Ocaña con otros ojos

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TEXTO MARÍA ANTONIA GIRALDO ROJAS

Además del bien conocido turismo religioso e histórico, la región ofrece paisajes que parecen producto de la imaginación

Se dice que la zona donde hoy está el Área Natural Única Los Estoraques solía estar cubierta de agua, que era una especia de mar prehistórico. Cuando se llega al valle que lo antecede, no es difícil imaginarse dinosaurios marinos pasando entre las columnas de arena, lo cierto es que el paisaje es producto de la erosión del agua y el viento, y es único en Colombia, por eso se encuentra protegido por Parques Nacionales de Colombia, pero los visitantes pueden acercarse, recorrer una parte de ellos e imaginarse sus propias historias. El acceso se encuentra en el municipio La Playa de Belén, a menos de 30 kilómetros de Ocaña. El recorrido se puede hacer de 9:00 de la mañana a 6:00 de la tarde, sin necesidad de guía. Antes se puede pasar por Los Aposentos, otra zona con las mismas formaciones geológicas, y por el área urbana de La Playa de Belén, un pueblo Patrimonio de Colombia de casas de paredes blancas, tejados, puertas de madera y calles de piedra.

OCAÑA ESTÁ RODEADA DE MONTAÑAS, UNA DE ELLAS CORONADA POR EL MONUMENTO A CRISTO REY, QUE ABRAZA LA CIUDAD.

 

También a 30 kilómetros de Ocaña se encuentra Ábrego, con su Iglesia de Santa Bárbara, que en zona rural tiene unas colinas adornadas con particulares piedras negras. Allí las teorías populares afirman que las rocas son fragmentos de asteroide o que tendrían origen volcánico.

El particular paisaje está dotado de una energía especial y era usado por los indígenas orokes para sus ritos.

Si estos paisajes que parecen sacados de una película de ciencia ficción no fueran ya suficiente exaltación de la diversidad natural, la observación de aves en El Hormiguero de Torcoroma, un bosque protegido en zona rural de Ocaña, es una muestra más de la increíble riqueza natural de esta región. Pasando el Santuario Agua de la Virgen de Torcoroma, se puede acceder a esta área para caminar y, si se tiene la experiencia, tratar de ver especies que de otra manera estarían amenazadas como el Hormiguero Pico de Hacha, el Arañero Pechigris y el Frutero Pechidorado, además de una variedad de mamíferos.

Ocaña está ubicada cerca al Parque Nacional Natural Catatumbo Barí, un área protegida de 158.125 hectáreas de bosque hidrofítico tropical y subandino, con alturas que van desde los 70 hasta los 2.000 metros, por eso se puede encontrar una  gran variedad de orquídeas, bromelias, bejucos, heliconias y musgos, además de árboles nativos como el cedro, la ceiba, el abarco (que presenta problemas de conservación), el perrillo, el lechero, el cascarillo, el pegachento, la majumba y el caraño.

Es territorio ancestral del pueblo Barí, que convive con primates, aves, peces, jaguares y dantas. Es un área muy amenazada por la deforestación, producto de las actividades de grupos armados ilegales.

La situación geográfica privilegiada de Ocaña permite que el paisaje cambie en poco tiempo de viaje, se puede pasar del clima seco del vecino Cesar a la frescura de las motañas y la selva del Catatumbo, contrastes que se adornan con la biodiversidad y las postales únicas. Lo que más sorprende es que esta riqueza natural no es lo que los turistas más valoran de su recorrido por la ciudad.

Un aporte a la historia

Este año, el 14 de diciembre, Ocaña celebrará sus 450 años de fundación, sus orígenes se remontan a la Colonia española y luego fue parte fundamental en la formación del Ejército Libertador de Simón Bolívar, en la posterior creación de la República de Colombia y en la Guerra de los Mil Días.

En cada uno de los acontecimientos históricos en que los ocañeros han participado dejan muestras de su valor y carácter.

