

El puerto más importante de Colombia es, además de ser un punto estratégico en materia comercial y económica, uno de los destinos predilectos por los amantes de la naturaleza. “Bello puerto del mar, mi Buenaventura, donde se aspira siempre la brisa pura”, dice la emblemática canción compuesta por Petronio Álvarez, y cuyas tonadas van dirigidas a la segunda ciudad más importante del Valle del Cauca. Este municipio, ubicado a 112 kilómetros de Cali, ofrece bellos paisajes y playas que mantienen viva la esencia de la cultura afrocolombiana.

Gracias a que cuenta con una ubicación estratégica, el puerto marítimo de Buenaventura se conecta aproximadamente con 300 puertos dispuestos en distintas partes del mundo, una capacidad que supera a la de los aeropuertos de todo el país. El puerto tiene una  longitud de 31.5 kilómetros, y una profundidad, en marea baja, de 13.5 metros en la parte exterior y 12.5 metros en la bahía interior.

Los viajeros que disfrutan de las actividades relacionadas con la navegación y la pesca deportiva encuentran en este puerto un sinnúmero de ofertas, que les permiten no solo conocer sus alrededores sino entrar en contacto con la naturaleza del lugar.

Uno de los destinos que vale la pena conocer en Buenaventura es el muelle turístico flotante, sitio en el que se embarcan los viajeros que desean dar paseos y recorrer algunas playas cercanas. Desde allí, los amantes de la fauna marina pueden zarpar mar abierto para ver el espectáculo de las ballenas jorobadas, y los turistas que desean un descanso a orillas del mar pueden planear sus trayectos para La Bocana, un poblado cercano con una hermosa zona costera, famoso por su gastronomía y área de pesca.

En la Pianguita, otra de las playas más visitadas, los turistas pueden disfrutar del paisaje y de los manglares, que constituyen uno de los atractivos del lugar, en el ecoparque Iguanas Verdes.

Las playas de Bahía Málaga, Juanchaco y Ladrilleros son perfectas para recorrer y disfrutar la gastronomía local, preparada, en su mayoría, con pescado y mariscos frescos.

Es importante tener presente la constante variación de la marea en las zonas costeras de Buenaventura. Durante la marea más alta, el agua puede cubrir las rocas que  bordean las costas, y, 6 horas más tarde, el nivel desciende para dejar al descubierto playas de hasta 50 metros.

Es difícil no enamorarse del paisaje de Buenaventura, pues, además de su naturaleza y lindas playas, la cultura tradicional del Pacífico se contagia, gracias a las sonrisas y la sabrosura de su gente. “Que en la costa del Pacífico hay un pueblo que lo llevamos en el alma / se nos pegaron y con otros lo comparamos / allá hay cariño, ternura, ambiente de sabrosura / los cueros van en la sangre del pequeño, hasta el más grande. / Son niches como nosotros, de alegría siempre en el rostro. / A ti, mi Buenaventura, con amor te lo dedicamos”, entona el Grupo Niche, con orgullo, su popular canción Buenaventura y caney, fiel reflejo del sentimiento de todo un pueblo, orgulloso de lo que es.

¿Cómo llego a Buenaventura?

Para visitar Buenaventura puede hacerse por vía aérea o terrestre. El aeropuerto Gerardo Tobar López recibe 5 vuelos semanales desde Bogotá. Por tierra se puede llegar al puerto desde Cali, que está a dos horas, aproximadamente.

Quibdó, el corazón Pacífico

No obstante no tener mar, Quibdó, capital del departamento del Chocó, es el centro urbano más importante de la región: allí confluye la dinámica propia de una ciudad en crecimiento, rodeada de una abundante vida natural que impacta a los que visitan este destino.

Quibdó se ubica sobre la margen derecha del río Atrato, uno de los más importantes y caudalosos del país. Este afluente, que nace en la cordillera Occidental de los Andes, en el municipio El Carmen del Atrato, recorre todo el departamento hasta morir en el Golfo de Urabá.

Los visitantes que llegan a Quibdó pueden recorren diversos sitios de interés: el Palacio Municipal, la Catedral San Francisco de Asís –construcción dedicada al patrono de la ciudad-, y el Malecón, en donde los atardeceres sobre el río Atrato atrapan las miradas de los turistas. La diversidad cultural y culinaria se puede vivir en el Mercado, donde se intercambian productos provenientes de la selva chocoana, en largas chalupas que surcan el río.

La alegría y hospitalidad de su gente es uno de los regalos más bellos que da el Pacífico colombiano, pues en cada uno de los rincones de esta región los turistas viven con gozo una experiencia emocionante. Y es por eso por lo que las fiestas patronales de Quibdó, las Fiestas de San Pacho, son un deleite de cultura y tradición, pues durante 20 días, desde el 20 de septiembre, la capital chocoana se convierte en una amalgama de música, comparsas y celebraciones religiosas, que impregnan el ambiente de un sentimiento que recorre las venas de los quibdoseños.

¿Cómo llego a Quibdó?

Se puede acceder por vía terrestre o aérea. Semanalmente, el aeropuerto El Caraño recibe todos los días vuelos provenientes de Bogotá y Medellín.

Los viajeros que desean visitarla viajando por tierra, tienen acceso a la Terminal de Transportes de Quibdó, un punto desde donde salen buses y colectivos para ciudades como Medellín, Cali y Pereira, entre otras.

Recomendaciones para conocer el Pacífico

  • Debido a las limitaciones de equipaje, se recomienda llevar solo lo necesario.
  • Por las condiciones climáticas y de humedad en la zona, es indispensable contar con la vacuna de la fiebre amarilla; por eso, es fundamental tener a la mano el carné de vacunación para mostrarlo al momento de abordar el vuelo.
  • Usar ropa cómoda y ligera es la mejor manera de disfrutar el viaje.
  • Para hacer recorridos en la selva se recomienda usar zapatos cómodos y con suela antideslizante. Lleve consigo linterna para dichas caminatas.
  • Para el avistamiento de ballenas, es vital el uso de bloqueador solar y gorros para protegerse del sol.
  • Se recomienda evitar el uso de botellas y productos plásticos, para conservar el entorno.

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