LA HISTORIA DE UN RÍO CONVERTIDO EN VINO

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Viña Sicilia: un viñedo a orillas del Cauca.

vino5 Escribe: Tulio Zuloaga Esto, por lo idílico de la situación, tendría que empezar como un poema: el majestuoso y murmurante caudal del Cauca mira de reojo a los nuevos habitantes de sus riberas.  Cientos de vides de brazos desplegados y hojas acorazonadas.  Le inquietan estas matas altivas, de nombres extraños y troncos enredados, que han llegado a beber sus aguas y a robar la atención del mismo sol que le calienta.  Ella no dice nada, pero uno sabe que algo le pasa, y eso porque el Cauca es una mujer.

Y aunque no es celosa, se siente profanada, pues sin pedir permiso y sin preámbulo ni coqueteo, estos ancestrales seres vinieron a hundir sus profundas raíces bajo sus faldas, y han bebido sus fluidas mieles. Alguien debería explicarle, quizás el viento que todo lo escucha, que ahora sus aguas pasarán a mejor vida. De líquido, raudal y humedad, el Cauca, al igual que el aire, el sol, la tierra y la cordillera, se convertirá en vino, en la sangre del salvador de los cristianos. Ahora su desembocadura estará más allá, en todos los rincones del planeta, tras los golletes de miles de botellas y se convertirá en la alegría y la admiración de los enófilos del mundo… Y su transformación será esperanza para los antioqueños.

“VIÑA Sicilia representa el grito de una tierra virgen y agreste, marca una pauta histórica en nuestra región y da pie para esperar que la excelencia sea el reflejo de nuestros vinos“.  Carlos Bravo

Sobre la vertiente occidental de la Cordillera Central de los Andes, a orillas del río Cauca, el doctor Carlos Bravo se embarcó en una de las tareas más inconcebibles y arriesgadas, utópica incluso para algunos especialistas: sembrar y hacer vinos de gran calidad en estas tierras.

Y eso es solo el principio, porque su corazón va más allá. Su búsqueda no es hacer vinos y nada más, es lograr que sean mundialmente reconocidos y que se conviertan en sorpresa para los más avezados paladares. Nada menos que eso espera encontrar al final de su arcoíris. Ahí es donde cobra validez su mítica carrera contra la naturaleza y la opinión mundial. Debo apuntar, que conociendo a los paisas y su capacidad para sacar adelante los más meritorios proyectos, esto no estará lejos de ser posible. ¿Lo logrará? ¿Existen posibilidades de que el suelo colombiano sea capaz de convertirse en un terroir con carácter, capaz de producir caldos respetables y añorados?. Voy a responder esta cuestión con 2 premisas.

¡ES IMPOSIBLE!  Eso mismo decían los franceses hasta que en 1976 a Steven Spurrier, un inglés estudioso del vino, se le dio por lanzarse a la aventura de descubrir los vinos californianos; probarlos, calificarlos y así satisfacer su curiosidad. Lo que nunca imaginó era que, como resultado de dicha exploración, la historia del vino cambiaría para siempre, forjando en Europa un nuevo escenario para las culturas vitivinícolas del Nuevo Mundo.

vino1 Spurrier se ideó lo que aún hoy en día se recuerda como “El gran juicio de París” de 1976. Una cata a ciegas, en donde dio a probar, a los más destacados especialistas franceses, vinos americanos, enfrentados a los prestigiosos y míticos gran Cru de Francia. Y sucedió lo que nadie hubiera podido imaginar. Unánimemente los catadores, y sin saberlo, dieron calificaciones superiores a los americanos, tintos y blancos, cambiando para siempre el mito del insuperable vino francés.

¡ESTAS TIERRAS NO SON APTAS! Uno debería suponer, y por simple lógica histórica, que tras la conquista se produjeron vinos en lo que ahora es Colombia. Los sacerdotes que vinieron a evangelizar, cargaban con vides y vino antes que con comida, pues tenían que asegurar provisiones suficientes para sus campañas las cuales no eran posibles sin la sangre de Cristo.