Unos personajes especialmente determinantes son las hermanas Ibáñez, Nicolasa y Bernardina, que tuvieron gran influencia en el apoyo de la élite de la ciudad a la causa de Bolívar y luego de la Independencia promovieron las ideas de Santander. “En realidad a las Ibáñez les gustaba la política y el poder, especialmente a Nicolasa, pero si es difícil para las mujeres hacer política hoy, era aún más difícil hace 200 años, así que trataban de mover los hilos usando sus encantos”, cuenta Ángela María Sánchez, una historiadora empírica y escritora que trabaja como guía para la agencia de viajes Vive Ocaña.

El esposo de Nicolasa fue Antonio José Caro, que estaba involucrado en las causas criollas. De ese matrimonio nació José Eusebio Caro Ibáñez, el fundador del Partido Conservador y un ideólogo sobresaliente en su época, sin embargo, sus conceptos no fueron bien recibidos en una plaza ya bastante disputada entre Bolívar y Santander, así que terminó exiliado. Luego su hijo, es decir el nieto de Nicolasa, Miguel Antonio Caro, se convertiría en una de las mentes más brillantes de su época y en presidente de la república entre 1892 y 1898.

Toda esa historia se desarrolla en el centro de Ocaña, caminando por las calles se encuentran placas donde se conmemora el paso de Bolívar y espacios como el Complejo Histórico de la Gran Convención, conformado por el edificio donde se llevó a cabo una concentración política en la que Santander intentó dar un golpe de Estado a Bolívar, la Plazoleta y la Iglesia de San Francisco. En el Complejo hoy se encuentra el Museo de la Gran Convención, donde se explica en detalle este acontecimiento. Frente a la Plazoleta, en la que están detallados los nombres de los participantes en la Convención, está el Parque de San Francisco y la escultura en honor a Caro Ibáñez. Delante de esta queda el restaurante gourmet La Mansión, en una casa antigua que sirvió de posada a Bolívar en uno de sus pasos por la ciudad.

Otra huella especial de Bolívar en la ciudad es la Columna de la Libertad de los Esclavos, el único monumento en Latinoamérica que se erigió para conmemorar el fin de la esclavitud.

Paradójicamente se encuentra en el Parque de Santander, la plaza principal de la ciudad, que en la mayoría de las poblaciones colombianas está dedicada a Simón Bolívar.

Otro punto obligado para los amantes de la historia es el Museo de la Ciudad de Ocaña, Antón García de Bonilla, donde se cuenta el desarrollo de esta región desde sus primeros pobladores indígenas, pasando por el célebre y misterioso Antón García de Bonilla (uno de los fundadores de la ciudad, cuya existencia está llena de misterios), hasta la época de la Guerra de los Mil Días; allí, entre muchos otros objetos históricos, se conserva un pañuelo con la sangre del general liberal Rafael Uribe Uribe, que fue auxiliado por el escritor carmelitano Luis Tablanca al momento de su asesinato en Bogotá. Tablanca conservó el pañuelo y sus familiares eventualmente lo donaron al Museo.

Destino místico

Además de los edificios históricos, Ocaña está llena de iglesias y cada una tiene historias fantásticas. Por ejemplo, detrás del Complejo Histórico de la Gran Convención queda la Iglesia de Santa Rita, donde Antón García de Bonilla, quien fue parte de la expedición fundadora de la ciudad y dueño en la Colonia de bastas extensiones de tierra, fue a pedir por la salud de sus sobrinas que se encontraban enfermas de peste.

La Santa hizo el milagro, pero Antón no pagó su promesa y dicen que su espíritu aún vaga por las calles aledañas al templo montado en su caballo. La Iglesia de Santa Rita se encuentra al lado del Monasterio Dominicano donde viven monjas de clausura.

