ALTA GERENCIA Y LAS CREENCIAS RELIGIOSAS

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Escribe: Alejandro Cárdenas

Hay una especie de estigma mítico que rodea a la condición judía, alimentada por los enemigos de esta raza y, supongo, por sus acreedores, en el sentido de que se trata de personas torvas y sombrías, agiotistas, miserables, “amarrados”, que nacen con la capacidad de reproducir el dinero a niveles asombrosos, que carecen de felicidad y que son víctimas de madres controladoras y asfixiantes.

El cineasta Woody Allen ha hecho mucho por caricaturizar la vida familiar de los judíos y la literatura ha contribuido a exacerbar el mito:

El Prestamista, la novela de Edward Lewis, transfigurada luego en una película de culto dirigida por Sidney Lumet; o El Mercader de Venecia, un clásico de William Shakespeare también vuelto cine con la actuación del formidable Al Pacino, para no citar sino dos ejemplos.

Pero la vida real entrega otros parámetros.

Es considerable el número de personajes de origen judío que integran ano tras ano la famosa lista Forbes de los más ricos del mundo. Se trata de nombres de empresarios ligados a marcas conocidas y empresas exitosas, que se mueven con solvencia en el agitado mundo de la guerra de los mercados.

Empresas emblemáticas que han organizado de manera impecable sus equipos de trabajo, en donde existen delegaciones adecuadas, visión estratégica y capacidad de liderazgo.

Contrario a lo que puedan pensarse, se trata de dirigentes con sensibilidad social, que tienen reconocimiento público por su condición de mecenas generosos, nada que ver con la imagen fantasiosa del Mercader de Venecia.

Mire pues estos nombres que son tan representativos:

Michael Broomberg, cuya fortuna asciende a los 27.000 millones de dólares. Fue alcalde de New York y lidera una organización empresarial ligada al mundo de las finanzas y los medios de comunicación.

Sergey Brin y Larry Page, fundadores de Google, cada uno con fortunas que redondean los US 23.000 millones.

George Soros, Joseph Safra, figura emblemática de los Bancos Safra que operan alrededor del mundo, Marck Zuckerberg el fundador de Facebook, Paul Allen cofundador de Microsoft, Serge Dassaut, un apellido emblemático de la Francia industrial, ligado a la marca de los aviones Mirage…

Y hay empresarios en la minería, en la propiedad raíz… el caso del multimillonario Judío John Paulson, quien nadando contra la corriente de la burbuja inmobiliaria de las hipotecas en 2008, estructuró un modelo de negocio que sorprende. Están en la industria cosmética, Revlon por ejemplo, y los hay en la industria de los deportes, para no citar sino algunos ejemplos.

De los 1430 multimillonarios de los Estados Unidos, sólo 47 son judíos. Eso significa que se trata de hombres talentosos, que compiten en igualdad de condiciones con millonarios de otras razas y creencias.

La alta gerencia se construye con la conjunción de un grupo de variables, dentro de las que están:

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Mark Zuckemberg, fundador de Facebook. Fotografía: Brian Solis. www.briansolis.com, wikimedia Commons.

a.- El saber de la materia, tener un conocimiento especializado en el negocio en el que se desenvuelve.

b.- Tener una visión clara de hacia dónde quiere que su negocie marche.El conocimiento y la visión se convierten en un motor de animación de los grupos de trabajo.

c.- Tener liderazgo, capacidad de persuadir a sus equipos para que, con espíritu de cuerpo, todos trabajen hacia donde su líder señala.

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Mark Zuckemberg, fundador de Facebook. Fotografía: Brian Solis. www.briansolis.com, wikimedia Commons.

d.- Actitud positiva respecto de la posibilidad objetiva del cumplimiento de las metas que se trazan.

e.- Orientación expresa hacia los resultados. Se trata de personas que no se resignan con que los objetivos se cumplan a medias.

La verdad es que la inteligencia empresarial, las virtudes de alta gerencia, están repartidas por igual y la religión no nos hace ni mejores ni peores a quienes nos rodean.

INFO-GERENCIA

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