Cine colombiano, historias que crecen ante nosotros

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Escribe: Estiben Montaño F.

Los últimos años han sido fructíferos para la industria del cine en Colombia, pues han permitido que cientos de proyectos puedan culminarse y proyectarse en diversas salas del país, además de participar en festivales alrededor del mundo. Pero cabe preguntarse por la manera en la que el consumo de cine puede impactar la creación de nuestras propias historias, y en sí ahora es Colombia un país de cinéfilos.

Son muchos los esfuerzos que han permitido que el séptimo arte en el país se vaya fortaleciendo para convertirse en un referente dentro de la región. Fue gracias a la ley 814 de 2003, más conocida como Ley de cine, que se empezó a fomentar la actividad cinematográfica en Colombia. Por medio de una cuota parafiscal, los exhibidores, distribuidores y productores pagan unos recursos que van directo al Consejo Nacional de las Artes y la Cultura en Cinematografía (CNACC), un organismo encargado de dirigir el destino de estos fondos, en conjunto con Proimágenes Colombia, el ente responsable del recaudo, la administración y la ejecución. Luego, este recaudo va a parar al Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC), una cuenta destinada a incentivar la producción de audiovisuales mediante convocatoria pública anual. El FDC invierte el 30% del dinero en otras líneas de acción encaminadas a la promoción del cine colombiano, entre ellas formación, investigación y protección de los derechos de autor. El 70% restante se divide en estímulos por concursos, destinados a festivales de cine y a la realización de largometrajes de todo tipo. Durante los 16 años que está funcionando el FDC, se han apoyado más de 3.750 proyectos.

Para este 2019, el CNACC presentó estímulos por más de veintidós mil millones de pesos para distribuir entre un total de veintiocho modalidades, en aras de cubrir las diferentes etapas de producción, promoción y circulación de los proyectos. El balance de las cifras es importante no solo para ver el impacto en el FDC, sino también para conocer el avance de una industria en constante crecimiento. El cine se está moviendo en Colombia, y eso es una noticia positiva si se tiene en cuenta el impacto de este rubro en la economía del país, pues las producciones locales y nacionales generan empleo en el área de la cultura, el arte y el entretenimiento.

Durante los seis primeros meses del año las salas del país tuvieron un registro de ciento cincuenta y dos estrenos, de los cuales veintitrés correspondían a cintas nacionales.

Además, siete de estas producciones fueron óperas primas, es decir, la primera película del director. En este mismo periodo, según cifras de Proimágenes, el número de espectadores aumentó en un 18% en comparación con el año 2018, para un total de 37’487.131 asientos; mientras que la asistencia a largometrajes colombianos, con un total de 1’284.000 espectadores, tuvo un positivo incremento del 43%.

En las taquillas hubo un crecimiento significativo, pues entre enero y junio los ingresos fueron superiores a los trescientos mil millones de pesos, de los cuales diez mil fueron recaudos de taquillas por películas nacionales, una cifra importante si se tiene en cuenta que cada vez que se va a cine una parte del costo de la boleta va a parar al FDC

La cinta más exhibida fue Alma de héroe, dirigida por Orlando Pardo, que cuenta la historia de dos subtenientes recién graduados de la Escuela Militar quienes deben enfrentar la guerra. Esta película fue proyectada en sesenta y dos municipios del país, seguida de La Sucursal, que se exhibió en cincuenta y dos ciudades y Mamá al volante, que hizo presencia en cuarenta y siete lugares. Las ciudades con mayor número de proyecciones fueron Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga y Barranquilla.

Además, el cine nacional poco a poco ha ido ganando terreno en diferentes festivales de cine en Latinoamérica y Europa. Este es el caso de la película Monos, de Alejandro Lande, una cinta que muestra con otros ojos la profundidad de la guerra en el país. Ese filme fue estrenado en agosto y visto por más de doscientas cincuenta mil personas en salas de todo Colombia. En enero debutó en el Festival de Cine de Sundance y recientemente fue postulada a los Premios Goya como Mejor Película Iberoamericana. Por otro lado, películas como Amalia, El Piedra, Niña errante y Homo Botanicus tuvieron una importante presencia en los cines colombianos.

Nuestras historias están siendo cada vez más narradas, pues sin importar las temáticas o géneros el cine colombiano sigue creciendo, y eso es un factor positivo dentro de nuestro engranaje cultural, ya que permite no solo un espacio de encuentro para los espectadores, sino también un impacto positivo en los recursos destinados a la industria cinematográfica nacional.

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