Una aventura llamada San Gil

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Escribe: Beatriz Betancur A.

“Viajera del tiempo”

El municipio de San Gil no solo posee un gran patrimonio arquitectónico colonial, sino que también cuenta con espectaculares paisajes que enamoran a los viajeros, que se adentran en estas montañas colmadas de ríos, cascadas, cuevas y senderos para disfrutar de este paraíso santandereano.

Gracias a la riqueza natural de esta tierra, San Gil se ha convertido en un referente para practicar deportes extremos, razón por la cual ha sido considerado como la meca de la aventura en Colombia. Para visitar este hermoso paraje, descrito por Silva y Villalba en su tonada Si pasas por San Gil, se puede acceder por vía aérea hasta Bucaramanga y posteriormente continuar por dos horas el recorrido en carro.

Durante el trayecto se divisa el Cañón del Chicamocha, situado  a una hora de San Gil. Este imponente y majestuoso cañón tiene una longitud de doscientos veintisiete kilómetros y dos kilómetros de profundidad, donde zigzaguea el río del mismo nombre. Este punto es reconocido por ser uno de los paisajes más bellos del departamento de Santander, en donde la erosión del terreno ha esculpido imponentes desfiladeros decorados con cactus y especies nativas.

Ya en San Gil, a pocas cuadras del parque principal se encuentra el Parque El Gallineral, una reserva natural formada por los brazos del río Fonce y la quebrada Curití. Este parque, emblema de la ciudad, es reconocido por las inmensas ceibas cuyo musgo cuelga de sus ramas simulando barbas y melenas que decoran con sutileza el paisaje. Quienes visitan este parque pueden recorrerlo a través de senderos empedrados y puentes colgantes que cruzan los ríos. Además, la abundante vegetación permite hacer actividades de avistamiento de aves, y gracias a la fuerza de las aguas de categoría 1, 2 y 3, el río Fonce es escenario de deportes extremos como el rafting Si visita San Gil no puede pasar por alto la Plaza de la Libertad, un centro histórico colonial que reúne a la gente de la región en horas de la noche. Allí se encuentran restaurantes con deliciosa comida típica, bares y tiendas de ropa, además de referentes históricos como la Catedral de Santa Cruz y la Alcaldía. En la mitad de este parque se encuentra la estatua del Cacique Guanentá, símbolo de la resistencia de la comunidad Guane durante la conquista. Una de las edificaciones que constituyen el patrimonio colonial es la Casa de la Cultura Luis Roncancio, cuya construcción data del siglo XVIII, famosa por sus hermosos jardines y esculturas.

 

En materia gastronómica vale la pena hacer un recorrido al mercado del municipio, allí los viajeros pueden probar platos tradicionales de la región, como carne oreada o secada al sol, arepa de maíz santandereana, pepitoria, preparaciones hechas con vísceras de cabro, cabro, la tradicional sopa de mute, la changua, los tamales, chorizos, bocadillos veleños y las infaltables hormigas culonas, muy populares en la zona.

Otro punto que los turistas deben visitar es el Cerro de la Cruz, pues desde allí se divisa una hermosa panorámica del municipio.

Gracias a su riqueza natural, San Gil cuenta con innumerables ríos y piscinas naturales que refrescan las caminatas de los viajeros, entre estos se destacan El Pescaderito y Pozo Azul o cascadas como la de Juan Curi, con una altura de 180 metros, ideal para practicar torrentismo. Esta imponente caída de agua está rodeada de bellos senderos decorados de musgos y bromelias. La espeleología es otra de las actividades más comunes en este municipio. Allí, los viajeros se internan en las entrañas de la tierra a través de cavernas como la de La Vaca y El Indio para vivir una aventura en el corazón de Santander.

La variedad del paisaje sangileño hace que la adrenalina recorra las venas de quienes llegan a este lugar en busca de experiencias únicas como el ciclismo de montaña y el motocross.

En 2014, San Gil fue designado como la capital turística del departamento no solo por sus paisajes y sitios de interés, sino por tener una amplia oferta turística, variedad gastronómica y puntos de atención al viajero. Además, cuenta con una terminal de buses que facilita su conexión con otras zonas del país.

San Gil es un gran escenario para vivir emociones intensas. Su naturaleza imponente y su cultura inspiran a los viajeros que se adentran para conocerla. No en vano las letras de Silva y Villalba inmortalizaron los bellos paisajes de esta tierra anclada en el corazón de Santander.

“Si pasas por San Gil, amigo mío,

por las bravas tierras de Santander,

ahí tu paso al detener

admirarás el Fonce en su raudo transcurrir

y cruzarás por el puente que no olvido, que conduce hacia el camino

del parque Gallineral.

Y cruzarás por el puente que no olvido, 

que conduce hacia el camino del parque Gallineral…”

Fragmento de la canción Si pasas por San Gil de Silva y Villalba

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