La Moda en Colombia del carnaval a la pasarela

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La Moda en Colombia del carnaval a la pasarela

Escribe: Katerine Pérez

Colombia es sin duda un referente de moda en Latinoamérica; a lo largo y ancho del país existen diferentes eventos como el Barranquilla Fashion week, o Colombia Moda que dan cuenta de ello. Pero, ¿que hace la moda colombiana y en sí la moda latinoamericana tan especial?

La Moda en Colombia del carnaval a la pasarelaPor lo general, cuando se habla de moda, el lector está acostumbrado a encontrar respuestas a preguntas como “¿cuáles serán los colores de esta temporada? ¿qué tono combina mejor con tu piel ( o con tus ojos)? y otras preguntas que si bien pueden responderse fácilmente, son solamente la parte más superficial que se puede encontrar. La moda tiene que ver más con la tradición que expresan y en este sentido habría que pensar incluso la elección de color como parte del legado inmaterial de la cultura. Al final uno se pone lo que piensa y uno piensa lo que cree, así que la ropa es una forma material de las creencias.

Como opinión personal, creo que una de las marcas diferenciales de la moda de este país obedece a la tradición carnavalesca. Colombia tiene varios carnavales a lo largo del año: El Carnaval de Barranquilla, el Carnaval de Negros y Blancos, el Carnaval del Diablo y los Carnavales del Fuego, entre otros.

El carnaval, por etimología, significa lavar/quitar la carne y tradicionalmente se celebraba antes de la cuaresma para, luego de un momento en el que se permitía todo, comenzar el sacrificio previo a la Semana Mayor católica.

Todos los carnavales tienen elementos en común: en primer lugar, consisten en uno o varios desfiles, los personas se convierten en personajes por medio de disfraces; por lo general, el carnaval cuenta historias y la danza y la música son el hilo conductor de esta narración, sobra mencionar la comida y la bebida, que no pueden faltar en cualquier celebración.

El carnaval aporta a la cotidianidad una visión teatral de la realidad que se presenta de una manera mágica y festiva, transgrediendo los cánones establecidos y creando en consecuencia otros, que habrán de instaurarse en el colectivo como patrones de identidad, como tradición. Es en esa transgresión en donde se permiten la saturación y la frugalidad y la proliferación de adornos en el cuerpo: color, texturas, patrones, maquillaje, contrastes, ilusiones ópticas, formas y máscaras. Dice el peruano Jaime Urrutia, en una de sus conferencias para la UNESCO, que “nuestros borrachos sempiternos, celebran la fiesta transgresora por excelencia: el carnaval multicolor, ruidoso, festivo y multitudinario”… Y es ahí en donde el vestuario toma muchos de sus referentes. El carnaval entrega a la idea del vestuario la noción de color, de textura y de mezcla, característica por excelencia de los que nos representan.

Los cinco mejores representantes de la moda colombiana, se permiten el uso de los referentes de su tierra, de sus identitarios. No se quedan en los clásicos negro, blanco y neutros (sin dejar de usarlos). Revisar el trabajo de Hernán Zanjar, de Silvia Tcherassi, algunas colecciones de Amelia Toro, Esteban Cortázar y hasta las propuestas postmodernas de Haider Ackermann, tienen un “no se qué” que hace pensar en la fiesta, en el paseo por las calles calientes de una Barranquilla que en el pleno sol sale a desfilar, o los días fríos que en Pasto se llenan de tantas tonalidades como lo permitan la técnica, imaginación y habilidad de confeccionistas y maestros del disfraz.

Así que la próxima vez que elijas el color de tu vestido, camisa, (qué se yo) piensa en que tal vez, luego de que quede bien con tu tono de piel, que esté en la tendencia de ese otoño-invierno o primavera-verano, quizás el autor de esa prenda plasmó ahí también una pequeña parte de su cultura, y si aquel diseñador es colombiano, estampó ahí la mejor cara de nuestra tradición: la fiesta.

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