Villa de Leyva , un pueblo de ensueño

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Escribe: Beatriz Betancur
“Viajera del tiempo”

Villa de Leyva es uno de los municipios coloniales más lindos y mejor conservados de Colombia, declarado en 1954 como monumento nacional. Su arquitectura es un claro ejemplo de la influencia española en América, ya que sus plazas y callecitas fueron el destino predilecto para el veraneo de los virreyes durante la colonia. Villa Santa María de Leyva, nombre con el cual fue fundada en 1572, es un poblado de mansiones con fachadas blancas, techos de barro terracota, portones, arcos y ventanales coloridos, que contrastan con los elegantes balcones florecidos. Es un destino de infinita paz, apetecido por los turistas por la tranquilidad que emana de cada rincón.

Esta villa fue construida alrededor de una gigantesca plaza empedrada, la más grande de Colombia, y cuya medida se aproxima a los 1.400 metros cuadrados. Los paisajes que ofrece son un verdadero escenario para el descanso, pues las montañas que la circundan y el cielo azul que la cubren son un atractivo para los visitantes.Gracias al gran tamaño de su plaza central, Villa de Leyva es un punto de encuentro importante para eventos al aire libre, entre los que se encuentran el Festival del Viento y las Cometas, que se celebra en agosto y que pinta de colores el azul característico del cielo de este municipio. Además, está el Festival de Astronomía, que se lleva a cabo en febrero, y el Festival de Luces, que se realiza cada diciembre para dar inicio a las celebraciones navideñas y de fin de año; y, por supuesto, las celebraciones religiosas como la Fiesta de la
Virgen del Carmen, también engalanan esta plaza con verbenas, serenatas y procesiones.

Pero cada rinconcito de este poblado, ubicado a 40 kilómetros de Tunja, tiene algo que contar. Uno de estos lugares es la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, un hermoso templo que conserva valiosos tesoros de arte religioso, como retablos cubiertos en laminilla de oro, similares a los existentes en Granada y Sevilla, además de pinturas de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos. La Casa de Juan Castellanos, conocida como “Los Portales”, es hoy sede de la alcaldía. La Casa del Congreso tiene un peso histórico inimaginable, pues sus paredes fueron testigos de las primeras leyes de Colombia como república independiente. En la casa del artista Alberto Acuña se conservan pinturas, esculturas y murales de este maestro, cuyo trabajo fue inspirado en la mitología Muisca.

 

Basta con caminar sin rumbo por la plaza central e internarse en sus estrechas calles para vivir, sin más, un viaje en el tiempo.Recorrer estos pequeños laberintos coloniales es encontrar museos, múltiples iglesias, conventos, plazuelas, tiendas de artesanías, restaurantes gourmet y hospedajes de todos los precios, que reciben a los turistas brindando lo mejor de su cultura y gastronomía. Qué sería de Villa de Leyva sin su cuchuco con espinazo, sin su mazamorra chiquita, sin su aguapanela, queso y almojábana para aliviar el frío en las noches.

Villa de Leyva es también un epicentro cultural, lugar de reunión de artistas e intelectuales, hogar de escritores, artesanos, teatreros y pintores. Posee espacios dedicados a la tertulia y al arte. Cada año se realizan eventos como el Festival Internacional de Cine Independiente y el Encuentro de Música Antigua, entre otros.

Pero la magia de este municipio no solo está en su casco urbano, los alrededores y la belleza natural de sus paisajes lo convierten en un lugar predilecto para los amantes de las caminatas ecológicas y de la investigación arqueológica, paleontológica y astronómica.

Desde allí se pueden hacer excursiones al Museo El Fósil, donde son expuestos yacimientos fósiles del periodo cretácico: amonitas, caracoles, moluscos y reptiles gigantes encontrados en la zona. También los visitantes pueden conocer El Infiernito, un observatorio astronómico muisca, constituido por columnas talladas en piedra de 1.8 metros de alto, que fue llamado así porque los españoles lo consideraron un sitio pagano. Para la diversión al aire libre se encuentran los Pozos Azules, lagos creados artificialmente para regar el desierto, y que gracias a los minerales que presenta el lugar toman una coloración azul.

En Villa de Leyva planes hay para todos los gustos, lugares para compartir en familia, con amigos y con la pareja son un verdadero espectáculo para los foráneos que visitan este municipio boyacense. Los amantes del vino pueden visitar algunos viñedos donde se observa el proceso de producción y cata del licor, además pueden conocer la Casa de Barro, construida en su totalidad de cerámica, incluyendo camas, sillas, comedor, utensilios y terraza.

Villa de Leyva nos recuerda nuestras raíces, de dónde venimos, nos conduce por senderos muiscas y por construcciones originarias de la colonia. Es un lugar de cultura y arte, y sus paisajes han sido la inspiración de pintores y poetas. Su tierra es rica en historia natural, con un alto valor paleontológico y arqueológico. Esta hermosa y conservada villa es patrimonio histórico, cultural, natural y científico de Colombia; y para muchos es el lugar ideal para vivir.

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