Me apoyo en algunos investigadores, quienes basados en las crónicas, leyes y escritos de la época, han demostrado que mi lógica funciona. ¿Qué sucedió entonces? A finales del S. XVI los productores españoles estaban preocupados por el crecimiento de la vitivinicultura en América y presionaron al rey Felipe II para que restringiera la producción en la Nueva Granada.

La corona emitió una prohibición (como consta en la Cédula Real de ese entonces), y los granadinos acatamos la orden. ¿Dónde se encontraban ubicados estos primeros viñedos? En el Urabá chocoano, en la ribera del río Tanela, en la segunda ciudad que existió en este continente: Santa María la Antigua del Darién (fundada en 1510). Allí se ubicó la primera sede episcopal. Los sacerdotes cultivaron la uva Missión y dieron vida al proceso vitivinicultor. Aún se puede encontrar de manera silvestre en algunos lugares del país.

A pesar de estas conclusiones, hay quienes siguen insistiendo que en Colombia ni han existido ni existirán vinos de calidad, porque nuestros climas ideales y ricas tierras no son aptas para el cultivo de la vid.

Claro que estas palabras estarían contradiciendo el esfuerzo y los buenos resultados del doctor Bravo y su Viña Sicilia, y desconociendo los reconocimientos obtenidos por los vitivinicultores colombianos, como la Medalla de Plata del Mundial de Bruselas 2011, del Marqués de Villa de Leyva – Sauvignon Blanc, o la misma presea que obtuvo el Riesling del Marqués de Punta Larga en el VINUS 2008 de Mendoza.

¿Entonces, a quién creerle? Por lo pronto me aventuro a creerle a Carlos Bravo y a todos los héroes que insisten en embotellar lo mejor nuestro cielo, con la esperanza de servirlo en las mejores copas del mundo y ser parte de la revolución de los sentidos. vino2
vino3TULIO ZULOAGA, ha producido y dirigido programas de televisión especializados en vinos y gastronomía como Mundo DIVINO, GASTROSOPHIA, Apóstoles del sabor y Comando Chef para los canales TeleAntioquia, Caracol Internacional, RCN y City TV. Escritor especializado en vinos del Periódico GENTE del Colombiano. Además es columnista especializado en los mismos temas para diferentes medios como la Revista Sommelier, La Gazetta y las Revistas de Satena, Cronopio y Zona Rosa. Ha estudiado sobre cocinas latinoamericanas; y se ha preparado sobre el tema de la vitivinicultura con muchos de los grandes Enólogos de Argentina, Chile, Francia y España. Ha participado como conferencista y moderador, en grandes eventos como en el reciente V Congreso de Cocinas Andinas, celebrado en Bogotá. En 2013 fue la imagen y el vocero de MARIDAJE, uno de los eventos gastronómicos más importantes del país. Actualmente, es el director de la comunidad soyVINO.com, donde imparte educación sobre el tema de los vinos, la gastronomía y las bebidas espirituosas. Es además, conductor del programa Como en Casa para RCN Internacional y se ha convertido, con su APP Tulio Recomienda, en uno de los desarrolladores móviles más descargados y seguidos de Colombia. Fue elegido como observador internacional del vino argentino, para los Argentina Wine Awards 2014; el evento de vinos más importante del Nuevo Mundo. Sus grandes fortalezas: La pasión por el crecimiento de los sentidos y la independencia ideológica.

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Generalmente se piensa que catar un vino es algo exclusivo para grandes expertos. Sin embargo, tratar de descubrir los sabores y aromas que esconde una copa de vino, no es tan difícil como muchos creen, sólo es cuestión de agudizar los sentidos.

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“TULIO Recomienda se ha convertido en el crítico gastronómico más influyente del país” EL ESPECTADOR, 2014

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