Maritza Aristizábal: “sueño con un país en paz”

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Escribe: Omaira Ríos Ortiz

La periodista y presentadora de Noticias RCN vive en la actualidad un doble romance: está en el mejor momento de su profesión, y disfruta como nunca su nueva condición de mujer casada y enamorada.

Como profesional está cumpliendo su sueño infantil de ser una periodista guerrera que resuelve casos a favor de la comunidad, gracias a que en el canal le permiten combinar su rol de presentadora con el de investigadora política, que centra sus esfuerzos en denunciar importantes casos de corrupción, un tema que abruma al país. Además, su sueño de formar un hogar estable es ya una realidad que comienza a construir con el empresario Diego Moya, con quien llevaba cuatro años de noviazgo, que culminaron en una fastuosa boda celebrada el 18 agosto del año pasado.

Fiel a sus raíces

Maritza nació en Granada, Antioquia, y se siente granadina de pura cepa, aunque sus padres, Nelcy Quintero y Óscar Aristizábal, dejaron el pueblo cuando ella tenía apenas un año, para radicarse en Bogotá. Ellos tienen 35 años de casados y provienen de familias numerosas, muy unidas y aferradas a las tradiciones paisas: “Mi mamá hace todavía las arepas, y en la casa nunca faltan los fríjoles y la mazamorra. Somos muy unidos, y en el mismo conjunto donde vive mi abuela paterna, en Salitre, viven varios de mis tíos y mis padres; incluso hay dos que viven en el mismo edificio. Los sábados se reúnen los nueve hermanos, con sus hijos y sus esposas y esposos, y comemos fríjoles con arroz, huevo y carne; y de sobremesa, mazamorra”.

Venir de una familia tan grande y unida le da a Maritza las bases para soñar y construir su propio hogar amoroso y duradero: “Aunque mi profesión es muy importante para mí, quiero tener hijos, amamantarlos, verlos caminar, hablar y crecer. Aunque sé que va a ser difícil, estoy segura de que es posible, porque tengo el ejemplo de Claudia Gurisatti, Vicky Dávila y Clara Elvira Ospina, a quienes admiro”.

Reconoce que es rezandera y sigue la tradición del rosario diario y la misa todos los domingos. Es la mayor de tres hermanos. El que la sigue ya le dio una sobrina llamada Susana, y su hermana menor, de 18 años, estudia Medicina, y es tan consagrada, responsable y disciplinada como ella.

Experiencia precoz

Maritza cumplió años el pasado 21 de diciembre, y, pese a su juventud, ya tiene once años de experiencia, porque cuando estaba en tercer semestre de periodismo en la Universidad Externado de Colombia ingresó a trabajar en Canal Uno. De allí pasó a trabajar en Telepaís y en la oficina de prensa del Partido Liberal. Se propuso hacer sus prácticas con CNN, y logró su objetivo, así que, sin graduarse, trabajó para ellos durante cuatro meses, en Atlanta, Estados Unidos. Allí aprendió muchosobre el cubrimiento económico, pero finalmente regresó a Colombia: “Por un lado estaba ennoviada y extrañaba a mi novio y a mi familia, pero aunque me propusieron extenderme el contrato, con un salario de 1.500 dólares, no quise quedarme, porque no me garantizaban una permanencia definitiva.

Comprendí que si no hacía la tesis y me graduaba, no ganaría como profesional y es más difícil hacer carrera allá. La verdad es que no es igual que estés posicionada en tu país y te contraten, a ascender con ellos”.

Al regresar a Colombia tuvo la oportunidad de iniciar en el Noticiero RCN, haciendo un reemplazo para cubrir el tema que le apasiona, la política. Luego, durante un año, estuvo cubriendo entretenimiento, y también incursionó en noticias internacionales y judiciales. Cuando Gina Acuña se fue, tuvo la oportunidad de presentar el noticiero del fin de semana. En la actualidad es la presentadora del noticiero de lunes a viernes, además de hacer lo que más le apasiona: reporterismo. Este ascenso ha sido el resultado de la combinación de su talento, disciplina, entrega, constancia, dedicación y pasión por el oficio de reportera.

