Conviértete en un viajero todo terreno

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Escribe: Dannisol Arrieta Bonilla

Viajar es un placer que no muchos disfrutan porque les cuesta vencer diferentes temores, como volar, estar lejos de casa, improvisar o, definitivamente, acomodarse a las diferencias culturales e idiomáticas.

A decir verdad, no es malo sentir temor, lo delicado es que ello te limite o te impida ser o hacer lo que gustes, por ello hay que pensar siempre en positivo y con la convicción de que todo es superable. Todo lo que no sabes se puede aprender.

Si piensas en viajar, lo primero que debes hacer es una lista, un check list para verificar tus opciones, posibilidades,  deberes y tiempo; por ejemplo, en primer lugar debes definir a dónde ir y cuándo; luego, piensa en qué necesitas, qué vas a hacer, por qué quieres ir: preguntas simples que marcan la ruta de tus indagaciones.

En ese orden de ideas, descubrirás qué te inquieta del viaje y qué debes hacer para tu seguridad, qué  tienes que comprar, incluso qué debes saber, cuestiones que se responderán con un poco de lectura o una buena charla con algún amigo o conocido. Tal vez no sea fácil pero no imposible, al final resultará divertido.

Además de las consultas previas antes del viaje no puede faltar una guía turística, ese librito que parece revista en la que te mencionan lugares, restaurantes, hoteles, rutas, te dan un listado de preguntas que pueden servirte en determinadas ocasiones para saludar, pedir ayuda o direcciones; este tipo de recursos son muy útiles en caso de presentarse algún imprevisto.

Ahora con el acceso a las nuevas tecnologías, es posible que ya no necesites la versión impresa de la tradicional guía turística, seguramente ya conoces las ventajas de estar siempre conectado y a través de tu dispositivo móvil ya tienes acceso a múltiples aplicaciones que te facilitan la búsqueda de mapas, GPS, traductores en línea y otros servicios de información.

Ten en cuenta que a la hora de viajar tu mayor aliado es la disposición, una actitud que te permitirá reírte hasta de ti mismo y disfrutar cada instante de tu viaje como si fuera una gran aventura donde cada supuesto “ridículo” es una anécdota, un aprendizaje o una historia inolvidable que te hará sonreír cada vez que la recuerdes.

No dudes de que a donde decidas ir, alguien hablará español tan mal como tú puedes hablar inglés, francés o cualquier otro idioma o dialecto que no sea tu lengua nativa, lo importante es hacerte entender sin ser ofensivo o impertinente. Encontrarás personas que intentarán ayudarte y otras que simplemente te ignoran, tendrán poca paciencia o una mala actitud.

Sin embargo, debes estar preparado para no caer en situaciones de comunicación estresante, comenzando por:

  • Pensar la frase o pregunta antes de hacerla, es mejor si lo haces antes de acercarte a la persona, así no te verás vacilante o angustiado.
  • También puedes verificar si lo que necesitas saber está en la guía que adquiriste, ya sea digital o impresa, solo tendrías que leerle la pregunta a quién vas a consultarle.
  • Otra forma de intentar preguntar en caso de no tener el recurso de la guía, es el uso de palabras clave que entiendas y estén relacionadas con tu pregunta, puede que por un momento parezcas disléxico pero no importa, aprovecha para aclararle que no eres bueno en su idioma echando mano de estas frases elementales, por ejemplo:

– “My english is not good”, si necesitas comunicarte en inglés.

– “Je ne parle pas français” o “je suis espagnol”, si estamos en Francia o en algún país francoparlante.

– “Eu não falo Português bem”, si visitamos Brasil, Portugal u otro país cuya lengua nativa sea el portugués.

Son frases simples que puedes y debes aprender antes de viajar o durante el vuelo, si el dominio del idioma extranjero no es bueno.

  • Incluso, si entiendes un poco y ya tienes nociones del idioma, no te preocupes, pídele a tu interlocutor que te hable más despacio para que puedas comprenderlo.

Cuando viajamos y es por primera vez, los imprevistos están al orden del día, por ello no te desanimes, ni te muestres muy dubitativo para no generar situaciones más tensas; ten en cuenta que tus objetivos son hacerte entender, comprender lo que te dicen, aprender y disfrutar.

Hay viajes simples que no requieren mucha planeación como los viajes al interior del país que suelen ser más cortos y encantadores porque tienes la oportunidad de descubrir tus raíces y la multiculturalidad de tu tierra; allí la atención puede centrarse en aprender costumbres, prácticas ancestrales y autóctonas de la región.

Ahora, si decides viajar a países de habla hispana recuerda que a pesar de compartir el idioma tenemos algunas diferencias culturales y de contexto, sobre todo en el vocabulario: podemos usar las mismas palabras pero estas no significan lo mismo, como ocurre con palabras como: bonche, chucha o buseta.

Bonche: en Colombia hace referencia a una pelea, en México se usa para hablar de abundancia y en Venezuela significa fiesta.

Chucha: según el contexto tiene varios significados en Venezuela, Panamá, Perú o Argentina, donde al órgano reproductor femenino; en Chile hace referencia también a una persona que es astuta; en Ecuador que alguien es chistoso; mientras que en Colombia el término se usa para expresar que una persona tiene mal olor en las axilas.

Buseta: en Colombia la palabra significa autobús, mientras que en Brasil esta hace referencia al órgano reproductor femenino.

Ten claro que no es lo mismo ir a países hispanoparlantes en los que tú dominas el español casi un 100 % y las diferencias son mínimas, que viajar a países de Europa, Asia, Medio Oriente, África, Oceanía y Norteamérica, donde indiscutiblemente se requiere una planificación más precisa, quizá de mayor tiempo, incluso los viajeros más experimentados recomiendan un año de preparación como mínimo, para adquirir nociones básicas de lenguaje (aprender a saludar y despedirte, dar las gracias, pedir ayuda o indicaciones), aspectos culturales e históricos y usos de la moneda local.

Definitivamente viajar enseña. Arriésgate, vive la aventura de viajar, y como dice una amiga, “lo peor que puede pasar es que tengas mil anécdotas que contar cuando regreses”. ¡Esa es la magia de viajar!.

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