Macrotendencias que llevan la parada para 2020

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Escribe: Federico Montoya C.

La más reciente edición de Colombiamoda, que se llevó a cabo en Medellín, dejó claro una vez más que ahora el público busca hacer sus compras de manera mucho más inteligente, a partir de una búsqueda detallada de información que le permita elegir, dentro de las miles de opciones que tiene el mercado, cuál es el producto que se ajusta a sus necesidades, gustos y presupuesto.

A partir de las características de los compradores y de su forma de relacionarse con el mundo, los patrones de consumo están cambiando, generando cambios en las tendencias que buscan adaptarse al aquí y al ahora. Basta con dar un vistazo para saber que estamos rodeados de cuatro generaciones con necesidades diferentes, y que todas ellas buscan marcar la diferencia en materia de moda y tendencia.

  • Baby boomers (1949 – 1968): buscan vitalidad.
  • Generación X (1969 – 1980): probar antes de comprar.
  • Generación Y o millennials (1981 – 1993): vivir experiencias.
  • Generación Z o centennials (1994 – 2010): hiperconectados.

Esta combinación de búsquedas y el entorno en que nos desarrollamos como consumidores van haciendo que las tendencias cambien, traduciéndose en los diferentes mercados; pero, en el fondo, sigue manteniéndose la misma raíz. Por ejemplo, en el mundo del cuidado personal, dependiendo del tipo de consumidor, se desarrollan productos que, de acuerdo a donde encaje la tendencia, hacen que el cliente se identifique y eso se traduzca en compra.

Hoy, las personas buscan conectarse con el pasado, escapar de la rutina y mejorar su calidad de vida, lo que los lleva a buscar respuestas en la sabiduría ancestral y en los rituales de nuestros antepasados, que generan grandes beneficios. Por eso, muchas de las marcas le apuestan a productos que evoquen un encuentro con nuestras raíces, a una experiencia casi espiritual.

Por otro lado, la conciencia sobre el medioambiente, el cuidado de las especies y el pensar en el futuro a través de la conservación del entorno hacen que las marcas se preocupen también por ofrecer productos ecológicos, sostenibles y que no atenten contra el planeta. El uso de pieles, de agentes contaminantes y el boom del reciclaje invitan a las marcas a tener un pensamiento verde con sus productos, las hace más recursivas, atentas y reflexivas con las acciones del hoy, que pueden repercutir en el mañana.

Los movimientos sociales, las protestas, el disfrute de las experiencias y el hacer hoy lo que no podemos hacer mañana están llevando a las marcas a pensar en tendencias que vayan acorde con los pensamientos contemporáneos, pues el público espera una reacción por parte de estas industrias.

Moda ancestral, una mirada al pasado

En la moda, básicamente, se buscan desarrollar bases y prendas que comuniquen y que además nos hagan sentir en conexión con el pasado. El objetivo es tener un nexo con los rituales y la sabiduría de los ancestros, así como con la forma en la que inspiran el mundo de hoy:

tradición – origen – armonía – rituales – sabiduría – local.

Esta tendencia se traduce en textiles crudos, acabados artesanales, tejidos hechos a mano, patrones y repeticiones basados en formas autóctonas de cada región, entre otros. Desde lo social, como actores vinculados al desarrollo de este tipo de prendas, aparecen colectivos de artesanos, de grupos nativos o de grupos campesinos, que asociados a diseñadores crean piezas únicas que reviven herencias culturales, generalmente amenazadas de desaparecer.

Cons-ciencia, juntos por el planeta

Se trata de encontrar equilibrios emocional, físico y mental con la persona y su entorno. Entender que así como cuidamos de nosotros mismos debemos cuidar del planeta y ser inteligentes en las diferentes formas de consumo:

relajación – naturaleza – autocuidado – conciencia del entorno – satisfacción.

La traducción en moda se ve desde lo técnico en la utilización de procesos y bases que mitigan el impacto al medio ambiente, y desde lo estético en una proliferación de aplicaciones con motivos y patrones naturales. Temas como el origen de la manufactura, la forma de cultivar las fibras, el uso del agua en los procesos textiles, la innovación en materiales que requieren de menor lavado, el uso de materiales reciclables y prendas inteligentes que sufren menos desgaste, entre otros, toman vital relevancia en una macro tendencia que comienza a ser más compleja que la simple división de temporadas.

Moda que no incomoda

El reto de las marcas con sus productos y servicios es ofrecer experiencias a través del disfrute, viajar a través de conceptos, colores, texturas. La pasarela es la calle:

colores – libertad – humor – dulzor – sorprender – imaginación.

La utilización de colores vibrantes, el neón y los grafitis en la aplicación de prendas traducen esta tendencia en la expresión propia de las vivencias en el exterior.

Las pasarelas no son lo mismo de antes. En esta época, la calle está en la obligación de proponer y establecer cómo se quieren comunicar las masas, obligando a las marcas a adaptarse y desarrollarse para el consumidor, y no al revés.

Desarrollar e innovar se convierten en el ápice de la moda, pues permiten que ella misma se adapte y se permee de las situaciones temporales, generando el mantenimiento de la marca en el tiempo.

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