 

Gajes del oficio

En Instagram, Maritza es muy activa y abierta con aspectos de su vida, como su boda o sus viajes. Ella misma se encargó de publicar fotos de la ceremonia, como los detalles del pastel, del vestido y de los invitados. Así mismo, ha mostrado fotos suyas en vestidos de baño, revelando su espectacular figura.

Aun así, asegura que conoce sus límites: “En Instagram me muestro como un ser humano, sin caer en intimidades; pero el Twitter es solo para publicar temas profesionales, noticias o comentarios sobre mi trabajo”.

Ella no duda en confesar abiertamente lo enamorada que está de Diego Moya, y sueña con formar a su lado un hogar feliz y estable, como el de sus padres, y ser pronto madre: “Estar casada es maravilloso, porque es más fácil construir tus sueños en compañía que estando sola. Se siente muy bien tener a alguien que te ame y te cuide”. Para ella, su mayor dificultad no ha sido la convivencia: “Lo más difícil es combinar los horarios para estar juntos. Es duro tener que salir temprano para estar en el noticiero a las 7 de la mañana, y regresar a las 8 de la noche. Otras veces he entrado a la 1 de la tarde, y he regresado a las 2 de la mañana.

También sucede que hay que viajar de un momento a otro, sin previo aviso. Eso ha sido lo más duro para mí”. La ventaja es que él es un perfecto cómplice, que comprende los gajes de su oficio y las exigencias de sus horarios.

Heroína de su historia

Comunicación Social inspirada en las series de crimen donde los periodistas descubrían a los delincuentes o en las películas sobre reporteros de guerra heroicos. Ella realmente pone en práctica sus convicciones sobre la responsabilidad social de un periodista que, según su ética, debe estar comprometido con la verdad y la justicia: “Un periodista no debe ser un replicador de la noticia, no podemos ser imparciales, debemos tomar partido a favor de las víctimas y de la verdad. Tenemos la capacidad de analizar, interpretar y generar opinión. Esa interpretación debe hacerse sin caer en intereses personales, para meterse en los zapatos de la comunidad. Ese debe ser el valor agregado del periodista. El periodista debe tomar parte por la institucionalidad y las víctimas”.

Ella se siente plena en RCN, pues asegura que en el noticiero existe esa filosofía de compromiso y de rigor a la hora de investigar la noticia: “En el canal hemos logrado hacer muchas denuncias. Un año antes de que se descubriera el caso Odebrecht, nosotros ya habíamos denunciado irregularidades; fuimos nosotros los que prendimos la alarma en la sección ‘Ojos a la obra’. Siempre, en los consejos de redacción, insisten en la importancia de conocer las versiones de quienes defienden una posición y de quienes la atacan; por eso hemos ganado tantos premios”.

Sus investigaciones y denuncias en la sección Pecados Capitales, sobre la dolorosa corrupción que se vive en Santa Marta, Buenaventura y el Chocó, han logrado que se investiguen a funcionarios y entidades corrompidas. Allí es donde ella ha encontrado los mayores pecados capitales.

Mientras otras personas sueñan con fama y fortuna, Maritza sueña con ser madre, tener su propio programa de opinión y lograr que, gracias a sus investigaciones, los criminales vayan a la cárcel, la Fiscalía intervenga y se terminen las obras inconclusas: “Es triste ver que siendo Buenaventura un puerto tan importante, donde se mueve tanto dinero, esté en manos de las bandas criminales que obligan a los niños a trabajar para ellas”. Ella sueña con un país mejor: “Quisiera que la gente no esté tan cargada de odio en las redes sociales, que dejen de ser tan radicales y no te califiquen de extrema derecha o izquierda por lo que opines. Yo me considero de centro, con valores católicos muy arraigados y no me gustan las peleas ni el radicalismo. Sueño con un país en paz”. 

Ella está tan convencida de que, desde su rol de reportera, es posible impulsar cambios, que uno termina soñando igualmente. Se vale soñar… después de todo, es gratis.

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