Ocaña posee dos imágenes milagrosas con sus respectivos templos, Jesús Cautivo y Nuestra Señora de las Gracias de Torcoroma. El primero se le apareció a una devota señora en una piedra, dice la tradición que la imagen al principio apenas se veía y con el tiempo empezó a marcarse el relieve. Durante la Semana Santa, Jesús Cautivo es llevado en procesión hasta el tradicional barrio Villa Nueva para que se encuentre con la Virgen de Torcoroma, que también hace un recorrido donde los fieles recuerdan su historia.

La Virgen se apareció en el bosque donde hoy queda el Santuario Agua de la Virgen, en el tronco de un árbol que cortaron los hombres de la familia Melo. La visita a ese Santuario que queda en el área rural es uno de los peregrinajes más importantes de la región, los católicos lo visitan cada fin de semana.

La religión católica es la mayoritaria en la ciudad, sin embargo, también hay varias comunidades cristianas, es una comunidad muy creyente, por ello sus fiestas patronales y la Semana Santa son muy representativas.

Sincretismo cultural

La posición estratégica de Ocaña ha hecho que el flujo de migrantes y viajeros sea constante. No se extraña la influencia del Cesar en las fiestas populares y el gusto por la música vallenata, por su cercanía geográfica, al mismo tiempo fue receptora de parte de la corriente migratoria libanesa que llegó a Colombia a finales del siglo XIX y principios del XX.

Esto se evidencia sobre todo en la gastronomía, por ejemplo, la arepa ocañera está hecha de maíz blanco, pero es plana y simple, y durante su cocción se infla, como el pan pita de la cultura árabe. Se puede comer con los rellenos que dicten la creatividad, pero el aderezo preferido es el queso costeño que le da la salinidad justa. Otras recetas típicas son el pollo alcaparrado, también con influencia libanesa, la sopa de ruyas y dulces típicos como las brevas playeritas o la conserva tradicional de Navidad que se acompaña con buñuelos. Un plato especial para la Semana Santa es la tortilla de Barbatuscas, unas flores de color naranja que se cocinan con huevo.

Los paisajes de otro mundo, la historia épica, el misticismo sobrecogedor y los sabores que transportan son solo una parte de lo que pueden encontrar los viajeros en esta ciudad de Norte de Santander. La experiencia cultural es mucho más rica en fiestas especiales y se complementa muy bien con la visita a los municipios aledaños. El viaje se puede hacer por vía aérea desde Bogotá hasta Aguachica y luego, un breve trayecto terrestre. Desde ese momento, Ocaña asombra.


OCAÑA TIENE UNA TRADICIÓN MULTICULTURAL QUE SE MANIFIESTA EN LA GASTRONOMÍA Y LA HERENCIA DE SU GENTE.

ZOOM A LA REGIÓN

96.225 HABITANTES TIENE OCAÑA, SEGÚN CIFRAS DEL SISBEN A 2018.

CLIMA: 19°C es la temperatura promedio.

ECONOMÍA: La agricultura, la ganadería y la minería son los sectores principales.

PARTICULARIDAD: A lo largo de su historia ha tenido varias olas migratorias.

40 MUNICIPIOS TIENE EL DEPARTAMENTO DE NORTE DE SANTANDER.

FIESTAS

3 ENERO: CARNAVAL DE OCAÑA: Hace parte de la celebración de fin de año con carrozas y desfiles.
5 ABRIL: SEMANA SANTA: Es una de las más tradicionales de Colombia desde la Colonia.
29 DICIEMBRE: DESFILE DE GENITORES: Es un recorrido de comparsas históricas por el centro de la ciudad.

Agradecimientos:

Samir Casadiego Sanjuán, alcalde de Ocaña.

Raúl Rolando Castro, secretario de Educación, Cultura y Turismo de Ocaña.

Lina María Forgiony Torrado, coordinadora de Cultura y Turismo de Ocaña.

José Helí Santana, alcalde de Río de Oro.

Ángela María Sánchez, guía e historiadora de Vive Ocaña.

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